MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos
- Автор: MOLINA MAURICIO ARANGUREN
- Язык: испанский
- Жанр: Биографии и мемуары
Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:
De ah� en adelante me hizo preguntas sobre la estructura y funcionamiento de las AUC, de todo lo que le respond�a tom� nota. Al terminar la reuni�n conclu� que el Gobierno s�lo buscaba nuestra ayuda para despejarle el Sur de Bol�var al ELN.
En esa reuni�n se plane� la siguiente y se acord� que me reunir�a con el Estado Mayor de la Autodefensa para comunicarle lo discutido. Los comandantes recibieron con incredulidad los resultados del primer encuentro con el Gobierno. S�lo el comandante Casta�o estuvo conforme con lo sucedido y recomend� el despeje de por lo menos dos municipios. Recuerdo como les insisti� a las del Estado Mayor: �Hay que ayudarle al Gobierno�.
La propuesta de los dos municipios tom� fuerza pero el comandante Salvatore Mancuso advirti� el peligro rendirle los municipios a la guerrilla y propuso despejar solo el Tiquisio.
Entonces intervino el comandante Juli�n: �Si entregamos los dos o los cuatro municipios, el ELN deja que las FARC paralice a Colombia en 72 horas. Taponan la troncal del Magdalena, principal autopista hacia los puertos mar�timos, y en Barranca suspender�an el bombeo de gasolina de la primera refiner�a del pa�s�. La �ltima propuesta se someti� a votaci�n y la decisi�n fue despejar s�lo un municipio, el de Tiquisio. Terminada la cumbre de comandantes, Carlos me dijo en privado: �Ofr�zcale al Gobierno los dos municipios, que yo trabajo esto con el Estado Mayor para establecer una nueva votaci�n y aprobar el despeje como se lo hab�amos sugerido al Gobierno�.
La segunda reuni�n con el Gobierno se realiz� veinte d�as despu�s. De nuevo en el Gun Club. Por esos d�as hab�an ocurrido unas fuertes incursiones de la Autodefensa en el Putumayo, y Guillermo Fern�ndez de Soto comenz� la reuni�n pidi�ndome explicaci�n por lo sucedido. Me dijo: �Hay que parar estos ataques que son poco convenientes para las conversaciones que estamos sosteniendo�.
En el Estado Mayor se hab�a acordado detener las incursiones de la Autodefensa para propiciarle buen ambiente al di�logo con el Gobierno y esto lo puse en conocimiento del canciller Fern�ndez de Soto en ese momento. De manera unilateral creamos el primer compromiso con el Gobierno del presidente Pastrana.
Luego le reiter� la propuesta de la Autodefensa, despejar solamente los dos municipios: Simit� y Cantagallo o Cantagallo y San Pablo. Le manifest� tambi�n una nueva alternativa, un solo municipio, Tiquisio.
En esa reuni�n no se avanz�. Permanec�amos en el mismo punto porque el canciller s�lo nos dijo: �Voy a transmitir la contrapropuesta al ELN�.
Despu�s nos enteramos por otros medios de que la respuesta a la alternativa ofrecida, fue una gran carcajada de Antonio Garc�a, comandante del ELN. Ellos siguieron exigiendo los cuatro municipios que las Autodefensas ya les hab�an quitado en el campo de batalla.
Pas� m�s de un mes y no escuchamos noticias del Gobierno. Sin embargo notamos que el ELN se mostraba cada vez m�s fuerte en sus declaraciones; como si se le hubiera aprobado el despeje. En la comunidad internacional regaron el cuento de que ya estaba todo listo. Interpretamos el silencio del canciller Fern�ndez como una forma de ignorarnos. Algo suced�a y era que el decreto de la zona de despeje para el ELN estaba firmado, s�lo faltaba hacerlo p�blico. El comandante Casta�o se enter� y convoc� una reuni�n urgente del Estado Mayor donde expres�: �Todo indica que el Gobierno nos ha estado utilizando. Nos quieren mantener quietos, mientras le entregan la zona a la guerrilla�.
Entonces se decidi� promover un paro en contra de la zona de despeje para el ELN. Ten�amos que hablar con las comunidades en la zona y llegar a un acuerdo para la masiva movilizaci�n. Cuenta Juli�n, comandante del Sur de Bol�var, que en la Autodefensa nadie sab�a organizar un paro y fue la comunidad la que lo traz�, pues le dijeron: �No se preocupe comandante, que cuando la guerrilla mandaba en la regi�n, nos ense�� c�mo adelantar un buen paro�.
