MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos
- Автор: MOLINA MAURICIO ARANGUREN
- Язык: испанский
- Жанр: Биографии и мемуары
Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:
-��Pero muere Pablo Escobar y qu� pasa con ustedes dos? La respuesta de �Berna� llena de reclamos y la de Casta�o corta:
-�Hasta ese momento, yo fui un consentido del Ej�rcito, instruido por el Ej�rcito, capacitado por el Ej�rcito, apoyado y hasta protegido. Pero yo sab�a lo que ven�a para m�, iban a comenzar mi b�squeda para capturarme o darme de baja. �ste es el costo que colombianos, como yo, hemos tenido que pagar en esta guerra; no pude volver a vivir en una ciudad.
-�D�as despu�s de la muerte de Escobar, comenzaron a buscar a los PEPES y a m� me dictaron orden de captura por conformaci�n de grupos ilegalmente armados -dijo Berna.
-�Periodista, yo quiero a �don Berna�, porque cuando la situaci�n est� dif�cil, cuando la noche es oscura y el futuro no se ve, cuando es evidente que ya todo est� perdido, el hombre llega sereno y presto a dar �nimo, su tranquilidad y compostura me calman. M�s que positivo, es realista, pero nunca se amilana ni se disminuye.
Cuando nos alejamos de Medell�n por la persecuci�n que desataron las autoridades en contra nuestra, siento que en el caso personal, mi vida lleg� a un punto de quiebre. El paso de la legalidad a la ilegalidad fue muy duro. Dejar de ser el personaje para convertirme en el bandido. No pod�a ser el hombre de las tertulias, de las reuniones con los gerentes de las empresas y el mundo de la econom�a.
Ten�a que dejar los amigos de la Iglesia, que tanto me ha encantado tener, se acabaron para m� los almuerzos frecuentes con obispos y sacerdotes. Las charlas con los buenos fil�sofos, esquiar en El Pe�ol, volar cometas en el cerro de Matasanos o subir en bicicleta el alto San F�lix. Se inici� mi nuevo destino; meterme al monte.
�Berna� se par� de la mesa y dijo:
-�Comandante, debo irme.
Lo acompa�amos hasta la puerta y all� pronunci� la frase con la que cerramos el episodio de la guerra contra Pablo Escobar.
-�Se�or periodista, nunca se le olvide esto: �Los narcos s�lo se unen para matar o traicionar un amigo�.
Casta�o sonri� y repuso:
-�Si alguien los conoce fondo, es Adolfo. �Hasta pronto, amigo! -se despidi� Casta�o.
VIII. �QUI�N ERA FIDEL CASTA�O?
�A su hermano Fidel lo acusaban de la masacres de las fincas Honduras, La Negra y Punta Coquitos, las primeras en Urab�?
-�S�, �l estuvo acusado desde marzo de 1988 y fue condenado injustamente, pero el Tribunal Superior de Orden P�blico lo absolvi� de perpetrar las citadas masacres, en junio de 1991. Lo condenaron por concierto para delinquir, nunca por ordenar esos cuarenta y siete asesinatos. Tampoco tuvo nada que ver en las masacres de Segovia y la Mejor Esquina. Para esa �poca un grupo de la Autodefensa del Magdalena Medio, comandado por Ariel Otero, fue contratado por personas ajenas a nosotros, con el fin de hacer esas ejecuciones en Currulao, cerca al municipio de Turbo, en el Urab�. Nosotros a�n no oper�bamos en el Urab�, s�lo en C�rdoba.
-��En una �poca les dec�an a los paramilitares o a los miembros de la Autodefensa los �Mochacabezas�?
-�A partir de un caso en la zona de las Changas, la guerrilla, en su guerra de desinformaci�n, nos acu�� el t�rmino de los �Mochacabezas�, regaron el cuento y asustaron a la gente de la regi�n. Un reservista del Ej�rcito, a quien un comandante del EPL, al que apodaban �Boca de Tula�, le hab�a violado una hermanita, entr� a nuestra organizaci�n y tiempo despu�s lo enviamos a un operativo. Hab�a detectado un grupo de guerrilleros en una cantina y a �l se le asign� ejecutarlos, pero antes de realizar la acci�n se enter� de que eran los compa�eros de �Boca de Tula�. Al entrar en el sitio, el muchacho cogi� un machete que hab�a sobre unos bultos de ma�z, y sin mediar insulto decapit� a uno de los guerrilleros, una escena macabra.
