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La chica del tambor

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La chica del tambor
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Una vez m�s, Litvak intervino con suma suavidad:

-��Ha dicho que muri� en la c�rcel, se�or?

-�Y en la c�rcel le enterraron. La madre estaba tan enfadada que ni siquiera quiso pagar el entierro.

-��Y esto se lo ha contado la propia Charlie?

Quilley qued� desorientado ante semejante pregunta y dijo:

-��Qui�n me lo iba a contar, si no?

Litvak pregunt�:

-��No se lo dijo ning�n colateral?

Ned, sintiendo que sus temores de que le avasallaran renac�an, dijo:

-��Ning�n que?

-�Corroboraci�n, se�or. Confirmaci�n por parte de alguien que no quedara directamente afectado. A veces, las actrices�

Pero Kurtz, con una paternal sonrisa en los labios, intervino dando un consejo a Ned:

-�No haga usted caso de este muchacho, Ned. Mike es, a veces, muy suspicaz. �No es as�, Mike?

En una voz que casi fue un suspiro, Litvak reconoci�: -S�, s� quiz�.

S�lo entonces se le ocurri� a Ned preguntarles en qu� ocasiones hab�an visto actuar a Charlie, y, con la consiguiente y agradable sorpresa, result� que aquellos dos hab�an tomado muy seriamente su labor de investigaci�n. No s�lo hab�an conseguido recortes de todas las apariciones de menor importancia de Charlie en la televisi�n, sino que hab�an hecho una excursi�n hasta el horrible Nottingham, en su anterior visita, para verla interpretar Santa Juana.

Mientras los camareros retiraban los restos de lo ya comido, para presentar el pato asado, Ned exclam�:

-��Son ustedes realmente muy astutos, queridos amigos! Si me hubieran llamado por tel�fono, yo mismo les hubiera llevado a Nottingham, y si no yo, lo hubiera hecho mi esposa, Marjory. �Fueron a buscarla al camerino, le ofrecieron una cena? �No? �Incre�ble!

Kurtz se permiti� unos instantes de duda, y su voz adquiri� gravedad. Lanz� una interrogativa mirada a su socio Litvak, quien a su vez le contest� con un leve movimiento afirmativo de la cabeza. Entonces, Kurtz dijo:

-�Ned, si quiere usted que le diga la verdad, estimamos que hacer lo que acaba de decirnos no era adecuado, habida cuenta de las circunstancias.

Presuponiendo que se trataba de alg�n aspecto de la �tica propia de los agentes art�sticos, Ned pregunt�:

-��Y a qu� circunstancias se refiere? �Santo Dios, aqu� no somos tan estrictos! Si alguien quiere hacer una oferta a una actriz, la hace y en paz. No necesitan nada de m�. En su d�a cobrar� mi comisi�n, y esto ser� todo.

Entonces, tal como luego dijo a Marjory, Ned se call� debido a lo muy solemnes que se pusieron los dos. Como si acabaran de comer ostras en mal estado. Con la concha incluida.

Litvak se dio unos leves golpecitos con la servilleta en los labios, y dijo:

-��Me permite que le haga una pregunta, se�or?

Muy intrigado, Ned repuso:

-��Por favor, querido amigo!

-��Podr�a decirme, por favor, qu� resultados da esta chica en las entrevistas para peri�dicos, televisi�n, etc�tera?

Ned dej� en la mesa el vaso de vino y dijo:

-��En entrevistas? Bueno, si esto le preocupa, le dir� que es absolutamente natural, en las entrevistas. De primera clase. Sabe instintivamente qu� es lo que los periodistas quieren, y, si le dan ocasi�n, les proporciona exactamente lo que quieren. Es como un camale�n. Bueno, debo reconocer que, en los �ltimos tiempos, est� un poco enmohecida, ya que ha practicado poco. Pero ya ver�n c�mo recupera la forma en menos que canta un gallo. No se preocupen por este aspecto de la cuesti�n.

Para tranquilizar a sus interlocutores, Ned tom� un largo trago de vino y exclam�:

-��Oh, no!

Pero Litvak no qued� tan tranquilizado por esta respuesta, como Ned hab�a esperado. Litvak frunci� los labios, en un gesto de desaprobaci�n, y con sus largos y flacos dedos comenz� a reunir montoncitos de migas, sobre el mantel. Ned lleg� al extremo de inclinar la cabeza hacia abajo y de levantar la vista, para sacar a Litvak de su preocupado estado, y, no muy seguro de s� mismo, exclam�:

-��Querido amigo, no se ponga usted as�! �Nada malo puede haber en la reacci�n de Charlie ante quienes la entrevisten! �Si quiere chicas que convierten una entrevista en un perfecto espect�culo le dir� que las tengo a montones!

