Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
El Club De Las Chicas Temerarias - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

El Club De Las Chicas Temerarias

Электронная книга - «El Club De Las Chicas Temerarias». Краткое содержание книги:

El club de las chicas temerarias está formado por seis prósperas mujeres latinas que se conocen desde que comenzaron la universidad. Provenientes de diferentes ambientes económicos, culturas y religiones, consolidan su inquebrantable amistad reuniéndose cada seis meses, pase lo que pase, para cenar, cotillear, compartir sus éxitos o ayudarse en los peores momentos de sus vidas.
Vicepresidenta de una importante compañía, Usnavys es un divertido ciclón negro, Sara es una modélica madre y la esposa de un abogado y respetado miembro de la comunidad judía, Elizabeth es copresentadora de un programa de televisión matutino y portavoz nacional de una organización cristiana, Rebecca es sencillamente perfecta, la creadora de Ella, la revista de la mujer hispana más popular del país, Amber, cantante y guitarrista de rock, espera su gran oportunidad, y Lauren es la redactora más joven y la única hispana del diario Gazette. ¡Son las temerarias!
1 ... 23 24 25 26 27 28 29 30 31 ... 82
Перейти на страницу:

Estoy zumbada. El club tiene paredes negras y luces rojas. Es uno de los mejores clubes de rock en español de Long Beach, que es la ciudad más importante del movimiento internacional del rock en español, aunque no se lo crean. Las revistas más importantes están aquí, los mejores críticos también.

El grupo de Gato, Nieve Negra, acaba de terminar, y el DJ está pinchando algo de Manu Chao mientras bailan todos los rostros morenos que hace un minuto miraban cómo mi Gato giraba como un calendario maya. ¿Sabían que los mayas crearon un sistema perfecto para medir el tiempo, y que es aún más exacto que el que los pinches gringos nos obligan a usar? Así es. Y mi gente inventó el cero. Los mexicas sobresalieron en artes y ciencias antes de que los europeos arrastraran por el pelo a sus mujeres en las cuevas. ¿Qué padre, no? Pienso en ello un momento mientras miro a la gente bailar, y decido escribir una canción sobre el tema. Saco el cuaderno. Mira, tengo una teoría / Debe de haber una gran conspiración / No me parece bien / Que un mexica decore un árbol de Navidad / Por qué añadirle un día a febrero / Cuando los mayas midieron el tiempo perfectamente / ¡Eh, Blanquito! prefieres equivocarte aparecer oscuro / Es el genocidio de un año bisiesto / Genocidio de un año bisiesto.

Hago el firme propósito de terminar la canción para la actuación que tendremos aquí a finales de febrero. Será el debut perfecto.

– Voy -dice Gato-. Bajo al foso.

Sus ojos castaño oscuro brillan con intensidad. Se quita la goma de la melena y se inclina, el pelo derramándose en sus piernas. Sacude la cabeza, se echa el pelo hacia atrás y salta. Es un príncipe indio, oscuro, poderoso y orgulloso. Está listo para comerse el mundo. Es la bomba. Su parte ha sido increíble. Esta noche ha actuado con diapositivas y yo manejé el proyector desde atrás. Fue perfecto. Usamos las fotografías que sacamos el verano pasado en Chiapas, retratos en blanco y negro de gente implicada en la lucha, las bellas caras de nuestros mexicas. También las fotos que Gato sacó a los porteros de la huelga en Los Ángeles y las mezclamos para que la gente entendiera lo que queríamos demostrar. Los Ángeles no es América. Es mexica. Hermanos y hermanas, ha llegado el momento de librar la Xochiyaoyotl contra los opresores, de una vez por todas. Llevábamos aquí cientos de miles de años antes de que llegaran los europeos. Los españoles nos son tan ajenos genéticamente como los ingleses. Los jóvenes en la audiencia rugieron, tía. Les gustaba. Lo entendían. Cada vez que se miran al espejo lo entienden.

Mis padres no, pero muchas otras personas sí.

Mi grupo, AMBER, es el próximo. Es la primera vez que Gato hace de telonero para mí. No sé cómo se siente al respecto. No contestó cuando le pregunté si le importaba, como cuando llamó el gerente del Club Azteca después de recibir nuestras demos (nos gusta enviarlas juntas). El gerente dijo que pensaba que el mío era mucho más potente. Le dije a Gato que había dicho que era «ligeramente» más potente, para suavizar el impacto. Gato me abrazó y me dijo que estaba orgulloso, pero no sé si era sincero. Con él nunca se sabe. Todavía lidia con los demonios que conlleva el crecer varón en México. No debería haberlo mencionado siquiera, porque es tan feminista como yo. ¿Sabías que el mexica del Anahuac tenía universidades mixtas miles de años antes que los europeos? Es cierto. Los hispanos fueron los que impusieron la cultura machista, y Gato lo sabe, pero sus padres son parte de la élite de México DF; él se crió en ranchos con caballos y su papá luce un enorme bigote negro. No es fácil dejar atrás tu pasado. Creo que Gato se ha liberado, pero a veces tengo mis dudas.

