Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Sensaciones Al Límite». Краткое содержание книги:

Cuando el investigador privado Ben Callahan asumió el encargo de vigilar y proteger a la rica heredera Grace Montgomery, creyó que sería una misión fácil. Pero pronto descubrió que la maravillosa Grace representaba una seria amenaza para su libido. No le preocupaba poder mantenerla a salvo de cualquier amenaza, pero… ¿quién podría protegerla de él?
Grace era finalmente libre: libre para descubrir quién era y lo que quería. Y lo que quería en aquel momento era a su nuevo y sexy vecino. Pensaba explorar su propio lado sensual, despojarse de todas sus inhibiciones y descubrir lo que significaba ser una mujer: la mujer de Ben. Aunque jamás hubiera podido imaginar que a Ben le habían pagado por obtener ese privilegio.
1 ... 20 21 22 23 24 25 26 27 28 ... 34
Перейти на страницу:

Cuando llegó, Ben se encontró con la escena que León le había descrito: un enjambre de gente arremolinada frente a un edificio, con un coche de policía aparcado delante. Estaba sudando de miedo. Y no dejó de sudar hasta que logró ver a Grace, sana y salva. Sin embargo, muy a pesar suyo, todavía no logró acercarse a ella.

– Hey, hombre.

Al escuchar aquella voz, se volvió hacia el chico larguirucho y avispado a quien debía eterna gratitud.

– ¿Qué ha pasado, León?

– A tu chica se le da muy bien meterse en problemas. Se presentó de pronto con su cámara colgada al cuello, preguntando a todo el mundo cosas como si alguien había visto a Bobby, cuando todo el mundo sabe que Bobby no quiere que le vea nadie. Y luego sacó a su hermano pequeño, cuando todo el mundo sabe que Bobby tiene a Kurt para que le haga los recados, si sabes lo que quiero decir…

– Aparentemente nadie quiere acercarse demasiado a Bobby -Ben musitó una maldición.

– Así es -asintió León-. Como te estaba diciendo, esa chica se quedó sola con Kurt y luego fue Bobby quien se quedó a solas con ella.

– ¿Qué sucedió? -inquirió Ben, con un nudo en el estómago.

– Hubo suerte. La señora Ramone conoce bien a su hijo y avisó a la poli.

– Antes de que alguien resultara herido…

– Sí, y antes de que me vean por aquí, me largo ahora mismo…

– Ya nos veremos en las canchas, León.

Luego se concentró en Grace. La multitud ya se había dispersado y los agentes de policía estaban subiendo al coche patrulla cuando Ben se acercó al viejo edificio. No pretendía recriminarla en público, pero cuando estuvieran a solas…

– Hola, Gracie.

– ¡Ben! -se levantó rápidamente de donde estaba sentada-. ¿Qué estás haciendo…? No importa.

Evidentemente estaba sorprendida de verlo. Y evidentemente también percibió en seguida su sombrío humor, porque retrocedió un paso con gesto inseguro y volvió a sentarse. Le lanzó una inocente sonrisa a la que Ben, en otras circunstancias, habría sido incapaz de resistirse.

– ¿Conoces a la señora Ramone? -miró a la señora que se encontraba su lado-. Es la madre de Kurt. ¿Te acuerdas de Kurt? ¿El niño de la foto que te enseñé?

– Recuerdo la foto -pronunció entre dientes-. Encantado de conocerla, señora Ramone -estrechó la mano de la mujer, deteniéndose en la expresión cansada y llorosa de su rostro prematuramente envejecido.

La señora le explicó que Grace se había presentado en su casa, con la foto incriminadora en la mano. Con el mayor tacto posible Grace le había presentado la prueba de que su hijo mayor estaba enredado en asuntos de drogas, explicándole que la idolatrización que le profesaba Kurt podía acarrearle serios problemas. Luego se había llevado a Kurt a comprarle un helado. Fue de regreso a casa cuando se encontró con Bobby Ramone.

– Pero la policía estaba esperando, y yo les había entregado la foto. Tienen a Bobby detenido -dijo Grace-. En cuanto a Kurt, hay un programa escolar que le servirá de gran ayuda para salir adelante.

Seguía nerviosa después de lo sucedido, lo cual no era de extrañar. Ben, por su parte, acababa de aprender algo trascendental sobre ella. Dejando a un lado su carácter imprudente, Grace tenía un gran corazón… y por eso la amaba.

