Cincuenta Sombras Liberadas
- Автор: Джеймс Эрика Леонард
- Серия: Cincuenta Sombras #3
- Год: 2012
- Язык: испанский
- Жанр: Романы для взрослых
Электронная книга - «Cincuenta Sombras Liberadas». Краткое содержание книги:
Cuando la joven Anastasia conoce al poderoso y enigmático Grey, comienzan un excitante, sensual y atormentado romance. Erótica, entretenida y profundamente conmovedora, la serie Cincuenta sombras es una historia que te cautivará, te poseerá y se quedará contigo por siempre.
Para público adulto.
Suena el teléfono de mi oficina y me sobresalta.
– Ana Ste… Grey.
– Hola. -La voz de Christian es tierna y tiene un punto alegre. Siento que me embarga el alivio.
– Hola -le respondo sonriendo de oreja a oreja-. ¿Qué tal el vuelo?
– Largo. ¿Qué vas a hacer con Kate?
Oh, no.
– Solo vamos a salir a tomar unas copas tranquilamente.
Christian no dice nada.
– Sawyer y la chica nueva, Prescott, van a venir también para hacer a vigilancia -le digo para aplacarle un poco.
– Creía que Kate iba a venir al piso.
– Sí, pero después de tomar una copa rápida.
¡Por favor, déjame salir por ahí! Christian suspira profundamente.
– ¿Por qué no me lo habías dicho? -me dice con calma. Demasiada calma.
Me doy una patada en la espinilla mentalmente.
– Christian, vamos a estar bien. Tengo a Ryan, a Sawyer y a Prescott. Y solo es una copa.
Christian permanece en testarudo silencio y percibo que no está nada contento.
– Solo he podido quedar con ella unas pocas veces desde que tú y yo nos conocimos. Y es mi mejor amiga…
– Ana, no quiero apartarte de tus amigos. Pero creía que habíais quedado en casa.
– Vale -concedo-. Nos quedaremos en casa.
– Solo mientras esté por ahí ese lunático suelto. Por favor.
– Ya te he dicho que sí -le digo exasperada y poniendo los ojos en blanco.
Christian ríe un poco al otro lado del teléfono.
– Siempre sé cuándo estás poniendo los ojos en blanco aunque no te vea.
Miro el auricular con el ceño fruncido.
– Oye, lo siento. No quería preocuparte. Se lo voy a decir a Kate.
– Bien -dice con alivio evidente. Me siento culpable por haberle preocupado.
– ¿Dónde estás?
– En la pista del aeropuerto JFK.
– Oh, acabas de aterrizar…
– Sí. Me has pedido que te llamara en cuanto aterrizara.
Sonrío. Mi subconsciente me mira un poco enfadada: ¿Ves? Él hace lo que dice que va a hacer…
– Bueno, señor Grey, me alegro de que uno de los dos sea tan puntilloso.
Christian se ríe.
– Señora Grey, tiene un don inconmensurable para la hipérbole. ¿Qué voy a hacer con usted?
– Estoy segura de que se te ocurrirá algo imaginativo. Siempre se te ocurre algo.
– ¿Estás flirteando conmigo?
– Sí.
Noto que sonríe.
– Tengo que irme, Ana. Haz lo que te he dicho, por favor. El equipo de seguridad sabe lo que hace.
– Sí, Christian, lo haré. -Vuelvo a sonar irritada. Vale, he captado el mensaje…
– Te veo mañana por la noche. Y te llamo luego.
– ¿Para comprobar lo que estoy haciendo?
– Sí.
– ¡Oh, Christian! -le regaño.
– Au revoir, señora Grey.
– Au revoir, Christian. Te quiero.
Inspira hondo.
– Y yo a ti, Ana.
Ninguno de los dos cuelga.
– Cuelga, Christian… -le susurro.
– Eres una mandona, ¿lo sabías?
– Tu mandona.
– Mía -dice-. Haz lo que te digo. Cuelga.
– Sí, señor. -Cuelgo y me quedo mirando estúpidamente al teléfono.
Unos segundos después aparece un correo en mi bandeja de entrada.
De: Christian Grey
Fecha: 25 de agosto de 2011 13:42
Para: Anastasia Grey
Asunto: Mano suelta
Señora Grey:
Me ha resultado tan entretenida como siempre por teléfono.
Haz lo que te he dicho, lo digo en serio.
