Canticos de la lejana Tierra [=Voces de un mundo distante / The Songs of Distant Earth - es]
- Автор: Кларк Артур Чарльз
- Год: 1979
- Язык: испанский
- Переводчик: Francisca Graelis Reynoso
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «Canticos de la lejana Tierra [=Voces de un mundo distante / The Songs of Distant Earth - es]». Краткое содержание книги:
« El concepto de « Metaley » (estoy segura de que todos han oído este término) se hizo muy popular. ¿Era posible desarrollar códigos legales y morales aplicables a todas las criaturas inteligentes, y no meramente a los mamíferos bípedos que respiran aire y que habían dominado por breve tiempo el Planeta Tierra?
« El doctor Kaldor, por cierto, fue uno de los líderes del debate. Fue muy impopular entre aquellos que sostenían que, ya que el H. Sapiens era la única especie inteligente conocida, su supervivencia tenía prioridad sobre todas las demás consideraciones. Alguien acuñó el eficaz lema: « Entre las Babosas y el Hombre, ¡yo voto por el Hombre! »
« Afortunadamente, nunca hubo una confrontación directa… por lo que sabemos. Pueden pasar siglos antes de que recibamos informes de todas las naves sembradoras que partieron. Y si algunas permanecen en silencio… bueno, tal vez vencieron las Babosas…
« En 3505, durante la sesión final del Parlamento Mundial se establecieron ciertas directrices (el famoso Mandato de Ginebra) para la colonización planetaria futura.
Muchos pensaron que eran demasiado idealistas y que no había ningún modo de que pudiera controlarse su aplicación. Pero fueron un intento, un gesto final de buena voluntad hacia un universo que quizá nunca pudiera apreciarlo.
« Aquí nos concierne sólo uno de los puntos del Mandato, pero fue el más celebre y suscitó una intensa controversia, ya que excluía algunos de los objetivos más prometedores.
« La presencia de una cantidad apreciable de oxígeno en la atmósfera de un planeta es una prueba definitiva de que ahí hay vida. El elemento es demasiado reactivo para darse en estado libre, a menos que sea continuamente renovado por plantas o su equivalente. Naturalmente, el oxígeno no significa necesariamente que haya vida animal, pero establece las condiciones para que la haya. E incluso si la vida animal sólo raras veces conduce a la inteligencia, no existen teorías acerca de otra vía plausible para ello.
« De modo que, según los principios de la Metaley, quedó vedada nuestra entrada a planetas con oxígeno. Francamente, dudo que se hubiera tomado una medida tan drástica si la propulsión cuántica no nos hubiera dado un alcance, y una potencia básicamente ilimitados.
« Permítanme ahora que les explique nuestro plan operativo una vez hayamos llegado a Sagan Dos. Como pueden ver en el mapa, más del cincuenta por ciento de la superficie está cubierta de hielo de una profundidad media estimada en tres kilómetros. ¡Todo el oxígeno que necesitaremos!
« Cuando sea establecida su órbita final, la Magallanes usará la propulsión cuántica a una pequeña fracción de su plena potencia para que actúe como antorcha. Deshará el hielo y, al mismo tiempo, lo dividirá en oxígeno e hidrógeno. El hidrógeno se escapará rápidamente hacia el espacio; si fuera necesario, podríamos ayudarle con láseres graduados para ello.
« En sólo veinte años, Sagan Dos tendrá una atmósfera con un diez por ciento de O2, aunque contendrá demasiados óxidos de nitrógeno y otras sustancias venenosas para ser respirable. Entonces, empezaremos a distribuir bacterias especialmente desarrolladas, e incluso plantas, para acelerar el proceso. Sin embargo, el planeta seguirá estando demasiado frío; aun contando con el calor que proyectemos, la temperatura estará por debajo del punto de congelación en todas partes salvo en el Ecuador durante unas pocas horas alrededor del mediodía.
« De modo que es entonces cuando usaremos la propulsión cuántica probablemente por última vez; la Magallanes, que ha pasado toda su existencia en el espacio, aterrizará por fin en la superficie de un planeta.
