Un Hotel En Hollywood
- Автор: Стил Даниэла
- Язык: испанский
- Жанр: Современные любовные романы
Электронная книга - «Un Hotel En Hollywood». Краткое содержание книги:
Tanya Harris es feliz junto a su marido y sus hijos en San Francisco. Trabaja como ama de casa y guionista para la televisión, y aunque su eterno sueño es triunfar como escritora, siempre ha antepuesto su familia a sus anhelos profesionales.
Sin embargo, una llamada telefónica de su agente hará que su vida dé un vuelco: una leyenda de Hollywood, el productor Douglas Wayne, quiere que escriba un guión cinematográfico. Aceptar este proyecto significa que deberá abandonar su casa, su familia, su ciudad. No obstante, Tanya sabe que oportunidades así sólo se presentan una vez en la vida. A pesar de sus continuos viajes, Tanya no sabe cómo sellar estas grietas que la distancia ha dibujado entre ella y su familia, sobre todo con su marido, quien parece necesitarla cada vez menos…
– Y tú eres un hombre fuerte -le concedió Tanya.
Estaba convencida de que ni él ni Hollywood iban a ser capaces de dominarla. Él era un hombre brillante y un genio en su trabajo. Pero ella era una mujer sólida, no una chiquilla deslumbrada por las luces de neón.
– Algo me dice que somos muy parecidos -admitió Douglas.
A Tanya aquello le sonó extraño, así que replicó:
– No lo creo. De hecho, creo que somos como la noche y el día.
Él era un hombre de mundo y ella no; él tenía poder, ella ninguno; la forma de vida que para Tanya era maravillosa, para Douglas era anatema. Pero la pureza y la claridad de Tanya constituían un desafío para el productor y la convertían en una mujer atractiva.
– Puede que tengas razón -dijo meditabundo-. Supongo que quería decir que somos complementarios, no iguales. Dos mitades de un todo. Llevo años fascinado por tu trabajo y siempre he sabido que algún día nos encontraríamos y trabajaríamos juntos. Finalmente ese momento ha llegado.
La estaba arrastrando a un terreno desconocido, algo que la inquietaba y la intrigaba a un tiempo.
– Creo que tuve una premonición con tu trabajo -continuó Douglas-. Me atrajo como las mariposas se sienten atraídas por la luz.
La luz de Tanya, recién llegada a Hollywood, brillaba con más fuerza que nunca. Tenía unas ganas enormes de empezar a trabajar con ella.
– Sabes lo que significa complementario, ¿verdad, Tanya? Dos mitades de un todo. Encajan perfectamente, se dan la una a la otra lo que les falta, como un condimento. Creo que, de algún modo, ambos podríamos aportar algo el uno al otro: yo podría añadir algo de salsa a tu vida y tú podrías aportar un poco de paz a la mía. Me parece que eres una persona muy plácida.
Nunca nadie le había dicho algo tan extraño en su vida y Tanya se sintió turbada. ¿Qué era lo que quería de ella? ¿Por qué le estaba diciendo aquellas cosas? Lo único que deseaba era colgar el teléfono y llamar a Peter.
– Soy una persona plácida -dijo Tanya con calma-. Lo que quiero, y por eso estoy aquí, es escribir un guión que funcione a la perfección.
Con una seguridad más aparente que real, concluyó:
– Todos trabajaremos juntos para que esta película sea especial.
Eso era cierto: Tanya quería hacer el trabajo lo mejor posible.
– No tengo ninguna duda de ello, Tanya -afirmó él con rotundidad-. Lo supe en cuanto aceptaste la oferta. Pero lo más importante es que sé que siendo tú la que escribes el guión, será perfecto.
– Gracias -respondió Tanya con seriedad, halagada ante la alabanza de Douglas-. Espero que el guión responda a tus expectativas.
Hablaba con formalidad y con sinceridad a la vez. Había algo en aquel hombre que la incomodaba y la atraía al mismo tiempo. Podía adivinar que era alguien que siempre conseguía lo que quería, y eso le hacía muy atractivo. Eso y su incansable determinación le habían convertido en el hombre que era.
Por lo demás, Tanya ya podía afirmar sin asomo de duda que Douglas Wayne era todo poder y control. Quería tenerlo todo controlado en todo momento. Y además, salir victorioso. No contemplaba otra opción. Douglas Wayne tenía un control completo, total y absoluto sobre todo lo que tocaba. Pero lo que Tanya sabía a ciencia cierta era que por muy poderoso, importante o brillante que fuera, jamás tendría control sobre ella.
