MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos
- Автор: MOLINA MAURICIO ARANGUREN
- Язык: испанский
- Жанр: Биографии и мемуары
Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:
-�Si un embarque de droga sale por una de las zonas controladas por las AUC y el �narco� se torna �agradecido� al decidir colaborar con su causa, �qu� pasa con ustedes?
Esto convierte a la Autodefensa en c�mplice del narcotr�fico, al permitirlo, pues nos beneficiamos de ese dinero. Es necesario partir de una apreciaci�n m�s general y llegamos a la respuesta indicada.
La guerra en Colombia cambi�. Dej� de ser pol�tica, ahora es econ�mica y �narca�. Esto lo debe saber el mundo para que entienda por qu� hay que encontrarle una salida negociada al conflicto. Si la econom�a colombiana est� ligada al narcotr�fico, el conflicto armado no tiene por qu� ser la excepci�n.
Le contar� algo que me llam� mucho la atenci�n hace unos a�os y as� se dar� cuenta de las cosas que suceden en el pa�s. En una �poca me dio por prohibir que salieran embarques de coca�na por las playas del Caribe en Turbo, Antioquia. �No se imagina el problema!
Nunca antes algunos miembros de la fuerza p�blica me persiguieron de forma sistem�tica en esa zona. Hay que saber decir esto, porque no solamente me matan a m� sino a usted. Hoy la Autodefensa controla el golfo de Morrosquillo y el litoral Caribe, pero si mi intenci�n fuera evitar el narcotr�fico �ser�a posible para nosotros controlar metro a metro las costas, de d�a y de noche, teniendo a la fuerza p�blica y a la guerrilla detr�s? No creo, y con mayor raz�n lo advierto, cuando tengo conocimiento de que por ah� salen miles de kilos de coca�na al mes. Si la fuerza p�blica no lo ha logrado ni pretende conseguirlo, fue iluso que yo lo hiciera. La Autodefensa es antisubversiva y no �antinarca�. De igual forma, los cargamentos de coca�na parten por los aeropuertos legales y puertos como el de Buenaventura.
Hace poco le escrib� a la embajadora de los Estados Unidos en Colombia y a las agencias de seguridad americanas: �Contin�o persuadiendo a los narcotraficantes para que se sometan a la justicia norteamericana. Creo tener toda la autoridad moral para liderar este proceso, pues siempre he sido enemigo del narcotr�fico. Y si mi actitud de autorizar a algunos frentes de la Autodefensa a financiarse con la coca en zonas donde econom�a es la il�cita me sumerge en el flagelo del narcotr�fico, estoy dispuesto a someterme a la justicia norteamericana. Pero nunca lo har� mientras exista una �narcoguerrilla� en Colombia�.
Hoy en d�a, cada una de las fuerzas aliadas que conforman las Autodefensas Unidas de Colombia tienen �due�os� y ellos son los que ayudan al sostenimiento econ�mico de los patrulleros de la Autodefensa. Los �due�os� no tienen injerencia en lo militar pero al financiar a nuestros hombres, los mismos que controlan la regi�n, ellos reciben seguridad en sus negocios l�citos o il�citos. A ellos se les dice: �Manejen las finanzas y enriqu�zcanse, pero el mantenimiento de la Autodefensa y los aportes a otros frentes valen tanto dinero�. En otras palabras, yo les digo: �Esc�dense pero el mando militar lo tengo yo y la tropa debe estar dedicada en un ciento por ciento a actividades antisubversivas�.
Aunque a�n no visten uniforme camuflado, los �due�os� hacen parte de la Autodefensa y su compromiso es respetar los estatutos y lineamientos del Estado Mayor.
Al poner ellos a producir una regi�n para sus intereses y los nuestros, avanzamos con mayor rapidez y recuperamos para el Estado los territorios que antes le pertenec�an a la guerrilla. Yo exalto dentro de la organizaci�n el ejemplo que dan los frentes que se financian con negocios l�citos, pero es innegable que los que reportan m�s ingresos a las AUC son los que operan en zonas de cultivos il�citos. La guerra no se podr�a financiar con los dineros que donan los ganaderos, los agricultores o los empresarios.
Actualmente ejercemos control y cobramos impuesto en quince mil hect�reas de coca en el Putumayo, antes de las FARC y obtenidas en combate. Tambi�n dominamos en el Sur de Bol�var, donde antes lo hac�a el ELN. Ahora controlamos cerca de veinte mil hect�reas sembradas por la subversi�n. En la zona del Catatumbo existen m�s de treinta mil hect�reas de cultivos il�citos, la mitad controladas por las FARC y la otra por la Autodefensa.
