MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos
- Автор: MOLINA MAURICIO ARANGUREN
- Язык: испанский
- Жанр: Биографии и мемуары
Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:
Program� el operativo teniendo en cuenta hasta el m�s m�nimo detalle. La tarde anterior verifiqu� el dato con mi informante, un hombre de Escobar, el muchacho que le montaba las plantas de tel�fono. No hab�a posibilidad de que fallara en la acci�n.
Horas m�s tarde me sent� con el mayor y un joven funcionario del DAS, a quienes dije: �Necesitamos un camioncito cubierto�. El mayor dispuso uno de aluminio y nos quedamos de encontrar a las 2 de la ma�ana en la calle 80. �Yo llevo dos hombres m�os y ponga usted ocho de los suyos, y a las diez de la ma�ana d� por descontado que Escobar est� muerto� -le dije, convencido, al mayor.
En teor�a, Escobar estaba muerto, pero �qu� pas�? Se me agudiz� el olfato y de manera disimulada abort� el operativo, me enter� que el mayor de la Polic�a �me iba a matar!
�Era orden de la instituci�n desde Bogot� que la ejecuci�n de Escobar inclu�a mi muerte? No s� �Para qui�n trabajaba el mayor? No s�
Una vez muerto Escobar, segu�an conmigo, eso me qued� claro. Escobar ten�a penetrados casi todos los estamentos del Estado, pero �ste no era el caso del mayor traidor.
-��S�lo por un presentimiento abandon� el plan?
-�Yo intu�a que algo as� pod�a presentarse, y estaba preparado. Comenzamos el operativo como estaba previsto. Cuando yo me encontr� con el mayor y sus ocho hombres en la carrera 80 con calle 30, a eso de la una de la ma�ana, todo era normal. Se iba a proceder como lo hab�amos acordado la v�spera. Pero cuando se sub�an al furg�n los hombres del mayor, uno de los oficiales se acerc� y me dice al o�do: �No deber�amos encontrarlo hoy�. M�s claro no canta un gallo, me iban a matar.
Al joven oficial de la Polic�a que me previno lo hab�a conocido antes de ese operativo y, gracias a Dios, me salv� la vida, hoy somos muy buenos amigos.
Despu�s investigu� sobre el mayor y me di cuenta qu� clase de persona era; ser�a capaz de entregar a la mam� con tal de beneficiar sus intereses mezquinos.
No hace mucho tiempo me lo encontr� ya est� retirado. A pesar de lo que hizo, no le guardo deseos de venganza, pero cuento esto para que el mayor sepa que la historia le cobra lo que hizo. De ah� para adelante, Pablo Escobar mat� m�s de trescientas personas, puso no s� cu�ntas bombas, y parte de la culpa la tiene el ex oficial.
Transcurrieron los a�os 1989, 1990, 1991, y en el segundo semestre de 1992, a mediados de agosto, hac�a cerca de 30 d�as se hab�a fugado Escobar y decidimos declararle la guerra abierta, y conformamos con mi hermano Fidel y �Don Berna�, el grupo los PEPES, Perseguidos por Pablo Escobar. Esto fue semanas despu�s de la muerte de los Galeano y los Moncada, cuando Fidel se convenci� de lo que yo dec�a, pues Pablo desat� una persecuci�n mortal a sus mejores amigos y socios, entre los que estaba Fidel Casta�o. A m�, hac�a rato que me quer�a matar.
Quince meses despu�s, el dos de diciembre de 1993, Pablo Escobar estaba muerto gracias a los PEPES y su uni�n con el Estado.
El pa�s no puede desconocer que la posibilidad de encontrar a Pablo Escobar se dio porque nosotros se lo entregamos a la Polic�a reducido a su m�s m�nima expresi�n, sin avanzada y sin la seguridad que le brindaban sus principales hombres. Fue gracias a la guerra irregular que le desatamos los PEPES como el Bloque de B�squeda, en un operativo exclusivo de la Polic�a, sin ninguna intervenci�n nuestra, pudo darlo de baja.
En el sentido estricto de la palabra, el primer grupo paraestatal que ha tenido Colombia en su historia se llama: los PEPES.
Fuimos tolerados por la Fiscal�a, la Polic�a, el Ej�rcito, el DAS y la Procuradur�a, y el propio presidente C�sar Gaviria Trujillo nunca orden� que se nos persiguiera. Los periodistas aplaud�an en silencio. �Y as� ten�a que ser!
Los estados se protegen con la Constituci�n y por fuera de ella cuando se ven amenazados por monstruos como Pablo Escobar. Yo lo que siempre me he preguntado es por qu� contra Pablo s� se pudo y contra la guerrilla, no.
