Reunion in Death Traducido
- Автор: Робертс Нора
- Серия: Eve Dallas and husband Roarke #16
- Язык: испанский
- Жанр: Остросюжетные любовные романы
Электронная книга - «Reunion in Death Traducido». Краткое содержание книги:
El nombre de la mujer es Julia Dockport y nadie en la fiesta sabe quién es. Pero la detective Eve Dallas la recuerda muy bien. Diez años atrás, Eve fue la responsable de la encarcelación de Julie. Y ahora, liberada por buena conducta, sigue teniendo las mismas intenciones de antaño. Parece que quiere encontrarse de nuevo con Eve… en una reunión que ninguna olvidará…
– Sí, bueno, buena suerte en su primer día, Srta. Drake. Sólo deje la puerta abierta cuando se vaya.
– Sí, señor.
Salió de la oficina y esperó. Lo escuchó empezar a ahogarse, en un desesperado intento por tomar aire. El rostro de ella tenía una terrible belleza cuando regresó a la oficina para obervarlo morir.
Le gustaba mirar, cuando se presentaba la oportunidad.
La cara de él estaba roja como una remolacha, sus ojos abultados. Derramó lo que quedaba de café cuando cayó, y el marrón se filtró en una mancha en la alfombra gris piedra.
El la miraba fijamente, el vivo reflejo del dolor y el miedo mientras moría.
– Se fue por la tubería equivocada? -dijo ella alegremente, y fue adonde él estaba caído. -Va a haber un pequeño cambio en tu rutina hoy, Henry. -Inclinó su cabeza, con su expresión fascinada cuando el cuerpo se convulsionó. -Conseguiste morirte.
Era, pensó Julianna, la más increíble sensación ser testigo de la llegada de la muerte, y saber que había sido puesta en marcha por su propia mano.
No se imaginaba porque más gente no trataba de hacerlo.
Cuando terminó, le envió a él un beso con los dedos, y salió sin apuro, cerrando la puerta detrás de ella. Una pena que fuera demasiado temprano para que los negocios estuvieran abiertos, pensó cuando levantó su bolso y fue hacia el elevador. Se sentía algo engreída.
Agachada sobre el cuerpo de Henry Mouton, Eve sintió rabia, frustración y culpa. Ninguna de esas emociones podían ayuda, por lo hizo su mejor esfuerzo para amordazarlas.
– Este es un trabajo de ella. -declaró Eve.-Como demonios pudo entrar aquí, a través de la seguridad del edificio, y darle a este tipo a beber café envenenado? Relacionando. Ella hace relaciones. Quien hace lo que yo necesito para entrar, y voy por ese. Ella sabía que él iba a estar aquí, solo. No es un golpe de suerte. Y yo afuera persiguiendo una jodida oveja.
– Teniente. Mouton es oveja en francés. -Peabody le mostró su PPC.- Lo encontré aquí.
– Grandioso, muy bien. Loopy tenía razón. Eso es muy bueno para él. -Enohjada consigo misma, Eve se enderezó. -Hazlo etiquetar y embolsar y vuelve con los ME. Necesito los discos de seguridad del edificio, los testigos que lo encontraron, ah… el encargado de la oficina. Datos de los parientes cercanos.
– Sí, señor. Dallas? -Peabody dudó, y luego habló su corazón. -No podías haber detenido esto.
– Seguro que podía. Poner la llave correcta en la cerradura correcta. Pero no lo hice, y entonces estamos aquí.
Cuando Peabody salió, Eve sacó su libro de nota y empezó a llenarlo de datos.
– Díscúlpeme. Teniente Dallas?
Miró hacia atrás, y vió la elegantemente vestida mujer con pelo negro peinado en perfectas ondas. -Tengo que pedirle que mantenga despejada esta habitación.
– Si, lo comprento. Me dijeron que usted está a cargo. Soy Olivia Fitch, una de las socias de Henry. -Cuando su mirada vagó hasta el cuerpo, sus labios temblaron. Pero los afirmó juntos, y su voz se mantuvo calma. -Esperaba que pudiera decirme… algo. Cualquier cosa.
– Hay algún lugar donde podamos hablar, Sra. Fitch?
– Sí, por supuesto. Mi oficina? Quiero poder decirle algo al personal. -empezó cuando indicó el camino. -Y necesito, por mi misma, poder pensar en esto en algunaforma racional.
Abrió la puerta de otra oficina esquinada. Era similar en tamaño a la de Mouton, de cara al este en vez del norte, y tenía una disposición más talentosa y menos espartana.
