Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
Asesinato en Bardsley Mews - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Asesinato en Bardsley Mews

Электронная книга - «Asesinato en Bardsley Mews». Краткое содержание книги:

Cuatro relatos, a cual más interesante, protagonizados por el infalible Poirot. Asesinato en Bardsley Mews: En la noche de Guy Fawkes, el estallido de los petardos oculta el sonido de un disparo y el cuerpo de Miss Allen aparece sin vida. Asesinato en Bardsley Mews: En la noche de Guy Fawkes, el estallido de los petardos oculta el sonido de un disparo y el cuerpo de Miss Allen aparece sin vida. Un robo increíble: En una reunión de alta sociedad, desaparecen los planos de una nueva y secreta bomba. El espejo del muerto: Sir Gervas Chevenix-Gore, conocido como el último barón, ha muerto en circunstancias extrañas. Poirot deberá demostrar que no se trata de un suicidio. Triángulo en rodas: Triángulo en rodas: Un clásico triángulo amoroso deviene en un complejo asesinato.
1 ... 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48
Перейти на страницу:

Poirot movió la cabeza.

—Tengo miedo. Tengo mucho miedo...

—¡Oh, como todos nosotros! —replicó miss Lyall hipócritamente y agregó—: Este asunto pertenece a su especialidad. O puede que llegue a pertenecer. ¿No puede hacer nada?

—He hecho lo que he podido.

La señorita Lyall inclinóse hacia delante presa de curiosidad.

—¿Qué ha hecho usted?

—Aconsejar a la señora Gold que abandonara la isla antes de que fuera demasiado tarde.

—¡Oh...! ¿De modo que usted cree...? —se detuvo.

—¿Diga mademoiselle?

—¡De modo que eso es lo que usted cree que va a ocurrir! —repuso Pamela despacio—. Pero él no podría... nunca haría una cosa así... En realidad es tan agradable... Toda la culpa la tiene esa Valentina Chantry. Él no cometería... él no cometería —hizo una pausa, agregando en voz baja—: ¿Un asesinato? ¿No es ésa la palabra que tiene usted en el pensamiento?

—Lo está en otro pensamiento, mademoiselle. Se lo aseguro.

Pamela estremecióse.

—No lo creo —declaró.

Capítulo V

El desarrollo de los acontecimientos de la noche del veintiocho de octubre fue clarísimo. Para empezar, hubo una escena entre los dos hombres... Gold y Chantry. Chantry fue elevando la voz y sus últimas palabras fueron oídos por cuatro personas... el cajero, el gerente, el general Barnes y Pamela Lyall.

—¡Maldito cerdo! Si usted y mi mujer piensan que van a burlarse de mí, están equivocados. Mientras viva, Valentina seguirá siendo mi esposa.

Y dicho esto salió del hotel con el rostro lívido de coraje.

Eso fue antes de cenar. Después de la cena, nadie supo cómo, tuvo lugar la reconciliación. Valentina le pidió a Marjorie Gold que la acompañara a dar un paseo bajo la luz de la luna. Pamela y Sara fueron con ellas, mientras Gold y Chantry jugaban al billar. Cuando terminaron la partida se reunieron en el vestíbulo con Hércules Poirot y el general Barnes.

Y por primera vez Chantry estaba sonriente y de buen humor.

—¿Qué tal la partida? —preguntó el general.

—¡Ese muchacho es demasiado bueno para mí! —replicó el comandante—. Ha empezado haciendo cuarenta y seis carambolas seguidas.

Douglas Gold repuso con modestia:

—Pura casualidad. Le aseguro que fue así. ¿Qué quiere tomar? Iré a buscar un camarero.

—Ginebra rosa, gracias.

—Bien. ¿Y usted, general?

—Gracias. Tomaré un whisky con seltz.

—Yo también. ¿Y usted, señor Poirot?

—Es usted muy amable. Yo quisiera un sirop de cassis.

—¿Un sirop... qué?

Sirop de cassis. Es jarabe de grosellas negras.

—¡Oh, un licor! Ya. Supongo que lo tendrán; pero nunca lo había oído nombrar.

—Sí, lo tienen, pero no es un licor.

Douglas Gold dijo riendo:

—Me parece un gusto bastante raro... pero cada hombre con su veneno. Iré a encargarlo.

El comandante Chantry tomó asiento. A pesar de que su natural no era hablador ni sociable, era evidente que hacía cuanto le era posible por mostrarse cordial.

—Es curioso ver cómo uno se acostumbra a vivir sin noticias —comentó.

El general lanzó un gruñido.

—No puedo decir que el Continental Daily Mail, que llega con cuatro días de retraso, me sirva de mucho. Claro que me envían el Times y el Punch cada semana, pero tardan demasiado en llegar.

