Cincuenta Sombras Liberadas
- Автор: Джеймс Эрика Леонард
- Серия: Cincuenta Sombras #3
- Год: 2012
- Язык: испанский
- Жанр: Романы для взрослых
Электронная книга - «Cincuenta Sombras Liberadas». Краткое содержание книги:
Cuando la joven Anastasia conoce al poderoso y enigmático Grey, comienzan un excitante, sensual y atormentado romance. Erótica, entretenida y profundamente conmovedora, la serie Cincuenta sombras es una historia que te cautivará, te poseerá y se quedará contigo por siempre.
Para público adulto.
Presidente de Grey Enterprises Holdings, Inc.
De: Anastasia Grey
Fecha: 26 de agosto de 2011 13:35
Para: Christian Grey
Asunto: ¿Eh?
¿A qué viene eso? ¿Es otra amenaza?
Ya sabes adónde quiero llegar con esto, ¿verdad?
¿Decidiste volver porque me fui a un bar con una amiga a tomar una copa aunque tú me hubieras pedido que no lo hiciera o volviste porque había un loco en nuestro piso?
Anastasia Grey
Editora de SIP
Me quedo mirando la pantalla. No hay respuesta. Miro el reloj del ordenador. La una cuarenta y cinco y sigue sin haber respuesta.
De: Anastasia Grey
Fecha: 26 de agosto de 2011 13:56
Para: Christian Grey
Asunto: He dado en el clavo…
Tomaré tu silencio como una admisión de que decidiste volver a Seattle porque CAMBIÉ DE OPINIÓN. Soy una mujer adulta y salí a tomar unas copas con una amiga. No entiendo las ramificaciones en cuanto a la seguridad de CAMBIAR DE IDEA porque NUNCA ME CUENTAS NADA. Tuve que enterarme por Kate de que has aumentado la seguridad de todos los Grey, no solo la nuestra. Creo que siempre reaccionas exageradamente en lo que respecta a mi seguridad y entiendo por qué, pero cada vez te pareces más al niño que siempre decía «que viene el lobo».
Nunca sé si hay algo por lo que preocuparse de verdad o si todo se trata de tu percepción del peligro. Tenía a dos miembros del equipo de seguridad conmigo. Creí que tanto Kate como yo estábamos seguras. Lo cierto es que estábamos más seguras en ese bar que en el piso. Si yo hubiera tenido TODA LA INFORMACIÓN sobre la situación, tal vez habría hecho las cosas de forma diferente.
Creo que tus preocupaciones tienen algo que ver con el material que había en el ordenador de Jack (mejor dicho, eso es lo que cree Kate). ¿Sabes lo frustrante que es que mi mejor amiga sepa más que yo de lo que está pasando? Soy tu MUJER. ¿Me lo vas a contar o vas a seguir tratándome como a una niña, lo que te garantizará que yo siga comportándome como tal?
Que sepas que tú no eres el único que está furioso.
Ana
Anastasia Grey
Editora de SIP
Y pulso «Enviar». Hala… Chúpate esa, Grey. Inspiro hondo. Estoy furiosa. Me estaba sintiendo culpable por lo que había hecho, pero ya no.
De: Christian Grey
Fecha: 26 de agosto de 2011 13:59
Para: Anastasia Grey
Asunto: He dado en el clavo…
Como siempre, señora Grey, se muestra directa y desafiante por correo.
Tal vez deberíamos discutir esto cuando vuelvas a NUESTRO piso.
Y deberías cuidar ese lenguaje. Yo sigo estando furioso también.
Christian Grey
Presidente de Grey Enterprises Holdings, Inc.
¡Que cuide mi lenguaje! Miro el ordenador con el ceño fruncido y me doy cuenta de que esto no me lleva a ninguna parte. No le respondo, sino que cojo un manuscrito que hemos recibido hace poco de un autor nuevo muy prometedor y empiezo a leer.
Mi reunión con el detective Clark transcurre sin incidentes. Está menos gruñón que anoche, creo que porque habrá podido dormir un poco. O tal vez es que prefiere trabajar en el turno de día.
– Gracias por su declaración, señora Grey.
– De nada, detective. ¿Está Hyde bajo custodia policial ya?
– Sí, señora. Le dieron el alta en el hospital esta mañana. Con los cargos que tenemos contra él, creo que pasará con nosotros una temporada. -Sonríe y eso hace que se arruguen las comisuras de sus ojos oscuros.