« Y entonces, durante unos quince minutos diarios, en el momento apropiado, se conectará la propulsión a la máxima potencia que la estructura de la nave, y el lecho de roca en el que descanse, puedan resistir. No sabremos cuánto tiempo precisará la operación hasta que hayamos hecho las primeras pruebas. Quizá sea necesario volver a mover la nave, si el emplazamiento inicial es geológicamente inestable.
« En una primera aproximación, parece que tendremos que utilizar la propulsión durante treinta años, para frenar el planeta hasta que descienda hacia su sol lo bastante para darle un clima templado. Y tendremos que usar la propulsión durante otros veinticinco años para hacer que la órbita sea circular. Pero durante buena parte de ese período de tiempo, Sagan Dos será totalmente habitable… aunque los inviernos serán crudos hasta que se consiga la órbita final.
« Entonces tendremos un planeta virgen, mayor que la Tierra, con un cuarenta por ciento de superficie marina y una temperatura media de veinticinco grados. La atmósfera tendrá un contenido en oxígeno de 70 % menor que el de la Tierra, pero en aumento. Será el momento de despertar a los novecientos mil durmientes que todavía están hibernados y presentarles un mundo nuevo.
« Este es el proyecto a menos que sucesos o descubrimientos inesperados nos obliguen a apartarnos de él. Y si ocurriera lo peor…
La doctora Varley vaciló; luego, sonrió con el ceño fruncido.
— No. ¡Pase lo que pase, nunca nos volverán a ver! Si es imposible vivir en Sagan Dos, tenemos otro objetivo, a treinta años luz de distancia. Puede que incluso sea mejor.
« Quizás acabemos colonizando los dos. Pero eso lo decidirá el futuro.
Pasó algún tiempo antes de que se iniciara el coloquio; la mayoría de los académicos parecían aturdidos, aunque sus aplausos fueron sinceros. El presidente, que, gracias a su larga experiencia, siempre tenía preparadas algunas preguntas por adelantado, inició las preguntas.
— Es una cuestión trivial, doctora Varley, pero, ¿quién o qué ha dado su nombre a Sagan Dos?
— Un escritor de novelas científicas de principios del tercer milenio.
Eso rompió el hielo, como pretendía el presidente.
— Doctora, usted ha mencionado que Sagan Dos tiene, como mínimo, un satélite. ¿Qué pasará con él cuando cambien la órbita del planeta?
— Nada, salvo algunas perturbaciones muy leves. Seguirá a su planeta.
— Si el Mandato de… ¿Cuándo fue? ¿3.500…?
— 3.505.
— … hubiera sido ratificado anteriormente, ¿estaríamos aquí ahora? Quiero decir: ¡Thalassa habría quedado vedada!
— Es una buena pregunta, y nosotros la hemos discutido a menudo. Desde luego, la misión inseminadora de 2751 (su nave madre de la Isla Sur) habría ido en contra del Mandato. Afortunadamente, el problema no se ha dado. Ya que aquí no hay animales terrestres, el principio de no interferencia no ha sido violado.
— Eso es especular mucho — dijo uno de los académicos más jóvenes, entre el evidente regocijo de muchos de los más veteranos—. Si damos por supuesto que el oxígeno significa vida, ¿cómo puede estar segura de que la proposición contraria es cierta? Es posible imaginarse todo tipo de criaturas, incluso inteligentes, en planetas sin oxígeno, incluso sin atmósfera. Si nuestros descendientes en la evolución serán máquinas inteligentes, como han sugerido muchos filósofos, preferirían una atmósfera donde no pudieran oxidarse. ¿Tienen idea de la edad que puede tener Sagan Dos? Podría haber pasado ya la era óxido—biológica; podría estar esperándoles allí una civilización de máquinas.
Hubo algunos murmullos de desacuerdo entre el público, y alguien susurró: « ¡ciencia—ficción! » con tono de disgusto. La doctora Varley esperó a que el rumor se acallara y contestó con brevedad:
— Eso no nos ha quitado mucho el sueño. Y si nos encontráramos una civilización de máquinas, el principio de no interferencia apenas tendría importancia. ¡Me preocuparía mucho más lo que ella nos pudiera hacer a nosotros que lo contrario!