Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Триллеры » Los coleccionistas [The Collectors - es]
Los coleccionistas [The Collectors - es] - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Los coleccionistas [The Collectors - es]

Электронная книга - «Los coleccionistas [The Collectors - es]». Краткое содержание книги:

l Camel Club entra de nuevo en acción. Son cuatro ciudadanos peculiares con una misma meta: buscar la verdad, algo difícil en Washington. Esta vez el asesinato del presidente de la Cámara de Representantes sacude Estados Unidos. Y el Camel Club encuentra una sorprendente conexión con otra muerte: la del director del departamento de Libros Raros y Especiales de la Biblioteca del Congreso. Los miembros del club se precipitarán en un mundo de espionaje, códigos cifrados y coleccionistas.
1 ... 24 25 26 27 28 29 30 31 32 ... 90
Перейти на страницу:

Annabelle se sentó a su lado y le tocó el brazo con suavidad.

– ¿Sabes qué, Jerry? Puedo llamarte Jerry, ¿verdad?

– Por ahora, te lo consiento.

– Durante los dos días en los que tu dinero está flotando por ahí, mi socio y yo permaneceremos en tu hotel bajo la estrecha vigilancia de tus hombres noche y día. Si el dinero no vuelve a tu cuenta con los intereses acordados como te estoy diciendo, podrás hacer con nosotros lo que quieras. Y no sé tú; pero yo, independientemente de que sea funcionaría o no, aprecio mi vida demasiado para renunciar a ella por un puñado de dólares que ni siquiera veré.

El la miró de arriba abajo, meneó la cabeza, se levantó y se acercó a la ventana para mirar por el cristal blindado.

– Ésta debe de ser la mayor locura que he oído en mi vida. Y yo estoy mal de la cabeza por escucharla siquiera.

– No es una locura, teniendo en cuenta cómo está el mundo. Hay que hacer cosas para proteger el país, con actos que no siempre son totalmente legales ni están bien vistos. ¿Qué ocurriría si el pueblo estadounidense supiera lo que pasó realmente? -Se encogió de hombros-. Pero mi trabajo no consiste en preguntar. Mi misión es asegurarme de que el dinero llega adonde tiene que llegar. A cambio de tu ayuda, recibes una prima extraordinaria, así de simple.

– Pero las transacciones se hacen por medios electrónicos. ¿Por qué hay que blanquear el dinero?

– Los dólares digitales también se pueden rastrear, Jerry. De hecho, es más fácil que con el dinero contante y sonante. Hay que mezclar los fondos con otras fuentes de dinero que no son del Gobierno. Todo se blanquea de forma electrónica, más o menos como limpiar las huellas dactilares de una pistola. Así, los fondos pueden ir adonde se necesitan.

– ¿Y dices que en Las Vegas ya están haciendo esto? O sea que, si llamo y pregunto…

Lo interrumpió:

– No te dirán nada porque han recibido órdenes de no hablar. -Se levantó y se colocó a su lado-. Esto supone un beneficio increíble para ti, Jerry, pero también tiene un inconveniente. Y voy a dejártelo claro, porque debes saberlo. -Annabelle lo llevó otra vez al sofá-. Si alguna vez ciertas personas se enteran de que le has contado a alguien este trato…

Bagger se echó a reír.

– No me amenaces, niña. El arte de la intimidación lo inventé yo.

– Esto no es intimidación, Jerry -repuso ella con voz queda y mirándolo de hito en hito-. Si le cuentas a alguien lo de este trato, irán a por ti. Unos hombres que no temerán a nadie que pudieras contratar para que te proteja. No se rigen por las leyes de este país, y matarán a cualquier persona que tenga relación contigo por remota que sea: hombres, mujeres o niños. Luego irán a por ti. -Se calló para que asimilara sus palabras-. Llevo mucho tiempo metida en esto y he hecho ciertas cosas que incluso a ti te sorprenderían; pero se trata de hombres con los que jamás querría encontrarme, aunque estuviera rodeada de un escuadrón de la unidad de militares de élite. No son la crème de la crème, Jerry. Son la escoria de la escoria. Y tu último pensamiento será sobre cómo es posible llegar a sentir tanto dolor.

– ¡Esos matones están a sueldo de nuestro Gobierno! No me extraña que estemos tan jodidos -explotó Bagger. Cuando tomó un sorbo del bourbon, tanto Annabelle como Leo se dieron cuenta de que la mano le temblaba un poco-. Así que por qué coño iba yo a…-empezó a decir Bagger.