– Bien. Nos ha hecho pasar una temporada muy difícil a mi marido y a mí.
– He hablado largo y tendido con el señor Grey esta mañana. Está muy aliviado. Un hombre interesante su marido.
No se hace una idea…
– Sí, creo que así es. -Le sonrío educadamente y él entiende que con eso ha acabado aquí.
– Si se le ocurre algo más, llámeme. Tome mi tarjeta. -Saca con dificultad una tarjeta de la cartera y me la pasa.
– Gracias, detective. Lo haré.
– Que tenga un buen día, señora Grey.
– Igualmente.
Cuando se va me pregunto de qué irán a acusar a Hyde. Seguro que Christian no me lo dice. Frunzo los labios.
Volvemos en coche en silencio al Escala. Sawyer es el que conduce esta vez y Prescott va a su lado. El corazón se me va cayendo poco a poco a los pies conforme nos acercamos. Sé que Christian y yo vamos a tener una gran pelea y no sé si tengo fuerzas.
Cuando subo en el ascensor desde el garaje con Prescott a mi lado, intento poner en orden mis pensamientos. ¿Qué es lo que quiero decir? Creo que ya se lo he dicho todo en el correo. Tal vez ahora él me dé algunas respuestas. Eso espero. No puedo controlar mis nervios. El corazón me late con fuerza, tengo la boca seca y me sudan las manos. No quiero pelear. Pero a veces él se pone difícil y yo necesito mantenerme firme.
Las puertas del ascensor se abren y aparece el vestíbulo, otra vez en perfecto orden. La mesa está de pie y tiene un jarrón nuevo encima con un precioso ramo de peonías rosa pálido y blanco. Echo un vistazo rápido a los cuadros según vamos pasando: las madonas parecen todas intactas. Ya han arreglado la puerta del vestíbulo que estaba rota y vuelve a cumplir su función; Prescott me la abre amablemente para que pase. Ha estado muy callada todo el día. Creo que me gusta más así.
Dejo el maletín en el pasillo y me encamino al salón, pero me paro en seco al entrar. Oh, vaya…
– Buenas noches, señora Grey -dice Christian con voz suave. Está de pie junto al piano vestido con una camiseta negra ajustada y unos vaqueros… «Esos» vaqueros, los que normalmente lleva en el cuarto de juegos. Madre mía. Son unos vaqueros claros muy lavados, ceñidos y con un roto en la rodilla, que le quedan de muerte. Se acerca a mí descalzo, con el botón superior de los vaqueros desabrochado y los ojos ardientes que me miran fijamente.
– Que bien que ya estés en casa. Te estaba esperando.
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Ah, ¿me has estado esperando? -le pregunto en un susurro. La boca se me seca aún más y el corazón amenaza con salírseme del pecho. ¿Por qué va vestido así? ¿Qué significa? ¿Sigue enfadado?
– Sí. -Su voz es muy suave y sonríe mientras se acerca a mí.
Está muy guapo, con los vaqueros colgándole de las caderas de esa forma… Oh, no, no me voy a dejar distraer. Intento averiguar cuál es su estado de ánimo mientras se acerca. ¿Enfadado? ¿Juguetón? ¿Lujurioso? ¡Ah! Es imposible saberlo.
– Me gustan tus vaqueros -le digo.
Me dedica esa sonrisa depredadora que me desarma pero no le alcanza los ojos. Mierda, sigue enfadado. Lleva esa ropa para distraerme. Se queda parado delante de mí y noto su intensidad abrasadora. Me mira con los ojos muy abiertos pero impenetrables. Su mirada, fija en la mía, arde. Trago saliva.
– Creo que tiene algún problema, señora Grey -me dice con voz sedosa y saca algo del bolsillo de atrás de los vaqueros. No puedo apartar mis ojos de los suyos pero oigo que desdobla un papel. Me lo muestra; le echo un vistazo rápido y reconozco mi correo. Vuelvo a mirarle y sus ojos sueltan chispas de furia.
– Sí, tengo algunos problemas -susurro casi sin aliento. Necesito distancia si vamos a hablar de esto. Pero antes de que pueda apartarme, él se inclina y me acaricia la nariz con la suya. Sin darme cuenta cierro los ojos, agradeciendo ese inesperado contacto tan tierno.
– Yo también -dice contra mi piel y yo abro los ojos al oírle decir eso. Se aparta, vuelve a erguirse y de nuevo me mira con intensidad.