MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos
- Автор: MOLINA MAURICIO ARANGUREN
- Язык: испанский
- Жанр: Биографии и мемуары
Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:
M.A.: -Recientemente se ha publicado que Mancuso esta financiando candidatos a la C�mara para tener un cierto poder en ella. �Cu�l es su opini�n?
C.C.: -La pol�tica cuesta, y mucho. Por eso hay una infraestructura partidista que se financia ella, y que incluso, en unos momentos m�s que en otros, ha apelado hasta a los dineros ilegales del narcotr�fico. Usted sabe que cada cupo del congreso lleva detr�s un gasto inmenso, y nosotros no tenemos ni la plata, ni la inmoralidad para ir por ah� tirando voladores en las campa�as. El respaldo que sabemos vamos a tener en el Congreso el d�a de ma�ana proviene de la interacci�n pol�tica e ideol�gica que tenemos con los actuales candidatos en las zonas de nuestra influencia, y no de que estemos comprando a nadie.
M.A.: -Se dice por ah� que para la presidencia ustedes tienen candidato�
C.C.: -Candidato, no. Candidatos. Entre nosotros hay para todos los gustos en materia electoral. F�jese que a m�, lo �ltimo que me han llamado ha sido Pastranista, y fue esta misma semana. Ya en otras ocasiones he dicho que en materia pol�tica, la unanimidad resulta sospechosa. Lo que s� es verdad es que especialmente desde una de las campa�as se ha criticado a un candidato de la competencia, recogiendo las banderas de la guerrilla que asocia el discurso de la autoridad con las Autodefensas, cosa por lo dem�s comprensible desde el punto de vista filos�fico. Si hubiese autoridad, no habr�a Autodefensas ni necesidad de ellas, pues el Estado es el grupo de Autodefensa por excelencia; la Autodefensa ideal.
La verdad, a nosotros nos incumbe tanto como al resto de los colombianos qui�n sea nuestro presidente, el de todos; de los que votemos por �l, y de los que no. Pero nuestra estrategia pol�tica no puede construirse a la medida para ninguna figura presidenciable en particular, pues las fuerzas sociales que hay en juego rayan con la indeterminaci�n, y nosotros ser�amos irresponsables si dej�semos nuestra estrategia al azar. Por otra parte, recuerde Mauricio que la verdad no es cuesti�n de mayor�as, o dicho de otra manera, que el pueblo tambi�n puede equivocarse, pero quien sea elegido, ser� el gobernante de verdad, y punto.
M.A.: -Pero dicen que las autodefensas est�n apoyando la candidatura de �lvaro Uribe V�lez porque el fund� las CONVIVIR en Antioquia y porque el triunfo de Uribe ser�a conveniente para las Autodefensas.
C.C.: -Ya lo he dicho y lo repito, que las Convivir fueron un buen intento del estado para que la sociedad pudiese protegerse sin tener que recurrir a la autodefensa armada. Se discutieron ampliamente y finalmente cuando la Corte las declar� ajustadas a la Constituci�n, podr�a decirse que mataron el tigre y se asustaron con el cuero. Era un buen proyecto, todo hay que decirlo, que trasladaba el peso de la confrontaci�n al estado, pero sin obviar las responsabilidades que caben a los ciudadanos en la decisi�n de su propio destino. Ese proyecto, de haberse sostenido, habr�a pesado en contra nuestra como Autodefensas, pero en bien de la sociedad colombiana, y por eso la subversi�n se encarg� de macartizarlo. En ese mismo orden de ideas, una presidencia que continuase la l�nea de la actual, ser�a tierra abonada para nuestro crecimiento y nuestra legitimaci�n como Autodefensas, pero estoy seguro de que Colombia ha madurado y votar� por lo que m�s le convenga como Naci�n. Nosotros no podemos llamarnos a enga�os. Con la campa�a que han montado sus competidores y la subversi�n, sabemos que Uribe ser�a el m�s maniduro con nosotros por la necesidad de su propia legitimaci�n.
