Asesina Oscura
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Asesina Oscura». Краткое содержание книги:
Ivory Malinov es esa mujer, traicionada por su propia gente, por su familia, por todos los que ella aprecia y caza durante la noche con sólo su manada para mantener su cordura. No ha hablado o estado con cualquier otra persona durante cien años salvo aquellos de los que se alimenta o asesina. Ella tropieza accidentalmente con un cuerpo mientras regresa a su guarida y descubre… a su compañero.
Él es Razvan, conocido como un criminal odiado, detestado, temido y aborrecido por todos los Cárpatos. También es un Buscador de Dragones, uno de los más grandes linajes de todos los Cárpatos. Mantenido cautivo durante casi toda su vida por su abuelo, el enemigo más encarnizado de los Cárpatos busca el amanecer para acabar con su terrible existencia.
Ésta es una historia de dos personas, horrendamente traicionadas, heridas en espíritu, luchadores a muerte, quienes deben pelear para unirse en contra de un enemigo común.
El brazo de Razvan la rodeó y depositó besos en su coronilla. Ella no estaba pidiendo simpatía, simplemente constataba los hechos. Todo en él se rebelaba ante de la imagen de ella gateando sobre sus manos y rodillas, arrastrándose por el terreno áspero sobre el vientre, usando codos y rodillas para propulsarse hacia adelante. Él no había estado allí para auxiliarla y la idea de su resistencia a tal agonía sin él para ayudarla le ponía enfermo.
Trazó las delgadas líneas blancas que dividían su cuerpo, la que tenía alrededor de la garganta, la del brazo y la que había bajo la hinchazón del seno. Le levantó la barbilla, usando dos dedos, esperó hasta que levantó las pestañas y lo miró a los ojos.
– Te amo.
El útero se le tensó. El corazón se le detuvo. Podía verlo en sus ojos. Sentir la emoción que la rodeaba, la inundaba, la levantaba. Ivory abrió la boca, pero no salió nada. Él la sacudía con su amor. La lenta sonrisa la hacía temblar y le veló los ojos otra vez mientras la boca de Razvan descendía para tomar posesión de la suya. La tierra tembló bajo los pies de ambos.
Ivory enredó sus dedos con los de él mientras Razvan levantaba la cabeza.
– Quiero mostrarte algo. Este lugar es un tesoro oculto de gemas, pero lo que es más importante, de metales.
Razvan miró hacia arriba, a las paredes con salientes veteados de plata y oro. Por las paredes y dispersas a través de la tierra oscura, podía ver la evidencia de brillantes gemas.
– Hierro. No de mineral, sino de un meteorito. Está en su forma más pura, directo de los cielos, Razvan. Las propiedades de protección son tremendas. Y hay plomo también. He estado experimentando con el plomo para ayudar a alargar la resistencia de mi recubrimiento con hechizos de protección. Puedo hacer nuestras armas de metales naturales que encajan bien con la magia para que podamos transportarlas fácilmente. El recubrimiento es esencial cuando luchamos contra los vampiros.
– Asombroso -estuvo de acuerdo Razvan-. Este lugar es mucho más que importante, Ivory.
– Me fue confiado a mí y tengo que mantenerlo a salvo.
– Estoy de acuerdo. -Se agachó mientras echaba una mirada alrededor, a las variadas propiedades que ella le señalaba. Sacando un puñado de tierra, se permitió deslizarla entre los dedos-. Esta tierra no está contaminada.
– ¿Por qué iba a estarlo? -preguntó Ivory-. Xavier no tiene la menor idea de que exista. Nadie la tiene.
– Los microbios están en el suelo, Ivory. No permanecen en un lugar. Se esparcen. Para eso se los envió, para que se esparcieran por las tierras lejanas y las contaminaran. Eso, emparejado con el hecho de que son casi imposibles de destruir, son la razón de que Xavier los utilice. Puedes apostar a que envió sus microbios a través del mar a cada continente. Xavier es un hombre muy concienzudo.
– ¿Cómo sabes que no están aquí?
– Viví en las cuevas de hielo, en medio de experimentos durante más siglos de los que quiero recordar. Los siento.
– Como dijo Natalya que hace Lara. -Se dio la vuelta para mirarlo-. Pero ella todavía es maga; creen que los siente porque es maga.
Él sacudió la cabeza.
– No, puede ocultarles su presencia porque es maga. Por eso no la pueden convertir. Ella es la única que puede hacer eso.
– Crees que puedes encontrar un modo de ayudar a tu hija.
Él asintió.
– Podemos encontrar un modo -puso énfasis en la frase-. No puedo hacerlo sin tu ayuda. No puede ser convertida y vive una media vida para mantener a los niños nonatos vivos. Si podemos encontrar un modo de deshacer a la tierra de los microbios mutados, podrá ser convertida.