El dominio sobre las zonas de cultivos il�citos y el narcotr�fico terminaron por acentuar y hacer cada vez m�s, dentro de las Autodefensas Unidas de Colombia, una tendencia dictatorial sin escr�pulos en sus m�todos de financiaci�n y otra tendencia moderada, hasta puritana, podr�amos decirle. La situaci�n en la Organizaci�n se complic� cuando algunas personas quisieron subirse al tren de la Autodefensa, al darse cuenta de que la fuerza civil antisubversiva ten�a futuro, que exist�a la posibilidad de retorno a la normalidad social.
Esta situaci�n cre� fisuras en la organizaci�n y el sector de las AUC m�s cercano a m� dec�a: �Hay que crecer despacio; es preferible ganar la guerra poco a poco y no hacernos el haraquiri al derrotar a la guerrilla sin reflexionar sobre las consecuencias de la financiaci�n il�cita. Con dinero se compran equipos y armas pero una voluntad f�rrea a toda prueba no la da sino la conciencia pol�tica de luchar por un bien com�n, no por intereses particulares�.
La tendencia que no tiene escr�pulos quiere crecer r�pidamente para ganar la guerra a toda costa, no se detienen a pensar en los m�todos militares ni de financiaci�n. Han dicho: �Si toca exportar coca�na para el norte con el fin de ganar la guerra, habr� que hacerlo; primero esto que secuestrar gente honesta�.
Las guerras son para ganarlas, pero frente a esta idea soy muy cr�tico y me defino como moderado al recordarles: �Muchas veces al ganar la guerra, usted tambi�n la puede perder, igual que el derrotado. Acu�rdense del Rey Pirro y su victoria �p�rrica�. Es f�cil quedar solo frente al mundo, como una bestia o un bandido.
Los miembros de la tendencia moderada coincid�an conmigo: �Los escr�pulos a veces no son compatibles con la guerra, pero el equilibrio debe existir y no podemos dejar que una tendencia supere a la otra. El dinero se necesita y se debe conseguir de una u otra forma, pero recuerden que sin moral, disciplina e ideales no hay nada. Tanto d�lar corrompe�.
�stos son los miembros de la Autodefensa que antes de pensar en ellos, buscan el bienestar de Colombia. Otros difieren al pensar primero en su beneficio personal. Buscan enriquecerse y por el camino derrotar a la guerrilla.
Para entender m�s a fondo lo que digo, recuerdo al humorista Jaime Garz�n, quien en su programa comentaba despu�s de alg�n acontecimiento de importancia: �Y el gringo ah텔. Bueno, yo creo que habr�a que a�adir otra constante en Colombia: �Y el narco ah텔.
Siempre he sostenido y no me queda la menor duda de que el narcotr�fico es el pilar que mantiene el conflicto armado en Colombia, lo alimenta, degrada y multiplica.
XV. LAS FARC ENTRE EL ROMANCE Y LA MUERTE
El piloto concentr� su atenci�n en los instrumentos de vuelo y, sin mirarme, dijo:
-�Vamos hacia el Nudo del Paramillo, en una monta�a bien adentro. All� lo est� esperando el comandante Casta�o. �Conoce? -me pregunt�.
-�No, nunca he ido a esa zona.
-�Entonces va a disfrutar el vuelo -exclam�.
Levant� el helic�ptero Bell Ranger del potrero cercano a la finca donde yo hab�a pasado la noche despu�s del encuentro con Hern�n y don Rodrigo, en Monter�a.
Ante m� se extend�a el inmenso y hermoso Valle del Sin�. Una mesa de billar gigante con �rboles tupidos, separados unos de otros en desorden. S�lo se apreciaban las reses y al ganar altura se insinuaba el r�o Sin� como una extensa culebra.
-�Mauricio-llam� mi atenci�n el capit�n.
Los cerros al frente son el final de la cordillera de los Andes y en Colombia, el extremo norte de la Cordillera Occidental.
-��Qu� tan grande es el Nudo del Paramillo? -le pregunt�.
-�Muy grande. Todas las monta�as que ve aqu� son el Paramillo. Ignoro sobre cu�ntos kil�metros se extiende pero s�lo el parque natural consta de cuatrocientas sesenta mil hect�reas. Desde aqu� ya se alcanza a ver el r�o San Jorge, al otro lado del Sin�; el Paramillo comienza en Antioquia y termina en C�rdoba.