Motivo de ruptura [Deal Breaker-es]
- Автор: Кобен Харлан
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Motivo de ruptura [Deal Breaker-es]». Краткое содержание книги:
– Es justo -asintió Jake-. Continúe.
– Adam Culver comprendió que sólo el asesino conocería este lugar. Por lo tanto, si conseguía hacerle creer que Kathy podía seguir con vida, él o ella tendrían que volver aquí para asegurarse de que era cierto. Por eso Adam alquiló una cabaña por aquí cerca. Por eso tenía todo aquel equipo electrónico, para grabarlo, para tener pruebas.
– Para atrapar al asesino volviendo al lugar del crimen -dijo Jake.
– Eso es.
– Pero hay algo que no entiendo. Adam fue asesinado antes de que se enviara la revista. ¿Cómo lo descubrió Christian?
– No lo hizo. Piense que Adam era patólogo, no investigador, y pasó por alto una pista muy importante. Por lo menos al principio.
– ¿Qué pista?
– La ropa de Kathy.
– ¿Qué pasa con ella?
– Cuando se encontró el cadáver de Kathy, llevaba puesto un suéter amarillo y unos pantalones de chándal grises. Sin embargo, las compañeras de la residencia de estudiantes dijeron que cuando se marchó iba vestida de azul. Los violadores dijeron que iba de azul. El decano dijo que iba de azul. Y las compañeras de residencia también estaban del todo seguras de que Kathy no volvió a la residencia. La cuestión, entonces, era: ¿de dónde habían salido el suéter amarillo y los pantalones grises?
Jake se encogió de hombros.
– A Adam le llevó cierto tiempo percatarse de la importancia de la ropa, pero cuando cayó en la cuenta se dirigió a la fuente de información más lógica. La compañera de habitación de Kathy.
– Nancy Serat.
– Efectivamente. Sin embargo, no quería revelar que había encontrado el cadáver de Kathy, así que le preguntó a Nancy dónde podría encontrar aquel suéter amarillo que tanto le gustaba, fingiendo ser el típico padre en busca de recuerdos de su hija. Pero ahora piense un momento: si Kathy no volvió a la residencia de estudiantes, ¿dónde se cambió de ropa?
Jake cayó en la cuenta.
– En la habitación de Christian -dijo haciendo chasquear los dedos-. Kathy se quedaba a dormir con él muchas veces. Debía tener mucha ropa guardada allí.
– Exacto.
– Y Nancy y Christian se conocían -repuso Jake siguiendo el hilo-, por lo que Nancy podría haberle contado tranquilamente a Christian lo de la visita de Adam. Probablemente hasta lo encontrara un detalle muy bonito por parte de un padre.
Myron se volvió hacia Christian y le dijo:
– Cuando oíste que Adam había estado haciendo preguntas sobre el suéter amarillo, te entró miedo. Sabías que se estaba acercando, así que esa noche lo seguiste. Lo oíste discutir con su mujer. Lo viste salir muy furioso de su casa y viste que era la oportunidad perfecta para matarlo. Otro señuelo.
Christian no dijo nada.
– ¿Qué quiere decir con «otro señuelo»? -preguntó Jake.
– Cuando empezó a investigar la desaparición de Kathy -dijo Myron-, ¿en quién centró usted todas sus sospechas?
– En Christian -respondió Jake-. Como ya le dije, siempre me fijo mucho en el novio.
– ¿Y qué hizo Christian? Pues como el servicio de seguridad de la universidad estaba peinando el campus en busca de pistas, dejó las bragas en el cubo de la basura.
– Las bragas que tenían el semen de otra persona -añadió Jake.
– Y que eran una prueba de que él no había hecho nada.
– ¡Vaya!
– También nos despistó con Nancy Serat. Estranguló a Nancy y luego dejó varios cabellos de Kathy en la escena del crimen.
– ¿Pero de dónde los sacó?
– Kathy dormía casi siempre en su habitación, ¿no? Por lo que tendría más cosas aparte de ropa, como por ejemplo un cepillo para el pelo.
– Qué hijo de perra.
