Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Научная фантастика » Ender el Xenocida [Xenocide - es]
Ender el Xenocida [Xenocide - es] - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Ender el Xenocida [Xenocide - es]

Электронная книга - «Ender el Xenocida [Xenocide - es]». Краткое содержание книги:

Lusitania es único en la galaxia. Un planeta donde coexisten tres especies inteligentes: los cerdis, que evolucionaron en el mismo planeta; los humanos que llegaron como colonizadores; y la reina colmena y sus insectores, llevados por el joven Ender unos años atrás. El planeta ha sido condenado por el Consejo Estelar a causa de la descolada, el virus letal para los humanos e imprescindible para la biología de los cerdis. Jane, la inteligencia artificial aliada de Ender y nacida del nexo de ansibles que comunican la galaxia, ha salvado Lusitania interfiriendo con la Flota Estelar y creando un insondable misterio a escala galáctica. En el planeta Sendero, con una cultura derivada de la antigua China, la niña Qing-jao tiene el encargo de descubrir la causa de la desaparición de la flota estelar. Su prodigiosa inteligencia le ha de permitir lograrlo, y ello pone en peligro la existencia de Jane y la supervivencia de las tres especies inteligentes conocidas. La intervención de Ender se hace de nuevo imprescindible.

Nominado a los Premios Hugo y Locus, 1992.
1 ... 56 57 58 59 60 61 62 63 64 ... 138
Перейти на страницу:

Novinha probablemente lo sabía, intelectualmente. Pero como todos los seres humanos, no actuaba siempre según su comprensión. Había perdido demasiadas personas a las que amaba; cuando sentía que podía perder a otro más, su reacción era visceral, no intelectual. Ender había llegado a su vida como curador, como protector. Su trabajo era impedir que tuviera miedo, y ahora lo tenía, y estaba enfadada con él por haberle fallado.

Sin embargo, después de dos días de silencio, Ender consideró que ya tenía bastante. Éste no era un buen momento para que se alzara una barrera entre ellos. Él sabía, y también lo sabía Novinha, que la llegada de Valentine sería difícil para ambos. Él tenía tantos viejos hábitos de comunicación con Valentine, tantas conexiones con ella, tantos caminos en su alma, que le resultaba difícil no volver a ser la persona que había sido durante los años (los milenios) que habían pasado juntos. Habían experimentado tres mil años de historia como si los hubieran visto con los mismos ojos. Con Novinha sólo había estado treinta años. En tiempo subjetivo, era más de lo que había pasado con Valentine, pero resultaba muy fácil volver a su antiguo papel de hermano de Valentine, como Portavoz de su Demóstenes.

Ender esperaba que Novinha sintiera celos con la llegada de Valentine, y estaba preparado para eso. Había advertido a Valentine que al principio tendrían pocas oportunidades de estar juntos. También ella lo había comprendido: Jakt tenía sus preocupaciones, y ambos cónyuges necesitaban tranquilidad. Era casi una tontería que Jakt y Novinha sintieran celos de los lazos entre hermano y hermana. Nunca había existido el más leve atisbo de sexualidad en la relación entre Ender y Valentine (cualquiera que los conociera se habría reído ante la idea), pero no era la infidelidad sexual lo que preocupaba a Novinha y Jakt. Ni el lazo emocional que ambos compartían: Novinha no tenía ningún motivo para dudar del amor y devoción que Ender sentía hacia ella, y Jakt no podría haber pedido más de lo que Valentine le ofrecía, tanto en pasión como en confianza.

Era más profundo que eso. Era el hecho de que, incluso ahora, después de tantos años, en cuanto estaban juntos funcionaban de nuevo como una sola persona, ayudándose mutuamente sin tener que explicar lo que intentaban conseguir. Jakt lo veía e incluso a Ender, que no lo conocía de antes, le resultaba obvio que el hombre estaba destrozado. Como si viera a su esposa junto a su hermano y pensara: Esto es la intimidad. Esto es lo que significa que dos personas sean una. Creía que Valentine y él estaban todo lo cerca que un marido y una esposa podían estar, y tal vez era así. Sin embargo, ahora tenía que enfrentarse al hecho de que era posible que dos personas estuvieran aún más cerca. Que fueran, en cierto sentido, la misma persona.

Ender podía sentirlo en Jakt, y admiraba la habilidad de Valentine para tranquilizarlo, y en distanciarse de Ender para que su esposo se acostumbrara gradualmente al lazo que existía entre ambos, en pequeñas dosis.

