Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Ha estallado la paz». Краткое содержание книги:

Después de Los cipreses creen en Dios (época anterior a la guerra) y de Un millón de muertos (época de la guerra), José María Gironella en Ha estallado la paz trata de la posguerra. La familia Alvear sigue siendo el núcleo de la acción del libro y Gerona vuelve a ser la ciudad protagonista. Finalizada la contienda, todos los personajes retornan a sus hogares, excepto los exiliados, que se reparten a voleo por el mundo… La obra abarca los años inmediatamente posteriores a la guerra, con una mezcla de dramatismo, de poesía y de ironía que subyuga desde los primeros capítulos. El clima de aquellos tiempos aparece recreado con singular maestría, de tal modo que para el lector de edad madura constituye la ordenación de sus recuerdos, y para el lector joven un descubrimiento impresionante. En Ha estallado la paz, Gironella alcanza su momento cumbre de novelista nato, gran narrador que consigue fundir la historia con la ficción novelesca.
1 ... 155 156 157 158 159 160 161 162 163 ... 219
Перейти на страницу:

– Amigo Chaos, estoy desolado. He de admitir que tenías razón. Es muy difícil trabajar aquí. Tanto o más que en Santiago de Compostela. Sí, estoy con los que creen que la nueva campana de la Catedral emite un sonido demasiado grave.

El peor defecto del doctor Andújar era que hubiera deseado sanar al mundo entero. Y que su cerebro no descansaba apenas, pues al encontrarse delante de otras personas leía, sobre todo en los ojos y en los tics de cada cual, en su interior, lo que resultaba fatigoso. ¡Menos mal que tales personas le daban a menudo grandes sorpresas, especialmente con respecto a su evolución, a su conducta! Ahí estaban, para citar dos ejemplos recientes, los casos de Paz y de Manuel Alvear. Paz, a los ocho días de morir su madre, decidió no llevar luto más allá de un mes y se personó en la Agencia Gerunda encargándole a la Torre de Babel que le buscara un piso mejor y más céntrico. En cambio Manuel, mucho más incapaz de evacuar las cargas del espíritu, no había vuelto a abrir un libro en el Instituto y se paseaba como alma en pena por las inmensas salas del Museo Diocesano, deteniéndose de vez en cuando ante la calavera que le habían regalado a mosén Alberto.

Por fortuna, el doctor Andújar se conocía a sí mismo y acertaba, en mayor grado aún que el Gobernador, con el método necesario para mantenerse en forma, pictórico de facultades y para no afectarse en demasía. Escuchar canto gregoriano lo ayudaba mucho. Y además era optimista por naturaleza. Estaba convencido de que, pese a todo, pese a las dificultades y al sonido grave de la campana, los gerundenses acabarían por rendirse a su anhelo de servidumbre, lo que le permitiría educar debidamente a sus hijos y que éstos continuaran riéndose cuando la nuez le subía y le bajaba con irresistible comicidad.

– Doctor Chaos, cada día estoy más convencido de que el hombre, para alcanzar el equilibrio, necesita darse, darse a los demás. Dicho de otro modo, el hombre necesita compañía. Y conste que ahora no me refiero a ti, a tu problema… Hay que abrirse, hay que abrirse… Abrir el corazón, como en el quirófano abres tú la barriga de tus pacientes.

El doctor Chaos no podía menos de preguntarse con quién se abría el doctor Andújar, aparte de su hija Gracia. Porque no cabía imaginar que su amigo pudiera compartir con su mujer, con la inefable doña Elisa, sus inquietudes profesionales, ni confiarle sus parciales fracasos. Claro que el doctor Andújar le hubiera dado "su" respuesta. Sin duda le hubiera dicho que le bastaba con que su matrimonio lo presidiera el amor. En ese campo, ciertamente, no podía quejarse. Doña Elisa lo quería con los entresijos del alma, y era una madre perfecta en materia de dulzura y de solicitud. Con sólo entrar en la casa ello era palpable: los muebles siempre intactos, la ropa siempre limpia, flores en la sala de espera, los hijos hablando en voz baja y merendando cada domingo, todos juntos, tostadas y chocolate caliente.

– Sí, te comprendo, amigo Andújar. Pero hay gente que se abre a los demás y no por ello es equilibrada ni halla la necesaria compensación. Si tu teoría fuera verdadera, todos los charlatanes serían felices.

– Esa objeción no es digna de ti, querido Chaos. Abrirse no significa precisamente hablar. Bien sabes a lo que me refiero; a veces basta con apoyar la cabeza en un hombro querido para sentirse consolado. Se trata de entregarse por dentro. A veces es suficiente con mirar, y hasta simplemente con sentir que la otra persona está cerca.

