Juego del Depredador
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Juego del Depredador». Краткое содержание книги:
Saber Wynter contesta a un anuncio para la estación de radio… el trabajo perfecto de noche para ella. Es afortunada al alquilarle a Jess, el segundo piso de la estación, en donde también puede trabajar como un ama de casa de medio jornada.
Jess pasa la mayor parte de su tiempo encerrado y aislado en su oficina privada. Pero frente a la fragilidad e inocencia de Saber se despierta en su alma, el poderoso deseo de protegerla, cuidarla y… amarla.
– ¿Estás seguro de que no obtendrán tus archivos? ¿Qué hay acerca del que tenías sobre mí?
– Lo destruí. Corre, Saber, deja de preocuparte por mí. En otro minuto vamos a tener a alguien disparándonos con un lanzagranadas.
Saber le podía sentir justo detrás de ella, así que aceleró su velocidad. No era particularmente fuerte, pero era rápida. La terapia de genes se había ocupado de eso.
– Tu hermosa casa está siendo destruida. -Había intentado no pensar acerca de eso demasiado, pero la pérdida del primer lugar acerca del que había pensado alguna vez como un hogar era devastadora.
– No tiene importancia.
– La tiene. Es la primera casa que he tenido alguna vez. La amaba. -Su vista se enturbió y se enjuagó los ojos, la máscara de gas golpeando fuertemente contra su brazo.
El túnel se curvó y comenzó a subir otra vez. Podía ver que justo delante la delgada línea roja se detenía abruptamente.
– ¿Dónde? Dime donde ir. -Desaceleró, no viendo nada excepto una calle sin salida bloqueándoles el camino. Parecían atrapados.
Él puso una mano en su hombro y se estiró para sentir por encima de ellos con una mano. Inmediatamente el túnel se hundió en una oscuridad completa. No había ninguna luz entrando de ninguna parte para ayudar con la negrura inexorable.
El aliento se le atascó en los pulmones. Jess parecía más grande que nunca, más sólido. La acercó y puso su boca junto a su oído.
– Nada de esto tiene importancia, lo sabes. Nosotros somos todo lo que importa. Tú y yo. Dondequiera que estemos juntos, Saber, esa es nuestra casa. Amarás la nueva casa que voy a construir para ti.
Se estiró sobre ella otra vez y encontró el picaporte que ocultaba la puerta en el techo. Una cabeza se asomó desde arriba y Ken les sonrió.
– Habéis estado divirtiéndoos sin nosotros -acusó.
Jess atrapó a Saber alrededor de la cintura y la sacó del túnel. Ella parpadeó cuando la luz que se filtraba a través del bosque le golpeó los ojos. La casa estaba en llamas a corta distancia. Ken la atrapó con manos firmes y la atrajo hacia arriba, colocándola a un lado para agacharse a recoger el equipo que Jess tenía.
Saber podía ver que estaban rodeados de hombres de cara adusta, todos sosteniendo armas como si supieran como usarlas. Caminantes Fantasmas. Los Caminantes Fantasmas de Jess. Empezó a observar la casa quemarse, su corazón pesado. Mari dio un paso a su lado y le tomó el brazo.
– Siento lo de tu casa.
La compasión era inesperada, pero por primera vez, se sintió como si realmente pudiera ser una parte de estas personas. No sentía nada excepto una compasión y una determinación para mantenerla a ella y a Jess a salvo. Tal vez, simplemente tal vez, ya estaba en casa.
CAPÍTULO 20
– Jess, has vuelto -Ken Norton echó un vistazo a su reloj-. Cuatro de la madrugada y te casas mañana. Vives al límite, hombre. -Estaba agachado sobre una gran roca que protegía la entrada a la tierra de los Norton.
Jess y Saber se quedaban temporalmente en una de las cabañas que los gemelos Norton tenían en las montañas de Montana.
Jess se detuvo en el recodo del camino. Esa noche no había luna y las nubes oscurecían la mayor parte de las estrellas del modo que le gustaba.
– No tenía mucha opción. La reunión con el Contralmirante y el general Rainer fue tan bien como podía esperar, adivino, pero ninguno de ellos se mostró muy feliz al saber que les habíamos estado investigando.