Fue en aquel preciso instante cuando tomó conciencia de su amor por ella. La miró con los ojos muy abiertos y expresión temerosa, como si todavía quisiera echarle en cara que hubiera corrido un riesgo tan grande, a la vez que ansiaba estrecharla entre sus brazos y sentir que estaba a salvo. Podría luego decirle lo orgulloso que se sentía de ella y…

Pero no haría nada de eso. Porque no tenía ningún derecho sobre Grace Montgomery. No cuando su relación entera estaba basada en una gran mentira… su mentira. Un engaño que sólo él podría corregir. Y lo corregiría. Tenía que hacerlo si quería dar una oportunidad a su futuro.

Sabiendo que no podía hablar con Grace, no mientras aquel doloroso nudo en la garganta amenazara con ahogarlo, Ben se volvió hacia la madre de Kurt.

– Si me necesita para algo, llámeme -sacó de su cartera una tarjeta de presentación y se la entregó-. Tengo algunos contactos con servicios sociales que tal vez puedan servirle cuando liberen a su hijo. Intentaré que Bobby consiga un trabajo decente.

La mujer lo abrazó, emocionada. Y Ben también se emocionó. Aquella mujer le recordaba demasiado su origen. Pero era como si los recuerdos de su triste pasado no le dolieran ya, simplemente estaban allí, existían. Y Ben tenía la sensación de que era a Grace a quien tenía que agradecérselo. Por comprenderle. Por haberle aceptado como la persona que antaño había sido.

– ¿Lista para irnos? -le tendió la mano a Grace.

Lo miró con expresión insegura, hasta que finalmente aceptó su mano y dejó que la ayudara a levantarse.

– Si estás pensando en gritarme, te advierto que tengo los oídos muy sensibles -le advirtió.

Ben se echó a reír, aunque su estado de ánimo no era precisamente de lo más desenfadado.

– Tienes muchas cosas muy sensibles -le murmuró al oído-. No esperaba que tus oídos no lo fueran. Pero, no te equivoques, vas a tener que escuchar lo que tengo que decirte.

Grace alzó los ojos al cielo, pero no dijo nada.

– Le encontraron cocaína a Bobby Ramone. Con los cargos de posesión y tráfico de droga, me temo que va a estar encerrado una temporada -le comentó Grace.

Vio que Ben seguía tensando la mandíbula. No había abierto la boca durante todo el trayecto en metro y, en aquel momento, cuando se encontraban frente al edificio de apartamentos, Grace esperaba aligerar un poco el ambiente antes de que cada uno se metiera en su piso. Suponía que aún no había asimilado la repentina aparición de su hermano y, evidentemente, había empezado a retraerse de nuevo. Por lo demás, todavía estaba demasiado furioso con ella.

– No te engañes con Bobby. Si confiesa y le da a la policía alguna pista sobre el pez gordo, no tardará en regresar a las calles y tú volverás a estar como antes -el humor de Ben no podía ser más sombrío.

– Si hubieras estado por aquí, yo te habría avisado de que tenía intención de ir al parque -le comentó Grace, tentando su suerte y cruzando los dedos.

No era necesario que supiera que había tenido que enfrentarse a aquel asunto ella sola. No había tenido más remedio. Por muy asustada que se hubiera sentido, era algo que había tenido que resolver sin ayuda. Para demostrarse que era capaz de cuidarse a sí misma y de intervenir en el mundo sin el dinero o el respaldo de la familia Montgomery Sin la ayuda de Ben.

– No me mientas -añadió Ben sin soltarle la mano, mientras la guiaba hacia la entrada del edificio-. Y tampoco te mientas a ti misma diciéndote que esto ya ha terminado. Porque no terminará hasta que yo no me asegure de ello.

Percibiendo la necesidad que sentía de estar al control de la situación, Grace asintió.

– De acuerdo.

El silencio se prolongó entre ellos mientras subían en el ascensor, y Grace renunció a intentar encontrar una forma de arreglar las cosas mientras él no se tranquilizara. Porque Ben seguía paralizado de miedo por dentro al pensar lo cerca que había estado ella de sufrir algún daño. Hasta que la adrenalina no dejara de correr por sus venas, no tenía nada más que decir. De repente, cuando dobló la esquina del pasillo, se detuvo en seco.

Un desconocido se encontraba frente a la puerta del apartamento de Grace, con una maleta en la mano, un equipo de música en el suelo y una camilla plegable apoyada contra la pared.

– ¡Marcus! -exclamó Gracie con una mezcla de sorpresa y deleite, y se apresuró a lanzarse a sus brazos.

– No me digas que te has olvidado de la tradicional sorpresa de cumpleaños de tu abuela -el hombre fingió un tono ofendido.

Ben se aclaró la garganta.

1 ... 20 21 22 23 24 25 26 27 28 ... 34
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)