Eso lo conseguía sobradamente el doctor Andújar. Quería a su mujer y a sus hijos con la naturalidad y la hondura con que las raíces quieren al árbol que crece. Era un convencido de que una familia numerosa, si no era producto de la miseria, de la promiscuidad y del hastío, era un don de Dios. Y también quería a sus enfermos. Y, más aún, a quienes, estando enfermos, no acudían a él porque su título de psiquiatra los asustaba y porque temían que les preguntase si guardaban de la infancia algún recuerdo desagradable.

Por otra parte, ¡era tan hermoso sacar a alguien del pozo negro! A Marta; a la viuda Oriol; al alférez Montero; a Jorge de Batlle…

Pero ¡por Dios! ¿Y el Manicomio…? ¿Y cuándo podría sacar del pozo -del pozo de la agresividad- al comisario Diéguez?

CAPÍTULO XLIX

Mes de febrero de 1941… El día 4 se celebró el segundo aniversario de la liberación de Gerona por las tropas 'nacionales'. Fue coincidente que la víspera, día 3, Marta recibiera una postal del legionario italiano Salvatore, fechada "en algún lugar de Albania". Por lo visto, Salvatore era uno de los millares de "camisas negras" del Duce que combatían contra los ingleses en el litoral mediterráneo, en el frente griego. Salvatore decía escuetamente: Ciao… Y firmaba. Si ciao significaba "adiós", ¿significaba que Salvatore se despedía para siempre? ¿No estaría en algún hospital, herido de muerte? Marta barbotó: "¿Por qué existen las guerras, Señor?".

Las fiestas de la "liberación" se celebraron, según Amanecer, con "inusitado esplendor". Ceremonias religiosas y militares. A última hora, proyección en el Cine Albéniz de la película patriótica Sin novedad en el Alcázar, que obtuvo un resonante éxito. En el curso de la, jornada se acordó conceder al Caudillo la medalla de oro de la ciudad. En el momento en que 'La Voz de Alerta' firmó el documento a propósito, Carlota, que estaba a su lado, le dijo: "El día que se restablezca la Monarquía, acuérdate de concederle al Rey esa medalla. Pero que sea un poco mayor…" 'La Voz de Alerta', ocho días después, se enteraría de que Su Majestad Alfonso XIII acababa de abdicar en Roma a favor de su hijo don Juan, confirmando con ello las noticias que desde hacía tiempo circulaban al respecto.

Fue un mes de febrero lleno, como todos los meses, de sorpresas: la vida continuaba siendo mar y no lago. En París falleció el filósofo Henri Bergson, por quien el notario Noguer y el profesor Civil sentían predilección, por cuanto había defendido siempre la primacía del espíritu sobre la materia. En Neyri (Inglaterra) falleció también, ¡a la edad de ochenta y tres años!, Mr. Badén Powell, el fundador de los Boy Scouts. La noticia pasó casi inadvertida. Sin embargo, Mateo al leerla dijo que el Frente de Juventudes, y todos los niños del mundo, hubieran debido llevar un brazal negro durante una semana.

Habíase celebrado la fiesta de San Antonio Abad, con la bendición de las caballerías y el reparto de panecillos y roscones. La plaza de la Catedral se convirtió en asamblea de caballos,

destacando los que intervenían en los concursos hípicos organizados por el capitán Sánchez Bravo. El señor obispo los bendijo, y al hacerlo pensó que aquellos nobles animales planteaban menos problemas que los seres humanos. Se dejaban engalanar sin pavonearse por ello; recibían el agua bendita sin creerse santos ni blasfemar; estaban siempre a las órdenes del jinete; y no sufrían -"sólo padecían"-, puesto que no tenían alma. Exagerando un poco, podía decirse de ellos que, con respecto al hombre, eran mártires, puesto que de un tiempo a esta parte acababan siendo sacrificados en los mataderos para abastecer las desnutridas carnicerías.

Ahora bien, la persona que en aquel mes de febrero, aniversario de la Liberación, hizo méritos suficientes para recibir una bendición especial, fue aquella a que se refirió el pensamiento del doctor Andújar: el comisario Diéguez. Por la sencilla razón de que cumplió, con afán digno de encomio, la voluntad del Gobernador Civil, las instrucciones que éste le había dado unas semanas antes a fin de congelar en lo posible la insana avidez de dinero que se había apoderado de la provincia.

El comisario Diéguez cumplió de tal modo, que muchos de los "indisciplinados" se tomaron una tregua, hicieron marcha atrás. A algunos no les dio tiempo, como por ejemplo a los componentes de Tejero, S. A., los cuales, convictos y confesos de una serie de delitos de contrabando, fueron a parar con sus huesos en la cárcel. Su presidente, un tal Pedro Riuró, antiguo agente de Bolsa, fue enviado a un batallón disciplinario que se encontraba perforando un túnel cerca de Garrapinillos, en la provincia de Guadalajara.

1 ... 155 156 157 158 159 160 161 162 163 ... 219
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)