Cartas Para Claudia
- Автор: Bucay Jorge
- Язык: испанский
- Жанр: Психология
Электронная книга - «Cartas Para Claudia». Краткое содержание книги:
– Es verdad.
– Por otra parte, lo que vos pedís es que te sostenga, no que te contenga.
– Fritz, soy muy débil, en realidad soy débil. Estoy harto de esta fortaleza que los demás, todos los demás, creen ver en mí.
– Aquí está un nene chiquito haciendo un berrinche.
– Bueno, ¿y qué? ¿no puedo hacer un berrinche de vez en cuando?
– ¿De dónde habrán sacado los demás la idea de la fortaleza?
– De mí…
– Hace un rato dijiste una frase: "Soy un débil, en realidad soy débil, estoy harto”, etc… Tratá de invertir esa frase, cambiando débil por fuerte y de escuchar esa frase nueva para ver cómo queda.
– Soy fuerte. En realidad soy fuerte, estoy harto de esa debilidad que los demás creen ver en mí.
– ¿Te suena? ¿Cuántas veces habrás dicho esta frase a los demás” durante tu vida? ¿Cuántas veces te la habrás recitado a vos mismo?
– Muchas…
– Es imposible para las personas aceptar un cambio de ciento ochenta grados en la estructura de los otros. Quizás si dejaras de vender fortaleza, si permitieras salir tu debilidad sin que detrás esté el exigente poniendo condiciones, si le dieras tiempo a Dios además quizás podrían contenerte.
– Qué tonto, estoy pensando que no es ese el Jorge que les gusta, no es ese Jorge el que necesitan.
– ¡Ah!, entonces vos no querés que te entiendan, ni que te quieran, ni siquiera que te acepten. Lo que vos querés es que te necesiten.
– Eso me duele. Me lastima terriblemente.
– Parece que este es el camino.
– Sí, este es el camino. Es la ruta donde siempre me atasco. Mi necesidad de valoración.
– No te frenés, dejate sentir esto.
– Quiero que me valoren.
– Ponélo en alguien frente a vos. Ese alguien es todos ”los demás”.
– Quiero que me valores, quiero que me reconozcas, quiero que me necesites.
– ¿A quién le hablás? ¿a quién le estás diciendo esto?
– …No sé, a todos.
– ¿También a tus pacientes?
– No, a ellos no. Con ellos es diferente, con ellos mi intención es que no me necesiten, que no dependan. No, no es a ellos.
– ¿A quién? ¿A quién le estás diciendo que te va?
– Supongo que es otra vez a mi papá.
– Decíselo a tu papá.
– Papá, quisiera que me necesites, que me valores, que me reconozcas; pero sobre todo, que me lo digas. Yo sé de tu reconocimiento frente a los demás; pero a mí, papá, a mí nunca me dijiste que estabas orgulloso de mí. A mí, papá, nunca me recibiste nada que no fuera gratuito, o de poco valor. Papá, nunca supiste recibir. No te bancás la idea de necesitar al otro.
– Sé tu papá.
– (Como papá) Es verdad y ¿sabés que?: Hijo, ahora me doy cuenta de que vos y yo somos iguales también en esto. Porque esto es lo mismo que te pasa a vos. ¿No es cierto?
– ¿No es cierto?
– Sí, es verdad.
– Contale a tu papá lo que sentís ahora.
– Papá, papito, siento que ya es tarde para vos. Siento que es tarde para esperarte y que me enseñes a recibir. Sin embargo, no es tarde para mí, papá. Quiero aprender a recibir, quiero aprender a dejarme sostener, quiero aprender a tener pares, papá, no hijos: pares. Y en cuanto a vos, papá, no voy a esperar más que recibas.