En mi caso, es mi madre, con su actitud sexista siempre que dice «ya sabes cómo son los hombres» o «ya sabes cómo somos las mujeres», la que ha contaminado a nuestra familia. Deja caer todo dulcemente, pero dominó a mi padre desde el día que se conocieron. En público espera que él lleve la voz cantante, pero en privado le indica qué debe decir. Nunca lo admitirían si les preguntara, pero es la verdad. Ella todavía lo hace. Y él todavía la quiere.

El domingo fui a verles y estaban sentados delante de la tele -o como dice mi madre, la «Tiiiviii»-, en ese extraño sillón del amor que compraron con una mesa incrustada entre los asientos. Mi madre se aburría con el fútbol.

– Cielo -le dijo a papá, toda melosa-. ¿No quieres cambiar de canal?

Lo más habitual es que él dijera que sí y le preguntara qué prefiere ver, o que simplemente le pasara el mando. Él sabe que una pregunta de ella es una orden. Pero aquel día se sentía un poco frustrado -o como dice mi madre, «fustrado»- porque se despertó con ganas de dar una vuelta en su bicicleta de montaña pero se quedó a ver el fútbol sintiéndose culpable sólo porque mi madre opina que es lo que un «verdadero hombre» tiene que hacer. Durante el desayuno le preguntó qué quería hacer ese día, y cuando él dijo, «montar en la bici», le lanzó su mirada más dulce y le dijo:

– Pero si hoy hay fútbol, y sé que te encanta ver el fútbol.

Se encogió de hombros, asustado de llevarle la contraria.

– Podría preparar unas salchichas ahumadas. ¿Quieres una cerveza? ¿No quieres ver el partido?

Se rindió demasiado rápido, se sentó en ese artefacto, y encendió la «Tiiiviii» suspirando. Para colmo, hacía un día precioso. Lo sentí por él. Así que sólo por llevarle la contraria, cuando le habló de cambiar de canal le dijo «no», por primera vez en la vida, que yo recuerde. No lo dijo alto, pero lo dijo. Ella no supo cómo reaccionar, e hizo lo que pudo. Le miró con todo el rencor del mundo y le arrebató el mando.

– Bueno, ¿tú que sabrás? -preguntó, sonriendo como si fuera un chiste.

No lo era. Yo lo sabía, y ella también. Y sobre todo, él lo sabía.

Cambió al canal de la tienda en casa, donde ofertaban joyas feísimas y se le iluminó la cara.

– Oh, mira, cielo. Es tanzanita. Nos encanta la tanzanita.

No se movió, ni respiró, ni nada. Sólo gruñó imperceptiblemente. Entonces, mamá dijo:

– ¿No es preciosa?

Dije que no, pero siguió.

– Es tan bonita. Las tanzanitas pegan con todo. Cariño, ¿te gustaría que comprara una?

Papá le pasó el teléfono. Hizo un pedido, con la tarjeta de crédito de él. Colgó, me sonrió y dijo:

– Ya sabes cómo somos las mujeres. Nos encanta comprar.

– No -dije-. No sé cómo somos las mujeres. A mí no me gusta comprar.

Me ignoró.

Papá me ignoró.

Mejor.

Los de mi grupo ya están aquí, montando la batería, el ampli y los micrófonos en su sitio en el oscuro escenario. Estoy nerviosa. Los pinchas están empezando a poner mi música en algunas emisoras de San Diego y Tijuana, y muchos jóvenes del movimiento están comprando los discos compactos que producimos nosotros mismos. La semana pasada recibí una postal de una admiradora de McAllen, Texas, que me dijo que escuchaba mi música en una emisora de Reynosa, México. Menudo viaje. Esto va tan rápido que casi no sé qué hacer. La gente del movimiento me conoce por mi nombre. El año pasado por estas fechas tenía suerte si venían catorce personas a escucharme. Hoy han dejado a gente fuera. Eso te da una idea. No imaginas lo feliz que me siento cuando miro ese mar de caras morenas y veo que la mayoría son chicas. Mujeres. Compensa por las veces que algún cabrón me ha preguntado si soy una grupy. Compensa por todos esos ejecutivos discográficos que me han devuelto la demo alegando que no hay mercado para el tipo de mexicoytl que envío al universo. Rock femenino airado, duro, en español y náhuatl. El último que llamó me preguntó si estaría dispuesta a hacerlo más suave y más pop.

1 ... 23 24 25 26 27 28 29 30 31 ... 82
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)