MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos
- Автор: MOLINA MAURICIO ARANGUREN
- Язык: испанский
- Жанр: Биографии и мемуары
Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:
Pizarro entr� en al avi�n sonriente, salud� a los pasajeros y se sent� con su escolta adelante. Subi� tambi�n un miembro de la tripulaci�n que despu�s de discutir en vano con los guardaespaldas la inconveniencia de que viajaran armados, opt� por permitir que volaran �pero en las sillas de atr�s�. El jefe del comando se inquiet�, pues la acci�n ten�a que ser milim�trica y aquello podr�a cambiarlo todo.
Yo entren� al muchacho que realiz� la acci�n. Con sillas de pl�stico, lo situ� como si estuviera en un avi�n. Lo hice parar, caminar y despu�s, disparar con precisi�n. Se quemaron centenares de tiros. Todos con la misma arma.
Al apagarse los avisos, el jefe operativo se pondr�a de pie, entrar�a al ba�o y luego se devolver�a armado para atentar contra Pizarro que estar�a en la primera o segunda fila. All� se hab�a sentado en todos los vuelos que le hicimos inteligencia. Sin embargo, con el cambio de sillas todo se replanteaba. El jefe del comando pens� en levantarse y decirle a su compa�ero que hiciera exactamente lo mismo pero en el ba�o de atr�s. Ya no se tomar�a un minuto sino tres y la vida de los cien pasajeros correr�a peligro. El muchacho, a pesar de estar en ventanilla, realiz� la operaci�n de manera mec�nica. Se apag� el color rojo y amarillo de los avisos -prohibido fumar y ajustarse los cinturones- camin� hacia el ba�o de atr�s asegurando con su mirada a Pizarro. Alist� el arma, respir� profundo y or� por la patria. Sali� de all� y en segundos ejecut� a Carlos Pizarro.
La escolta de Pizarro lo dio de baja de inmediato. No se contaba con que a Pizarro le permitieran llevar armas en vuelos comerciales. El final de la operaci�n hubiera sido distinto si al morir Pizarro, los dem�s miembros del comando se hubieran tomado el avi�n, simulando portar granadas.
El muchacho que ejecut� a Pizarro hubiera controlado a la tripulaci�n para dirigirla a una pista que ya se ten�a preparada para la fuga. Yo s� los detalles de lo que pas� porque del comando sobrevivieron tres. Uno muri� despu�s en la guerra de los PEPES contra Pablo Escobar, en la liberaci�n de un secuestrado; y los otros dos hoy hacen parte de la Autodefensa.
Cuando vi el avi�n de regreso, me volvi� el alma al cuerpo y rec� un Padre Nuestro. No conoc�a el desenlace pero estaba seguro de que hab�a pasado algo y que las vidas de cien personas estaban a salvo al aterrizar la aeronave. Si les hubiera sucedido algo malo, yo era m�s peligroso que Pizarro. Al conocer que hab�a muerto, pens�: ��De lo que se salv� Colombia!�.
D�as m�s tarde, me enter� de la reacci�n de Pablo Escobar. �Mataron a quien iba a salvar a este pa�s. Se morir�n los candidatos de esta hijueputa oligarqu�a,� dijo.
Vamos a la oficina y le voy contando c�mo son las cosas de la vida. -�Amor, est�s lista? -pregunt�.
-�Ya voy -dijo Kenia. Sali� del cuarto con Lolita, una perrita french poodle que siempre los acompa�a.
Casta�o clausur� el caso Pizarro con una reflexi�n:
-�Yo admiraba a Pizarro. Con decirle que en nuestra lucha civil antisubversiva nunca hicimos nada en contra del M-19, s�lo contra las guerrillas comunistas del EPL, el ELN y las FARC. Cuando yo cursaba segundo de bachillerato en el colegio Le�n de Greiff, en Medell�n, segu�a paso a paso las noticias del �M� y me gustaban. �Qui�n no iba a querer una guerrilla que se robaba leche para regalarla en los barrios marginales de Bogot�? �Eso era una belleza, hombre! Cuando se robaron la espada de Sim�n Bol�var, yo cog� una tiza y escrib� tres veces en el tablero: M-19, M-19, M-19. Pero mire el cambio que dio el �M�, para terminar en negocios con Pablo Escobar.
