La reina en el palacio de las corrientes de aire [Luftslottet som sprängdes - es]
- Автор: Ларссон Стиг
- Язык: испанский
- Переводчик: Martin Lexell
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «La reina en el palacio de las corrientes de aire [Luftslottet som sprängdes - es]». Краткое содержание книги:
Como ya imaginábamos, Lisbeth no está muerta, aunque no hay muchas razones para cantar victoria: con una bala en el cerebro, necesita un milagro, o el más habilidoso cirujano, para salvar la vida. Le esperan semanas de confinamiento en el mismo centro donde un paciente muy peligroso sigue acechándola: Alexander Zalachcnko, Zala. Desde la cama del hospital, y pese a su gravísimo estado, Lisbeth hace esfuerzos sobrehumanos para mantenerse alerta, porque sabe que sus impresionantes habilidades informáticas han a ser, una vez más, su mejor defensa.
Entre tanto, con una Erika Berger totalmente inmersa en las luchas de poder y las estrategias comerciales del poderoso periódico Svenska Morgon-Posten, en horas bajas tras el descenso de las ventas y de los anunciantes, Mikael se siente muy solo. Quizás Lisbeth le haya apartado de su vida, pero a medida que sus investigaciones avanzan y las oscuras razones que están tras el complot contra Salander van tomando forma, Mikael sabe que no puede dejar en manos de la Justicia y del Estado la vida y la libertad de Lisbeth. Pesan sobre ella durísimas acusaciones que hacen que la policía mantenga la orden de aislamiento, así que Kalle Blomkvist tendrá que ingeniárselas para llegar hasta ella, ayudarla, incluso a su pesar, y hacerle saber que sigue allí, a su lado, para siempre.
Mikael Blomkvist colgó el teléfono y contempló pensativo el cuaderno que se hallaba sobre la mesa. Desde el registro de vehículos le acababan de informar de que el coche, cuya presencia había advertido en lo más alto de la cuesta de Bellmansgatan, con una mujer rubia en su interior, pertenecía a una tal Monica Figuerola, nacida en 1969 y residente en Pontonjärgatan, Kungsholmen. Resultando ser una mujer la que se encontraba en el automóvil, Mikael supuso que se podía tratar de la propia Figuerola.
La vio hablar por el móvil y consultar un plano que estaba desplegado en el asiento del copiloto. Mikael carecía de razones para sospechar que tuviera algo que ver con el club de Zalachenko, pero lo cierto era que ahora se fijaba en cualquier detalle de su alrededor que se saliera de lo normal, sobre todo en las inmediaciones de su casa.
Alzó la voz y llamó a Lottie Karim.
– ¿Quién es esta chica? Busca una foto suya en el registro de pasaportes, averigua dónde trabaja y todo lo que puedas sobre su pasado.
– Vale -dijo Lottie, y volvió a su mesa.
El jefe de asuntos económicos del SMP, Christer Sellberg, parecía más bien sorprendido. Dejó de lado esa hoja con nueve puntos breves que Erika Berger había presentado en la reunión semanal de la comisión presupuestaria. El jefe de presupuesto, Ulf Flodin, daba la impresión de estar preocupado. El presidente de la junta, Borgsjö, presentaba como siempre un aspecto neutro.
– Esto es imposible -constató Sellberg con una educada sonrisa.
– ¿Por qué? -preguntó Erika Berger.
– La junta nunca lo aprobará. No tiene ni pies ni cabeza.
– Volvamos al principio -propuso Erika Berger-. A mí me han contratado para que el SMP vuelva a reportar beneficios. Pero para conseguirlo, necesito algo con lo que trabajar, ¿no?
– Sí, pero…
– No puedo sacarme de la manga el contenido del periódico como por arte de magia, formulando deseos desde mi jaula.
– Me temo que no has entendido cuál es nuestra realidad económica.
– Es posible. Pero sé cómo hacer un periódico. Y la realidad es que durante los últimos quince años la plantilla del SMP se ha visto reducida en ciento dieciocho personas. Es cierto que la mitad eran grafistas que han sido sustituidos por las nuevas tecnologías etcétera, pero durante ese mismo tiempo el número de reporteros despedidos ha sido de cuarenta y ocho.
– Esos recortes fueron necesarios. Si no los hubiésemos realizado, haría ya mucho tiempo que el periódico habría cerrado.
– Dejemos por un momento lo que es necesario y lo que no. Durante los últimos tres años han desaparecido dieciocho puestos de reportero. Encima, la situación actual es que nueve puestos del SMP se encuentran vacantes y han sido sólo parcialmente cubiertos por suplentes temporales. La redacción de deportes necesita con urgencia más personal. Se supone que deben ser nueve empleados, pero hace más de un año que están con dos puestos sin cubrir.
– Se trata de ahorrar dinero. Es así de sencillo.