M.A.: -�Usted piensa que �lvaro Uribe tumbar� la extradici�n con la cual usted y las autodefensas se beneficiar�n?
C.C.: -El tema de la extradici�n ya no cabe sino en la mente de quienes intentan minar a su contendor acus�ndolo de defender la no extradici�n. Uribe ha sido claro al responder a esas acusaciones y no soy ni su escudero ni su mentor para venir a defenderlo o aconsejarlo. Por otra parte, nosotros no somos ni narcotraficantes ni terroristas internacionales. Finalmente, si estuvi�semos pensando en beneficio personal, estar�amos viviendo todos en alguna isla paradis�aca, rodeados de las comodidades de la vida legal. No estar�amos en lo que estamos.
El tema que s� seguir� presente, necesariamente, en la agenda de las campa�as, es el de la guerra y la paz, aunque ya muy descaguanizado, para bien de todos. Estamos seguros de que todos los aspirantes tienen cosas m�s importantes que el despeje a las que han de referirse, y as� debe ser. En el tema de la guerra y la paz, nosotros sabemos que ahora s� se est�n poniendo las cartas sobre la mesa, que la pr�xima vez que la guerrilla llegue a una mesa de negociaci�n, lo har� en condiciones muy distintas, no necesariamente derrotada, como muchos esperamos y deseamos, pero s� hecha a la realidad de que no resultar� ya atractivo seguir por el camino que han seguido en estos a�os. Es necesario aplicarles una buena dosis de realismo, y las condiciones son ahora m�s favorables que nunca para ello, pero aparte de esto, el pa�s necesita seguir funcionando. Hay que defender la institucionalidad, as� eso implique en determinado momento replantearnos nuestro papel como Autodefensas. En su momento lo haremos, y los candidatos a la presidencia saben ya c�mo estamos plantando nuestra posici�n, siempre mirando por el bien de Colombia, de una Colombia mejor, m�s justa y segura para todos.
M.A.: -�Algunas consideraciones finales?
C.C.: -Yo dir�a que en Colombia pasan cosas, y eso de por s�, ya es bueno. Eso verifica la tesis de que la guerra que vivimos es un evento en la historia, y que como tal, tendr� su final.
La guerra que hoy peleamos no es la misma de los a�os 80. As� mismo, el pa�s que la vive y la sufre ha cambiado tambi�n. La resistencia civil contra la violencia, que en aras de la honestidad no dir� que sea s�lo contra la guerrilla, ha comenzado a aflorar t�midamente, aunque creemos firmemente que para que surta el efecto deseado de transformar una contienda militar en una confrontaci�n meramente pol�tica, se requieren, primero, un liderazgo efectivo de esas fuerzas de la sociedad civil, y segundo, una contraparte moralmente comprometida con el respeto de unos l�mites en la guerra. Y al menos por ahora, ni se conoce el Gandhi colombiano, ni las guerrillas parecen aceptar que el derecho a los m�todos y medios para la guerra encuentra l�mites, independientemente de la justicia o la legitimidad de la causa que se alegue para combatir.
El caso extremo de la resistencia pac�fica frente a un agresor que no reconoce l�mites morales, es el consejo de Gandhi a los jud�os alemanes, seg�n el cu�l, deber�an elegir el suicidio antes que enfrentarse militarmente a los nazis. Por nuestra parte, y respetando mucho las ideas de la guerra sin armas de los pacifistas, no podemos estar de acuerdo con su elecci�n, as� estemos plenamente identificados con sus ideales.
Un efecto importante de los cambios en el contexto internacional fue el resurgimiento de la conciencia de la justicia de la guerra de autodefensa. La leg�tima defensa individual, est� reconocida en casi la totalidad de las legislaciones nacionales, pero en el contexto de la post guerra fr�a, hab�a una cierta reticencia entre los te�ricos pol�ticos a efectuar la analog�a dom�stica en el caso de la leg�tima defensa colectiva por parte de estados contra ataques externos, o por grupos nacionales como respuesta ante agresiones de �mbito interior.