– Razvan… -Su voz era suave-. Es más probable que los microbios no hayan encontrado el camino hasta aquí. Probablemente sea sólo cuestión de tiempo. Tal y como yo lo entiendo, los extremófilos pueden vivir bajo casi cualquier condición, sin importar cuán duro sea. Si hay un modo de destruirlos…
– Dijiste que puedes invertir lo que él hizo.
– Sí, pero no destruir a los que ya hay en el suelo. Los puedo detener, pero llevará tiempo. Años incluso.
Ivory odiaba decepcionarlo. Él la miraba como si la luna creciera y disminuyera por ella. Le colocó una mano en la coronilla.
– Encontraremos un modo de ayudarla.
– Está aquí, Ivory. La respuesta está aquí -insistió Razvan-. En esta cueva. La vida empezó en forma de microbio. Hay algo en esta tierra que protege contra la invasión de los microbios mutados, estoy seguro de ello.
Ella se agachó a su lado, sintiendo el movimiento curativo de la tierra a su alrededor como si la protegiera y la cubriera con su calor. Siempre que venía a la cueva se sentía como si volviera a casa. Había pasado mucho tiempo bajo el suelo aquí, cubierta por la rica tierra, absorbiendo las propiedades curativas a través de la piel.
Sacó un puñado de tierra y lo dejó correr entre los dedos como agua, sintiendo las propiedades individuales mientras la sustancia se movía sobre su piel. ¿Era sólo su imaginación a causa de que deseaba tanto hacer esto por él, o realmente sentía como si hubiera algo diferente, un elemento en la tierra que no captaba?
– Dijiste que siempre hay un equilibrio entre el bien y el mal, Ivory -recordó Razvan.
– Sí, pero yo trato con lo que es natural. Xavier retuerce lo que es natural en algo malvado. Los microbios empezaron siendo buenos, no malvados, o por lo menos neutrales. No fueron puestos en esta tierra para hacer daño a los Cárpatos. Xavier los cambió para sus propios propósitos maléficos. Si hubieran sido naturalmente tóxicos, sin duda la cura estaría cerca de ellos, como siempre ocurre en la naturaleza. Puedo invertir su hechizo. Estoy segura de que puedo, disponiendo de tiempo para estudiarlo. Pero para encontrar algo que destruya lo que ha forjado…
– Está aquí -insistió Razvan tercamente-. Lo siento.
Ella echó una mirada alrededor. Había utilizado los metales preciosos y llamado a las gemas para sus armas y su sistema de alarma. Había utilizado la tierra para su cámara, transportándola cuidadosamente hasta que tuvo la cuenca llena. Ocasionalmente, reabastecía el suelo con nueva tierra fresca, aunque las propiedades curativas siempre permanecían tan poderosas como dentro de la cueva misma.
Creía en las sensaciones. Ivory estaba muy sintonizada con la tierra después de pasar tantos siglos dentro de sus ricas camas de tierra curativa. Si los metales y las gemas eran las venas, la sangre y los huesos de la tierra, quizás los organismos fueran el corazón y el alma.
Razvan había experimentado la misma conexión con la tierra. La madre Tierra lo había aceptado, lo había conectado a sus venas y lo había encerrado en sus gemas y minerales para salvarle la vida. La tierra fluía por las venas de Razvan del mismo modo que lo hacía por las de Ivory. Quizás, con su recién encontrada vida, él estaba más cerca de la tierra y podía sentir las diminutas diferencias de maneras que Ivory no había explorado todavía, pero aún así, no tenía sentido. Ella había pasado siglos en la tierra, enganchada al flujo y al reflujo de su sangre y no podía discernir lo que él pensaba que sentía.
– Vacía tu mente de todo -sugirió Razvan-. Siéntate así. -Levantó el pie izquierdo y se lo colocó en el muslo derecho y luego metió el pie derecho en el muslo izquierdo.
Ivory se sentó frente a él, asumiendo la posición sin dudarlo.
– Espina dorsal recta, relaja los hombros. Está bien. -Asintió con aprobación-. Quieres hacer un óvalo con las manos, mano izquierda encima de la derecha, con los pulgares juntos y las articulaciones del medio de los dedos corazón juntas. Déjate llevar. Parecido a lo que haces cuando curas, pero mente y cuerpo como uno, y deja que la información fluya en ti. Tómala y déjala salir. No intentes guardar nada. Sólo permanece quieta. Respira. Iguala el flujo de mi respiración y luego permítete olvidar eso, también.
Ivory hizo lo que le pedía, rindiéndose al momento. A la cueva. A la tierra. No era sólo la conexión con la tierra, decidió más tarde, era esto, la calma de Razvan, su paz, la manera en que era uno con todo a su alrededor, lo que le había permitido sentir primero la presencia del organismo.