Despu�s de la investigaci�n que hice, me consta por primera vez que una cosa de estas se haya presentado. Acepto este hecho como la �nica oportunidad en la que un miembro de la Autodefensa decapit� a una persona. Hay cuerpos que al recibir una sola r�faga de fusil, se han partido en dos o han visto mutiladas sus extremidades. Lo que no acepto es que se diga que en la Autodefensa nosotros sometemos los enemigos a vej�menes; es falso y nunca ha sucedido. Es distinto que un comando nocturno tome de manera silenciosa un campamento guerrillero y le ocasione la muerte al enemigo con arma blanca, como cualquier ej�rcito. Insisto hoy y siempre que si se presenta un �nico caso donde en las AUC se haya utilizado una motosierra para cercenar y mutilar una persona, ese d�a me someto a la justicia. Nunca ha sucedido pero contin�a la campa�a de desprestigio. Hace poco, el Ej�rcito captur� en el Naya varios miembros de la Autodefensa, la mayor�a de ellos con sus fusiles. Al presentarlos ante la prensa, se dijo que se les hab�a incautado dos motosierras. �Por Dios!
Es una zona maderera donde en cada finca hay motosierras. Se dijo que cercenaban personas, �y las pruebas?
Acepto que al enemigo, si hay que hacerlo, se le meta un tiro, y punto. Pero nunca se le ha quitado la vida a nadie con una motosierra.
A partir del caso �Boca de Tula�, la guerrilla, con el cuento de la combinaci�n de formas de lucha, ha mutilado los cad�veres de sus hombres cuando son ejecutados por la Autodefensa, con el fin de perjudicarnos.
Muchas de las cosas que ocurren en la guerra no se conocen porque la Fiscal�a y, en especial, la gente de Medicina Legal con frecuencia no tienen acceso a las zonas donde se han presentado los combates o llegan tarde al lugar de los hechos. La guerrilla pone bajo intimidaci�n dos campesinos a que le digan a la prensa que los paramilitares hicieron atrocidades, pero nunca hay pruebas.
Mire, debe quedar claro que las caracter�sticas de este conflicto las determin� la guerrilla desde su origen, nosotros nunca hemos inventado un arma o un m�todo distinto a los que ellos han utilizado en esta guerra irregular. Lo �nico es copiar los m�todos de la guerrilla para agredirnos. Se ha presentado tambi�n una guerra de desinformaci�n controlada por las ONG de izquierda y algunos periodistas, que financia en Colombia y fuera del pa�s la subversi�n. Nosotros no planteamos ese tipo de estrategias porque no somos comunistas y no tenemos nada que esconder, reconocemos nuestras actuaciones y errores.
En el a�o de 1990, la Autodefensa controlaba C�rdoba. Iniciamos en el Alto Sin� y Fidel se extendi� por la parte baja del r�o Sin� a los municipios de Valencia, Tierra Alta, Monter�a y las tierras hasta el golfo de Morrosquillo, en el mar Caribe. Expulsamos a la guerrilla del EPL del departamento, los ganaderos y agricultores volvieron a la regi�n. El entonces gobernador Joche El�as N�der le plante� a un grupo de senadores de la Rep�blica tramitar la amnist�a y el indulto para la Autodefensa de C�rdoba, pero el tema no tuvo acogida y el ministro de Justicia dijo que no exist�an mecanismos jur�dicos y s�lo nos quedaba el sometimiento.
Al conocer la decisi�n del gobierno, la gente honesta de C�rdoba nos presion� para que entreg�ramos las armas, pues ya ten�an un acuerdo con el EPL. La guerrilla que lideraba el comandante Bernardo Guti�rrez har�a un armisticio si Fidel Casta�o abandonaba las armas. Nosotros comprometimos nuestra palabra con la gente de C�rdoba, que si el EPL conclu�a la guerra, nosotros tambi�n. Los habitantes de la regi�n dudaban porque al no recibir perd�n jur�dico, como s� lo recibir�a por parte del Gobierno la guerrilla del EPL, no respet�ramos la intenci�n de desarmarnos y permitir la paz en el departamento.
Pero como nosotros s� tenemos palabra y siempre hemos sido presionables por la gente de bien, terminamos accediendo.
Fidel le manifest� al grupo de siete ganaderos y a su l�der regional don Rodrigo Garc�a: �Si el gobierno les responde a los reinsertados y tambi�n a ustedes con el batall�n que les prometi� para controlar la zona, yo no ser� un obst�culo para la paz de C�rdoba�, y el EPL entreg� sus armas.
Los fusiles que la Autodefensa le entreg� al Gobierno sumaron doscientos noventa y cinco, m�s de los que entregaron tres guerrillas en diferentes procesos de paz que se dieron en Colombia. El de la corriente de Renovaci�n Socialista, el PRD y el Quint�n Lame. Y mire c�mo es la vida, para ellos s� hubo indulto.