– La sección de cultura tiene tres puestos vacantes. En la de economía falta una persona. En la práctica, la redacción de asuntos jurídicos no existe: allí lo que hay es un jefe de redacción que va cogiendo reporteros de la redacción general para cada trabajo. Etcétera. El SMP lleva al menos ocho años sin efectuar una cobertura seria ni de las instituciones ni de las autoridades oficiales. Ahí dependemos totalmente de los freelance y del material que produce la agencia TT… y, como ya sabes, hace años que la TT cerró la redacción especializada en esos temas. En otras palabras, no hay ni una sola redacción en toda Suecia que se ocupe de las autoridades y de las instituciones del Estado.
– La prensa escrita se encuentra en una situación delicada…
– La realidad es ésta: o se cierra inmediatamente el SMP o la junta se decanta por una solución ofensiva. Cada vez tenemos menos empleados, y los que quedan se ven obligados a producir cada vez más textos. Los artículos son pésimos, superficiales y sin ninguna credibilidad. Por lo tanto, la gente deja de leer el SMP.
– No lo entiendes…
– Ya me he cansado de oír que no lo entiendo. No soy una becaria que ha venido aquí para que la entretengan.
– Pero tu propuesta es una locura.
– ¿Por qué?
– Estás proponiendo que el periódico deje de ser una empresa que obtenga beneficios.
– Oye, Sellberg, durante este año les vas a entregar unos enormes dividendos a los veintitrés accionistas del diario. A eso hay que sumarle unas bonificaciones completamente absurdas que van a recibir nueve personas de la junta directiva y que le costarán al periódico cerca de diez millones de coronas. Te has asignado a tí mismo una bonificación de cuatrocientas mil coronas como premio por haber administrado los recortes del SMP. Es cierto que no es nada en comparación con las bonificaciones que han rapiñado algunos directores de Skandia, pero para mí no vales ni un solo céntimo. Las bonificaciones deben entregarse cuando alguien hace algo que fortalece al SMP. En realidad tus recortes han debilitado al periódico y han incrementado la crisis.
– Eso es muy injusto. La junta ha aprobado cada una de las medidas que he tomado.
– La junta ha aprobado tus medidas porque le garantizas un reparto de dividendos cada año. Eso tiene que acabar ya. Ahora mismo.
– ¿Hablas en serio cuando propones que la junta elimine todos los dividendos de las acciones y todas las bonificaciones? ¿Y crees que los accionistas van a aceptarlo?
– Lo que propongo es que este año se adopte un sistema de cero beneficios. Supondría un ahorro de casi veintiún millones y la posibilidad de reforzar la plantilla y la economía del SMP. También propongo una reducción del salario de los jefes. Yo cobro al mes ochenta y ocho mil coronas, algo que es un auténtico disparate para un periódico que ni siquiera se pueda permitir cubrir las vacantes de la redacción de deportes.
– O sea, ¿que quieres bajarte el sueldo? ¿Estás abogando por una especie de comunismo salarial?
– No digas chorradas. Incluyendo tus bonificaciones anuales, tu sueldo es de ciento doce mil coronas al mes. Es demencial. Si el periódico tuviera estabilidad y reportara unos tremendos beneficios no me importaría que entregaras los dividendos que quisieras. Pero este año no es precisamente el mejor momento para que te aumentes la bonificación. Mi sugerencia es que se reduzcan a la mitad todos los salarios de la dirección.
– Creo que no entiendes que si nuestros accionistas son accionistas, es porque quieren ganar dinero. Se llama capitalismo. Si tu idea es que pierdan dinero, ya no querrán ser accionistas.
– Mi idea no es que pierdan dinero, aunque también se podría llegar a esa situación. La propiedad conlleva una responsabilidad. Como bien señalas, estamos hablando de capitalismo. Los propietarios del SMP quieren obtener beneficios. Pero son las leyes del mercado las que dictan si habrá beneficios o pérdidas. Con tu razonamiento lo que consigues es que las reglas del capitalismo se apliquen de modo selectivo a los empleados del SMP, pero no a los accionistas ni a ti mismo.
Sellberg suspiró y, elevando la vista, puso los ojos en blanco. Desamparado, buscó a Borgsjö con la mirada. Este estudiaba pensativamente el programa con los nueve puntos de Erika Berger.
Monica Figuerola esperó durante cuarenta y nueve minutos a que Göran Mårtensson y esa persona desconocida que lo acompañaba salieran del portal de Bellmansgatan 1. Cuando echaron a andar cuesta arriba, en dirección a ella, Monica levantó su Nikon con teleobjetivo de 300 milímetros e hizo dos fotos. Dejó la cámara en la guantera y, al ponerse a mirar el mapa de nuevo, alzó casualmente la vista. Abrió los ojos de par en par. En lo alto de Bellmansgatan, justo al lado de la puerta de Mariahissen, había una mujer morena grabando a Mårtensson y a su cómplice con una cámara digital. ¿Qué coño es esto…? ¿Se está celebrando algún congreso de espías en Bellmansgatan?