Adelantándose a lo que iba a decir, Annabelle lo interrumpió:

– Pero ya he informado a mis superiores de que Jerry Bagger no hablará. Se limitará a recoger sus pingües beneficios y mantendrá la boca cerrada. No tiro dardos a nombres en la pared, Jerry. Los tipos como tú son perfectos para nuestros propósitos. Tienes cerebro, agallas, dinero, y no te importa jugar con armas de doble filo. -Miró a Bagger fijamente y añadió-: Odiaría tener que presentar la propuesta a otro casino, Jerry, pero mi misión está clara.

Al cabo de un minuto, Bagger sonrió y le dio una palmadita en la pierna.

– Yo soy tan patriota como el que más. Así que, qué coño, adelante.

Capítulo 21

El Camel Club convocó una reunión de urgencia en la casita de Stone, en el cementerio, la mañana después de la visita a la casa de De-Haven. Stone explicó a Milton y a Caleb lo sucedido la noche anterior con todo lujo de detalles.

– Ahora mismo podrían estar observándonos -dijo Caleb, asustado, mientras miraba por la ventana.

– Lo que me sorprendería es que no estuvieran espiándonos -repuso Stone con toda tranquilidad.

La casa era pequeña y tenía pocos muebles: una cama vieja; un escritorio grande y desvencijado lleno de papeles y periódicos; estanterías con libros en distintos idiomas, todos los que Stone hablaba; una pequeña cocina con una mesa destartalada; un cuarto de baño diminuto y varias sillas desparejadas dispuestas alrededor de la gran chimenea que era la principal fuente de calor de la vivienda.

– ¿Y eso no te preocupa? -preguntó Milton.

– Me habría preocupado mucho más que hubieran intentado matarme, lo cual no les habría costado nada pese a la heroicidad de Reuben.

– ¿Y ahora, qué? -preguntó Reuben. Estaba de pie ante la chimenea, intentando quitarse el frío de encima. Consultó la hora-. Tengo que ir al trabajo.

– Yo también -añadió Caleb.

– Caleb, necesito entrar en la cámara acorazada de la biblioteca. ¿Es posible?

Caleb vaciló:

– Pues, en condiciones normales, sí sería posible. Me refiero a que tengo autoridad suficiente para permitir la entrada a las cámaras, pero me pedirán razones. No les gusta que la gente lleve a la familia y amigos sin previo aviso. Y, tras la muerte de Jonathan, hay más restricciones.

– ¿Y si el visitante fuera un investigador extranjero? -planteó Stone.

– Eso es distinto, por supuesto. -Miró a Stone-. ¿A qué investigador extranjero conoces tú?

– Creo que está hablando de sí mismo -intervino Reuben.

Caleb miró a su amigo con expresión severa.

– ¡Oliver! ¡Habrase visto! No pretenderás que colabore en perpetrar un fraude contra la Biblioteca del Congreso.

– En momentos de desesperación, hay que tomar medidas desesperadas. Creo que estamos en el punto de mira de personas muy peligrosas por nuestra relación con Jonathan DeHaven. Así que tenemos que descubrir si murió por causas naturales o no. Y examinar el lugar de su muerte podría servir para determinarlo.

– Bueno, ya sabemos cómo murió -replicó Caleb. Los demás lo miraron sorprendido-. Me he enterado esta mañana -dijo rápidamente-. Un amigo de la biblioteca me ha llamado a casa. Jonathan murió a consecuencia de un paro cardiorrespiratorio, eso es lo que se ha descubierto con la autopsia.

– De eso es de lo que se muere todo el mundo -apuntó Milton-. Sólo significa que el corazón le dejó de funcionar.

Stone se paró a pensar.

– Milton tiene razón. Y eso también significa que, en realidad, el forense no sabe de qué murió DeHaven. -Se levantó y miró a Caleb-. Quiero entrar en la cámara hoy por la mañana.

– Oliver, no puedes presentarte de repente diciendo que eres investigador.

– ¿Por qué no?

– Porque esto no funciona así. Hay protocolos, debe seguirse un proceso.

– Diré que he venido a la ciudad de visita con la familia y que tengo muchas ganas de ver la mejor colección de libros del mundo; algo improvisado.

– Bueno, podría funcionar -reconoció Caleb, a su pesar-. Pero ¿y si te hacen alguna pregunta cuya respuesta desconoces?

– No hay nada más fácil que hacerse pasar por erudito, Caleb -le aseguró Stone. Dio la impresión de que a Caleb le ofendía el comentario, pero Stone no hizo caso del enfado de su amigo y añadió-: Iré a la biblioteca a las once. -Anotó una cosa en un trozo de papel y se lo dio a Caleb-. Seré éste.

1 ... 24 25 26 27 28 29 30 31 32 ... 90
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)