MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos
- Автор: MOLINA MAURICIO ARANGUREN
- Язык: испанский
- Жанр: Биографии и мемуары
Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:
Una guerra como la que nos hemos visto obligados a llevar a cabo puede desarrollarse m�s r�pidamente con una estrategia de tierra arrasada, pero las consecuencias pol�ticas har�an in�til el ganarla. Quien optase por esa v�a, podr�a, tal vez, ganar la guerra, pero perder�a la paz, irremediablemente. Por eso la conclusi�n m�s importante de la Cuarta Conferencia fue que nuestro avance militar tiene que ir acompa�ado de la consolidaci�n del territorio, y esa consolidaci�n no se logra sin una articulaci�n de los elementos pol�ticos, militares y sociales. Las FARC, en cambio, para desgracia de ellos y para mal del pa�s, han optado por la v�a del terror. Cr�ame Mauricio que "terror" y "error" est�n mucho m�s cerca en lo pol�tico que en lo gramatical.
M.A.: -�C�mo ven las Autodefensas el rompimiento de los di�logos? Porque, d�jeme recordarle que despu�s de haberlos criticado durante tres a�os, a mediados de enero ustedes abogaban por el reinicio de las conversaciones y la salida negociada.
C.C.: -�Ah caramba! Pues el que no crey�semos en la voluntad de paz de la guerrilla no quiere decir que no creamos en la negociaci�n pol�tica como soluci�n a los conflictos. �Eso no! Los problemas de Colombia, antes o despu�s, pasar�n por la negociaci�n pol�tica, bien sea en un di�logo del estado con los actores armados, bien en un debate pol�tico amplio en el congreso. Es que la negociaci�n es parte de todo lo pol�tico, como lo es la oposici�n de las ideas y las formas de ver el mundo. Lo peor que nos podr�a pasar es que se acabase el debate dial�ctico, que dicho sea de paso, es lo que est� matando la pol�tica. Ya no se confrontan ideas. Los proyectos y las futuras leyes se presentan consensuados, y es hasta mal visto cuando alguien entorpece alguna iniciativa con el debate. En parte por eso la gente est� perdiendo la fe en el sistema y en los pol�ticos. Pero volviendo al punto, nuestra oposici�n era a la burla y el enga�o por parte de las FARC, y no a la iniciativa del di�logo y la negociaci�n. �C�mo podr�amos oponernos al deseo de los colombianos? El pueblo colombiano estaba hastiado era de enga�os y burlas. Es que la negociaci�n requiere confianza en la buena fe de la otra parte, y los colombianos nunca vimos esa buena disposici�n en las FARC. Cuando abogamos por la negociaci�n, y lo har�amos de nuevo, fuimos claros en que habl�bamos de controles y verificaci�n de lo acordado. Hablar por hablar no esta bien, y eso Colombia lo sabe.
Por otra parte, a la negociaci�n se llega de muchas maneras, pero siempre partiendo de la percepci�n de la posici�n propia con respecto a la de los dem�s participantes, y uno de los m�s graves problemas de las FARC es de auto percepci�n. Ellos optan por el terrorismo porque creen tener la sart�n por el mango. Ni aunque la visi�n apocal�ptica del vocero de las FARC en la p�gina de opini�n de El Espectador fuese ajustada a las verdaderas condiciones de nuestra realidad, podr�an doblegar a Colombia por ese camino. Ya el narcoterrorismo lo intent�, y lo �nico que obtuvo fue la respuesta de todos contra uno, y cuarenta millones de personas empujan duro.
M.A.: -�Cu�l ser�a la raz�n para que las FARC opten por ese camino? Usted nos dice que est�n equivocados, pero ellos tambi�n tienen una c�pula pensante que debe haber tomado parte en las decisiones� alguien, al menos alguien, debe pensar que van por la senda correcta. �Qu� espera usted que hagan las FARC al ser declarados terroristas por los Estados Unidos y por Pastrana?
C.C.: -Responder a su pregunta desde fuera de las FARC es una especulaci�n, y lo se. En mi opini�n, ir m�s lejos con la farsa de la negociaci�n los habr�a metido en una camisa de fuerza que no est�n dispuestos a dejarse poner. Por eso desde la reanudaci�n de los di�logos en enero, comenzaron a trasladar sus intereses y a movilizar a sus jefes y sus rehenes hacia otros espacios, al tiempo que en un martirizante goteo de terror acercaban d�a a d�a al presidente Pastrana a la dif�cil determinaci�n del fin del proceso. Por otra parte, la creciente resistencia civil los iba poniendo en una situaci�n realmente comprometida como para seguir plantando cara a la opini�n p�blica, al tiempo que avanza la campa�a pol�tica para presidencia siendo la din�mica predominante el ascenso de un candidato que con casi total seguridad habr�a hecho en agosto lo que Pastrana hizo en febrero. 5 meses m�s de una ventaja estrat�gica no son nada despreciable, pero quemarle el volador antes de la fiesta a ese candidato s� que podr�a valer algo.
