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Noches en el desierto

Электронная книга - «Noches en el desierto». Краткое содержание книги:

Claudia intentaba no deprimirse pensando en las cosas buenas que pudieran aportarle los treinta, mientras se acomodaba en el avión, dispuesta a emprender un largo viaje para celebrar su cumpleaños. Y su compañero de asiento, David Stirling, desde luego no era la mejor compañía.
Pero tenían que hacer el viaje juntos, les gustara o no. Peor todavía, en las dos semanas siguientes tendrían que fingir ser marido y mujer.
La situación no era la ideal, pero tenían algo en común: él iba a cumplir años también, cuarenta, y tampoco estaba tan mal físicamente.
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Tampoco es que ella lo quisiera, se dijo a sí misma inmediatamente. Sólo estaba pensando… eso era todo.

CAPÍTULO 8

CUANDO ENTRARON al dormitorio, Claudia se quedó inmóvil, como desorientada. David la miró y ella contuvo el aliento. El hombre dejó las llaves sobre una estantería y también pareció dubitativo.

– Creo que todo ha salido bien, ¿no te parece? – dijo Claudia, incapaz de soportar el silencio.

– Sí.

– Nadie pareció sospechar que no estábamos casados -continuó, quitándose los pendientes con manos temblorosas.

– No.

– Todo el mundo fue muy simpático, ¿verdad?

– Sí.

Hubo otra pausa horrible y David se acercó a abrir la puerta de cristal que conducía al patio interior, como si necesitara aire. Se quedó en la entrada y se metió las manos en los bolsillos de los pantalones.

– Siento lo del beso -murmuró.

– No… no te preocupes -dijo Claudia, tras unos segundos de vacilación.

– Hablaba en serio cuando te prometí que no te besaría más. No era necesario, pero…

Habría bastado un beso en la mejilla o un simple abrazo, pero ¿cómo explicarle que su perfume lo había hechizado? La tenía a su lado, el rostro de ella se levantó hacia el suyo y besarla fue lo más natural.

– No importa -insistió Claudia con dificultad-. Todo el mundo estaba esperando que me besaras.

– Sí. Simplemente no quería que pensaras que he olvidado el trato -continuó, sin saber muy bien por qué había empezado a hablarle de ello.

Las mejillas de Claudia estaban encendidas. ¿Intentaba decirle que ella tenía la culpa de que el beso hubiera sido mucho más?

– De verdad no importa -le interrumpió desesperada.

David la miró.

– No volverá a ocurrir, ni en público ni en privado.

– Bien -contestó, sin saber por qué sentía unas tremendas ganas de llorar.

David miró a Claudia incómodo. Ella parecía enfadada y sus mejillas tenían un color sospechosamente brillante. Deseó no haber empezado a hablar de ello, pero ella merecía cierto agradecimiento por la velada. Nadie dudó de que fuera su esposa debido a que ella interpretó su papel con firmeza. Al final de la noche, estaba harto de que todos le hablaran de que hacían una pareja estupenda.

Claudia seguía inmóvil, con los pendientes en la mano. El aire parecía lleno de tensión.

– Tú y Justin os estáis haciendo muy amigos.

– Sí -contestó ella, sin pensar.

– Estuvisteis fuera mucho tiempo -dijo, tratando de parecer desinteresado, superficial.

– No sabía que él estaba allí cuando salí -explicó rápidamente-. Salí a tomar un poco de aire… estaba cansada de mentir. Justin estaba sentado en la terraza y estuve a punto de volver a entrar al verlo.

David se encogió de hombros.

– Parece muy impresionado por ti.

– Eso no es lo que dijiste ayer noche.

– Eso fue distinto. Yo estaba diferente -admitió David.

– ¿Sí?

– Estábamos los dos cansados y enfadados por la situación -David se dio la vuelta y metió más profundamente las manos en los bolsillos-. Creo que estoy intentando decirte que te agradezco lo que has estado haciendo. Me imagino que no es fácil fingir que estás casada con un perfecto desconocido, pero lo has hecho muy bien. Tú has mantenido tu parte del trato, así que es justo que yo haga lo mismo. Viniste a conocer a Justin Darke y deberías de aprovechar la oportunidad. No es asunto mío cómo manejes el asunto, siempre que nadie haga preguntas sobre nuestro supuesto matrimonio.

David se quedó pensativo unos segundos.