Lo que Ender no podía haber predicho era la forma en que reaccionó Novinha. Primero la conoció como madre de sus hijos: la fiera e irracional lealtad que sentía hacia ellos. Supuso que, si se veía amenazada, se volvería posesiva y controladora, como era con sus hijos. No estaba preparado para la manera en que se aisló de él. Incluso antes de este tratamiento de silencio por la misión de Quim, se había mostrado distante. De hecho, ahora que lo pensaba, se daba cuenta de que había empezado antes de la llegada de Valentine. Era como si Novinha hubiera empezado a ceder ante una rival antes de que ésta estuviera siquiera allí.

Era lógico, desde luego, tendría que haberlo previsto. Novinha había perdido a demasiadas figuras importantes en su vida, demasiadas personas de las que dependía. Sus padres. Pipo. Libo. Incluso Miro. Podía ser protectora y posesiva con sus hijos, que la necesitaban, pero con la gente que ella necesitaba era todo lo opuesto. Si temía que pudieran arrebatárselos, se apartaba de ellos. Dejaba de permitirse necesitarlos.

No eran ellos, sino él. Ender. Ella estaba intentando dejar de necesitarlo a él. Y este silencio, si continuaba, abriría un abismo tan grande entre la pareja que su matrimonio nunca se recuperaría.

Si eso sucedía, Ender ignoraba qué haría. Nunca se le había ocurrido que su matrimonio pudiera estar amenazado. No se había casado a la ligera: pretendía morir casado con Novinha, y todos estos años se habían llenado de la alegría que produce la confianza plena en otra persona. Ahora Novinha había perdido esa confianza en él. Pero no era justo. Él seguía siendo su marido, fiel como no lo había sido ningún otro hombre, ninguna otra persona en su vida. No se merecía perderla por un ridículo malentendido. Si dejaba pasar las cosas, como parecía decidida Novinha, aunque inconscientemente, ella se convencería del todo de que nunca podría depender de otra persona. Eso sería trágico, porque sería falso.

Ender estaba ya preparando una confrontación de algún tipo con Novinha cuando Ela la provocó accidentalmente.

—Andrew.

Ela estaba de pie en la puerta. Si había dado una palmada pidiendo permiso para entrar, Ender no la había oído. Pero claro, ella no necesitaba permiso para entrar en la casa de su madre.

—Novinha está en nuestra habitación.

—Vengo a hablar contigo.

—Lo siento, no puedo darte un adelanto de la paga.

Ela se echó a reír mientras avanzaba para sentarse a su lado, pero la risa murió rápidamente. Estaba preocupada.

—Quara —dijo.

Ender suspiró y sonrió. Quara siempre llevaba la contraria desde su nacimiento, y nada la había hecho cambiar. Sin embargo, siempre se había llevado mejor con Ela que con nadie.

—No es lo de siempre. De hecho, es menos problemática que de costumbre. Ni una pelea.

—¿Una mala señal?

—Sabes que está intentando comunicarse con la descolada.

—Lenguaje molecular.

—Bueno, lo que está haciendo es peligroso, y no establecerá comunicación aunque tenga éxito. Sobre todo si tiene éxito, porque entonces habrá una buena posibilidad de que muramos todos.

—¿Qué está haciendo?

—Ha saqueado mis archivos, cosa que no resulta difícil, porque no pensé que tendría que protegerlos contra ningún compañero xenobiólogo. Ha estado construyendo los inhibidores que he intentado introducir en las plantas…, bastante fácil, porque dejé detalladamente explicado el proceso. Sólo que en vez de introducirlo en algo, está entregándolo directamente a la descolada.

—¿Qué quieres decir con «entregándolo»?

—Ésos son sus mensajes. Eso es lo que les está enviando con sus preciosos transportadores de mensajes. Si los transportadores son lenguaje o no, no es algo que vaya a quedar establecido con un falso experimento como ése. Pero sea inteligente o no, sabemos que la descolada se adapta con una eficacia diabólica… y puede que Quara esté ayudándola a adaptarse a algunas de mis mejores estrategias para bloquearla.

—Traición.

—Esto es. Está suministrando al enemigo nuestros secretos militares.

—¿Has hablado con ella?

—'Sta brinando? Claro que falei. Ela quase me matou. (¿Estás bromeando? Claro que le hablé. Por poco me mata.)

—¿Ha tratado con éxito a alguno de los virus?

—Ni siquiera está intentándolo. Es como si corriera a la ventana y gritara: «¡Vienen a mataros!». No está haciendo ciencia, sino política entre especies, sólo que ni siquiera sabemos si el otro lado tiene política o no, únicamente que Quara podría ayudar a que nos matara más rápidamente de lo que hemos imaginado siquiera.

1 ... 56 57 58 59 60 61 62 63 64 ... 138
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)