Reunion in Death Traducido
- Автор: Робертс Нора
- Серия: Eve Dallas and husband Roarke #16
- Язык: испанский
- Жанр: Остросюжетные любовные романы
Электронная книга - «Reunion in Death Traducido». Краткое содержание книги:
El nombre de la mujer es Julia Dockport y nadie en la fiesta sabe quién es. Pero la detective Eve Dallas la recuerda muy bien. Diez años atrás, Eve fue la responsable de la encarcelación de Julie. Y ahora, liberada por buena conducta, sigue teniendo las mismas intenciones de antaño. Parece que quiere encontrarse de nuevo con Eve… en una reunión que ninguna olvidará…
– No la patees!! -dijo Peabody rápidamente cuando Eve retrocedió. -Ya perdiste tus privilegios de expendio antes. Trata con esta. Es realmente buena. -antes que su teniente pudiera hacer daño, Peabody seleccionó otro item.
USTED HA SELECCIONADO UNA BARRA CRUJIENTE-PEGAJOSA, LA TRIPA MASTICABLE, TRATADA CON TRES CAPAS DE CHOCOLATE SUSTITUTO, UNA GALLETA Y RELLENO DE CREMA DE NUECES.
Eve la arrebató, retomando su camino mientras la máquina detallaba los ingredientes pasando por los gramos de grasa y los contenidos calóricos.
– Puedo preguntarte algo sobre el caso Stibbs?.dijo Peabody, corriendo para mantenerse a la par.
– Camina y habla.
– Estube estudiando el archivo y estoy lista para traerla a entrevista, pero creo qu etal vez podría vigilarla cuando pueda organizarlo, por un día o dos. Encontrarle el ritmo, sabes. Y estuve pensando si debería dejar que me viera o no.
Con algún esfuerzo, Eve ajustó su línea de pensamiento. -Quédate en uniforme, déjala verte. La va a desequilibrar.
– Y voy a tratar de hablar con un pde personas que dieron declaraciones sobre el homicidio, gente que conocía a los tres sujetos. No hará daño si ella se entera?
– La va a mantener sobre ascuas, imaginando que pasa. Va a ser primordial cuando la traigas.
– Quiero esperar hasta que regreses de Texas antes de traerla. En caso de que lo arruine.
– Espera hasta que regrese, pero no lo vas a arruinar. Yo no trabajo con inútiles. -agregó haciendo sonreir a Peabody cuando separaron sus caminos en el cubil de Homicidios.
En su oficina, Eve se tomó un momento para tranquilizarse, mordió un trozo de la barra de caramelo y decidió que se parecía bastante a una tripa masticable. Con la agenda de Roarke en su cabeza, hizo una llamada a la oficina de él en el centro de la ciudad.
– Sé que tienes una reunión en cinco minutos -empezó cuando él apareció. -Cristo sabe como puedes estar reuniéndote con todas esas personas cada día de tu vida.
– Soy una persona normal, teniente. Un alma amistosa.
– Sí, claro. Es muy inconveniente para ti dejar de lado todas esas reuniones mañana?
– Cual es el punto de ser el dueño de todos tus negocios si no puedes dejar de lado tus compromisos cuando quieras? Que necesitas?
– Quiero salir para Dallas en la mañana. A primera hora.
– De acuerdo. Me voy a ocupar de eso.
– No sé cuanto tiempo nos va a tomar, pero deberíamos poder ir y volver en el mismo día. Pasar una noche cuanto mucho.
– Lo que haga falta. Eve, ya no estás sola.
Ella asintió, y pensando que era una tontería, tocó con los dedos el rostro de él en la pantallo. -Tampoco tú.
CAPITULO 10
probabilidad Roarke próximo objetivo es cincuenta y uno punto ocho por ciento
Eve permaneció ahí, viendo fijamente la escuálida ventana de su oficina. La chance de cincuenta-cincuenta emitida por la voz impersonal de la computadora no la reconfortó.
– Donde podría ella acercarse a él?
datos insuficientes para probabilidades…
– No te estaba preguntando a ti -gruñó ella y apretó los dedos sobre el puente de su nariz. -Piensa. -se ordenó a si misma- Piensa, piensa. Que hay en su cabeza?
Más impacto, decidió Eve, si Julianna iba por Roarke cuando su policía estaba cerca. En casa entonces, o en una reunión pública o privada a los que ambos concurrieran. Ella trajo la agenda de él a la pantalla y la estudió. Otra vez.