Tengo que saber que estás segura.
Te quiero.
Christian Grey
Presidente de Grey Enterprises Holdings, Inc.
Él sí que es un mandón. Pero con una llamada de teléfono toda mi ansiedad ha desaparecido. Ha llegado sano y salvo y está demasiado preocupado por mí, como siempre. Me rodeo el cuerpo con los brazos. Dios, cuánto quiero a ese hombre. Hannah llama a la puerta, lo que me distrae y me devuelve a la realidad.
Kate está fantástica. Lleva unos vaqueros blancos ajustados y una camisola roja y parece lista para poner patas arriba la ciudad. Cuando llego la veo charlando animadamente con Claire, la chica de la recepción.
– ¡Ana! -grita envolviéndome en uno de esos abrazos tan típicos de Kate. Luego extiende los brazos para separarse un poco y me mira de arriba abajo.
– Ahora sí que pareces la mujer del multimillonario. ¿Quién lo habría dicho al ver a la pequeña Ana Steele? Se te ve tan… sofisticada. -Sonríe y yo pongo los ojos en blanco. Llevo un vestido recto de color crema con un cinturón azul marino a juego con los zapatos planos.
– Me alegro de verte, Kate -digo abrazándola.
– Bien, ¿adónde vamos?
– Christian quiere que nos quedemos en el piso.
– ¿Ah, sí? ¿Y no podemos tomarnos un cóctel rapidito en el Zig Zag Café? He reservado una mesa.
Abro la boca para protestar.
– Por favor… -suplica y pone un mohín muy dulce. Se le deben de estar pegando esas cosas de Mia. Ella antes no hacía esos gestos. La verdad es que me apetece mucho un cóctel en el Zig Zag. Nos lo pasamos muy bien la última vez que fuimos y está cerca del apartamento de Kate.
– Uno -digo extendiendo el dedo índice.
Sonríe.
– Uno.
Me coge del brazo y salimos en dirección al coche, que está aparcado en la acera con Sawyer al volante. Nos sigue la señorita Belinda Prescott, que es nueva en el equipo de seguridad: una mujer afroamericana con una actitud bastante firme y autoritaria. Todavía no me acaba de caer bien, tal vez porque es demasiado fría y profesional. Su contratación no es definitiva aún, pero como el resto del equipo, la ha elegido Taylor. Va vestida como Sawyer, con un traje pantalón oscuro y discreto.
– ¿Puedes llevarnos al Zig Zag, por favor, Sawyer?
Sawyer se gira para mirarme y sé que está a punto de decir algo. Obviamente ha recibido órdenes. Duda.
– Al Zig Zag Café. Solo vamos a tomar una copa.
Miro a Kate con el rabillo del ojo y veo que está observando a Sawyer. Pobrecito…
– Sí, señora.
– El señor Grey ha pedido expresamente que ustedes fueran al piso -apunta Prescott.
– El señor Grey no está aquí -le respondo-. Al Zig Zag, por favor.
– Sí, señora -repite Sawyer con una mirada de soslayo a Prescott, que inteligentemente se muerde la lengua.
Kate me mira con la boca abierta como si no se pudiera creer lo que está viendo y oyendo. Yo frunzo los labios y me encojo de hombros. Vale, soy un poco más autoritaria de lo que era antes. Kate asiente mientras Sawyer se introduce en el tráfico de primera hora de la noche.
– ¿Sabes que las nuevas medidas de seguridad adicionales están volviendo locas a Grace y a Mia? -me cuenta Kate.
La miro boquiabierta y perpleja.
– ¿No lo sabías? -Parece no poder creérselo.
– ¿El qué?
– Que han triplicado la seguridad de todos los miembros de la familia Grey. O más bien la han multiplicado por mil…
– ¿De verdad?
– ¿No te lo ha dicho?
– No. -Me ruborizo. Maldita sea, Christian-. ¿Sabes por qué?
– Por lo de Jack Hyde.
– ¿Qué pasa con Jack? Creía que solo iba a por Christian. -Estoy alucinada. Vaya… ¿Por qué no me lo ha dicho?
– Desde el lunes -prosigue Kate.
¿El lunes pasado? Mmm… Identificamos a Jack el domingo. Pero ¿por qué todos los Grey?
– ¿Cómo sabes todo eso?
– Por Elliot.
Claro.
– Christian no te ha contado nada de esto, ¿eh?