– Este es un momento difícil para usted.
– Sí, mucho. -Eligiendo dirigirse hacia el escritorio en vez del área de sillones, Olivia caminó hacia la pared de ventanas. -Henry y yo nos divorciamos hace cuatro, no, cinco años atrás. El se volvió a casar y eso fue un golpe devastador para Ashley. Su muerte va a ser bastante difícil de asumir, pero asesinato… Nunca supe que alguien quisiera asesinarlo. -Ella se volvió. -Esto me sacudió hasta los huesos.
– Conoce a alguien que hubiera querido dañar al Sr. Mouton?
– Somos abogados. -Olivia se encogió de hombros. -Quien no desea dañarnos? Pero no, honestamente no puedo pensar en alguien que le hiciera esto a Henry. Era un hombre irritante, imposible para convivir, desde mi punto de vista. Era tan lineal, tan absolutamente enfocado en mantener sus rutinas, tan absolutamente dirigido en ese sentido. Uno podría haber querido patearlo en el culo ocasionalmente, pero no lo mataría por eso.
– No mucha gente que ha estado casada sigue manteniendo negocios en sociedad.
– Otro de los molestos rasgos de Henry. -Las lágrimas brillaron, pero las contuvo. -Era un bastardo lógico. Porque debíamos provocar una conmoción en la firma porque el matrimonio se terminó? Trabajábamos bien juntos antes, no? En ese caso, estamos de acuerdo. El hecho es que fuimos mejores socios de negocios que amantes. No sé si éramos amigos. Yo debería probablemente llamar a mi propio abogado ahora. -Suspiró- No puedo encontrar la energía para hacerlo.
– Porque él estaba aquí antes de las horas de oficina?
– Henry se sentaba detrás de su escritorio cada bendita mañana a las siete en punto. Lluvia, sol, inundación o hambruna. Podría decir cualquier otra cosa sobre él, pero la ética laboral era sagrada. El se preocupaba por esta firma, por su trabajo, por la ley.
Ahora su voz cayó y presionó una mano contra la boca. -Maldita sea. Maldita sea. Maldita sea.
– Quiere que le traiga algo? Un vaso de agua?
– No. No soy una llorona. -Ella se resistió, visiblemente. -Y yo también me preocupaba por la ley. Quiero que quienquiera que haya esto sea encerrado y castigado. Así que haga sus preguntas. Puedo prometerle que va a tener completa cooperación de todos en esta firma o yo los despellejaré.
– Lo aprecio. -Eve hizo una pausa, volviéndose cuando entró Peabody.
– Puedo hablarle un minuto, teniente?
– Si quiere esperar aquí, Sra. Fitch. -Ella se detuvo justo fuera de la puerta de la oficina- Que encontraste?
– Las huellas de Julianna Dunne en el comedor del personal. Estuvo aquí, y no se preocupó por cubrirlas. Saqué los discos de seguridad. Está en ellos.
– Bueno. Encuéntrame a la encargada de la oficina y envíala aquí cuando vaya con Fitch.
Ella volvió a entrar. -Sra. Fitch, conoce a una mujer llamada Julianna Dunne?
– Dunne? El nombre me suena familiar. -Su frente se frunció, y luego se arqueó con sorpresa. -La asesina de Walter Pettibone y los otros. Vi los reportes de los medios y los boletines. Usted cree que ella… pero porque? Como pudo… -Se sentó, pesadamente.
– Ha visto a una mujer que concuerde con su descripción en o alrededor de estas oficinas?
– No. -Olivia presionó sus manos en su cara. -No puedo recordarlo.
– Ella estuvo aquí, en el comedor del personal. Asumo que su servicio de limpieza limpia esa área cada noche.
– Si, si. Tenemos un servicio muy bueno, muy competente.
– Si ese es el caso, ella estuvo aquí esta mañana. Puedo usar esto? -preguntó señalando hacia la computadora.
– Si. Adelante.
Eve desplegó el disco de la entrada. -Sabe en que momento el equipo de limpieza hace esta área?
– Tienen programado hacer este piso entre las veinte y las dos de la mañana.
Eve programó el disco para empezar a correr a las dos. Avanzó a través de él, haciendo pausas periódicas cuando alguien entraba o salía del lobby. El tráfico era liviano, corriente, con oficinistas cansados en un turno tardío, gente de mantenimiento, y un cambio de personal del lobby. A las seis y cuarenta y cinco, una atractiva morocha en un elegante traje de negocios entró y fue derecho hacia el escritorio de recepción.