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El puente [The Bridge - es]

Электронная книга - «El puente [The Bridge - es]». Краткое содержание книги:

El hombre que se despierta en el mundo extraordinario del puente sufre amnesia, y su médico parece no querer curarlo. Pero?eso importa?
Explorar el puente ocupa la mayor parte de sus días. Pero por la noche están sus sueños. Sueños en los que los hombres desesperados conducen carruajes sellados a través de montañas yermas rumbo a un extraño encuentro; un bárbaro analfabeto asalta una torre encantada mediante una tormenta verbal; y hombres destrozados caminan eternamente sobre puentes sin fin, atormentados por visiones de una sexualidad que los lleva a la perdición.
Yacer en cama inconsciente después de sufrir un accidente no parece muy divertido a simple vista.?Y si lo es? Depende de quién seas y de lo que hayas dejado atrás.
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Todos aquellos trenes. Y serán muchos más en el futuro, porque seguro que te prohíben conducir. Gilipollas. Destrozar un coche, conducir borracho justo antes de Navidad… Qué vergüenza volver para eso. Al menos no hubo más personas implicadas, solo yo y los dos coches. Si hubiera matado a alguien, no sé si querría regresar, tal vez tampoco querría hacerlo si hubiera provocado lesiones graves a otra persona. Espero que el propietario del MG no sintiese demasiado apego por él. Pobre Jaguar. Con todo el tiempo y el dinero, con todo el trabajo meticuloso y artístico que habían hecho con él… Tampoco lo tuve mucho tiempo antes de destrozarlo; podría haber establecido lazos afectivos con él, podría haber llegado a sentir algo por él (¿Estaba usted muy ligado al coche, señor X? ¿Ligado, dice? Estuve aprisionado dentro de él durante tres putas horas…).

Y aquel puente, el puente… tengo que ir en peregrinación hasta él, cuando me encuentre mejor, si puedo. Caminar por encima de él (suponiendo que pueda hacerlo), cruzar el río, lanzar una moneda para tener suerte, ja, ja.

Las secciones del puente, una, dos, tres… También había grandes «X» en el puente carretera, ahora lo recuerdo. Tres grandes «X», una encima de otra, como lazos o cintas…, y también…, y también… ¿qué más? Ah, sí, y tampoco llegué a escuchar toda la cinta de los Pogues. Me perdí A Man You Don't Meet Every Day, mi canción preferida; cántala, muchacho… En la otra cara tenía grabados a Eurythmics, por aquello del contraste; una joven Annie cantando a grito pelado con Aretha; como si estuvieran solas, ¿y por qué no?, diciendo algo así como «es mejor haber perdido en el amor que no haber amado», ¿será un tópico? Los tópicos también tienen sentimientos.

Quiero volver. ¿Puedo volver?

pip-pip-pip esto es una grabación. Su estado mental de conciencia está bajo mínimos en este momento, pero si quisiera

clonc.

¿Puedo? Por favor, ¿puedo? Quiero volver. Ahora. Quiero intentarlo ahora. Dormir; despertar. Ahora.

Vamos allá.

Es pronto. Despertando. Antes de eso, unas palabras de nuestro patrocinador. Pero primero, un par de líneas en blanco:

Un día, estaba en la playa de Vahos, durante un verano lluvioso y no excesivamente cálido. Estaba con ella. Habíamos acampado allí y tomado una sustancia que alteraba la percepción de la realidad. La lluvia golpeaba suavemente la tienda; ella quería permanecer dentro hojeando un libro ilustrado de cuadros de Dalí, pero no le importaba si yo salía.

Caminé junto a la marea rompiente, donde las olas invadían la medialuna dorada de arena; estaba a solas, con una húmeda y cálida brisa y con pocos kilómetros de playa, y briznas de lluvia cayendo desde las nubes grises. Encontré conchas como fragmentos de un arco iris roto, y contemplé las gotas de lluvia cayendo sobre parcelas de arena todavía secas mientras el viento soplaba sobre ellas; toda la playa parecía fluir y moverse, como si tuviera vida propia. Recuerdo mi deleite, recuerdo haber tocado la arena como un niño y recuerdo que sus granos se escurrieron entre mis dedos.

Estaba en las islas, frente al mar que llegaba a Newfoundland, a Groenlandia, a Islandia y al casco de hielo del Polo; y allí, al final de una isla de tantas, una curva de tierra rota yacía contra el mar como una columna vertebral, como el nacimiento de un cerebro sobre un sistema central. Mi mente era aquella isla, desnuda y desprotegida frente al azote del mar y el clima por el filo cortante de la droga; una huida fácil.

