Zapatos de caramelo
- Автор: Харрис Джоанн
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «Zapatos de caramelo». Краткое содержание книги:
Su vida en París es monótona y convencional, tanto como su novio Thierry, y cree que casándose con él aportará estabilidad y normalidad a su vida, a la de su hija Annie, que ahora tiene 10 años, y a la de la pequeña Rosette.
Yanne, sola en la gran ciudad, encuentra en la joven Zozie una buena amiga hasta que se ve obligada a despertar sus poderes dormidos en la víspera de su boda, momento en que su viejo amor Roux reaparece en su vida.
– ¿Qué barco?
– Dijiste que tenías una embarcación -le recordé.
– Sí, claro.
Roux se miró las manos.
– ¿Estás dando a entender que no tienes barco?
– Claro que lo tengo. Es impresionante.
Roux miró hacia otro lado y su voz sonó monótona. Formé el Espejo Humeante con los dedos y vi sus colores, una mezcla de rojos coléricos y verdes cínicos, por lo que pensé: Venga ya, Roux, por favor, solo por esta vez.
– ¿Dónde está?
– En el port de l'Arsenal.
– ¿Por qué estás allí?
– Porque solamente pasaba por aquí.
Pensé que estaba mintiendo. Se necesita mucho tiempo para navegar aguas arriba desde el Tannes, es posible que meses. Además, nadie pasa solamente por París. Tienes que registrarte en el port de Plaisance y pagar el amarre, lo que me llevó a preguntarme por qué, si tenía barco, Roux trabajaba para Thierry.
Me dije que, si mentía, me sería imposible hablar con él. Mi plan (o lo que fuese) se había basado en el supuesto de que Roux se alegraría realmente de verme, diría lo mucho que nos había añorado y hasta qué punto le había dolido saber que mamá se casaría con Thierry. Después yo le hablaría de Rosette y entonces Roux comprendería que no podía marcharse, por lo que viviría con nosotras en la chocolatería, de modo que mamá no tendría que casarse con Thierry y podríamos formar una familia…
Ahora que lo pienso, suena muy poco convincente.
– ¿Qué pasará con Rosette y conmigo? En Nochebuena damos una fiesta. -Saqué su invitación de mi mochila y se la entregué-. Tienes que venir -acoté a la desesperada-. Aquí está tu invitación.
Rió de forma desagradable.
– ¿A quién te refieres? ¿A mí? Seguramente estás pensando en el padre de otra persona.
¡Anda ya, tío!, pensé. ¡Qué lío! Tuve la sensación de que, cuanto más intentaba hablar con él, mayor era su furia y de que mi nuevo sistema, que ya ha obrado maravillas con Nico, Mathilde y madame Luzeron, no surte efecto con Roux.
Si hubiese terminado su muñeco…
La inspiración me asaltó:
– Vaya, tienes polvo en el pelo -comenté, y me puse de puntillas para quitárselo.
– ¡Ay! -se quejó Roux.
– Perdona. Por favor, ¿puedo verte mañana, aunque solo sea para despedirme?
Hizo una pausa tan larga que tuve la certeza de que se negaría.
Finalmente Roux suspiró y replicó:
– Nos veremos en el cementerio, junto a la tumba de Dalida, a las tres en punto.
– De acuerdo -accedí sonriendo para mis adentros.
Roux vio la sonrisa y puntualizó:
– No pienso quedarme.
Bueno, Roux, eso es lo que crees, reflexioné.
Abrí la mano y vi tres pelos rojos enredados en mis dedos.
Esta vez, para variar, Roux, que tanto se precia de hacer lo que le viene en gana, tendrá que hacer lo que yo quiero. Esta vez me toca a mí. Yo decido. Cueste lo que cueste, asistirá a nuestra fiesta en Nochebuena. He dicho cueste lo que cueste. Tal vez no quiera venir, pero acudirá…, aunque para ello tenga que convocar a Huracán a fin de que lo arrastre.
6
Viernes, 14 de diciembre
Invocación al viento.
En primer lugar, enciende las velas. Las rojas son buenas para la suerte y otras cuestiones, aunque las blancas también dan resultado. Si de verdad quieres hacerlo bien, enciende velas negras, ya que es el color del final del año, el período lento y oscuro entre el Día de los Muertos y la Luna Llena del diciembre, fecha en la que el año fenecido vuelve a comenzar.
