Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Исторические детективы » El Misterio De La Casa Aranda
El Misterio De La Casa Aranda - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

El Misterio De La Casa Aranda

Электронная книга - «El Misterio De La Casa Aranda». Краткое содержание книги:

Víctor Ros es un joven comisario dotado de una astucia adquirida tras años de delincuencia en las calles del Madrid de finales del siglo XIX. Tras una estancia en la ciudad de Oviedo, durante la cual desarticulará una célula radical, vuelve a Madrid para convertirse en comisario de una nueva brigada creada para luchar contra el crimen.
De la mano de Alberto Aldanza, un excéntrico dandy que le inicia en los métodos de investigación científica, ha de enfrentarse a dos casos: por un lado una casa que al parecer provoca, en épocas diferentes, que tres mujeres maten o intenten matar a sus maridos tras la lectura de un ejemplar de La Divina Comedia; por otro, los asesinatos de varias prostitutas a las que nadie da importancia pero que Víctor decide investigar.
Víctor recorrerá el Madrid de los salones de la alta sociedad y de las tertulias de los cafés, se impregnará del clima social y político de la época y se convertirá en un experto investigador gracias a las lecciones de Aldanza. Pero las lecciones tendrán un precio y Víctor sólo se dará cuenta de ello cuando logre resolver los dos casos.
1 ... 61 62 63 64 65 66 67 68 69 ... 75
Перейти на страницу:

– ¡Acabáramos! -exclamó Nuria, la criada, que escuchaba expectante desde el umbral de la puerta.

– Bien, pues buscando zonas que sonaran a hueco caí en la cuenta de que no había pasadizo alguno, pero sí una red de tubos que comunicaban todas las estancias de la casa con la cocina. El papel con que se habían decorado las distintas habitaciones ocultaba las rejillas por las que, desde cada cuarto, uno podía pedir a la cocinera o al servicio lo que se le antojase. Un capricho del Indiano. Recordé entonces que la noche de autos varios de los residentes en la casa declararon que habían soñado con una voz profunda y cavernosa; ¿casualidad? No lo creí así. Me pareció obvio que aquella noche alguien se había dedicado a murmurar algo desde la cocina para que Aurora lo escuchara. Creía yo en aquel momento, y en ello me equivoqué, que habían dado a la joven alguna droga de las que alteran la conciencia y anulan la voluntad, por lo cual pensé que desde la cocina se la dirigió para cometer el crimen. La noche de la agresión los postigos estaban cerrados, de modo que nadie pudo entrar, luego alguien de la casa estaba implicado en el asunto. El siguiente detalle que me llamó la atención fue la segunda desaparición del libro maldito. Como ustedes recordarán, me llevé el libro a mi despacho y lo guardé bajo llave. Saben ustedes que desapareció y lo encontramos en esta biblioteca. Bien. Lo inspeccioné y sentencié que era el mismo, ¿por qué?, muy sencillo: cuando me lo llevé a mi despacho, tuve la precaución de marcarlo en la página treinta y cinco con un punto hecho a tinta azul con mi pluma. Cuando vi que el libro «había volado» hasta esta biblioteca me sentí confundido y llegué a pensar incluso en una intervención del más allá. Ahora sé que debieron de sobornar a alguien del ministerio, ya hablaré con los acusados al respecto, pero en aquel momento me vi bastante apurado. Entonces decidí jugármela y averiguar de una vez por todas si éste era un asunto terrenal o no. ¿Qué hice? Lo quemé en la chimenea con toda la teatralidad posible, con gran consternación por parte de ustedes. Después, en la noche en que se produjo el segundo ataque, todo el mundo pareció fuera de sí al comprobar que el libro «había vuelto». Yo, tranquilamente, lo tomé, lo inspeccioné y comprobé que aquel ejemplar no estaba marcado en la página treinta y cinco. O sea, que no era el mismo que había quemado sino una copia idéntica. Vamos, que el libro no se había reconstituido desde el más allá. Aquello me permitió volver a deducir algo: alguien de la casa había colocado esa copia en su lugar. Corroboraba entonces que, al menos, un cómplice de la trama tenía acceso a la casa. Era alguien del servicio o de la familia. Decidí no descartar a nadie a priori.

