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MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos

Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:

Este libro es algo más que las confesiones de Carlos Castaño, uno de los principales actores de la guerra colombiana hasta su misteriosa desaparición, en abril de 2004. El testimonio de este criminal de guerra es un reflejo de la descomposición de la sociedad colombiana, de la suciedad de un conflicto armado que hace años dejó de ser ideológico. Un documento periodístico que ayuda a conocer mejor a una persona que, desafortunadamente, influyó de manera decisiva en la Colombia actual y que ha sido uno de los protagonistas de los episodios más trágicos de las dos últimas décadas. Contribuye también, a comprender que las Autodefensas Unidas de Colombia no son los hijos díscolos del gobierno de turno y de los militares, sino que funcionan de manera autónoma, aunque con frecuencia las autoridades no las han combatido, se han beneficiado de sus actuaciones e inlcuso les han facilitado la comisión de actos ilegales.
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En contraste, la Autodefensa cree que para enriquecer las regiones se necesita seguridad y para que la haya, debe haber autoridad a trav�s de un estado fuerte; eso se traduce en orden. Defiendo el r�gimen capitalista, no el salvaje neoliberalismo, y aspiro a que el capital cumpla una funci�n social. �Y que no vengan con cuentos! En el mundo globalizado actual no hay otro sistema para inventar e implantar, el mismo socialismo moderno tiene mucho de capitalismo. El comunismo, que pretenden negar las FARC y llevan en las entra�as, ha resultado una gran mentira, un triste recuerdo hist�rico que dur� menos de un siglo. El mejor ejemplo se palpa al visitar las regiones donde nos encontramos nosotros y en las que vive la guerrilla.

Casta�o hizo un pausa. Una nube de polillas negras de medio cent�metro y alas negras nos invadieron la cara, las manos, la mesa y el caf�. Mi forma de espantarlas parec�a un juego para ellas.

Casta�o sonri� y me dijo:

-�Tranquilo, estos bichos no hacen nada distinto a molestarlo a uno. Si no se van, toca meternos en la carpa porque despu�s nadie aguanta. �Guardia! Encienda un fogata que lo �nico que las espanta es el humo.

-�Por seis meses usted secuestr� a los familiares m�s cercanos de cinco hombres del secretariado de las FARC. Nunca antes un comandante guerrillero hab�a sentido en carne propia el drama de un secuestro. �Qu� lo impuls� a llevarlos a cabo?

La guerrilla pens� que pod�a presionarme al secuestrar a una pariente cercana y de mi afecto. La familia es el lado d�bil en una guerra. Por su rescate exigieron cinco millones de d�lares. Como respuesta, orden� la retenci�n de familiares de los miembros del secretariado de las FARC: el hermano de �Alfonso Cano�, la hermana de �Pablo Catatumbo�, la madre de �Iv�n M�rquez�, la hermana de Ricardo Palmera, alias �Sim�n Trinidad� y tambi�n detuve al padre de otro de ellos. Despu�s de mantenerlos bajo mi poder, le mand� a decir a la guerrilla: �trat�monos con suavidad que conmigo la cosa es distinta�.

Canjear a mi familiar resultaba de vital importancia, pero descubrimos que la guerrilla vigilaba a otros familiares. Por esto decid� retenerles parte de sus familias y le demostramos a las FARC que si empantanan la guerra, el agua sucia corre tambi�n sobre ellas; ese era el mensaje.

Les rogu� me devolvieran mi pariente y negaron que la ten�an en su poder. Entonces les mand� decir: �Mi tragedia es la guerrilla; si no la tienen, ustedes se encargan de que me aparezca�.

Son tan descarados que continuaron negando el secuestro; tres meses despu�s inventaron un cuento y la soltaron. Proced� igualmente con sus familiares en mi poder.

Casta�o hizo un pausa y como recordando a alguien dijo:

-�Janeth Torres, la hermana de �Pablo Catatumbo�, comandante del bloque suroccidental de las FARC y miembro del secretariado, no deseaba partir.

No le relatar� aquella historia completa debido a mi gratitud por ella. La lealtad de nuestra amistad construida durante su cautiverio me ahorr� varios males, entre ellos la c�rcel.

-��Ella fue la famosa hermana de un guerrillero de las FARC con la que usted tuvo un romance? -le pregunt�.

Casta�o sonri� y call� por unos segundos, como quien oculta un secreto y no desea hablar del tema, pero la curiosidad lo inquietaba.

-��Como as� que famosa?

-�Se sabe que Janeth, la hermana del comandante �Pablo Catatumbo� de las FARC, tuvo un romance con usted, pero nadie relata detalles de la historia. �C�mo ocurri�?

