Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Perdona Pero Quiero Casarme Contigo». Краткое содержание книги:

Segunda parte de Perdona si te llamo amor. La historia de amor continúa…
Alex y Niki están más enamorados que nunca, acaban de volver del faro en la isla de Blu donde han vivido días inolvidables. Niki se reencuentra con sus amigas, pero el grupo de las Ondas deberá afrontar grandes cambios que pondrán a prueba su amistad. Alex retoma su vida de siempre, sus viejos amigos. Ellos, Flavio, Enrico y Pietro han pasado de ser maridos serenos y seguros a tener que afrontar muchas difi cultades que han puesto en peligro sus matrimonios. Y ahora todas esta personas, hombres y mujeres de diferentes edades, cada uno a su manera se encuentran para refl exionar sobre el amor. Pues, ¿existe el amor? ¿Es cierta la crisis del séptimo año? ¿Tienen razón los que dicen que un amor no puede durar más de tres años? Y después, la pregunta más difícil: ¿un amor puede durar para siempre?
1 ... 85 86 87 88 89 90 91 92 93 ... 144
Перейти на страницу:

– Miren, éstas son las invitaciones Pineider, las mejores de todas, las tienen en diferentes gramajes…

Niki mira intrigada a la propietaria del precioso establecimiento de la via degli Scipioni. Ésta le sonríe.

– El peso del papel determina, naturalmente, su coste… Disculpen… -mira primero a Simona, después a Margherita y, por último, a Claudia-, ¿cuál de ustedes es la novia?

Las tres se vuelven y señalan a Niki.

– ¡Ella!

– Ah…, bueno… En ese caso tenemos también invitaciones más modernas y, además, depende siempre del tipo de letra que decidan emplear… Eso es lo que marca la diferencia, tanto en lo relativo al coste como a la importancia y la modernidad de la invitación.

– Pero ¿cuánto cuesta cada invitación? -Simona no consigue contener la curiosidad.

Margherita y Claudia hacen como si nada. La señora parece ligeramente avergonzada.

– Bueno, digamos que antes debería elegir una, así podría decírselo con mayor precisión.

Niki decide salir en ayuda de su madre y coge al vuelo la primera de las que están esparcidas por la mesa.

– Ésta, por ejemplo.

La señora la coge

– Hum, veamos…, número de referencia 30…, ¿cuántos invitados?

– Aún no lo sabemos, ¿verdad, Niki? -le pregunta Simona a su hija.

– Ah.

Margherita y Claudia sonríen.

– Digamos que aproximadamente…

– Unos…

– Unos…

Niki y Simona se miran.

– Bueno, digamos que unos…

– Bueno, más o menos…

– Cien… -aventura finalmente Simona.

Al ver la expresión de asombro de Margherita, cambia de opinión:

– Doscien…

Ve la de Claudia y vuelve a cambiar:

– Trescien…

Las dos hermanas asienten con la cabeza risueñas.

Niki interviene de repente:

– ¡Cuatrocientos! Mis invitados serán cuatrocientos… -dice risueña a la señora, que le devuelve la sonrisa y se pone en seguida a hacer unos cuantos cálculos.

– Bien, supongo que querrán que las enviemos a los correspondientes domicilios, ¿verdad?

– Sí, claro…

– En ese caso el coste de esta invitación, que pesa treinta gramos, y del envío a casa a los cuatrocientos invitados oscilará entre los mil ochocientos y los dos mil cuatrocientos euros…

Simona abre desmesuradamente los ojos.

– Bueno, si reciben una invitación que cuesta eso… ¡Tendrán que asistir todos a la fuerza!

Luego continúan con la frenética resolución de los diferentes preparativos de la boda.

– ¿Te parecen bien éstos?

Niki niega con la cabeza desechando un pequeño colgante de plata como obsequio para los invitados.

– ¿Y esto? -Una jarrita de cerámica.

Niki vuelve a negar con la cabeza. Y así consideran uno a uno los objetos más variopintos, desde un pequeño marco de fotos a un lazo de plata, pasando por una bandejita con un hombre y una mujer estilizados que van en bicicleta, al estilo de los dibujos de Peynet, o un servilletero. Y eso no es todo.

– ¿Cómo organizamos la disposición de los invitados?

Margherita es incansable.

– Pues…

– Pero ¿es que nunca descansan? -le comenta Niki en voz baja a su madre.

Simona se ríe.

Margherita avanza por la calle.

– Mis amigas siempre han encontrado una manera encantadora de distribuirlos.

– Yo, sin ir más lejos -explica Claudia-, usé nombres de flores… Rosa, tulipán…

Margherita, en cambio, está más orgullosa de su elección.

– Pues yo utilicé piedras preciosas… Mesa diamante, mesa jade, esmeralda o turquesa.

– Nuestra amiga Ballarini optó por las frutas -prosigue Claudia-. Mesa melocotón, ciruela, pera… Se casó en verano… Simona esboza una sonrisa recordando su boda.

