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Электронная книга - «Tres Metros Sobre El Cielo». Краткое содержание книги:

En Roma, como en cualquier otra ciudad del mundo, los adolescentes quieren volar, buscan caminar `tres metros sobre el cielo`. Las chicas como Babi se esmeran en sus estudios, hablan del último grito en moda y se preparan para encontrar al amor de sus vidas: los chicos como Step prefieren la velocidad, la violencia, el riesgo y la camaradería de las bandas, pero todos ellos se implican en la vida como si cada segundo fuera el último.
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‘Imaginate si hablan con mis padres.’ Babi mira el grupo de chicos. Reconoce a Pollo y algún otro amigo de Step. Un tipo con una venda en el ojo le sonríe. Babi mira alrededor. Algunas motos se paran cerca. Babi se voltea esperanzada hacia los que acaban de llegar. El corazón le late fuerte. Inútilmente. Chicos anónimos, al menos a sus ojos, van hacia las mesas saludando.

‘A quien buscas?’ El tono y la cara de Pallina no dejan dudas. Pallina sabe.

‘Nadie, porque?’ Babi mete las llaves en el bolsillo sin mirarla. Esta segura que sus ojos sinceros la traicionarían.

Pallina insiste: ‘No, nada, me parecía que estuvieras buscando a alguien…’

‘Bueno, chao muchachas.’ Un saludo rápido. Sus mejillas se enrojecen. Y no es solo por el cansancio. Pallina la acompaña a la Vespa.

‘Sabes como funciona?’ Babi sonríe, le quita el candado de seguro y la enciende.

‘Que harán esta noche?’

‘Hey, que pasa? Te dignas de salir con nosotros?’

‘Que polémica eres. Solo pregunte que harían!’

‘No lo se. Si quieres te llamo o te hago llamar.’

Pallina la mira alusiva. Detrás de esa sonrisa, rápidamente aparece eclass="underline" Step. Sus ojos seguros, su piel clara pero bronceada, sus cabellos cortos, sus manos marcadas de sonrisas rotas, de narices golpeadas. ‘Pareces mi pececito.’ La boca abierta… los ojos cerrados… ‘Ah, pero entonces eres incoherente… incoherente… incoherente.’ Como un eco. Babi tiene un momento de orgullo.

‘No gracias, déjalo así. Nos vemos mañana en la escuela. Era solo curiosidad.’

‘Como quieras…’ La Vespa se la lleva veloz antes de que aquella débil onda de orgullo venga acogido por un mar peligroso que aun no recibe la tempestad. Pallina saca afuera del bolsillo el teléfono y sonríe.

Babi mete la Vespa de Pallina en el garaje. Perfecta. Su padre nunca podrá notar la diferencia. La pega aun más del muro, así no puede decir nada.

Mira el reloj. Las siete menos un cuarto. Diablos! Sale corriendo por la escalera. Abre veloz la puerta.

‘Dani, regreso mama?’

‘No, aun no.’

‘Menos mal.’ Raffaella la castigo, Babi no puede salir hasta la próxima semana, y es mucho arriesgarse el primer día. Daniela la mira preocupada.

‘Entonces, se sabe algo de nuestra Vespa?’

‘Nada. Debe tenerla la policía.’

‘Que? Perfecto! Y si hacen el seguimiento?’

‘Me han dicho que antes o después la policía llamara para restituirla. Debemos solo interceptar la llamada antes que papa y mama…’

‘Facil. Y si llaman en la mañana?’

‘Estamos muertas. Por ahora Pallina nos dejo su Vespa. La metí en el garaje, así cuando regrese papa no se dará cuenta de nada.’

‘Ah, a propósito, te llamo Pallina.’

‘Cuando?’

‘Hace poco, cuando estabas afuera. Dijo que esta noche salen y que van al club Vetrine. Que te espera, que no seas orgullosa y que vayas porque descubrió todo. Y después me dijo algo como el nombre de un animal. Conejito, ratoncito… ah si, dijo, salúdame al pececito. Pero quien es el pececito?’

Babi se voltea hacia Daniela: se siente golpeada, descubierta, traicionada. Pallina sabe.

‘Nada, es solo un chiste.’

Seria muy largo de explicar. Muy humillante. La rabia la toma por un momento, la lleva silenciosa a su cuarto. En el atardecer visto desde los vidrios de su ventana ve plasmada toda la historia. La boca de Step, su sonrisa divertida, el cuento a Pollo, sus risas y después el mismo cuento a Pallina y quien sabe a quien mas aun. Fue estupida, debió contárselo a su mejor amiga. La hubiera entendido, consolado. Hubiera estado de su parte, como siempre. Después mira el póster en su armario. Y por un momento siente odio. Pero es solo un momento. Lentamente baja las manos. ‘Mitica pareja!’ Orgullo, dignidad, rabia, indignación. Deslizan fuera de ella como si se quitara una camisa de noche de seda sin mangas, a través de su cuerpo liso y dorado. Y ella, finalmente libre, sale fuera simplemente, con un paso. Desnuda de amor se acerca a el, a su imagen.

