Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Научная фантастика » Estrella brillante [Star Light - es]
Estrella brillante [Star Light - es] - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Estrella brillante [Star Light - es]

Электронная книга - «Estrella brillante [Star Light - es]». Краткое содержание книги:

Dhrawn era un planeta que, entre otros inconvenientes, tenía una gravedad aplastante, cuarenta veces superior a la terrestre. Era evidentemente imposible para los terrícolas explorarlo. Por lo tanto, para llevarlo a cabo necesitarían colocar sobre aquella superficie a alguien dotado de inteligencia e iniciativa, pero psicológicamente más apropiado que los humanos.
Los seres vivientes que mejor se ajustaban a esas exigencias eran los pequeños mesklinitas, dotados de una constitución resistente. Aunque se encontraban en un estadio cultural inferior, los humanos pensaban que no convenía suministrarles una elevada ayuda tecnológica para su cometido. En cambio, deberían controlar la exploración desde su seguro satélite en órbita a seis millones de millas de Dhrawn.
Hasta el momento de descender allí, los tenaces, valientes e inteligentes mesklinitas estaban decididos a no ser contratados y deseosos por sí mismos de aceptar el fantástico desafío que las fuerzas de Dhrawn les presentaban.

Nominado por el premio Hugo en 1971.
1 ... 35 36 37 38 39 40 41 42 43 ... 67
Перейти на страницу:

—Se marchó después de esa única frase sobre el laboratorio, señor.

Barlennan, perplejo, apretó el control de «atención».

Pero Boyd Mersereau tenía otros problemas en su cabeza, la mayor parte, aunque no todos, relacionados con Dhrawn, no con el Esket. Había unos cuantos asuntos mucho más importantes que el gigantesco planeta-estrella.

La principal de sus preocupaciones era la de calmar a Aucoin, quien se encontraba molesto de que no se le hubieran comunicado los intercambios entre Dondragmer y Katini y el comandante y Tebbetts. Se sentía inclinado a culpar al joven Hoffman por decidir en asuntos que modificaban los planes sin contar con la aprobación oficial. Sin embargo, no quería decir nada que pudiese molestar a Easy. La consideraba, con bastante justificación, como el miembro del grupo de Comunicaciones más cerca de ser indispensable. En consecuencia, Mersereau y otros sufrieron los efectos de la desviada ira del administrador.

Esto no era demasiado serio por lo que a Boyd se refería. Hacía años que había clasificado la pacificación de administradores, junto con el afeitado, como algo que llevaba tiempo, pero que no necesitaba una atención completa; valía la pena hacerlo sólo porque generalmente a la larga causaba menos problemas. El centro real de la atención, lo que hacía que incluso las noticias del Esket fuesen relegadas, era el estado de cosas en el Kwembly.

Si estuviese solo, Boyd quizá se habría preocupado moderadamente. Los mesklinitas desaparecidos no eran amigos íntimos suyos. Era lo bastante civilizado como para sentirse tan molesto por su pérdida cual si hubiesen sido humanos, aunque no eran ni sus hermanos ni sus hijos.

El propio Kwembly era un problema, pero bastante corriente. Los vehículos habían tenido dificultades antes; hasta ahora, tarde o temprano siempre habían sido liberados. Con todo, Mersereau se hubiese sentido simplemente ocupado, no preocupado, si hubiese estado solo.

No le dejaban. Benj Hoffman tenía fuertes sentimientos sobre todo el asunto y sabía dejarlos en claro no sólo hablando, aunque estaba perfectamente dispuesto a hablar. Incluso silencioso, irradiaba simpatía. Boyd se encontró a sí mismo discutiendo con Dondragmer el progreso del plan para derretir el hielo o las probabilidades de otra riada, a la luz de sus efectos en los perdidos timoneles, en lugar de hacerlo con un razonable y correcto despego profesional. Era molesto. Beetchermarlf y Takoorch, y hasta Kervenser, no eran tan importantes para el proyecto; la cuestión importante era que la tripulación sobreviviera. De una forma extraña, Benj, sentado silenciosamente a su lado o intercalando unas cuantas observaciones, se las arreglaba para hacer que la objetividad pareciese crueldad. Mersereau no tenía defensa contra aquel particular efecto. Easy sabía muy bien lo que estaba pasando, pero no se entrometió, porque compartía casi por completo los sentimientos de su hijo. En parte a causa de su sexo y en parte por su propio pasado, sentía una simpatía muy intensa por Beetchermarlf y su compañero, y hasta por el propio Takoorch. Unos veinticinco años antes se había visto envuelta en una situación bastante parecida, cuando una cadena de errores la había hecho perderse en el interior de una nave de investigación sin tripulantes en un planeta a alta temperatura y alta presión.