Entonces pensé que lo había visto todo; el florecimiento del cerebro al final de un tallo articulado; la forma en que, arraigados en la tierra, crecemos y nos transformamos. En aquel momento, eso significaba todo y nada al mismo tiempo.

Y me dije a mí mismo, he estado tan lejos… porque fui mi propio padre y mi propio hijo, y me marché por un tiempo, pero regresé. «Hijo, tu padre ha estado muy lejos.» Eso fue lo que me dije mientras regresaba. «Hijo, tu padre ha estado muy lejos.»

… Sí, claro, pero eso fue hace tiempo; ¿ahora qué pasa? Quiero decir, ¡cielo santo, siete meses sin beber ni fumar! Seguramente, he gozado de mejor salud durante el tiempo que he pasado aquí tumbado e inconsciente que a lo largo de toda mi vida adulta; tal vez no haya hecho demasiado ejercicio, pero tampoco he hecho nada más peligroso que ingerir lo que sea que me han metido por un tubo en la nariz. ¿Cómo demonios ha sobrevivido mi cuerpo siete meses sin alcohol y sin drogas?

A lo mejor me reformo, y dejo de beber y de fumar y de meterme para siempre, y cuando me vuelvan a permitir conducir, no excedo nunca más el límite de velocidad, y, en el futuro, nunca vuelvo a decir nada malo sobre nuestros representantes elegidos de forma democrática y legal, o sobre nuestros aliados, y quizá dedique más tiempo y respeto a las visiones de los demás, independientemente de lo gilipollas que… No; si tengo que hacer todo eso, ¿para qué molestarme en volver? Qué coño; voy a hacer mucho más que todo eso en cuanto pueda; solo que tendré más cuidado en el futuro.

Hijo, tu padre ha…

Sí, ya lo sé; lo hemos oído. Creo que hemos captado el mensaje, gracias. ¿Alguien más…?

Nuestros sueños se han terminado (gracias, Bill)

Los procedimientos están cerrados (gracias, Mac)

Brammer se levanta (¿podemos decirlo bien, por favor?)

Brahma se levanta (gracias)

Está bien (cállate y sigue con ello)

Oscuridad.

No; no es oscuridad. Es otra cosa. Un rojo oscuro, casi marrón. Por todas partes. Intento mirar hacia otro lado, pero no puedo, así que no es solo el color de la pared o del techo. ¿Estará dentro de mis ojos? No lo sé. Ni idea.

Sonidos; oigo algo. Es como si me hubiera lanzado a una piscina y estuviera remontando de nuevo hacia la superficie; ese sonido, una especie de burbujeo claro, alterando su tono lentamente de arriba a abajo, y reventando como una sola burbuja que…

Conversación, una risa de mujer. Tintineos y traqueteos, una camilla o una silla de ruedas chirriando.

Olor; oh, sí. Muy medicinal. Ya no hay duda de dónde estamos ahora. También se percibe un aroma floral; puedo oler dos esencias. Una tosca pero fresca, y otra mucho más… no sé. No puedo describirla… ah, la primera debe provenir de las flores de la mesita de noche; las del jarro. Y la segunda… es ella. Parece que sigue utilizando el mismo perfume: Joy. Tiene que ser ella; esa fragancia no huele así en nadie más, ni siquiera en su madre. ¡Está aquí!

¿Es el mismo día? ¿Conseguiré verla? No te marches todavía. ¡Quédate! ¡No te vayas!

Movimiento; cambio.

Desorganización total. No veo una mierda y soy como un titiritero pillado en plena siesta, que se tambalea entre bastidores e intenta encontrar las cuerdas adecuadas, rebuscando en un enmarañado ovillo. ¿Brazos? ¿Piernas? ¿Qué trozo mueve qué trozo? ¿Dónde está el manual de instrucciones…? Oh, Dios, no me digas que tendremos que aprenderlo todo de nuevo, ¿verdad?

Ojos; ¡abríos, joder!

¡Moveos, manos!

Pies; venga, ¡haced vuestro trabajo!… ¿Hay alguien?

Tómatelo con calma. Túmbate y piensa en Escocia. Tranquilízate, tío. Respira, siente como fluye tu sangre, siente el peso opresor de las sábanas y la manta, siente el cosquilleo del tubo de tu nariz…

… No puedo oír a nadie hablar por aquí cerca. Solo el murmullo sordo de la ciudad. Una brisa ligera se ha llevado el aroma de su perfume… Seguro que ella ya no está. Y el color de la sangre seca sigue aquí…

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