Luego de un corto trayecto por carretera sin asfalto, llegamos a la humilde casa de bareque donde temporalmente se ubic� su oficina. Nos esperaba Leonardo, el encargado de las relaciones p�blicas. Salud� y le entreg� a Casta�o m�s de veinte hojas con los correos electr�nicos de los comandantes que habitualmente le escriben; los de sus amigos; o los de sus hijos, a los que llama �mis mandrilcitos�. Recibe tambi�n los correos de los �simpatizantes interesantes�, como se refiere a las personas que por el contenido de sus mensajes, ameritan una respuesta suya. Cada ma�ana les escribe a j�venes universitarios, adultos y hasta a algunos cr�ticos de su organizaci�n.
Nos sentamos frente a dos computadoras personales y una peque�a impresora.
-��Es muy importante para usted el Internet? -le pregunt�.
-�Es mi frente de guerra m�s importante. Representa m�s para la Autodefensa que para la guerrilla. Nosotros no hab�amos tenido la posibilidad de que se nos escuchara internacionalmente para decir algo distinto a lo que predican las FARC y el ELN con sus ONG de izquierda y sus amigos en Europa. A pesar de secuestrar civiles, volar oleoductos y realizar masacres, ellos siempre han sido tolerados por una parte de la clase dirigente europea y as� han logrado transmitir su versi�n. Las FARC movi� todas sus fichas para impedir la salida de nuestra p�gina web -colombialibre.org-. Lo hizo con la guerrilla institucionalizada e infiltrada en la Fiscal�a. Nos cerr� oficinas y nos bloque� dos veces nuestro servidor. Nos fuimos para Venezuela y all� tambi�n nos obstaculizaron. En M�xico logramos ponerla a funcionar, pero las FARC contrat� unos hackers expertos y nos la bloqueaban de nuevo. Finalmente, logramos abrir dos servidores espejo en Norteam�rica y Europa. S�lo as� logramos mantener la p�gina.
Yo tuve un a�o en el que navegaba por la red d�a y noche, escrib�a a las universidades y centros de estudios pol�ticos. Entraba a los chats y algunas personas nos prestaban atenci�n, otros nada.
-��Y qu� dec�a usted en los chats?
-�Algunas veces me presentaba: �Soy Carlos Casta�o, comandante de la Autodefensa�. Y no llamaba la atenci�n. �Somos la resistencia civil armada�-dec�a. Me contestaban: ��Qu� te pasa, t�o? �Est�s en la Espa�a del 39?�
Poco a poco cultivamos amigos, intelectuales y simpatizantes en Francia, Argentina, Canad�, Espa�a y Estados Unidos. Sin darles muy duro a los guerrilleros, les explicaba c�mo era la guerra en Colombia, desvirtuaba a la guerrilla con sus actuaciones y luego los invitaba a mi p�gina web.
Nos interrumpi� Leonardo, que dijo con sumo respeto:
-�Se�or, ya est� abierto su correo personal.
Casta�o se concentr� en la computadora, mientras Kenia y yo le�amos art�culos de prensa del d�a. Al hombre de las relaciones p�blicas se le notaba la presi�n cuando comet�a peque�os errores sin sentido, lo que demostraba que aqu�, m�s que en cualquier otro sitio, Casta�o era perfeccionista. Por un error de ortograf�a en un comunicado, una respuesta insegura o una demora en actualizar la p�gina web, Casta�o reclamaba fuertemente:
-�Leonardo, usted es mi amigo y tiene mi confianza, pero de su parte s�lo me sirve la excelencia. �Estamos?
Luego se le acercaba y le comentaba con fraternidad y sin rencor:
-�Hombre, haga bien las cosas y no me ponga atenci�n. A m� me hace falta discutir con alguien todos los d�as.
Al final del almuerzo, lleg� el comandante del Bloque Metro, con quien habl� en privado. Despu�s, Casta�o se acerc� y me present� a Rodrigo �Doble Cero�, como acostumbra introducir a sus comandantes, de manera protocolaria:
-�Rodrigo es el comandante del Bloque Metro y miembro del Estado Mayor de las Autodefensas Unidas de Colombia.
No pudo evitar sonre�r al relatar c�mo fue su llegada a la organizaci�n:
-�Es el �nico hombre de la Autodefensa que ha sido reclutado por mi mam�.
�Doble Cero� no perdi� tiempo en rectificar lo que coment� su comandante:
-�Lo que sucedi� fue que cuando yo era teniente del Ej�rcito, conoc� a do�a Rosa primero que a Fidel y a Carlos.
-�Eso fue en Amalfi, mi pueblo. El hombre le hac�a inteligencia a mi mam� cuando ella lo invitaba a tomar �el algo�. �l dice que no, trata de negarlo, pero