Ken se encogió de hombros, acunando el arma en sus brazos, los ojos barrieron la línea de árboles de abajo.
– Dudo mucho que Ryland o tú le dieseis mucho más que una disculpa.
– Infierno, no. Sólo le dimos nuestras conclusiones y una copia de la cinta. El original está aquí y lo mantendremos así.
– Estarás contento de saber que tienes una garantía. Oficialmente posees ochenta y seis acres aquí arriba. Ryland y Lily también compraron tierras aquí. De hecho están comprando grandes terrenos con la esperanza de que más Caminantes Fantasmas se asienten aquí más adelante. He estado ideando unos edificios que podamos defender más fácilmente -Ken se encogió de hombros-. Espero que puedas echarle un ojo más tarde.
Jess asintió.
– Definitivamente quiero comenzar a construir en cuanto podamos. Patsy está dispuesta a construir su casa cerca de la mía, así estaré seguro de que estará a salvo también. Eso significa que tendremos que construir dos casas para la próxima primavera.
– Estoy contento de que finalmente estuviera de acuerdo en venir. ¿Saber y ella todavía hablan sobre comprar otra emisora de radio? -La pregunta de Ken sonó bastante suave.
La risa de Jess fue débil. Sabía exactamente lo que Ken pensaba.
– No te preocupes. Si eso sucede, lo arreglaremos. Se que sería una pesadilla protegerlas en la ciudad.
– ¿Dónde nos quedamos con todo eso?
– Sobre lo mismo. El círculo de espionaje está todavía en el lugar, y lamentablemente varios del personal del ejército están implicados junto a un alto cargo de la Casa Blanca, lo cual significa que estamos jodidos. Violet está en libertad con su propia agenda personal y Whitney está ocupado manipulando a todos.
Ken sonrió abiertamente.
– Sí, bien, nos gusta este tipo de vida interesante.
– Tengo que volver, dormir un poco antes del gran acontecimiento. -Jess intentaba parecer calmado, cuando no lo estaba para nada. No podía esperar para ver a Saber y sostenerla en sus brazos.
Ken bufó.
– Está un poco cabreada contigo, amigo. No esperes una cálida recepción cuando te arrastres a su cama a… er… dormir.
Jess le sonrió burlonamente y subió el sendero hacia la cabaña, gesticulando hacia uno de los guardias agachados en los precipicios que dominaban la propiedad. Había localizado a varios Caminantes Fantasmas patrullando y sabía que habían llegado para la boda. Su boda. Sonrió como un idiota, pensando en ello.
Se había ido siete días mientras se encontraba con el almirante para darle las conclusiones de la investigación. Pero ahora estaba en casa y determinado a ver a Saber.
Había odiado dejarla detrás, y ella había estado menos que feliz por ello, pero sentía que estaba más segura bajo la protección del equipo de Caminantes Fantasmas.
Se deslizó por la ventana abierta y se paró allí un momento, bebiendo ante la vista de ella. Era tan hermosa que hacía que su corazón doliera. Desvistiéndose rápidamente, Jess subió a la cama, empujando su forma femenina a sus brazos.
Ella se abrazó a él, curvada como una gatita, mientras el cuerpo más grande de Jess se envolvía alrededor del suyo en actitud protectora. Sus rizos negro azulados se sentían como seda contra la cara y la suave piel invitaba a tocarla. La inhaló, empujando su olor hondamente en sus pulmones. Su cuerpo ya estaba hambriento, la boca anhelaba su sabor.
Se estiró, moviendo las piernas, deleitándose en el milagro de ser capaz de hacerlo, luego se inclinó hacia ella y le besó la nuca, deslizando las manos por las costillas hasta ahuecar los senos. El era un hombre grande y ella parecía tan frágil, aunque sabía que había poder en ella… acero. Ella estaría a su lado sin importar que sucediera.
Era un lujo poder tocarla, despertar su suave cuerpo curvilíneo. Suyo. Sonrió otra vez y apartó la sábana, deslizando el cuerpo sobre y bajo el de ella.
– ¿Qué estás haciendo aquí? -Saber no abrió los ojos.
Su voz soñolienta hipnotizaba, se deslizaba por su sistema como una droga.