Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Juegos De Azar». Краткое содержание книги:

Agatha es una joven sombrerera que vive marcada por una vida sombría y sin amor. Un accidente ocurrido durante la infancia la ha dejado lisiado, pero eso no le ha impedido luchar por una vida mejor. Las circunstancias la han llevado a convertirse en adalid de la moral y defensora de la Ley Seca.
Scot, dueño de una taberna en la que el juego y el alcohol son el pan de cada día, oculta tras su vida de libertinaje un corazón destrozado y un espíritu apasionado, capaz de albergar una increíble grandeza…
1 ... 69 70 71 72 73 74 75 76 77 ... 118
Перейти на страницу:

Tras largo rato, cuando ambos corazones se habían apaciguado, el hombre preguntó:

– ¿Alguna vez pensaste en vivir en otro sitio?

– ¿Dónde?

Willy no se movió, disfrutando la sensación de las uñas de Scott que le rascaban suavemente la cabeza, y le provocaban piel de gallina en todo el cuerpo.

– En un sitio donde no haya nieve.

– Me gusta la nieve -contestó Willy, adormilado.

– ¿Sabes lo que es una plantación?

– No estoy seguro.

– Es como una granja grande. ¿Crees que te gustaría vivir en una granja?

– No. ¿Tú estarías ahí?

– Sí.

– ¿Gussie también?

Los dedos de Scott y la silla se aquietaron un segundo, y recomenzaron el ritmo hipnótico.

– No.

– Entonces, no quiero ir a ninguna granja. Quiero que nos quedemos aquí, juntos.

Si fuese tan simple, muchacho. Scott cerró los ojos un momento, sintiendo el peso tranquilizador del niño sobre sí. Odiaba moverse, romper el dulce contento que habían hallado juntos. Pero sintió una punzada de culpa al preguntarle a Willy por sus deseos, como si eso pudiera resolver la elección en contra de Agatha. No era eso lo que pretendía. Comprendió que era el momento perfecto para decirle a Willy que la Gilded Case cerraría pronto y que todos ellos tendrían que marcharse del pueblo. Pero en ese instante no tenía valor, y pensó que sería mejor si él y Gussie le daban la noticia juntos.

– Muchacho…

Como no respondió, bajó la barbilla y lo miró: estaba profundamente dormido, la cabeza floja contra el pecho de Scott. Con delicadeza, lo levantó, lo llevó a la sala, lo acostó en el sofá y se quedó contemplándolo un momento: las largas pestañas oscuras contra las mejillas sonrosadas, la boca suave y vulnerable, el cuello flaco oculto en la áspera chaqueta de lana que casi le llegaba a las orejas.

«Muchacho, -pensó, melancólico-, los dos te amamos. ¿Podrás creerlo cuando esto termine?»

Capítulo 16

Scott era el único que estaba en la taberna cuando Agatha entró por la puerta de atrás, poco después de la medianoche. Estaba sentado ante una de las mesas de tapete verde, en una postura suelta, un pie cruzado sobre la rodilla del otro, el codo apoyado en el borde de la mesa junto a una botella de whisky y una copa vacía. Arrojaba mecánicamente los naipes dentro del Stetson vuelto hacia arriba, en una silla cercana. Cinco seguidos dieron en el blanco.

La única lámpara encendida en el local era una de kerosén, ahumada, que pendía sobre la mesa. Derramaba una débil mancha de luz sobre la coronilla y confería a los ojos un brillo de obsidiana. Agatha se detuvo al final del pasillo.

Entre uno y otro naipe, Scott le echó una mirada.

– Pase, señorita Downing -remarcó, en voz tan baja que casi no llegó a destino. Flip. Flip. Dos más en el sombrero. Agatha lanzó una mirada cautelosa a la puerta cerrada de Willy-. Oh, no te preocupes por el niño. Está dormido.

Flip. Flip.

La mujer avanzó hasta el borde del círculo de luz y se detuvo con las manos en el respaldo de la gastada silla del capitán, similar a aquella en la que Gandy estaba sentado.

– Siéntate -la invitó, sin levantarse.

Agatha echó un vistazo a los naipes, que seguían volando hacia el sombrero.

– Oh, lo siento.

Con una sonrisa fría, se estiró para levantar el Stetson de la silla, sacó las cartas y se caló el familiar sombrero de copa baja sobre los ojos, dejándolos en la sombra por completo. La disculpa no expresaba ni un atisbo de contrición. Acomodó el mazo y lo apoyó con fuerza junto a la botella.

Agatha se sentó a la derecha, tensa por los modales arrogantes, desusados de Scott.