El Gobierno desestim� la primera movilizaci�n, pero con el paso de los d�as se acrecent� el bloqueo gracias al apoyo de los habitantes de la zona. Al completarse diez d�as de paro surgieron nuevas protestas en otros lugares del pa�s contra los efectos del primer paro. El pa�s comenz� a vivir un caos en sus principales v�as. Los transportadores fueron bloqueados y resultaron muy afectados por el taponamiento de la troncal del Magdalena. Ese d�a comprobamos lo desastroso que resultaba un paro en aquella regi�n, y con mayor fuerza se mantuvo la posici�n de no entregarle la zona a la guerrilla.
El paro tom� unas dimensiones que ni nosotros mismos nos imaginamos. Entonces, ah� s�, volvi� a aparecer el canciller Fern�ndez a trav�s del parlamentario Luis Carlos Ordosgoitia, quien por tel�fono me dijo: �Estoy con el Presidente y con el se�or con el que nos reunimos�. No le gustaba mencionar al ministro Fern�ndez pero de igual manera me lo pas�. Nos saludamos y el canciller me pregunt�: ��C�mo solucionamos el problema en el Sur de Bol�var?�
Le contest�:
�Este paro es la consecuencia de no manejar las cosas tal cual como los dos las conversamos. Nuestras sugerencias no han sido tenidas en cuenta y no hay razones para continuar las conversaciones como se han venido dando�.
Entonces el canciller replic�:
�Pero nosotros creemos que todo est� igual, lo conversado se ha respetado y tenemos intenciones de seguir reuni�ndonos pero necesitamos que se levante el paro lo m�s pronto posible, ya que el Presidente se encuentra preocupado por las consecuencias que ha acarreado�.
No era el momento para recriminar al Gobierno sus intenciones a espaldas nuestras. Era necesario volver a aparecer atractivos para futuras conversaciones. Reflexion� sobre la gravedad del paro y le coment� al Ministro: �D�jeme, yo hablo con Carlos Casta�o y le aviso qu� se puede hacer�.
Al comunicarme con el Comandante, le suger� levantar como fuera el paro pues el objetivo ya estaba cumplido, restablecer�amos los di�logos con el Gobierno, pero me contest�: �Este paro ya adquiri� vida propia, doctor Mario. Ser� cada vez m�s dif�cil terminarlo. Hablar� con el comandante �Juli�n� y le aviso�.
En ese momento Casta�o interrumpi� solicitando mi atenci�n:
-�El paro se creci� de una manera impresionante. El movimiento civil �No al despeje� manten�a bloqueada la troncal del Magdalena Medio en varios lugares y ocurrieron otras protestas no relacionadas con la nuestra, como una marcha de paneleros en Bogot�, una por servicios p�blicos en Barranquilla, otra en la Guajira por el presupuesto departamental y otra en Caucasia por un desembolso que la Naci�n a�n no le hab�a realizado a la Alcald�a. A �stas se sum� una movilizaci�n de transportadores en Bucaramanga, en contra de los bloqueos de v�as producidos por el movimiento �No al despeje�.
El pa�s estaba paralizado y el presidente Pastrana me mand� decir con el doctor Mario: �Tenga sensatez: usted sac� esa gente, pues ahora ll�vesela de regreso�.
Yo sab�a lo comprometida que estaba la gente con el paro y lo dif�cil que ser�a solicitarles que lo suspendieran. Entonces le envi� otro mensaje al Presidente: �Reconozco que fui el promotor de ese paro pero lo que comenz� siendo un movimiento local de protesta social justa, desemboc� en otra cosa. Tratar� de persuadir a esta gente, pero no ser� f�cil�. Y el Gobierno me respondi�: �Pregunta el Presidente �que si usted est� dispuesto a decir lo anterior por escrito y hacerlo p�blico?
Si el gobierno se declara en comit� permanente de negociaci�n, por supuesto. El Gobierno inici� di�logos y se hizo un documento en el que yo les hac�a un llamado p�blico a las organizaciones Asocipaz y movimiento �No al despeje� para que levantaran la protesta pero les met� un mico: �No obstante considerar justa la protesta, invito a los promotores de la movilizaci�n a buscar salidas distintas�. Luego llam� a los promotores y les dije: �Se�ores, es mejor levantar el paro�.
�D�nos una cita�, me contestaron y yo me opuse por encontrarme al margen de la ley y resultar nocivo para los dirigentes de la protesta social�.