– Nosotros organizamos las mesas pensando en la música: cada una llevaba el nombre de un grupo. En esa época la música nos volvía locos -se dirige sobre todo a Niki-. Mesa U2, mesa Wham! o mesa Aerosmith…

Margherita y Claudia se miran de nuevo estupefactas.

– ¡Ah, qué simpático! -dicen con una sonrisa forzada.

Niki, por el contrario, parece entusiasmada…

– ¡Me encantaría hacer como vosotros! Sólo que con grupos actuales… No sé, tipo… mesa Negramaro…

Margherita se sorprende.

– ¿Quiénes son? Parece el nombre de un digestivo.

Claudia empuja a su hermana.

– ¡Desde luego, mira que eres antigua! Yo sí que los con Él se llama Giuliano y canta como los ángeles.

En esta ocasión son Niki y Simona las que sonríen.

Noventa y uno

Alex elige un tema musical para emplearlo de fondo en una parte de su filmación. Eh, es fácil trabajar con este programa de Mac. Hay que reconocer que son unos genios. Steve Jobs es muy bueno, y la verdad es que lamento que esté tan enfermo. La pequeña manzana nació gracias a su deseo de simplificar las cosas a las personas corrientes…

Alex prosigue con su trabajo. Fundido, imagen, fundido. ¿Le gustará? Espero que sí. Mira los últimos fotogramas, ella se vuelve despacio, y luego el último encuadre, que se concentra en sus ojos, en lo que reflejan, en esa mirada, en esa historia de amor… A continuación esa sonrisa, fundido, encuadre largo, y ella que aparece corriendo por las calles de Nueva York. Sí. Le gustará. No tardará en estar listo y lo colgaré en nuestra página web. Toc, toc. Llaman a la puerta.

– ¿Se puede, Alex?

– Adelante.

Entra Leonardo, el director.

– Estoy muy contento. Era justo lo que esperaba, lo que quería, el motivo por el que he luchado, y ahora lo he conseguido.

Alex se vuelve en su sillón.

– No entiendo a qué te refieres… Creo que se me escapa algo y, en caso de que me estés atribuyendo el mérito o la culpa de algo, he de decir que yo no tengo nada que ver… -Sonríe intentando comprender algo más.

De manera triunfal, Leonardo pone una hoja sobre su escritorio. Luego, con la mano derecha, la vuelve hacia Alex para que éste pueda leerla. Él la coge. Todavía está caliente, la acaban de imprimir. Cuando está a punto de empezar a leer, Leonardo se le adelanta.

– Es tu promoción a escala internacional, sólo supondrá hacer algún que otro viaje más, un máximo de seis desplazamientos al año, y tu lugar de trabajo seguirá siendo éste. Así que… -Leonardo sonríe feliz, abriendo los brazos- máxima ganancia, mínimo esfuerzo. Prácticamente te doblan el sueldo…

Alex apoya el folio sobre el escritorio.

– No entiendo a qué viene ahora este ascenso. Porque es un ascenso, ¿verdad? No me parece que hayamos mandado ningún proyecto, no recuerdo haber firmado ninguna campaña en particular últimamente, como mucho hemos presentado diversas propuestas…

– De hecho… -Leonardo se sienta delante de Alex-. ¿Recuerdas esa prueba que hicimos, de la que se encargó Raffaella, tu nueva ayudante?

– Por supuesto… Me acuerdo perfectamente, y también me acuerdo de ella, de la ayudante que yo no quería y que tú me obligaste a aceptar.

– Me parece absurdo rechazar a una mujer por el mero hecho de que ésta pueda hacerte caer en la tentación. Si sucede una cosa así es porque algo no funciona, y entonces es inútil simular… Además, es muy buena.

– Sobre eso no tengo nada que decir.

– Ni yo tampoco, el caso es que al final acabamos el proyecto y enviamos esas pruebas de documental, ese juego sobre los animales, sobre la naturaleza y el producto en sí…

– ¡A mis espaldas!

– Estabas en Nueva York cumpliendo tu otro sueño… Mandamos el documental en tu nombre. -Leonardo se pone serio-. Pero no estás obligado… Puedes seguir con la producción cinematográfica del anuncio que hemos acordado sólo si te apetece. Lo importante es que nuestra sede de Londres ha dicho que «el creador de LaLuna ha conquistado el mundo. Tiene a la industria a sus pies». Están encantados. Los has ayudado a firmar un contrato por valor de cincuenta millones de dólares… Y por eso te han concedido este ascenso. Era lo mínimo que podían hacer, ¿no? -Leonardo se levanta del sofá-. Mínimo esfuerzo, máxima ganancia. Hecho esto, puedes irte otro mes a alguna parte si quieres…, a algún faro en cualquier lugar del mundo, para variar. ¡Ya está! ¡Se me acaba de ocurrir una idea preciosa para tu luna de miel! -Leonardo abre las manos y, como si dejase fluir un eslogan en el vacío, lee un título sobre el escritorio de Alex. «Noches de ensueño en los faros más bonitos del mundo.» ¿Qué te parece?

1 ... 85 86 87 88 89 90 91 92 93 ... 144
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)