Asesina Oscura
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Asesina Oscura». Краткое содержание книги:
Ivory Malinov es esa mujer, traicionada por su propia gente, por su familia, por todos los que ella aprecia y caza durante la noche con sólo su manada para mantener su cordura. No ha hablado o estado con cualquier otra persona durante cien años salvo aquellos de los que se alimenta o asesina. Ella tropieza accidentalmente con un cuerpo mientras regresa a su guarida y descubre… a su compañero.
Él es Razvan, conocido como un criminal odiado, detestado, temido y aborrecido por todos los Cárpatos. También es un Buscador de Dragones, uno de los más grandes linajes de todos los Cárpatos. Mantenido cautivo durante casi toda su vida por su abuelo, el enemigo más encarnizado de los Cárpatos busca el amanecer para acabar con su terrible existencia.
Ésta es una historia de dos personas, horrendamente traicionadas, heridas en espíritu, luchadores a muerte, quienes deben pelear para unirse en contra de un enemigo común.
Razvan tomó su mano, amándola aún más por su apoyo.
– Mikhail, tiene razón. Es un trabajo del mal. La sangre que sella el libro es la de las mujeres a las que mató. Lo selló con muerte. Y con muerte deberá ser abierto. Destrúyelo, aunque no va a ser fácil. No dejes que otro lo toque y destrúyelo tan pronto como puedas averiguar cómo hacerlo. No puedes arriesgarte a la contaminación.
– También ha debido ponerle otras salvaguardas -agregó Ivory.
– ¿Estáis seguros de qué es el mejor proceder con el libro? -preguntó Mikhail-. Si contiene información sobre los hechizos de Xavier para matar a nuestros niños…
– Sé que es lógico pensar que tal vez puedas usarlo para revertirlos, pero ese libro es casi un enemigo tan grande como el mismo Xavier. Si cayera en manos de uno de mis hermanos caídos, conocerás la guerra como nunca antes -dijo Ivory-. Destrúyelo -suspiró pesadamente-. No será tarea fácil, y sospecho que no podrás hacer solo. Busca a las tías de Razvan. Sé que todavía están durmiendo, pero cuando despierten, preséntales el asunto.
– ¿Cómo revertimos los hechizos si no podemos usar el libro? -preguntó Raven.
– Razvan puede recordar los hechizos del alto mago y yo puedo documentarlos -le respondió Ivory-. De esa manera podemos tener un archivo seguro. Mientras Razvan viva y recuerde, probablemente podremos recrear el libro entero sin su corrupción.
– ¿Crees que puedes hacerlo? -le preguntó Raven. Presionó ambas manos protectoramente sobre su hijo nonato.
– Me gustaría tener hijos algún día -dijo Ivory, aunque a decir verdad, no creía que sobreviviera a la batalla venidera-. Lo haré, no importa cuánto lleve.
Capítulo 14
La noche les dio la bienvenida, los espacios abiertos, el cielo ahora pesado con nubes nuevas. Ivory inhaló profundamente, arrastrando a sus pulmones el aire de la noche, y rió solo por la alegría de estar afuera donde se sentía libre.
– No volvamos a repetirlo -dijo.
Razvan le sonrió.
– Buena idea. Tú eres la de los buenos modales, insistiendo en dar las gracias a todo el mundo -dijo estirando sus brazos hacia las nubes grises e inhaló-. Creo que va a nevar sobre nosotros.
– ¿Debemos tomar a los niños e irnos a casa? -le preguntó ella con su lenta sonrisa equiparando la de él.
– ¿Volamos? ¿Corremos? -preguntó arqueando una ceja hacia ella.
Ivory realizó una lenta y cuidadosa mirada alrededor.
– Creo que por ahora deberíamos caminar.
Razvan lanzó sus sentidos a la noche, intentando captor lo que ella sentía. No dudaba que alguno de los cazadores Cárpatos pudiera haberlos seguido para asegurarse de que no se reunían con Xavier y le informaron de todo lo que habían hablado.
– Creen que soy un espía -dijo él-. ¿Te molesta?
– En realidad -lo corrigió-, creen que ambos lo somos -le envió una sonrisa divertida-. Pasé más de una vida humana pensando en la gente de los Cárpatos como traidores, y ellos me ven a mí como la espía.
– Porque estás conmigo -señaló-. Si lo deseas, cuando quieras visitar o hablar con ellos para reunir información, no lastimaría mis sentimientos que vayas sola al pueblo. Puedo pasar el tiempo con la manada en las afueras, esperándote.
Ella sacudió la cabeza.
– No es sólo por ti. Soy una Malinov. No puedo culparlos. Lo oportuno de nuestra llegada es muy sospechoso. Yo sospecharía.