—Me pregunto si no tendremos elecciones generales por la cuestión de Palestina...

—Ha sido llevada pésimamente —declaró el general cuando Douglas Gold reaparecía seguido del camarero y las bebidas.

El general acababa de comenzar una anécdota de su carrera militar en la India durante el año mil novecientos cinco, y los dos ingleses le escuchaban cortésmente, aunque sin gran interés, en tanto que Hércules Poirot sorbía su sirop de cassis.

Al llegar al fin de la narración hubo un coro de risas más o menos sinceras.

En aquel momento apareció el grupo de señoras. Las cuatro venían del mejor humor, charlando y riendo.

—Tony querido, ha sido divino —exclamó Valentina dejándose caer en una silla junto a él—. La señora Gold ha tenido una idea maravillosa. ¡Debían haber venido todos ustedes!

Su esposo dijo:

—¿Quieren beber algo?

Y miró interrogadoramente a las señoras.

—Para mí, ginebra rosa, querido —dijo Valentina.

—Ginebra y cerveza de jengibre —pidió Pamela.

—Un sidecar —fue la elección de Sara.

—Bien —Chantry se puso en pie y entregó su ginebra rosa aún intacta a su esposa—. Toma ésta. Ya pediré otra para mí. ¿Y usted, señora Gold?

La señora Gold se estaba quitando el abrigo ayudada por su esposo y se volvió sonriente.

—¿Puedo tomar una naranjada, por favor?

—Lo que guste. Una naranjada.

Fue hacia la puerta y la señora Gold sonrió a su esposo.

—Ha sido delicioso, Douglas. Ojalá hubieras venido con nosotros.

—A mí también me hubiera gustado. Iremos otra noche, ¿verdad?

Se sonrieron.

Valentina Chantry alzó la copa de ginebra rosa y la vació de un trago.

—¡Oh! Lo necesitaba —suspiró.

Douglas Gold colocó el abrigo de Marjorie sobre una silla y al volver junto al grupo preguntó:

—Hola, ¿qué es lo que ocurre?

Valentina Chantry estaba reclinada en su silla con los labios amoratados y la mano puesta sobre el corazón.

—Me encuentro... muy rara... —musitó luchando por respirar.

Chantry volvía en aquel momento y apresuró el paso.

—Pero, Val, ¿qué te ocurre?

—No... no lo sé... La ginebra... tenía un sabor extraño.

¿La ginebra rosa?

Chantry giró en redondo con el rostro alterado y cogió a Douglas por un hombro.

—Era mi copa... Gold, ¿qué diablos había puesto en ella?

Douglas Gold contemplaba el rostro convulso de la esposa de Chantry, que ahora estaba palidísimo.

—Yo... yo... nunca...

Valentina Chantry se desplomó en su butaca.

El general Barnes exclamó:

—Traigan un médico... pronto.

Cinco minutos después Valentina Chantry había dejado de existir.

Capítulo VI

A la mañana siguiente no hubo baño. Pamela Lyall, muy pálida y con un sencillo traje oscuro, sorprendió a Hércules Poirot en el vestíbulo, para arrastrarlo al interior del salón.

—¡Es horrible! —le dijo—. ¡Horrible! ¡Usted lo dijo! ¡Usted lo previó! ¡Un crimen!

El detective inclinó la cabeza gravemente.

—¡Oh! —exclamó Pamela golpeando el suelo con el pie—. ¡Usted debió impedirlo como fuera! ¡Pudo haberlo impedido!

—¿Cómo? —quiso saber Hércules Poirot.

De momento quedó cortada.

—¿No podía haber acudido a alguien... a la policía...?

—¿Para decirles qué? ¿Qué es lo que uno puede decir... antes del hecho? ¿Que alguien lleva el crimen en su corazón? Le aseguro, mon enfant, que si un ser humano está decidido a matar a otro...

—Pudo haber avisado a la víctima —insistió Pamela.

—Algunas veces —replicó el detective— los avisos son inútiles.

—Pudo avisar al asesino... —dijo Pamela despacio—, demostrando que conocía sus intenciones.

Poirot asintió.

—Sí... ése es mejor plan. Pero incluso entonces hay que contar con el principal defecto de un criminal.

—¿Y cuál es?

—¡El orgullo! Un criminal nunca cree que su crimen puede fallar.

—Pero es absurdo... estúpido —exclamó Pamela—. ¡Ha sido un crimen infantil! Vaya, la policía arrestó en seguida a Douglas Gold.

—Sí —contestó Poirot—. Douglas Gold es un joven muy estúpido.

1 ... 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)