– Querías hablarme.

– ¿Que quería, dices? -remarcó con amargura-. Ninguno de los dos quería sostener esta conversación, ¿no crees?

– Scott, estuviste bebiendo.

El hombre dirigió una mirada torcida a la botella.

– Así parece, ¿no?

Agatha arrebató la botella, olió el contenido, hizo una mueca de disgusto y la dejó, con gesto enérgico.

– ¡Matarratas!

– De ninguna manera. Para esta conversación, elegí el mejor. -Llenó de nuevo el vaso y alargó la botella hacia Agatha-. ¿Me acompañas?

– No, gracias -replicó, cortante.

– Oh, claro que no. -Apoyó la botella de golpe-. Lo olvidé. Vosotras no tocáis esto, ¿no es así?

Esa noche, el acento sureño, arrastrado, era muy marcado. Al principio, pensó que estaba ebrio pero comprendió que estaba por completo sobrio, y eso hacía que la actitud desafiante fuese más desagradable aún. Se puso rígida y alzó la barbilla.

– Si me hiciste venir aquí para hablar de Willy, no creas que vas a amedrentarme enrostrándome la botella. No caeré, ¿entiendes? -Los ojos claros relampaguearon, y los labios se apretaron, decididos-. Lo discutiremos sensatamente, sin rencor y sin alcohol… o nada.

El codo estaba flexíonado, pero el vaso se detuvo a mitad de camino hacia los labios.

– Déjalo, Scott -le ordenó-, o subiré a mi casa ahora mismo. La respuesta a nuestro dilema no la encontraremos en el fondo de una botella de centeno fermentado. Me sorprende que, a estas alturas, no lo hayas aprendido.

Scott pensó en beberlo de un trago, con el único propósito de apaciguar la intensa frustración que esa mujer le provocaba siempre, pero al fin lo dejó y lo empujó hacia el extremo más lejano de la mesa, junto con la botella.

– Gracias -dijo Agatha, serena, sosteniendo con firmeza la mirada del otro. De pronto, Scott se sintió infantil apelando a esas actitudes, mientras que ella estaba ahí, inconmovible, dispuesta a discutir con él en términos de igualdad-. Ahora bien -agregó con calma-, con respecto a Willy.

Scott soltó el aliento largamente retenido, y le informó:

– Para el primero de diciembre, habré cerrado la Gilded Cage.

La aparente firmeza abandonó a Agatha en un segundo.

– Tan pronto… -dijo, ablandada.

La animosidad de los dos se había evaporado como si nunca hubiese existido. La grosería con que se armó el hombre, el tozudo recato que defendió a la mujer, los abandonaron a ambos. Sentados ahí, bajo el círculo de luz, quedaron indefensos.

– Sí. No tiene sentido que nos quedemos sin ganar un centavo. De cualquier modo, tendríamos que cerrar así que, ¿para qué postergarlo?

– Pero yo esperaba que… Pensé que tal vez te quedarías igual, hasta después de Navidad.

– Todos nosotros lo conversamos, y los otros están de acuerdo conmigo. Cuanto antes nos marchemos, mejor. Nos vamos todos, salvo Dan. Decidió quedarse y vivir de nuevo con la madre.

– ¿Cuándo te vas?

Scott levantó el vaso que había llenado y le dio un sorbo, distraído y, en esta ocasión, Agatha no puso objeciones. El hombre apoyó los codos en la mesa y trazó círculos con el fondo del vaso sobre el paño verde.

– Estuve pensando mucho en lo que me dijiste… acerca de dejar descansar a los fantasmas, y llegué a la conclusión de que tienes razón. Regresaré a Waverley, al menos por ahora.

Agatha estiró la mano por la mesa y le apretó con dulzura el antebrazo:

– Bien.

– Aunque no sé qué encontraré allá, qué haré, tengo que ir.

– Es lo que debes hacer, estoy convencida. -El ala del sombrero bajó un poco, y supuso que fijaba la mirada en la mano. De inmediato, la retiró y la puso en el regazo. El silencio se alargó-. Entonces… -dijo, al fin, exhalando un suspiro nervioso-. Tenemos que tomar una decisión respecto de Willy. ¿Tú lo quieres?

No podía verle los ojos, pero los sentía fijos en ella.

– Sí. ¿Y tú?

– Sí.

Los dedos se crisparon con más fuerza sobre el regazo.

Otra vez, silencio, mientras se preguntaban cómo seguir.

– Entonces, ¿qué propones? -preguntó la mujer.

1 ... 69 70 71 72 73 74 75 76 77 ... 118
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)