Capítulo 5
La velada que Tanya pasó en la casa de Bel Air de Douglas Wayne resultó tan interesante, glamurosa y misteriosa como el anfitrión. La casa era una mansión de una belleza extraordinaria. Douglas la había adquirido bastantes años atrás, después de su primera película importante, y había ido haciendo reformas y añadiendo espacios, hasta convertirla en lo que era: una inmensa finca, llena de habitaciones para diferentes usos, todas elegantemente decoradas con antigüedades exquisitas y pinturas de un valor incalculable. Douglas tenía un gusto magnífico. Tanya se quedó prácticamente sin respiración cuando entró en el salón y se encontró frente a frente con uno de los famosos cuadros de Monet que representaba unos nenúfares. La escena que se estaba desarrollando en el jardín parecía un reflejo del cuadro: los miembros del reparto estaban sentados alrededor de una enorme piscina en la que flotaban gardenias y nenúfares, todo bajo la luz de las velas. En el segundo salón, había otro Monet aún más impresionante, dos Mary Cassatt y un imponente cuadro flamenco. Los muebles eran lujosos y masculinos, una interesante combinación de elementos británicos, franceses y rusos. En un rincón había una exquisita pantalla china y también era de origen chino el secreter vertical que había a su lado. Parecían piezas de museo. Aunque todos los invitados iban con vaqueros, Tanya se sintió ridícula y fuera de lugar con aquella prenda. Enseguida reconoció a dos de las estrellas del reparto: Jean Amber y Ned Bright. Jean había participado en una docena de importantes películas de Hollywood y con solo veinticinco años ya había sido nominada a tres Osear. Su rostro era tan perfecto que parecía modelado. Llevaba un top de gasa transparente de color azul pálido, vaqueros y unas altísimas sandalias de color plata sujetas al tobillo por una cinta. Parecía que los vaqueros estuvieran pintados sobre su esbelto y largo cuerpo y su belleza era espectacular. Se estaba riendo de algo que le explicaba Max. El director hizo las presentaciones y Jean dirigió a Tanya una amplia sonrisa. Por un instante, le recordó a Molly. Tenía su misma mirada dulce e inocente y una larga y brillante melena de color ébano. La calidez de sus ojos hacía pensar que la fama todavía no la había echado a perder. Tendió delicada y amablemente la mano a Tanya.
– Me encantó tu libro. Se lo regalé a mi madre para su cumpleaños. Le gustan mucho los relatos.
– Gracias -respondió Tanya con una sonrisa e intentando no dejarse impresionar por la belleza de Jean, algo que no resultaba nada fácil.
Era muy emocionante conocer a una estrella tan importante y más aún trabajar con ella y escribir diálogos a los que ella daría vida. Tanya se sintió conmovida por la referencia a su libro y le sorprendió que a alguien tan joven le interesara su trabajo, máxime cuando la mayoría de los jóvenes eran más aficionados a las novelas que a los relatos.
– Eres muy amable. Tanto mis hijas como yo adoramos tus películas -dijo Tanya sintiéndose algo estúpida.
Pero Jean parecía encantada. A todo el mundo le gustan los halagos.
– Estoy muy emocionada por trabajar contigo en la película. Tengo muchas ganas de ver el guión -le comentó la joven.
Pronto comenzarían con las reuniones para discutir el guión. Todos los actores tenían derecho a aportar sus comentarios, que se añadirían a los que Douglas, Max y la propia Tanya ya habían hecho. El trabajo se hacía siempre en equipo.
– Estoy trabajando mucho -le aseguró Tanya, algo intimidada-. Es un honor escribir un guión para ti.
En ese momento, se acercaron dos de los actores de la película y Max se los presentó tanto a Tanya como a Jean. El director les trataba a todos como si fueran hijos de los que estaba orgulloso. De algún modo, al iniciar el rodaje de una película, se creaba una nueva familia: nacían relaciones personales, se establecían vínculos, surgían breves romances, y, de vez en cuando, surgían amistades que duraban toda la vida. Se generaba un microcosmos del cual podía llegar a quedar algo, aunque casi todo desaparecía. Pero durante el rodaje de la película, parecía que fuera a durar para siempre y que aquello fuera la vida de verdad. Se asemejaba a la cuidadosa arquitectura que sostendría una mágica torre de naipes parecida al Taj Mahaclass="underline" hermosa, delicada, impresionante, hechizadora. Cuando la película terminaba, se derrumbaba como un castillo de arena y todos los personajes se dispersaban e iniciaban otra construcción en algún otro sitio.
Pero aquel mundo poseía una magia increíble que a Tanya le parecía fascinante. Todo tenía una apariencia real, trabajarían juntos con toda su energía y creatividad y creerían con fuerza en lo que estaban construyendo. Después, cuando todo aquello se convirtiese en celuloide, se desvanecería en la niebla y dejaría de existir. Pero en aquel momento, era absolutamente real para todos los presentes y la película sería la prueba imperecedera de aquella magia.