Cartas Para Claudia
- Автор: Bucay Jorge
- Язык: испанский
- Жанр: Психология
Электронная книга - «Cartas Para Claudia». Краткое содержание книги:
yo soy un poco cada uno de ustedes…
Y era cierto, me daba cuenta de algo que ya sabía: “me pasa lo mismo que a todos”.
Aprendí que el punto en común es nuestro ser personas (en el más estricto sentido de la palabra).
Hoy me pregunto si fueron nuestras cosas en común o nuestras diferencias, las que permitieron nuestro funcionamiento como grupo. Me contesto que fue la suma de ambas.
A pedido de los terapeutas, nos recostamos en el piso. Con su ayuda, nos relajamos e hicimos un ejercicio de exploración de los sentidos. Primero, sentir el aire entrando y saliendo de los pulmones. Pensar que respiro más de mil quinientas veces por día y en es momento me parecía que nunca antes había sido consciente del aire en movimiento en mis bronquios y pulmones. Redescubrí así el oído, el olfato, el gusto y, por último, el tacto: recorrer mi propio cuerpo, encontrar sus salientes, sus huecos, su temperatura, su textura…
Yo estaba muy sorprendida y también muy confundida. Era el final del primer encuentro. Se nos pidió que fuéramos a nuestras casas a descansar. La consigna era: “Hasta el día siguiente, hablar lo menos posible”. Esta tarea asignada buscaba, me pareció, provocar el contacto de cada uno consigo mismo.
Aumentar, como diría Perls, el darse cuenta del mundo de adentro. Y así fue. Nunca antes, creo, había sido tan consciente de mis sensaciones corporales y sensoriales.
Nuestro encuentro a la mañana siguiente fue muy cálido y sincero. Empezamos el trabajo con un ejercicio que debíamos hacer de a dos: uno adoptaría una postura corporal cerrada frente al mundo y el otro lo ayudaría a abrirse.
Recuerdo ahora lo hermoso de este contacto entre nosotros. Las caricias, el calor, el olor de mi compañero me llenaban de satisfacción. Y el placer de sentir que lo ayudaba a abrirse me hizo sentir feliz. Antes del almuerzo, realizamos un ejercicio que consistía en agredir en forma verbal a cada uno de los miembros del grupo. Debíamos agredirnos directamente, frente a frente. Como consigna, se nos indujo a conectarnos con nuestra propia capacidad de agresión. Nos pedían que fuéramos hostiles, que nos miráramos con rabia, que tratásemos de darnos cuenta de todo aquello que no nos gustaba del prójimo.
A medida que el ejercicio avanzaba, el clima se iba caldeando y muchos de los integrantes se levantaban cada vez con menor distancia de tiempo. Entretanto, el equipo terapéutico se había repartido hojas con el nombre de cada integrante, donde se registraba cada palabra utilizada como agresión.
Luego, durante el almuerzo, cada integrante debió representar el papel constituido por todas las agresiones que había dicho a los otros compañeros y que no reconocía como propias.
Con no poca sorpresa, cada uno de nosotros iba conectándose con las partes propias negadas por nuestra falsa búsqueda de aceptación. Las resumíamos como propias y nos responsabilizábamos por ellas.
Después realizamos un ensueño dirigido. Me guiaron en una visita a un imaginario museo de mi vida. Allí me encontré con situaciones importantes de mí historia y, por supuesto, con aquellas situaciones inconclusas que, para la Gestalt, están detrás de nuestras conductas inadecuadas. Todo el resto del laboratorio lo dedicamos a trabajar estas situaciones ensoñadas. Era maravilloso asistir al proceso de descubrimiento de cada uno de mis compañeros.