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READ-E-BOOK » Космическая фантастика » A barlovento [Look to Windward - es]
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A barlovento [Look to Windward - es]

Электронная книга - «A barlovento [Look to Windward - es]». Краткое содержание книги:

Fue uno de los incidentes menos gloriosos de una antigua guerra.
Provocó la destrucción de dos soles y de los miles de millones de vidas que sustentaban.
Ahora, ochocientos años después, la luz del primero de estos antiguos errores ha llegado al orbital de la Cultura Masaq. La luz del segundo podría no llegar a hacerlo.
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El avatar dio un paso atrás, esbozó una amplia sonrisa y ladeó la cabeza. Ziller pensó que de repente parecía que había estado comentando el menú de un banquete o la ubicación de un nuevo tubo de acceso al metro.

¿Alguna otra pregunta, compositor Ziller?

Este lo miró durante unos momentos.

dijo. Levantó la pipa. ¿Puedo fumar aquí?

El avatar se adelantó, le rodeó los hombros con un brazo y con la otra mano chasqueó los dedos. Una llama amarilla azulada surgió del dedo índice.

Por favor.

Sobre sus cabezas, en cuestión de segundos, el orbital fue frenando hasta detenerse mientras bajo sus pies las estrellas comenzaban a girar una vez más.

14

REGRESAR PARA IRSE, RECORDAR PARA OLVIDAR

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¿Cuántos morirán?

Quizá el diez por ciento. Esos son los cálculos.

Lo que serían… ¿cinco mil millones?

—Mmm, sí. Es más o menos lo que perdimos nosotros. Ese es el número aproximado de almas a las que se les prohíbe llegar al más allá por culpa de la catástrofe que nos infligió la Cultura.

Es una gran responsabilidad, estodien.

Es una matanza, comandante dijo Visquile, con una sonrisa carente de humor. ¿Es eso lo que está pensando?

Es una venganza, una compensación.

Sigue siendo una matanza, comandante. No nos andemos con remilgos. No nos escondamos tras los eufemismos. Es una matanza de no combatientes y, como tal, ilegal según los acuerdos galácticos que hemos firmado. No obstante, creemos que es un acto necesario. No somos bárbaros ni estamos locos. No se nos ocurriría hacer algo tan horrendo, ni siquiera a los alienígenas, si no hubiera quedado claro que se ha convertido (a causa de las acciones de esos mismos alienígenas) en algo que debe hacerse para rescatar a nuestro propio pueblo del limbo. No cabe duda de que la Cultura nos debe esas vidas. Pero sigue siendo un acto espeluznante, hasta su planteamiento lo es. El estodien se adelantó un poco en su asiento y cogió una de las manos de Quilan entre las suyas. Comandante Quilan, si ha cambiado de opinión, si está comenzando a replanteárselo, díganoslo ahora. ¿Todavía está dispuesto a hacerlo?

Quilan miró a los ojos al anciano.

Una sola muerte ya es espeluznante, estodien.

Por supuesto. Y cinco mil millones de vidas parecen un número irreal, ¿no es cierto?

Sí. Irreal.

Y no lo olvide, los desaparecidos lo han leído, Quilan. Han mirado en su cabeza y saben incluso mejor que usted de lo que es usted capaz. Han declarado que puede hacerlo. Por tanto, deben de estar seguros de que hará lo que debe hacerse aunque hasta usted tenga dudas.

Quilan bajó la mirada.

Es un consuelo, estodien.

Es inquietante, diría yo.

Quizá también un poco. Quizá una persona a la que se podría llamar civil confirmado sentiría más inquietud que consuelo. Pero yo sigo siendo un soldado, estodien. No está mal saber que soy capaz de cumplir con mi obligación.

Bien dijo Visquile mientras soltaba la mano de Quilan y se acomodaba otra vez en la silla. Bueno. Volvemos a empezar. Se levantó. Acompáñeme.

Habían pasado cuatro días desde su llegada a la aerosfera. Quilan se había pasado la mayor parte de ese tiempo en la cámara que contenía la nave templo Refugio del alma, con Visquile. Se sentaba o se echaba en la cavidad esférica que había en el espacio interno más profundo del Refugio del alma mientras el estodien intentaba enseñarle a utilizarla función del desplazador del Guardián de Almas.

El alcance del mecanismo es solo de catorce metros le dijo Visquile el primer día. Estaban sentados a oscuras, rodeados por un sustrato que albergaba millones de muertos. Cuanto más pequeño sea el salto y por supuesto, cuanto menor sea el tamaño del objeto que se desplaza, menos potencia se requiere y menos probabilidades hay de que se detecte la acción. Catorce metros debería ser suficiente para lo que se requiere.

¿Qué es lo que estoy intentando enviar, desplazar?

En un principio, una de una reserva de veinte cabezas nucleares de fogueo que se introdujeron en su Guardián de Almas antes de que se colocara en su interior. Cuando llegue el momento de que se enfade y dispare, estará manipulando la transferencia de un extremo de un agujero de gusano microscópico, aunque sin el agujero de gusano.

Eso suena…

Extraño, como poco. No obstante, es lo que hay.

¿Entonces no es una bomba?

No. Aunque el efecto final será bastante parecido.

Ah dijo Quilan. Así que, una vez que ha tenido lugar el desplazamiento, ¿yo me voy tan tranquilo?

En un principio sí. Quilan consiguió distinguir que el estodien lo estaba mirando. ¿Por qué, comandante, esperaba que ese fuera el momento de su muerte?

Sí, así es.

Eso sería demasiado obvio, comandante.

Me han descrito esto como una misión suicida, estodien. Odiaría pensar que hay alguna posibilidad de que sobreviva y me sienta engañado.

Qué molesto es que aquí esté tan oscuro y no pueda ver la expresión de su cara cuando dice eso, comandante.

Hablo muy en serio, estodien.

—Mmm. Quizá sea lo mejor. Bueno, permítame tranquilizarlo, comandante. No hay ninguna duda de que morirá cuando se active el agujero de gusano. Al instante. Espero que eso no esté reñido con algún deseo que haya podido albergar de una muerte lenta.

Con el hecho es suficiente, estodien. El modo no es algo que me preocupe demasiado aunque preferiría que fuera rápido en lugar de lento.

Y rápido será, comandante. Tiene usted mi palabra.

Bueno, estodien, ¿y dónde llevo a cabo ese desplazamiento?

Dentro del Centro del orbital Masaq. La estación espacial que se encuentra en el medio del mundo.

¿Es un lugar accesible de ordinario?

Por supuesto. Quilan, los colegios hacen excursiones allí para que sus retoños puedan ver dónde acampa la máquina que supervisa sus consentidas vidas. Quilan oyó que el anciano recogía las túnicas a su alrededor. Solo tiene que pedir que se lo enseñen. No parecerá en absoluto sospechoso. Lleva a cabo el desplazamiento y regresa a la superficie del orbital. A la hora señalada, la boca del agujero de gusano se conectará con el agujero en sí. El Centro quedará destruido.

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Сюжет
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Главный герой
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