Traza en el suelo un círculo de tiza amarilla. Desplaza la cania y la alfombra de tiras de tela azul para usar el suelo de madera. Cuando termines vuelve a colocarlas en su sitio para que mamá no vea las marcas. Mamá no lo comprendería, aunque…
Mamá no tiene por qué enterarse.
Como ves, me he puesto los zapatos rojos. No sé por qué, pero tengo la sensación de que me dan suerte, de que cuando los llevo no puede ocurrir nada malo. Trae un poco de pintura en polvo o de arena de colores (como verás, yo utilizo cristales de azúcar) a fin de marcar los puntos en el círculo: el negro para el norte, el blanco para el sur, el amarillo para el este y el rojo para el oeste. Esparce la arena por todo el círculo y pacificarás a los dioses menores del viento.
Ocupémonos del sacrificio: incienso y mirra. Por si no lo sabes, es lo que los Reyes Magos ofrecieron al niño Jesús en el pesebre. Creo que, si fue lo bastante bueno para el niño Jesús, también tiene que serlo para nosotras. Y oro; veamos, he cogido varios cuadrados de chocolate envueltos en papel dorado y supongo que será suficiente, ¿no? Zozie dice que los aztecas siempre ofrecían chocolate a los dioses… y sangre, por descontado, aunque espero que no quieran mucha. Un pinchazo… ¡ay! Bueno, eso es todo…, enciende el incienso y estaremos a punto.
Siéntate en el círculo, con las piernas cruzadas, y aferra con cada mano uno de tus muñecos de pinza. Necesitarás una bolsa de cristales de azúcar rojos, que esparcirás por el suelo para entrar.
En primer lugar marcamos el signo de la señora del Conejo de la Luna. Pantoufle puede sostenerlo por mí en el borde del círculo de tiza. A continuación dibujamos Tezcatlipoca Azul, el Colibrí, que representa el cielo a mí izquierda, y Tezcatlipoca Rojo, el Mono, que representa la tierra a tu izquierda. Bam monta guardia de ese lado, junto al signo de Uno Mono.
Ya está, listo. ¿No es divertido? Lo habíamos hecho con anterioridad, ¿te acuerdas? Entonces algo salió mal, pero ahora no sucederá lo mismo. Esta vez invocaremos al viento adecuado. No llamaremos al Huracán, sino alViento del Cambio porque aquí hay algo que necesitamos modificar.
¿De acuerdo? Ahora trazamos la espiral en el azúcar rojo del suelo.
Ahora nos ocupamos de la invocación. Estoy al tanto de que no conoces la letra pero, si te apetece, puedes unirte a la canción. Canta…
VI'à l'bon vent, v'là l'joli vent…
Eso es, eso es, suavemente.
Muy bien, ahora a por los muñecos de pinza. Este es Roux. Todavía no lo conoces, pero falta poco. Y esta es mamá, ¿te das cuenta? Mamá con su bonito vestido rojo. En realidad se llama Vianne Rochen Es lo que le susurré al oído. ¿Quién es la del pelo color mango y los ojazos verdes? Eres tú, Rosette, eres tú. Los reuniremos en el círculo, con las velas encendidas y el signo de Ehecatl en el centro. Los pondremos así porque tienen que estar juntos, como las figuras del nacimiento. Pronto volverán a reunirse y seremos una familia…
Y este…, ¿quién es este, el que está situado fuera del círculo amarillo? Es Thierry con su móvil. No queremos que el viento haga daño a Thierry, pero ya no puede estar con nosotros porque, Rosette, solo puedes tener un padre y él no lo es. Por eso tiene que irse. Lo siento, Thierry.
¿Oyes cómo sopla el viento? Es el Viento del Cambio que viene de camino. Zozie dice que puedes volar con el viento, que es como un caballo salvaje que es posible domar y adiestrar para que haga lo que tú quieres. Puedes convertirte en una cometa o un ave, puedes conceder deseos, puedes descubrir tu deseo más íntimo…
Si los deseos fueran caballos, los mendigos cabalgarían y volarían.
Vamos, Rosette, volemos y cabalguemos.
7
Sábado, 15 de diciembre
Resulta sorprendente lo mentirosos que llegan a ser los niños. Al igual que una gata doméstica, durante el día ronronea en el sofá y por la noche se convierte en una reina que se pavonea, en una asesina nata que desdeña su otra vida.