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MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos

Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:

Este libro es algo más que las confesiones de Carlos Castaño, uno de los principales actores de la guerra colombiana hasta su misteriosa desaparición, en abril de 2004. El testimonio de este criminal de guerra es un reflejo de la descomposición de la sociedad colombiana, de la suciedad de un conflicto armado que hace años dejó de ser ideológico. Un documento periodístico que ayuda a conocer mejor a una persona que, desafortunadamente, influyó de manera decisiva en la Colombia actual y que ha sido uno de los protagonistas de los episodios más trágicos de las dos últimas décadas. Contribuye también, a comprender que las Autodefensas Unidas de Colombia no son los hijos díscolos del gobierno de turno y de los militares, sino que funcionan de manera autónoma, aunque con frecuencia las autoridades no las han combatido, se han beneficiado de sus actuaciones e inlcuso les han facilitado la comisión de actos ilegales.
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Program� el operativo teniendo en cuenta hasta el m�s m�nimo detalle. La tarde anterior verifiqu� el dato con mi informante, un hombre de Escobar, el muchacho que le montaba las plantas de tel�fono. No hab�a posibilidad de que fallara en la acci�n.

Horas m�s tarde me sent� con el mayor y un joven funcionario del DAS, a quienes dije: �Necesitamos un camioncito cubierto�. El mayor dispuso uno de aluminio y nos quedamos de encontrar a las 2 de la ma�ana en la calle 80. �Yo llevo dos hombres m�os y ponga usted ocho de los suyos, y a las diez de la ma�ana d� por descontado que Escobar est� muerto� -le dije, convencido, al mayor.

En teor�a, Escobar estaba muerto, pero �qu� pas�? Se me agudiz� el olfato y de manera disimulada abort� el operativo, me enter� que el mayor de la Polic�a �me iba a matar!

�Era orden de la instituci�n desde Bogot� que la ejecuci�n de Escobar inclu�a mi muerte? No s� �Para qui�n trabajaba el mayor? No s�

Una vez muerto Escobar, segu�an conmigo, eso me qued� claro. Escobar ten�a penetrados casi todos los estamentos del Estado, pero �ste no era el caso del mayor traidor.

-��S�lo por un presentimiento abandon� el plan?

-�Yo intu�a que algo as� pod�a presentarse, y estaba preparado. Comenzamos el operativo como estaba previsto. Cuando yo me encontr� con el mayor y sus ocho hombres en la carrera 80 con calle 30, a eso de la una de la ma�ana, todo era normal. Se iba a proceder como lo hab�amos acordado la v�spera. Pero cuando se sub�an al furg�n los hombres del mayor, uno de los oficiales se acerc� y me dice al o�do: �No deber�amos encontrarlo hoy�. M�s claro no canta un gallo, me iban a matar.

Al joven oficial de la Polic�a que me previno lo hab�a conocido antes de ese operativo y, gracias a Dios, me salv� la vida, hoy somos muy buenos amigos.

Despu�s investigu� sobre el mayor y me di cuenta qu� clase de persona era; ser�a capaz de entregar a la mam� con tal de beneficiar sus intereses mezquinos.

No hace mucho tiempo me lo encontr� ya est� retirado. A pesar de lo que hizo, no le guardo deseos de venganza, pero cuento esto para que el mayor sepa que la historia le cobra lo que hizo. De ah� para adelante, Pablo Escobar mat� m�s de trescientas personas, puso no s� cu�ntas bombas, y parte de la culpa la tiene el ex oficial.

Transcurrieron los a�os 1989, 1990, 1991, y en el segundo semestre de 1992, a mediados de agosto, hac�a cerca de 30 d�as se hab�a fugado Escobar y decidimos declararle la guerra abierta, y conformamos con mi hermano Fidel y �Don Berna�, el grupo los PEPES, Perseguidos por Pablo Escobar. Esto fue semanas despu�s de la muerte de los Galeano y los Moncada, cuando Fidel se convenci� de lo que yo dec�a, pues Pablo desat� una persecuci�n mortal a sus mejores amigos y socios, entre los que estaba Fidel Casta�o. A m�, hac�a rato que me quer�a matar.

Quince meses despu�s, el dos de diciembre de 1993, Pablo Escobar estaba muerto gracias a los PEPES y su uni�n con el Estado.

El pa�s no puede desconocer que la posibilidad de encontrar a Pablo Escobar se dio porque nosotros se lo entregamos a la Polic�a reducido a su m�s m�nima expresi�n, sin avanzada y sin la seguridad que le brindaban sus principales hombres. Fue gracias a la guerra irregular que le desatamos los PEPES como el Bloque de B�squeda, en un operativo exclusivo de la Polic�a, sin ninguna intervenci�n nuestra, pudo darlo de baja.

En el sentido estricto de la palabra, el primer grupo paraestatal que ha tenido Colombia en su historia se llama: los PEPES.