– Fue casi perfecto. Culpar a alguien que ya está muerto. Y si Kathy no estaba muerta, si de verdad había sobrevivido, la haría parecer una lunática. ¿Quién se iba a creer lo que dijera una chica que había matado a su compañera de habitación? Sin embargo, Christian no contaba con que Jessica apareciese en casa de Nancy. Le entró pánico, le golpeó en la cabeza y salió corriendo. El único problema era que había dejado sus huellas en la casa, pero Christian fue muy astuto y hasta llegó a aprovecharse de ello. Cuando a la mañana siguiente usted le interrogó, admitió directamente haber estado en casa de Nancy y luego se inventó esa maravillosa historia sobre el reencuentro de las hermanas.
– Otro señuelo perfecto -comentó Jake.
– A excepción del vaso.
– ¿Qué vaso?
– Se encontraron sus huellas en varios puntos de la casa, incluido en un vaso. No obstante, Christian nos dijo que Nancy apenas lo dejó entrar en la casa, que prácticamente lo echó murmurando algo acerca del reencuentro de las hermanas. Pero en esas circunstancias, ¿no es un poco raro que le ofreciera algo de beber?
Myron miró a Christian y éste apartó la mirada.
– Yo… yo no quería hacerle daño a nadie, señor Bolitar -dijo.
– Fuiste manipulador y calculador -le espetó Myron-. Te cubriste muy bien las espaldas, hasta cuando me contrataste. Yo era de poca monta. Podías controlarme fácilmente. Conocías mi pasado y sabías que había sido investigador. Sabías que si surgía algún problema iba a callarme. Que te mantendría informado. Que trataría de protegerte. En pocas palabras: me tomaste por un imbécil.
Todo el mundo se quedó callado hasta que Jake dijo:
– Muy bien, venga, lleváoslo de aquí.
Los agentes uniformados se llevaron a Christian.
Myron miró a Jessica, que todavía no había dicho nada. Las lágrimas le caían por las mejillas. Ninguna de las que había derramado esa mañana había sido por su padre, pero quizá las de ese momento sí lo fueran.
– «Comida para las ardillas» -dijo Win-. No puedo creer que haya dicho «comida para las ardillas».
Jessica dejó de llorar e incluso esbozó una sonrisa. Myron le puso un brazo en la espalda y le dio un fuerte abrazo. Luego volvieron juntos al coche.
Capítulo 49
Tres días después, Myron acompañó a Jessica al aeropuerto.
– Déjame delante de la terminal -dijo ella.
– Esperaré contigo en la puerta de embarque.
– Deberías volver.
– Tengo tiempo.
– Habrá mucho tráfico.
– Me da igual.
– ¿Myron?
– ¿Qué?
– Déjame delante de la terminal. Ya sabes que no me gustan los numeritos.
– No voy a hacer ningún numerito.
– Tú siempre haces un numerito.
Silencio.
– ¿Qué va a ser de Gary Grady? -preguntó Jessica.
– He enviado toda la información a la dirección del instituto y a la prensa local. No sé si lo meterán en la cárcel, pero está acabado.
– ¿Y qué hay del señor Gordon?
– Ha dimitido esta mañana. Va a dedicarse al sector privado.
– ¿Y los violadores?
– Cary Roland es el fiscal del distrito. Este caso va a conllevar titulares muy grandes, así que lo hará lo mejor que sepa. Y Ricky Lane va a declarar como testigo de la acusación para obtener una reducción de condena.
– ¿Has dejado a Ricky como cliente?
Myron asintió.
– Y también has perdido a Christian.
Myron volvió a asentir.
– Pues a fin de cuentas -concluyó Jessica-, este caso no te ha reportado ninguna compensación económica.
– Me preocupan más las compensaciones personales.
– ¿Qué quieres decir con eso?
– Pues que vuelves a estar conmigo.
– ¿Y eso no es bueno?
– Sí lo es, si no fuera porque te vas.
– Tan sólo un par de meses. Para la presentación de un libro.
Myron aparcó delante de la terminal.
– Volveré -dijo ella.
Myron asintió.
Jessica le dio un beso que él convirtió en un beso largo hasta que al final ella lo apartó de sí. Myron la dejó ir a regañadientes.