-�Sucedi� el 15 de diciembre de 1996. No vest�a uniforme camuflado y hab�a dejado la escolta cerca al corregimiento de Arboletes, donde cen� con ella. Bail� con Janeth en Trinidad, un caser�o cercano, y esa noche me tom� dos cervezas. Salimos al amanecer y me venc�a el sue�o. Ella me pidi� manejar y acept�. Me dorm� y Janeth se apart� de la v�a pavimentada que conduce a Monter�a, perdi� el control de la camioneta a tanta velocidad que nos volcamos, el veh�culo dio cuatro vueltas como un dado en una mesa de juego. Qued� inconsciente y con un brazo fracturado en dos partes, listo para una cirug�a por la gravedad de la lesi�n. Me despert� en urgencias del hospital de caridad de Monter�a. Mi brazo estaba entablillado y la herida abierta. Se me alcanzaba a ver el hueso. Pens� en Janeth, a quien divis� en el corredor hablando con dos polic�as. Al salir los agentes a un patio aleda�o Janeth se acerc� y me dijo: �Usted se llama Pedro Mart�nez y yo Claudia P�rez. Ignoran su verdadera identidad�.

Le contest�: �Qu� va, nos escapamos inmediatamente!

Result� una ventaja no ir uniformado. Tambi�n tuve la suerte de perder mi pistola en el accidente y que ella no me denunciara a pesar de haberla secuestrado.

Desde la ventana Janeth ve�a hablar a los polic�as y exclam�: �no podemos esperar un segundo!

Me encontraba d�bil, descalzo, en pantaloncillos y con un golpe en la cabeza, que sangraba, inclusive con las suturas. Levant� fuerzas no s� de d�nde, me apoy� en Janeth y salimos de la sala de urgencias. Caminamos hasta la calle y sosteniendo con una mano la bolsa de suero, ella detuvo un taxi. �La hermana de un comandante guerrillero me salv� de morir y de ir a la c�rcel!

Nos dirigimos hacia la �Quince�, una finca de la Autodefensa donde solicit� un helic�ptero para trasladarme a una cl�nica en Medell�n. Yo me dorm� en un sof� esperando. Cuando abr� los ojos se encontraban Teresita mi cu�ada y Janeth. Nos montamos en el aparato mientras organizaba la entrega de Janeth. En la grabaci�n de mi llamada a Caracol Radio, para oficializar la entrega, se alcanza a escuchar el sonido del helic�ptero en el fondo.

Aterrizamos en las afueras de Medell�n en un potrero, junto a un cerro, al borde de la carretera. Aunque yo le comuniqu� a Janeth que se marchara tranquila y que le agradec�a su ayuda, ella no quer�a partir y me acompa�� hasta el momento de la cirug�a. Despu�s estuvo en mi casa y ah� nos despedimos embriagados de tristeza.

Casta�o se puso de pie y solt� su risa sin medida.

-��Y no le cuento m�s, por rana!

Sin embargo, le pregunt�:

-��C�mo termina uno bailando con una secuestrada? �D�nde naci� el romance, Comandante? No evada el tema.

-�No acostumbro a amarrar a mis secuestrados. Duermen escoltados pero yo los visito y me gusta hablar con ellos. Janeth no era la excepci�n. Durante los cuatro meses y quince d�as que permaneci� como reh�n, la visitaba con m�s frecuencia que a los dem�s y discut�amos delante de Ricardo S�enz, el hermano de �Alfonso Cano�, otro de los secuestrados. Andaba conmigo frecuentemente hasta el d�a del accidente.

-��Qu� le dec�a ella de su hermano guerrillero?

-�Ella quiere a �Catatumbo� como una hermana quiere a un hermano. El comandante guerrillero es mi enemigo, pero Janeth una mujer y yo un hombre. Lo que ella necesitaba en ese momento.

Sonre� y pens� que alg�n d�a contar� la historia completa. Retir� mi mano del pocillo, evad� las polillas, tom� un sorbo de caf� y el comandante retom� la palabra:

-�Le confieso que yo cre�a a los guerrilleros unas lumbreras intelectuales, hasta que poco a poco los fui conociendo y me desilusion�.

-��Cu�l es el hombre m�s importante de las FARC en la ilegalidad y la legalidad?

-�En el mundo irregular, sin duda, Alfonso Cano. En la legalidad la guerrilla tiene gente como Hern�n G�mez, ex catedr�tico que vive en Rionegro, Antioquia. En estos d�as por curiosidad envi� un comando a verificar d�nde reside. Es bueno que la guerrilla conozca esto para que no piense err�neamente que no fuimos capaces de ejecutarlo. No quisimos, que es diferente. Una de las fichas claves de las FARC y su Movimiento Bolivariano es �l. �ltimamente escucho las conversaciones entre G�mez y �Alfonso Cano�. Hablan de lo que habla un hombre de izquierda con un guerrillero, no un guerrillero con un guerrillero. Por eso no lo tocamos. Hay muchos casos como �ste en el pa�s.

-�Veo que es recurrente su referencia al comandante �Alfonso Cano�.

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