– Siento si he sido un poco brusco. Estoy preocupado por ese contrato y me temo que lo estoy pagando contigo, pero creo que los dos somos adultos y capaces de conseguir cada uno nuestro objetivo. Así que, desde ahora, prometo no interferir entre tú y Justin.

– Gracias. Creo que no volveremos a tener problemas.

David había sido sincero. ¿Qué más podía pedir ella? Los dos sabían en ese momento dónde estaban. La conversación debería de haber eliminado tensiones, pero como se acercaba la hora de irse a dormir, todo parecía mucho más difícil.

Claudia se acostó mirando hacia la pared y permaneció inmóvil, sabiendo que David estaba tumbado a pocos centímetros. La noche anterior ella había permanecido largo tiempo despierta, enfadada por el modo en que la había besado, pero esa noche era diferente. La había besado… de manera distinta. De una manera dulce, disfrutando ambos, y ella había deseado que ese beso no terminara.

Y en ese momento, estaban tumbados en medio de la oscuridad, Si ella se giraba y él se giraba a su vez, estarían uno en brazos del otro.

Pero David había dejado claro que no lo deseaba. “No volverá a ocurrir”, había dicho. Así que ella podría disfrutar de las vacaciones como tenía planeado, podría hacer lo que quisiera con quien quisiera… Eso era lo que quería, ¿no?

La primera cosa que David vio al despertar, fue la cara de Claudia prácticamente pegada a la suya. En algún momento de la noche se había dado la vuelta y tenía una mano extendida hacia él. Tenía la respiración tranquila de alguien que duerme y David pudo observarla como nunca antes lo había hecho.

Su piel era suave y delicada, ligeramente sonrosada por el sueño. El cabello rubio dorado le caía por la cara. Los labios sonreían ligeramente, como si estuviera soñando algo agradable y las oscuras pestañas provocaron una intensa sensación en el corazón de David. Trató de recordar lo irritable que podía llegar a ser. Que era egoísta y caprichosa. Sí, claro que era guapa, muy guapa, pero ya había tenido novias muy guapas y no iba a cometer el mismo error.

Claudia suspiró y se estiró en sueños. Luego se volvió, quedándose boca arriba y levantó un brazo por encima de la cabeza con un gesto inconscientemente sensual. El movimiento hizo que la camiseta se ciñera a sus pechos y David dio un suspiro y se obligó a levantarse de la cama. Fue a la ducha y dio al grifo del agua fría. No iba a hacer el ridículo otra vez con Claudia. Desde luego que no.

Cuando Claudia se despertó, David se había ido. El teléfono sonó mientras estaba desayunando.

– Llamaré a la compañía y les diré que manden un chófer que vaya a recogerte -dijo Lucy, sin sorprenderse al saber que David se había ido a trabajar-. Patrick también se levantó al amanecer. Me dijo que iban a estar muy ocupados toda la mañana, pero que intentarían hacer un hueco para comer con nosotras en el club.

Cuando Claudia llegó a casa de Lucy, ésta estaba en la piscina tomando el sol.

– ¡Si es la señora Stirling! -exclamó con una mueca-. No sé cuántas veces me dijeron que erais una pareja encantadora.

– Es sorprendente lo fácil que es hacer que la gente crea lo que les dices, ¿verdad? -dijo Claudia, con una sonrisa forzada.

– Tengo que decirte que, si no hubiera sabido la verdad, yo misma hubiera creído que estabais locamente enamorados. Actuasteis de una manera muy convincente -aseguró Lucy, mirando con suspicacia a su prima-. Pensé que no te gustaba David.

– ¡Oh, bueno…! -Claudia se encogió de hombros.

No podía seguir insistiendo en que lo odiaba porque su prima iba a sospechar. Por otro lado, tampoco quería que supiera que le gustaba. No quería que nadie lo pensara, ni siquiera lo tenía que pensar ella.

– Eso lo dije porque estaba de mal humor. No me disgusta. Sólo que no me gustaría tener que pasar tanto tiempo con él. Lo que me apetecería es conocer más a Justin.

– Sabía que te iba a gustar. Es un cielo, ¿verdad? Él piensa que tú también eres maravillosa. Creo que estuvisteis hablando largo rato ayer por la noche y, cuando os fuisteis, me dijo que eras estupenda. Es una pena que piense que estás casada con su jefe. Si no, sería perfecto.

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