»Consulté con unos compañeros especialistas en falsificaciones y me dieron las señas de un librero que podía conseguir cualquier ejemplar que se le pidiera. Acudí a él y supe que hacía diez años un hombre alto y de buenas maneras había encargado tres como ése. O sea que aquello estaba preparado desde hacía diez años, cuando Milagros casi mata a su marido. El hombre alto que adquirió los libros era Gregorio, ahora no me cabe duda. Pensé entonces en visitar a Milagros en su casa de reposo en Aranjuez y quedé consternado. Ella fue quien me dio la clave para resolver el caso. Según me dijo el director del manicomio, la pobre mujer murmuraba incoherencias entre las que destacaba una: «Incógnitus.» Eso era lo único que a menudo decía.

«Llegado a este punto hice un repaso de lo que había averiguado y concluí que ya diez años antes alguien había intentado que Milagros matara a su marido. Después repitió lo mismo con Aurora. ¿Qué sentido tenía aquello? Sin duda, que la gente pensara que la casa estaba maldita. ¿Y con qué intención? Pues había dos posibilidades: que bajara de precio o que quedase vacía.

»Hubo otra evidencia que me ayudó mucho. La noche en que reprodujimos las circunstancias del crimen con Nuria y su novio, pensamos por un momento que se había consumado la tragedia. Y en aquel momento, Gregorio reaccionó de manera desmedida: "¡Dios nos ha castigado!", gritó muy sorprendido. ¿Por qué reaccionó de aquella manera? Muy sencillo: no esperaba que sucediera nada, pues él era uno de los instigadores de aquello, por eso al ver a Antón aparentemente muerto y a su novia murmurando incoherencias, creyó que la maldición se había hecho realidad. Se puso como loco. Más tarde, cuando se vio que todo era un error reaccionó de manera más fría y tranquila. Acudí al librero y le pedí que me acompañara a esta casa. Vimos a Gregorio de lejos y me confirmó que en su opinión era el hombre que le encargó los libros, aunque, según él, entonces tenía pelo. Fui entonces a visitar a Psíquicus. Me llamó la atención que tenía unos ojos azules, profundos y preciosos pero gélidos; luego, con el paso del tiempo, recordé que doña Remedios me había contado que el misterioso holandés que tanto importunó a don Diego Vicente Reinosa tenía unos preciosos ojos azules que quitaban el sentido. Pero eso lo supe después, hace poco. En fin, que el vidente cometió un error: se hacía pasar por italiano. Por mis experiencias previas, supe que aquel acento no era italiano, pero ¿de dónde era aquel hombre? Un golpe de suerte hizo que me cruzara con un diplomático que hablaba con el mismo deje que Renato Minardi, ¡y resultó ser holandés!

»¡Figúrense ustedes, holandés! Como el propio vidente me había dicho que antes había ejercido en Barcelona, decidí pedir un informe sobre sus actividades a la policía de allí. Y observen, cuando recibí el informe, supe que había ejercido en la Ciudad Condal con el alias de Incógnitus. Caí en la cuenta de que aquella era una de las incoherencias de Milagros. ¿Casualidad? No creo en las casualidades. ¿Habría sido Milagros cliente del vidente? Si así era, había encontrado un poderosísimo nexo de unión entre los dos casos.

»Telegrafié de inmediato a Santander, a don Benjamín, el marido de la pobre desgraciada. El texto fue sencillo: "¿Fue su esposa en Madrid cliente de un vidente llamado Renato Minardi? Conteste urgentemente. Cuestión de vida o muerte."

»Recibí una contestación que decía: "Sí, lo fue."

»Así que me puse manos a la obra. Pensé en qué podía sacar a los criminales de su estado de letargo u ocultación. Sin duda, la evidencia de que sus planes se habían ido al traste. ¿Y cómo?

1 ... 61 62 63 64 65 66 67 68 69 ... 75
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)