�Por qu� no hubo nunca una condena p�blica de la guerrilla de las FARC contra Escobar? �El ELN lo ayud� en una alianza espantosa!
Casta�o tom� un sorbo r�pido de agua y me dijo, alterado:
-�Disculpe, estoy un poco agitado y me desvi� del tema, es que hay cosas que me molestan terriblemente. A medida que le vaya contando, tendr� usted una visi�n m�s clara de c�mo se ha movido este pa�s, durante a�os.
Yo segu�a con mi lucha urbana, que ya inclu�a a Pablo Escobar, pues su amistad con todas las guerrillas iba m�s all� de una simple inclinaci�n pol�tica. El M-19 le hac�a los secuestros y ya hab�a pasado el holocausto del Palacio de Justicia, financiado por Pablo. Muchas veces se escondi� en zonas dominadas por el ELN, que le daba protecci�n. Con las FARC tuvo negocios a trav�s de los narcotraficantes, como Carlos Lehder y �El Mexicano�.
Y para completar, Pablo siempre quiso que le colaborara en su guerra contra el cartel de Cali y los hermanos Rodr�guez Orejuela, pero yo en una guerra de mercenarios no le ayudo a nadie. �Jam�s!
Escobar sab�a que Fidel le colaborar�a m�s f�cil, siempre y cuando yo no estuviera. Pero aqu�l, de alguna forma, me necesitaba; mis contactos con las autoridades y mi amistad con varios oficiales era muy importante para �l, y en m�s de una oportunidad le di informaci�n, para evitarle males menores y ganar su confianza, en bien de mi intenci�n.
-��Y c�mo lo hac�a? -le pregunt�.
-�Era muy sencillo. Yo manejaba en Medell�n una red urbana antisubversiva con muchos contactos y Pablo sab�a que, cerca de m�, se podr�a enterar de lo que el Ej�rcito y la Polic�a pensaban de �l. Toda la vida he tenido amigos en las Fuerzas Armadas y, de alguna manera, si no hablaban conmigo lo hac�an con mi gente, entre ella, muchos ex militares o ex polic�as, ya miembros de la Autodefensa. Eso sin contar la informaci�n que me llegaba de gente en la legalidad, a la cual Pablo ya no ten�a acceso.
Le daba a Pablo tres o cuatro datos verdaderos, dos falsos y callaba muchos importantes. Sab�a en qu� estaba, era una guerra fr�a contra Escobar y deb�a cuidarme mucho. �Esto no era jugar doble! Era jugar a favor del Estado. Si esto me hace traidor, entonces habr�a que considerar traidores a los defensores de la Patria. A m� me enorgullece que me tilden de traidor de Pablo Escobar y por eso siempre estuve intencionalmente a su lado.
En ese momento un fuerte ruido nos distrajo. Dos camionetas entraron en la finca, y Casta�o dijo:
-��se debe ser Adolfo. Qu� bueno, ahora s� podemos comenzar con la historia de los PEPES.
Salimos del kiosco a recibir al famoso �Don Berna�, quien se bajaba serenamente de la camioneta, y Casta�o me coment�:
-�Adolfo cojea, porque en un atentado recibi� diecisiete impactos de bala y perdi� su pierna derecha, sin embargo va a todas partes y monta caballo.
Berna se acerc� despacio, pues, aparte de la lesi�n, su considerable peso no le ayudaba para movilizarse r�pido, pero su actitud era la de una persona vital.
-�Qu� bueno tenerlo por aqu�. Le presento al periodista que est� escribiendo el libro que le coment�.
Volvimos al kiosco, tomamos asiento, y Casta�o sigui�:
-�Los perseguidos por Pablo Escobar ya hab�amos realizado algunas acciones, a�n no ten�amos nombre y necesit�bamos identificarnos de alguna manera. Nos preocupaba la reacci�n de la prensa y el Bloque de B�squeda de la Polic�a, pues hab�a que dejar en claro que nuestras actuaciones eran independientes.
Un d�a le dije a Adolfo: �Berna, ya s� c�mo nos llamamos de hoy en adelante: �los PEPES�.
Se ri� y me dijo: �Eso son pendejadas suyas, hombre, eso es una marca de blue jeans�. Entonces repliqu�: �Cu�ntas rosas son feas hasta que sale una bien bonita; espere para que vea�. Ese d�a se emiti� el primer comunicado en el que firmamos como �PEPES�, pero los perseguidos por Pablo Escobar ya complet�bamos varios meses actuando.