Fuimos tolerados por la Fiscal�a, la Polic�a, el Ej�rcito, el DAS y la Procuradur�a, y el propio presidente C�sar Gaviria Trujillo nunca orden� que se nos persiguiera. Los periodistas aplaud�an en silencio. �Y as� ten�a que ser!

Los estados se protegen con la Constituci�n y por fuera de ella cuando se ven amenazados por monstruos como Pablo Escobar. Yo lo que siempre me he preguntado es por qu� contra Pablo s� se pudo y contra la guerrilla, no.

�Por qu� no hubo nunca una condena p�blica de la guerrilla de las FARC contra Escobar? �El ELN lo ayud� en una alianza espantosa!

Casta�o tom� un sorbo r�pido de agua y me dijo, alterado:

-�Disculpe, estoy un poco agitado y me desvi� del tema, es que hay cosas que me molestan terriblemente. A medida que le vaya contando, tendr� usted una visi�n m�s clara de c�mo se ha movido este pa�s, durante a�os.

Yo segu�a con mi lucha urbana, que ya inclu�a a Pablo Escobar, pues su amistad con todas las guerrillas iba m�s all� de una simple inclinaci�n pol�tica. El M-19 le hac�a los secuestros y ya hab�a pasado el holocausto del Palacio de Justicia, financiado por Pablo. Muchas veces se escondi� en zonas dominadas por el ELN, que le daba protecci�n. Con las FARC tuvo negocios a trav�s de los narcotraficantes, como Carlos Lehder y �El Mexicano�.

Y para completar, Pablo siempre quiso que le colaborara en su guerra contra el cartel de Cali y los hermanos Rodr�guez Orejuela, pero yo en una guerra de mercenarios no le ayudo a nadie. �Jam�s!

Escobar sab�a que Fidel le colaborar�a m�s f�cil, siempre y cuando yo no estuviera. Pero aqu�l, de alguna forma, me necesitaba; mis contactos con las autoridades y mi amistad con varios oficiales era muy importante para �l, y en m�s de una oportunidad le di informaci�n, para evitarle males menores y ganar su confianza, en bien de mi intenci�n.

-��Y c�mo lo hac�a? -le pregunt�.

-�Era muy sencillo. Yo manejaba en Medell�n una red urbana antisubversiva con muchos contactos y Pablo sab�a que, cerca de m�, se podr�a enterar de lo que el Ej�rcito y la Polic�a pensaban de �l. Toda la vida he tenido amigos en las Fuerzas Armadas y, de alguna manera, si no hablaban conmigo lo hac�an con mi gente, entre ella, muchos ex militares o ex polic�as, ya miembros de la Autodefensa. Eso sin contar la informaci�n que me llegaba de gente en la legalidad, a la cual Pablo ya no ten�a acceso.

Le daba a Pablo tres o cuatro datos verdaderos, dos falsos y callaba muchos importantes. Sab�a en qu� estaba, era una guerra fr�a contra Escobar y deb�a cuidarme mucho. �Esto no era jugar doble! Era jugar a favor del Estado. Si esto me hace traidor, entonces habr�a que considerar traidores a los defensores de la Patria. A m� me enorgullece que me tilden de traidor de Pablo Escobar y por eso siempre estuve intencionalmente a su lado.

En ese momento un fuerte ruido nos distrajo. Dos camionetas entraron en la finca, y Casta�o dijo:

-��se debe ser Adolfo. Qu� bueno, ahora s� podemos comenzar con la historia de los PEPES.

Salimos del kiosco a recibir al famoso �Don Berna�, quien se bajaba serenamente de la camioneta, y Casta�o me coment�:

-�Adolfo cojea, porque en un atentado recibi� diecisiete impactos de bala y perdi� su pierna derecha, sin embargo va a todas partes y monta caballo.

Berna se acerc� despacio, pues, aparte de la lesi�n, su considerable peso no le ayudaba para movilizarse r�pido, pero su actitud era la de una persona vital.

-�Qu� bueno tenerlo por aqu�. Le presento al periodista que est� escribiendo el libro que le coment�.

Volvimos al kiosco, tomamos asiento, y Casta�o sigui�:

-�Los perseguidos por Pablo Escobar ya hab�amos realizado algunas acciones, a�n no ten�amos nombre y necesit�bamos identificarnos de alguna manera. Nos preocupaba la reacci�n de la prensa y el Bloque de B�squeda de la Polic�a, pues hab�a que dejar en claro que nuestras actuaciones eran independientes.

Un d�a le dije a Adolfo: �Berna, ya s� c�mo nos llamamos de hoy en adelante: �los PEPES�.

Se ri� y me dijo: �Eso son pendejadas suyas, hombre, eso es una marca de blue jeans�. Entonces repliqu�: �Cu�ntas rosas son feas hasta que sale una bien bonita; espere para que vea�. Ese d�a se emiti� el primer comunicado en el que firmamos como �PEPES�, pero los perseguidos por Pablo Escobar ya complet�bamos varios meses actuando.

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