De hecho, llegó más lejos de lo que hubiese llegado Benj. Dondragmer podía, y probablemente quería, enviar un grupo por tierra hasta el lugar de la desaparición de Reffel, puesto que la localización era bastante bien conocida; no resultaba probable que se arriesgase a enviar también uno de los tres comunicadores que le quedaban. Sin embargo, Easy, en parte con argumentos propios y en parte empleando las técnicas de su hijo para poner a Mersereau de su parte, convenció al capitán de que el riesgo de no llevar el comunicador sería mucho mayor. Esta discusión, como otras muchas, se realizó en ausencia de Aucoin; mientras discutía con Dondragmer, Mersereau se preguntaba cómo justificaría este paso al planificador Aucoin. Sin embargo, en la discusión estuvo al lado de Easy, mientras Benj, en el fondo, ocultaba una mueca.

Con su atención ocupada de esta manera, Boyd apenas advirtió la llamada de otro observador indicando que un par de objetos se movían por la pantalla que mostraba el laboratorio del Esket. Cambió brevemente de canal y pasó la noticia a la colonia, volviendo al Kwembly sin esperar el final del ciclo de comunicación. Más tarde afirmaría que no había sido realmente consciente del nombre del Esket en el informe; había pensado que el mensaje era rutinario y propio de un observador cualquiera; su principal sentimiento fue de irritación por ser distraído. Otros hubiesen gritado al observador; siendo el tipo de persona que era, Boyd había hecho lo que le pareció la forma más rápida y sencilla de terminar con la interrupción. Después olvidó completamente el incidente.

Benj había prestado todavía menos atención. La pérdida del Esket había sucedido mucho antes de su llegada a la estación, y el nombre no significaba para él nada de particular, aunque su madre le había mencionado una vez a sus amigos Destigmet y Kabremm.

Por supuesto, fue Easy la que reaccionó ante la llamada. Apenas advirtió lo que Mersereau hacía o decía, y nunca pensó en decírselo a Barlennan hasta que llegasen más detalles. Inmediatamente se trasladó a un asiento que dominaba las pantallas del vehículo «perdido» y relegó el resto del universo a segundo plano.

La llamada de vuelta de Barlennan, por tanto, le proporcionó muy poca información. Easy no había visto nada, y cuando ella había cambiado de puesto, cualquier movimiento había cesado. El observador original sólo podía decir que había visto rodar por el suelo del laboratorio del Esket dos objetos: un carrete de cable o cuerda y un trozo pequeño de tubería. Era posible que algo los hubiera empujado, aunque alrededor del vehículo no hubo señales de vida durante varios meses terrestres; era igualmente posible, y quizá probable, que algo hubiese inclinado al Esket, haciéndolos rodar. Eso fue lo que dijo el observador, aunque no pudo sugerir nada específico como capaz de balancear la monstruosa máquina.

Este asunto dejó a Barlennan en un dilema. Era posible que alguien de la tripulación de Destigmet se hubiese descuidado, o hubiesen operado causas naturales, como los humanos aparentemente preferían creer. También era posible, considerando lo que el propio Barlennan había estado planeando hacer justamente entonces, que todo el asunto fuese la representación de una ficción humana. La conciencia del comandante le impulsaba a conceder más peso a esta posibilidad de lo que quizá habría hecho en circunstancias diferentes.

Resultaba difícil comprender qué se trataba conseguir por medio de una ficción semejante. Difícilmente podía ser una trampa; no debía haber una reacción equivocada ante aquella historia. La única respuesta posible era el completo engaño. Barlennan tuvo que admitir para sí que si había algo más profundo y más sutil, no podía adivinar lo que era.

De todas formas, no le gustaba adivinar. Era mucho más fácil aceptar los informes en su justo valor, teniendo únicamente en cuenta las capacidades del que hablaba, sin preocuparse por los posibles motivos. A veces, reflexionó el comandante, la molesta franqueza de Dondragmer, que le había hecho desaprobar todo el truco del Esket, tenía algo de deseable.

Sí, tenía que suponer que el informe era cierto. Haciéndolo así, volvería cualquier truco humano contra sus planeadores. Bien, entonces no había nada que hacer, excepto que Destigmet informase. Eso quería decir sencillamente que en el Deedee se enviaría un mensaje más.

Le vino a la cabeza que había otra forma de averiguar la veracidad de los informes humanos. Este informe, fuese cierto o no, mostraba señales de haber llegado rápidamente. Y la señora Hoffman tenía que estar implicada.

1 ... 35 36 37 38 39 40 41 42 43 ... 67
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)