Ella no entendía como una persona manejaba tantas reuniones, tratos, conversaciones y contactos en un día y conservaba la cordura. Pero así era Roarke.
Todas esas personas, pensó, con las que él se rozaba en un día cualquiera. Asociados de negocios, personal, empleados, camareros, asistentes y asistentes de los asistentes. Por más brillante que fuera su seguridad, siempre había un resquicio para deslizarse.
Pero él estaba consciente de eso, se recordó, en el más elemental nivel. En la forma en un tigre sería consciente de que el predador y su presa estaban en la jungla de él.
Y si ella se permitía preocuparse por temor de que le pasara algo a él, se iba a perder algo.
Se sentó otra vez, despejó su mente.
En la primera ola de asesinatos de Julianna Dunne, ella había asumido el rol de princesa de la sociedad. Una mariposa joven y glamorosa que flirteaba entre las abundantes flores de la riqueza. Como una de ellas, caviló Eve.
Su nueva pauta era la de una empleada eficiente. Lista, concedió Eve. La gente raramente tomaba pleno conocimiento de todos los que los servían. Puede introducirse con eso, pensó Eve. Casi seguro se introduciá con ese nivel. Sirvientes, oficinistas, domésticos.
Quienquiera que fuera el próximo objetivo, probablemente encontraría su camino en sus negocios, en su hogar a través de su compañía.
Método preferido, veneno. La vieja costumbre del veneno, agregó Eve. Porque? No te ensucias las manos de esa forma, y generalmente tienes la oportunidad de verlo trabajar. Ver el shock, la confusión, el dolor. La víctima tiene una ráfaga de comprensión cuando pasa por él. Y el veneno es sutil, casi elegante. Y confunde.
Pero no entras en tu local de veinticuatro horas y levantas una botella de cianuro. Era hora de rastrear la fuente.
Antes de hacerlo, había un pequeño asunto que terminar. Hizo una llamada Charles Monroe.
El apuesto acompañante autorizado tomó su enlace de bolsillo. Eve pudo escuchar el murmurar de voces, el tranquilo choque de porcelana y cristal de un restaurante distinguido y su rostro llenó la pantalla.
– Teniente Azúcar. -El sonrió. -Que agradable sorpresa.
– Tienes compañia?
– No llegó todavía. Mi clienta llega tarde, usualmente lo hace. Que puedo hacer por mi vengadora de la ley favorita?
– Tienes algún profesional amigo o asociado en el area de Chicago?
– Dallas, cuando uno tiene tanto tiempo en la profesión, tiene amigos y asociados en todos lados.
– Si. Bueno, necesito uno que pueda ir al Centro de Rehabilitación Dockport, y hacer una visita conyugal a una reclusa, por la escala policial normal.
Su rostro y su tono fueron todo negocios. Ella lo vió moverse, bajar la mirada y supo que estaba tomando una agenda electrónica. -Compañero femenino o masculino?
– A la reclusa parecen atraerlos los hombres con un poder sostenido para un episodio conyugal.
– Para cuando?
– Dentro de las próximas dos semanas estaría bien. Mejor pronto. El presupuesto puede cubrir un turno de dos horas, sin extras, y transporte básico.
– Dado que dudo que la policía esté excesivamente interesada en la salud sexual de esta mujer, debo asumir que es el pago por información o cooperación en alguna invesgiación en curso.
– Asume lo que quieras. -Su rostro, su tono, se espejaron en él. -Necesito el contacto. Puedes comunicarte con un asociado en esa área? Uno que pueda manejarlo. Ella tiene tendencia a la violencia y no quiero poner alguien verde en esa situación.
– Entiendo, pero porque no dejas que me ocupe de esto por ti? Ciertamente no estoy verde, y te debo suficientes favores para cubrirlo.
– Tú no me debes nada.
– Te debo a Louise. -corrigió él, y toda su cara brillo ante el nombre. -Dame la información que necesito, y lo incluiré en mi agenda. Déjame hacerlo por ti, Teniente Azúcar.
Ella dudó. Se sentía raro hacer una reserva con él por sexo. Pensar en el romance que desarrollaba con la dedicada Dra. Louise Dimatto mientras ella arreglaba para enviarlo a un encuentro conyugal con María Sánchez.
Esta cuestión de la amistad era más complicad y confusa que el matrimonio.
Este era su trabajo, se recordó Eve. Y si no le importaba a Louise, porque debería importarle a ella?