La Odisea De Troya
- Автор: Cussler Clive
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «La Odisea De Troya». Краткое содержание книги:
– ¿Lo sabía? -dijo Renée, que se acercó a la litera como si tuviese la intención de estrangular a Rita.
– Lo sabía -afirmó Pitt. Sujetó a Renée de un brazo para evitar que las cosas pasaran a mayores.
– ¿Por qué? -preguntó la científica-. ¿Qué hicimos para merecer una muerte horrible?
Rita no abrió la boca. La expresión de su rostro había pasado de la sorpresa a la cólera mezclada con odio. A Renée le habría encantado borrársela de un puñetazo.
– ¿Qué haremos con ella?
– Nada. -Pitt se encogió de hombros. Tenía claro que se había acabado el juego. Rita no les diría nada más-. La tendremos encerrada en el camarote hasta que lleguemos a Costa Rica. Le diré a Rudi que llame a la policía para que nos esperen en el muelle y se la lleven en custodia.
Pitt estaba muerto de cansancio, pero también lo estaban los demás. Aún le quedaba una tarea antes de poder echar una cabezada. Miró en derredor en busca de la tumbona, pero entonces recordó que Renée la había arrojado por la borda. Se sentó en la cubierta, donde ya no quedaba nada de los aparejos pesqueros de utilería, apoyó la espalda en el mamparo y marcó un número en su móvil Globalstar.
– ¿Por qué no he tenido noticias vuestras hasta ahora? -preguntó Sandecker, enfadado, en cuanto atendió la llamada.
– Hemos tenido mucho trabajo -replicó Pitt.
Dedicó los siguientes veinte minutos a ponerlo al corriente de todo lo sucedido. Sandecker escuchó sin interrumpirlo hasta que Pitt acabó de relatarle su conversación con Rita Anderson.
– ¿Qué relación puede tener Specter con todo este asunto? -El tono del almirante reflejó su desconcierto.
– Ahora mismo diría que tiene un secreto que ocultar y está dispuesto a asesinar a la tripulación de cualquier barco que entre en su territorio.
– He escuchado que tienen contratos de construcción con la China Roja en Nicaragua y Panamá.
– Loren mencionó la misma relación durante la cena de la otra noche.
– Ordenaré que investiguen las actividades de Odyssey -manifestó Sandecker.
– Ya puestos en ello, también podríamos investigar a Rita y su marido, así como un yate llamado Epona.
– Le diré a Yaeger que se ocupe del tema.
– Será interesante saber cómo encaja esta mujer en todo este asunto.
– ¿Has descubierto el origen del légamo marrón?
– Tenemos localizada la posición donde surge del fondo marino.
– ¿Tú crees que es un fenómeno natural?
– Patrick Dodge opina lo contrario. -Pitt contuvo un bostezo-. Afirma que no es posible de ninguna manera que los ingredientes minerales del légamo puedan salir del fondo con la fuerza de un cañonazo. Dice que es un afloramiento artificial. Aquí está ocurriendo alguna cosa muy extraña, que parece sacada de La dimensión desconocida.
– Entonces estamos otra vez en la línea de salida -opinó Sandecker.
– No del todo -declaró Pitt-. Hay algo que me gustaría investigar.
– He enviado un avión de la NUMA con el personal necesario para realizar las reparaciones del Poco Bonito antes de emprender el viaje de regreso. Aterrizará en el aeropuerto cercano al puerto deportivo del río Colorado. Gunn, Dodge y Ford volverán a Washington en ese avión. Me gustaría que tú y Al regresarais con ellos.
– Todavía no hemos acabado el trabajo.
Sandecker no discutió. Sabía desde hacía mucho que Pitt no se equivocaba en sus juicios.
– ¿Cuál es tu plan?
Pitt contempló las montañas cubiertas de bosque que se levantaban más allá de las playas de arena blanca de la costa nicaragüense.
– Creo que se impone hacer un recorrido por el río San Juan hasta el lago de Nicaragua.
– ¿Qué esperas encontrar en un sitio tan alejado del mar y el légamo marrón?
– Respuestas -contestó Pitt, que ya pensaba en el viaje río arriba-. Respuestas a todo este embrollo.
PARTE TRES
24
23 de agosto de 2006
Banco de la Natividad
Si entre tanto desastre el huracán Lizzie había hecho algo bueno, era que había barrido el légamo marrón que cubría el banco de la Natividad. El agua en el arrecife de coral había recuperado el color verde azulado, y la visibilidad era de casi sesenta metros. Junto con el agua clara, los peces habían vuelto al entorno como si no hubiese pasado nada.
Otro barco de investigación científica reemplazó al Sea Sprite en el estudio de la estructura sumergida. Construido y diseñado específicamente para actuar como base de las exploraciones submarinas en aguas poco profundas, el Sea Yesteryear pocas veces trabajaba fuera de la vista de la costa. Entre los proyectos en los que había participado figuraban las ruinas de la biblioteca de Alejandría en Egipto, la flota china hundida por un tifón frente a la costa japonesa, los pecios de barcos mercantes suecos y rusos en el Báltico y otros muchos de gran importancia histórica.