Pero finalmente, yo creo que el factor determinante en la decisi�n de las FARC es el narcotr�fico. Otras veces he dicho que nada que dure 50 a�os sin llevar a ning�n lado puede llamarse revoluci�n, y ahora cabe a�adir que nadie puede vivir 20 a�os metido en el negocio del narcotr�fico sin sufrir la corrupci�n y volverse narcotraficante, y eso es lo que le ha pasado a las FARC. Ellos deben debatir la opci�n del di�logo, pero mientras lo que han hecho los �ltimos a�os siga ofreciendo tan buenos dividendos econ�micos, primar� la l�nea de quienes creen que una guerra se gana s�lo con dinero, y en eso se equivocan. El derroche en estos tres a�os de su poco capital pol�tico es decir, haber tirado por la borda el eventual apoyo internacional que les habr�a significado sentarse seriamente a negociar, deja claro que para ellos hoy, poco importa ser se�alados como terroristas y narcotraficantes. Ese ha sido un gran error, pues ni los colombianos, ni nadie en el mundo se creer�n hoy el cuento de que hay un fin que justifica esos medios. Ya le dec�a, que la opci�n por el narcotr�fico y el terror demostr� ser contradictoria y no reconocer los signos de ello es miop�a. Pero la verdad, ellos no se han distinguido por ser propiamente visionarios.
M.A.: -�Qu� opini�n le merece le discurso de Andr�s Pastrana mostrando aeropuertos, cultivos de coca, como una explicaci�n de su �ltima determinaci�n de terminar el proceso de paz?
C.C.: -Hombre, yo creo hay que apelar a�n a la teatralidad para justificar, no la decisi�n tomada esta semana, sino el hecho mismo de tomarla esta semana, y no cualquiera de los mil d�as transcurridos en medio de una farsa que se inici� con la silla vac�a.
M�A.: Pero, Pastrana subi� a la presidencia ayudado por la foto visitando a Tirofijo y ahora lo llama terrorista, secuestrador, traficante de coca�na e incumplidor de palabra. �Era ingenuidad de Pastrana, o simple estrategia electoral y s�lo ahora descubri� qui�n era Tirofijo? �Qu� opina usted?
C.C.: -Yo a veces me emberriondo con Pastrana, como nos ha pasado a todos los colombianos en estos tres a�os, pero hoy creo que �l, simple y llanamente, demostr� que no se llega al cielo vendi�ndole el alma al diablo. �Buena o mala fe? No s�. Dicen que el camino del infierno est� empedrado de buenas intenciones.
M.A.: -En el discurso, Pastrana anuncia persecuci�n a las FARC y a las otras formas de violencia lo cual lo incluye a usted y a las Autodefensas. �Se va a enfrentar usted al gobierno?
C.C: -La respuesta a esa pregunta la conocen todos hace tiempo. No somos enemigos del estado, y si estamos luchando, es por la defensa de nuestros derechos, especialmente el derecho a la vida, y a la libertad. Con ello no vamos en contrav�a con el estado. Hemos actuado para corregir errores de nuestro pasado como Autodefensas, y avanzamos hacia el reconocimiento pol�tico con paso firme, tanto por la comunidad nacional, como por la internacional. En esas circunstancias, los l�mites de un eventual enfrentamiento nuestro con el estado los seguir�n definiendo las necesidades de nuestra propia preservaci�n. Sin embargo, y sobre todo, creo que hoy la guerra que libra Colombia es contra el terrorismo de las FARC.
M.A.: -Entonces, �Las Autodefensas van a participar en esta ofensiva militar contra las FARC?
C.C.: -Yo dir�a m�s bien que el resto del mundo se solidariza con la lucha que hemos sostenido contra ellas durante los �ltimos a�os. La defensa de la democracia, de la justicia y de la libertad ha sido nuestro norte siempre, desde cuando vivimos como familia la injusticia y el desamparo ante el atropello a la vida y la libertad a manos de la guerrilla, hasta la organizaci�n Nacional de la que ahora hacemos parte. Hoy, las dem�s miras apuntan todas en esa misma direcci�n.