Pero las reservas de Litvak no se superaban tan f�cilmente. La �nica reacci�n de Litvak fue levantar la mirada hacia Kurtz, como dici�ndole �Es tu turno�, y volverla a bajar al mantel. En tono quejoso, Ned dijo, luego, a su esposa Marjory: �Realmente trabajan en equipo estos dos, hasta el punto que me causaron la impresi�n de que se turnaban en d�cimas de segundo.�

Kurtz dijo:

-�Ned, si firmamos contrato con Charlie para llevar a cabo este proyecto, la chica tendr� mucha publicidad, y al decir mucha quiero decir mucha. Y tan pronto se meta en este asunto, la chica se encontrar� con toda su vida, su vida entera, a la vista del p�blico, igual que su cara. Y no s�lo su vida amorosa, su vida familiar, sus gustos en lo tocante a cantantes populares y a poes�a� No s�lo la historia de su padre, sino tambi�n su religi�n, sus actitudes, sus opiniones.

Arrastrando hacia un mont�n las �ltimas migas sueltas que quedaban, Litvak dijo:

-�Y su parecer en materia de pol�tica.

En este momento, Ned sufri� una leve pero comprensible p�rdida de apetito. Dej� sobre la mesa el cuchillo y el tenedor, en el momento en que Kurtz volv�a al ataque:

-�Ned, los capitalistas de este proyecto son decentes norteamericanos del Oeste Medio. Tienen todas las virtudes. Tienen mucho dinero, tienen hijos ingratos, tienen fincas en Florida, y rinden culto a una sana escala de valores. Lo principal, en ellos, es esto: la sana escala de valores. Y quieren que estos valores queden reflejados en sus producciones, reflejado de pe a p�, �ntegramente. Quiz� esto nos d� un poco de risa, un poco de llanto, pero es una realidad. Se trata de televisi�n, y la televisi�n es el sitio en donde se encuentra el dinero.

Dirigi�ndose a sus migas, Litvak susurr� patri�ticamente: -Y es Norteam�rica.

Kurtz sigui�:

-�Ned, le ser� franco. Ned, le diremos la verdad. Cuando por fin decidimos escribirle, est�bamos ya dispuestos a comprometernos, siempre y cuando consigui�ramos otros consentimientos necesarios, a pagar lo preciso para que su Charlie quedara libre de sus compromisos, a fin de ponerla ya en el camino del �xito. Pero no le ocultar�, Ned, que en los �ltimos d�as tanto Karman como yo hemos o�do ciertos cotilleos que nos han alarmado un poco. El talento de la chica no constituye problema. Charlie es una excelente actriz, bien preparada, poco explotada, diligente, y lista para ser lanzada a lo grande. Ahora bien, las dudas hacen referencia a si la chica es vendible, dentro de este proyecto. Si la chica es exhibible. En estos puntos necesitamos, Ned, que nos d� seguridades de que no hay problemas serios.

Y fue Litvak quien, una vez m�s, dio el empuj�n definitivo. Abandonando por fin sus migas, Litvak dobl� el dedo medio de la mano derecha y lo coloc� debajo de su labio inferior, mientras fijaba l�gubremente su mirada en Ned, al trav�s de los vidrios de sus gafas de montura negra. Estando as�, Litvak dijo:

-�Hemos o�do decir que Charlie tiene opiniones pol�ticas radicales, en la actualidad. Nos han dicho que defiende causas pol�ticas muy extremas. Que es militante. Nos han dicho que, en la actualidad, mantiene relaciones con un anarquista un poco loco. No queremos condenar a nadie bas�ndonos solamente en rumores, pero seg�n lo que nos dicen, se�or Quilley, la muchacha se porta como si fuera la madre de Fidel Castro y la hermana de Gadafi, reunidas en la persona de una sola fulana.

Ned pas� la vista del uno al otro, y, durante unos instantes, tuvo la loca idea de que los cuatro ojos estuvieran regidos por un solo m�sculo �ptico. Quer�a decir algo, pero se sent�a un personaje irreal. Se pregunt� si acaso hab�a bebido el Chablis m�s de prisa de lo que la prudencia aconsejaba. Lo �nico que se le ven�a a la cabeza era la m�xima favorita de Marjory: �En esta vida, no hay gangas.�

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