Disponía de cuatro puntos de amarre y configuraciones de buceo tanto de saturación como de gas en superficie y aire. La piscina en el centro del casco tenía todo lo necesario para las operaciones de buceo, el lanzamiento y recuperación de vehículos no tripulados, y maquinaria para recuperar artefactos del fondo marino. Un laboratorio de grandes dimensiones ocupaba toda la sección de proa y estaba dotado con el más moderno instrumental científico para analizar y conservar los objetos antiguos encontrados.
Con una eslora de cincuenta metros, era un poco corto para lo habitual entre los barcos de investigación oceánica, pero la manga de quince metros le permitía ofrecer mucho espacio y comodidad. Dos potentes motores diesel le daban una velocidad de veinte nudos, y llevaba una tripulación de cuatro hombres y un equipo de diez científicos. Quienes servían a bordo del Sea Yesteryear estaban orgullosos de las muchas veces que habían reescrito la historia marítima, y, a medida que progresaban las exploraciones en el banco de la Natividad aumentaba su convencimiento de que se encontraban muy cerca de hacer un gran descubrimiento.
En un primer momento, los arqueólogos marinos que habían visitado las habitaciones de piedra ni siquiera tenían la seguridad de que las estructuras hubiesen sido construidas por el hombre. Tampoco encontraron muchos objetos. Más allá del contenido del caldero y las cosas que había sobre la cama de piedra, solo encontraron los utensilios de la cocina. Pero, a medida que continuaba la investigación, fueron encontrando nuevos y más increíbles tesoros arqueológicos.
Una de las cosas que los geólogos del equipo descubrieron fue que la estructura había estado una vez al aire libre, en lo alto de una pequeña colina. Esto salió a la luz cuando limpiaron cuidadosamente las incrustaciones en un trozo de poco más de un palmo en la pared del dormitorio y vieron que las habitaciones no habían sido excavadas en la roca sino que las habían levantado colocando piedra sobre piedra cuando el banco de la Natividad era una isla que se elevaba por encima del agua.
Dirk estaba en el laboratorio con su hermana, ocupados en examinar los objetos que se habían transportado cuidadosamente hasta el laboratorio del barco para después sumergirlos en cubetas de agua salada como paso previo al largo proceso de conservación. Recogió delicadamente un hermoso cordón de oro trenzado que habían encontrado en el lecho de piedra.
– Todas las reliquias que hemos.recogido de la cama y el caldero pertenecieron a una mujer.
– Es de una fabricación mucho más complicada que la de las joyas actuales -comentó Summer mientras admiraba el collar, que reflejaba el sol que entraba por los ojos de buey.
– Hasta que pueda hacer una comparación con los registros arqueológicos de los archivos europeos, tendré que datarlo como perteneciente a la era media del bronce.
La voz era suave y pausada, como un chubasco de verano sobre un techo metálico. Pertenecía al doctor Jeffrey Parks, que se movía como un lobo desconfiado, con la cabeza gacha y adelantada. Medía más de dos metros y se agachaba constantemente desde la estratósfera. Estrella del baloncesto universitario, había tenido que abandonar el deporte debido a una grave lesión en la rodilla. Así que había estudiado arqueología marina, y su tesis de doctorado había versado sobre las antiguas ciudades sumergidas. El almirante Sandecker lo había invitado a participar de la expedición precisamente por ser algo que entraba de lleno en su especialidad.
Parks pasó junto a la larga mesa con las cubetas donde estaban las reliquias y se detuvo delante de un tablero de grandes dimensiones colocado en uno de los mamparos, donde se exhibían más de cincuenta fotos del edificio sumergido. Hizo una pausa y con un lápiz señaló un montaje fotográfico de la planta.
– Esto que tenemos aquí no es una ciudad o una fortaleza. No aparece ninguna estructura más allá de las habitaciones que vosotros descubristeis en la primera visita. Podríamos considerar que en aquel entonces fue una mansión o un pequeño palacio, que se convirtió en la tumba de una mujer de clase alta. Quizá una reina o una gran sacerdotisa adinerada que encargaba sus propias joyas.
– Es una pena que no quedara nada de ella -comentó Summer-. Ni la más mínima huella del cráneo. Han desaparecido hasta los dientes.
En el rostro de Parks apareció la sombra de una sonrisa.
– Sus huesos desaparecieron hace muchos siglos, junto con todas las prendas, poco después de que el mar cubriera la estructura.
Pasó a otra foto de gran tamaño, tomada antes de que retiraran los objetos de la cama de piedra; apoyó la goma del lápiz en un primer plano de la coraza de bronce.
– Tuvo que ser una guerrera que lideraba a los hombres en la batalla. La coraza de la foto parece estar hecha de una sola pieza y tenía que ponérsela por la cabeza, como un suéter de metal.
Summer intentó imaginarse cómo le quedaría la coraza. Había leído que los celtas eran personas grandes para la época, pero la coraza parecía demasiado pequeña para su torso.