La Importancia De Vivir
- Автор: Yutang Lin
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «La Importancia De Vivir». Краткое содержание книги:
Cosa característica del juego es que uno juega sin razón, y que no debe haber razón para jugar. Jugar es razón suficiente. Este criterio está confirmado en la historia de la evolución. La hermosura es algo que no se puede explicar con la lucha por la existencia, y hay formas de hermosura que son destructivas hasta para el animal, como los cuernos excesivos del ciervo. Darwin advirtió que no podía explicar las hermosuras de la vida animal y vegetal con la selección natural, y tuvo que introducir el gran principio secundario de la selección sexual. No alcanzamos a comprender el arte y la esencia del arte si no lo reconocemos simplemente como un exceso de energía física y mental, libre y sin trabas y que existe porque sí. Esto es la tan censurada fórmula de "arte por el arte mismo". Considero que es ésta una cuestión sobre la cual no tienen derecho a decir nada los políticos; creo que es solamente un hecho incontrovertible con respecto al origen psicológico de toda la creación artística. Hitler ha denunciado como inmorales muchas formas del arte moderno, pero yo considero que los más inmorales entre todos los artistas son aquellos que pintan retratos de Hitler, para exhibirlos en el Museo con el fin de agradar al poderoso gobernante. Eso no es arte sino prostitución. Si el arte comercial lastima a menudo el espíritu de creación artística, el arte político ha de matarlo a buen seguro. Porque la libertad es el alma misma del arte. Los dictadores modernos intentan lo imposible cuando tratan de producir un arte político. No parecen comprender que no se puede producir el arte por la fuerza de la bayoneta, tal como no se puede comprar verdadero amor a una prostituta.
A fin de comprender la esencia del arte, hemos de retroceder a las bases físicas del arte como un exceso de energía. Esto es lo que se conoce como impulso artístico o creador. El empleo del término "inspiración" demuestra que el mismo artista apenas sabe de dónde viene el impulso. Es simplemente una cuestión de incitación íntima, como el impulso que siente el hombre de ciencia para descubrir la verdad, o el impulso del explorador por descubrir una nueva isla. No hay forma de explicarlo. Empezamos a ver hoy, con la ayuda del conocimiento biológico, que toda la organización de nuestra vida mental se regula por el aumento o disminución y distribución de las hormonas en la sangre, que actúan sobre los diversos órganos y el sistema nervioso que maneja a esos órganos. Hasta el furor o el temor se reducen a una cuestión de abastecimiento de adrenalina. Me parece que el genio mismo es solamente un sobreabastecimiento de secreciones glandulares. Un oscuro novelista chino, sin el moderno conocimiento de las hormonas, adivinó correctamente el origen de toda la actividad al decir que se debe a "lombrices" en nuestro cuerpo. El adulterio es cuestión de lombrices que nos muerden los intestinos e impelen al hombre a satisfacer sus deseos. La ambición y la agresividad y el amor por la fama o el poder se deben también a ciertas lombrices que no dejan descansar al hombre hasta que ha realizado el objeto de su ambición. Escribir una novela, digamos, es también el resultado de una especie de lombrices que impelen e incitan al autor a crear, sin ninguna razón explicable. Entre las hormonas y las lombrices, prefiero caer en las últimas. El término es más vivido.
Con una superexistencia, o también una existencia normal de lombrices, el hombre está destinado a crear una u otra cosa, porque no puede remediarlo. Cuando un niño tiene superexistencia de energía, su forma normal de caminar se transforma en una serie de saltos o en una carrera. Cuando el hombre tiene una superexistencia de energía, su forma de caminar se transforma en baile. Así, pues, el baile no es nada más que una forma ineficiente de caminar, ineficiente en el sentido de que se pierde energía desde el punto de vista utilitario, no desde el estético. En lugar de ir directamente a un punto, que es el camino más rápido, un bailarín valsa y llega dando un círculo. En verdad, nadie trata de ser patriótico cuando está bailando, y ordenar a un hombre que baile según el ideario capitalista o fascista o proletario es destruir el espíritu de juego y la gloriosa ineficiencia del baile. Si un comunista trata de lograr un objetivo político, o de ser un leal camarada, debe caminar y nada más, no bailar. Los comunistas parecen conocer lo sacrosanto del trabajo, y no lo sacrosanto del juego. ¡Cómo si el hombre en la civilización no trabajara ya en demasía, comparado con todas las demás especies y variedades del reino animal, y ese monstruo, el Estado, tuviera que invadir también con sus reclamos la poca holganza que el hombre tiene, su escaso tiempo para el juego y el arte!
Esta comprensión del verdadero carácter del arte, en tanto es simple juego, debe ayudarnos a aclarar el problema de la relación entre el arte y la moral. La belleza es solamente buena forma, y hay buena forma en la conducta así como en la buena pintura o en un puente hermoso. El arte es mucho más amplio que la pintura y la música y el baile, porque en todo hay buena forma. Hay buena forma en un atleta que gana una carrera; hay buena forma en un hombre que lleva una hermosa vida de la niñez a la juventud, a la madurez y a la ancianidad, cada edad adecuada al momento; hay buena forma en una campaña presidencial bien dirigida, bien encauzada y que llega gradualmente a un final de victoria, y hay buena forma también en reír y en escupir, como lo practicaban tan cuidadosamente los viejos mandarines en China. Cada actividad humana tiene una forma y una expresión, y todas las formas de expresión yacen dentro de la definición del arte. Es imposible, pues, relegar el arte de la expresión a los escasos terrenos de la música y la danza y la pintura.
Por lo tanto, con esta interpretación más amplia del arte, la buena forma en la conducta y la buena personalidad en el arte están íntimamente relacionadas y son de igual modo importantes. Puede haber un lujo en nuestros movimientos corporales, como en el movimiento de un poema sinfónico. Dada esa superexistencia de energía, hay fluidez y gracia y respeto de las formas en todo lo que hacemos. La fluidez y la gracia provienen de un sentimiento de competencia física, un sentimiento de capacidad para hacer más que bien una cosa: para hacerla bellamente. En los terrenos más abstractos, vemos esta belleza en todo el que cumple una buena tarea. El impulso de hacer una bella tarea o una tarea limpia, es esencialmente un impulso estético. Hasta un buen asesinato, una conspiración bien cumplida, es cosa bella de ver, por condenable que sea el acto. En los detalles más concretos de nuestra vida también hay, o puede haber, fluidez y gracia y competencia. Todas las cosas que llamamos "las amenidades de la vida" pertenecen a esta categoría. Hacer bien y apropiadamente un piropo es hacer bello piropo, y, en cambio, pronunciar un piropo con mal gusto es grosero.