Por un momento parecen sonreírse. Abrazados en el sol del horizonte, cerca aun si no es así. El de papel plastificado, ella llena de lucidas emociones, finalmente claras y sinceras.

Ella baja tímida los ojos y sin quererlo se encuentra de nuevo frente al espejo. No se reconoce. Sus ojos así sonrientes, esa piel brillante… hasta la cara le parece diferente. Se echa los cabellos hacia atrás. Es otra. Sonríe feliz a esa que nunca había sido. Una chica enamorada. No solo eso. Una chica indecisa y preocupada de cómo vestirse esa noche.

Mas tarde, después de que sus padres la regañaran de nuevo y hubieran salido para una de sus cenas, Babi entra en el cuarto de Daniela.

‘Dani, voy a salir.’

‘Adonde vas?’ Daniela aparece en la puerta.

‘A Vetrine.’ Babi saca afuera de las gavetas algunas camisas y abre el armario de la hermana. ‘Mira, donde metiste la falda negra… la nueva…’

‘No te la presto! Así me botas también esa! No insistas.’

‘Pero anda, solo fue una vez, no?’

‘Si, quizás esta noche pasa otra cosa. Quizás esta vez terminas en el fango. No, no te la presto. Esa es la única que me queda bien. No te la puedo dar, en serio.’

‘Si, pero cuando yo hago la groupie o salgo en el periódico, ahí vas con tus amigas diciéndole a todas que eres mi hermana. Nunca les dices que no me prestas la falda!’

‘Eso que tiene que ver?’

‘Tiene que ver, tiene que ver, cuando me pidas un favor…’

‘Esta bien, llevatela.’

‘No, ahora no la quiero mas…’

‘No, ahora la agarras…’

‘No, no la quiero…’

‘Ah no? Entonces si no te pones mi falda, cuando salgas yo llamo rápido a mama y le aviso.’

Babi se voltea molesta a la hermana. ‘Que vas a hacer?’

‘Lo que escuchaste.’

‘Veras que cachetes rojos tendrás…’

Daniela hace una cara graciosa y al final terminan las dos riéndose.

‘Toma.’ Daniela pone la falda negra sobre la cama. ‘Es toda tuya. Lánzate dentro del estiércol de nuevo, si te divierte.’

Babi agarra la falda con las dos manos y se la apoya sobre la barriga. Comienza a imaginar que se podría poner encima. Suena el teléfono. Daniela va a responder. En su cuarto, Babi sube el volumen a la radio. La música inunda la casa. Daniela suelta el teléfono. ‘Andrea, espera un momento.’ Cierra la puerta del corredor, después regresa tranquila a hablar. Babi saca afuera todo. El armario abierto, las gavetas en el suelo. La ropa tirada sobre la cama. Indecisión. Va al cuarto de su madre. Abre el armario grande. Comienza a hurgar. Cada tanto se recuerda de algo. Podría quedar bien si lo combino con la falda negra? Abre las gavetas. Debe tener cuidado de donde mete las manos. Las cosas siempre deben regresar a su lugar. Las madres siempre se dan cuenta de todo, o casi. A Raffaella tampoco se dio cuenta de la Vespa de Pallina. Las madres se dan cuenta de todo, pero no entienden nada de motos o de Sony.

No mandes nunca a una mama a comprarte ese estilo de jeans que le viste a tu amiga. Te llevara siempre esos que usa la más gafa de la clase.

Sonríe. Una chaqueta azul? Muy caliente. La camisa de seda? Muy elegante. La chaqueta negra con el body debajo? Muy fúnebre. El body, sin embargo, no queda mal. Body debajo de la camisa? Se puede probar. Cierra las gavetas. Va hacia su cuarto. Dejo una chaqueta roja en la cama. La hubieran descubierto. Lo mete en su puesto. Se hubiera dado cuenta antes de tiempo? El entusiasmo vence al miedo.

‘Pero a quien le importa!’ El castigo desaparece desintegrándose en el espejo. Babi se mira perpleja. Body debajo de la camisa, no. La falda de Dani no va. Mejor así. Pobrecita, de verdad es la única cosa que le queda muy bien. Decide que se la llevaría a las carreras. Mañana. Pero ahora? Ahora que me pongo? Regresa a su cuarto. Que me pongo? En un momento. Abre corriendo la última gaveta. La braga de jeans! La saca afuera. Descolorida, corta y un poco deteriorada, justo como la odia la mama. Justo como la amaría el. Se cambia veloz. Se mete la camisa clara, la empuja debajo del pantalón. Se lanza en la cama, agarra las medias cortas y se las pone, después las cubre con los Converse All Star, altos hasta el talón, azul oscuros, igual que el cepillo que consigue en el baño. Se peina recogiendo hacia atrás los cabellos. Dos zarcillos de colores con forma de peces de los mares del sur. La música enloquece a todo volumen. Una línea negra le alarga los ojos. La esponja gris los difumina, tratando de hacerlos aun mas bellos. Los dientes blancos saben a menta. Un delicado brillo le cubre los suaves labios haciéndolos aun mas deseables. Las mejillas, pintadas de rojo naturalmente, se difuminan solas perfectamente.

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