Pero no estaba contenta con la hermana de él. Natalya debería haberle creído. Tenía miedo de hacerlo, más que de no creerle. Ivory no vocalizó su opinión porque Razvan simplemente aceptaba las sospechas de su hermana como aceptaba la mayoría de las cosas, pero si alguna vez tenía ocasión, tal vez tendría unas palabras con la mujer.
Razvan se rió en voz alta y le envolvió las manos con las de él.
– Todavía estoy en tu mente.
Ella se ruborizó, dándose cuenta de que ella también lo estaba.
– Se siente tan natural. No pretendía que lo escucharas.
– No me importa que des la cara por mí, pero en realidad, no es necesario. He aprendido a vivir sin la admiración de Natalya estos largos años. Sí me preocupa mi hija Lara. Espero que podamos aliviar sus problemas eliminando a Xavier, pero no tengo deseos de intervenir en su vida o la de Natalya, o siquiera en la de las tías. Estoy bien tal como estoy. Feliz de ser como soy.
Se puso la mano de ella contra su pecho mientras caminaban, acercándolos.
– Lara no vino a verme, lo que tú y yo sabemos que significa que no está lista para enfrentarse a mí. Me siento incómodo en presencia de muchos. Las emociones, a las que no estoy acostumbrado, pueden ser difíciles. Necesito paz en mi mente, y con la combinación de su duda y su culpa presionando sobre mí, me encuentro teniendo que trabajar para mantener calmada mi mente, lo cuál no había pasado en más años de los que puedo contar.
– Son tontos, Razvan, no entienden lo que sufriste por ellos. Por toda la gente de los Cárpatos.
– Mis tías les contarán una vez que emerjan de la tierra sanadora. Fueron mantenidas mucho tiempo hambrientas y Gregori ha pasado un tiempo considerable intentando ayudarlas a recuperarse -dijo-. Cuando compartimos mentes, las pude ver con claridad. -Sonrió y esta vez sus ojos contenían afecto-. Las observé como mujeres, como las vio él, no en la forma de dragones en las que estaban cautivas. Fue… increíble.
Ivory caminaba a través de la nieve, balanceando las manos entrelazadas con él, deseando haber prestado más atención a las variadas personas en la mente de Gregori. Si no habían pertenecido a la batalla o le habían parecido importantes, había tratado de ser cuidadosa con su privacidad. Ahora, apenas podía recordar a las dos mujeres que habían salvado la vida de Razvan convirtiéndolo completamente en Cárpato. Tenían la sangre de Rhiannon… la abuela de Razvan… fluyendo por sus venas. Y Rhiannon provenía de un linaje Cárpato muy poderoso.
– Buscador de Dragones -murmuró en voz alta-. Cuán a menudo ese nombre fue murmurado con sobrecogimiento y respeto. Llevas ese linaje y permaneces fiel a él.
Empezaron a caer los primeros copos. Pequeños cristales de enorme belleza. Razvan los observó mientras caminaban, sus rastros ligeros y luego, cuando Ivory lo deseaba, inexistentes. Todavía dejaban su esencia detrás, asegurándose de que cualquiera que los quisiera rastrear pudiera ver la curva amplia de una nueva dirección.
Razvan caminaba junto a ella, sintiéndose contento, ocasionalmente recogiendo nieve en su mano y formando una bola, solo para tirarla a un tronco de árbol mientras pasaban. Lo hacía sentir un poco como un niño otra vez, despreocupado y feliz, tal como cuando corría con los lobos.
– Tomas cada momento -dijo Ivory-, y lo vives bien.
Él se encogió de hombros.
– Descubrí que para poder sobrevivir, tenía que vivir el momento. Hago lo que sea con todo lo que soy. Lo disfruto, lo soporto, o lo sobrevivo -dijo mirando alrededor, a la nieve flotante y a los árboles cargados con sus formaciones de cristal-. Para mí esto es el paraíso.
– ¿Caminar por el bosque a través de la nieve, esperando perder a quien sea que nos rastrea? -rió ella, sacudiendo la cabeza-. En realidad eres un poquito particular. Me gusta, pero aún así eres raro.
La risa de Razvan fue alegre, el sonido profundo y puro, deslizándose por su cuerpo y haciendo que su corazón cantara. La hacía sentir un poco idiota, pero no le importaba; mantuvo en su rostro la sonrisa tonta.
– En este momento tenemos todo lo que podemos desear. Tú. Yo. La manada. Mira a tu alrededor. La nieve es hermosa, los árboles increíbles. Somos felices. Sea lo que sea que venga más tarde, ahora tenemos estos momentos. Justo aquí. Podemos aprovecharlos al máximo, porque nunca volverán.
Él le lanzó una bola de nieve. Aterrizó en su cabello y se rompió, cubriendo de copos las hebras negro azuladas. Él se alejó corriendo a toda velocidad.