MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos
- Автор: MOLINA MAURICIO ARANGUREN
- Язык: испанский
- Жанр: Биографии и мемуары
Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:
-�Por eso me comentaba Casta�o que en esta selva cabe todo el Ej�rcito, las Autodefensas y la guerrilla juntos, y si no desean combatir no lo hacen -le coment�.
El piloto contest�:
-�En esa zona hay miles de estribaciones monta�osas de cien metros de altura, como el que se ve a su lado, y monta�as hasta de 3.960 metros, como aquella all� arriba. Aqu� encuentra selva con temperaturas desde dos hasta veintisiete grados. Aterrizar no es f�cil dada la altura de los �rboles. Pero el helipuerto donde descenderemos es perfecto, aunque debemos efectuar una espiral forzada.
En el peque�o claro deforestado me esperaban Casta�o y su novia Kenia que al bajarme del aparato me sorprendi� al decir: -Hola y hasta pronto, Mauricio.
El helic�ptero continuaba encendido esper�ndola. Se despidi� del comandante con un beso y un abrazo corto. Casta�o y yo nos marchamos.
-��C�mo le fue en Monter�a? -me pregunt� Carlos Casta�o.
-�Me inform� del tema con rigor, pues don Rodrigo y Hern�n realmente lo conocen a usted. �Y Kenia por qu� se fue? -le pregunt�.
-�La Mandrila Mayor anda en los preparativos de la boda y apenas nos podemos ver uno o dos d�as.
-��Por qu� le dice Mandrila Mayor?
-�Porque es muy joven, aunque no tanto como mis hijos, los mandriles menores.
Casta�o sonri� y me present� el lugar:
-�Este sitio es un campamento temporal. S�lo se encuentran algunas carpas para dormir y una peque�a choza. Me agrada pasar el tiempo aqu� para ba�arme en una cascada que termina formando una espectacular piscina natural. Como ver� estamos en la mitad de ning�n lugar, para salir vivo y encontrar civilizaci�n es necesario caminar ocho d�as con un buen baquiano.
Arribamos a una quebrada cristalina, la portada de este libro, y Casta�o advirti� que no la atravesara para evitar mojarme los pies, pero ya los sent�a empapados. Como mis botas no eran impermeables, �l pretend�a que uno de sus hombres me cargara. Continuamos caminando por trochas escondidas en medio de la selva, hasta detenernos en una choza escoltada por tres tiendas de campa�a. Carpas color verde militar, separadas del terreno fangoso por un piso de bamb� y tablones de madera gruesa.
Nos sentamos en la mesa y Casta�o pronunci� el llamado que preced�a las largas entrevistas:
-�Guardia, traiga un termo de caf�, por favor.
Siempre discut�amos varios temas antes de centrarnos en uno pero esta vez, yo deseaba hablar a fondo sobre su principal enemigo, las FARC.
-��Por qu� la guerrilla no pudo evitar el nacimiento de un rival como la Autodefensa? -le pregunt� a Casta�o que serv�a caf�.
-�Sin duda, el gran error de las FARC consisti� en prepararse por m�s de treinta a�os para manejar una guerra irregular y nunca para defenderse de un enemigo irregular. La guerrilla permanec�a convencida de poder destruir a aquellos enemigos que le surgieran, con s�lo ejercer presi�n pol�tica nacional e internacional ante el paramilitarismo. Nunca imaginaron que nos legitim�ramos ante la sociedad, creando un discurso pol�tico, sustent�ndolo y aprendiendo a quererlo. A eso se sum� nuestro r�pido crecimiento. Fuimos tejiendo doctrina en el aire. Hoy en d�a ser�a una insensatez desconocer nuestra lucha pol�tico-militar, mucho menos la causa y justificaci�n de nuestra fuerza civil antisubversiva.
Ya que hablaremos de las FARC, le voy a revelar un secreto. El nueve de agosto de 1994 viaj� a Bogot� y dirig� el comando que ejecut� al senador Manuel Cepeda Vargas. Orden� su muerte como respuesta a un asesinato cobarde que perpetr� las FARC, fuera de combate. Luego envi� la siguiente raz�n al secretariado: �Se�ores, vamos a matarnos, pero en guerra�.
La guerrilla le coloc� una bomba de cien kilos de dinamita al general del Ej�rcito Carlos Julio Gil Colorado. Su muerte me afect� y mi reacci�n fue ejecutar a Cepeda. Las FARC sabe que le respondo de igual manera cada vez que plantean guerra sucia. Lo hice porque las FARC saben que yo les contesto cada vez que me hacen algo sucio.
Y d�se cuenta c�mo es la vida. Hace pocos d�as -�qu� iron�a y qu� deplorable justicia!- la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogot� me absolvi� de toda responsabilidad de ese crimen sin asignar yo un abogado en mi defensa.
Manuel Cepeda pertenec�a a las FARC y al que le quede duda alguna, averig�e el nombre del frente urbano de la guerrilla en Bogot�: Frente Manuel Cepeda Vargas.
Los hombres que realizaron la ejecuci�n no se encuentran detenidos. Fueron un polic�a retirado de nombre Pionono Franco y otro muchacho que ejecut� la guerrilla tiempo despu�s.
Me fue posible reaccionar r�pido tras la muerte del general Carlos Julio Gil Colorado porque Manuel Cepeda trabajaba para las FARC en la legalidad. Siempre lo mantuve vigilado. Interceptaba sus llamadas y escuchaba sus conversaciones. Todo el tiempo lo tuve en la mira para responder al juego sucio o para retenerlo y lograr un canje por un secuestrado clave. Manuel Cepeda no ocupaba un cargo dentro de las FARC pero era uno de sus hombres importantes. Fund� las juventudes comunistas y form� los cuadros pol�ticos m�s relevantes de la guerrilla.
Si a las FARC no se les demuestra su naturaleza mortal actuando de la misma manera que ellos lo hacen, ser�a imposible detenerlas. Por esa raz�n no acaban con la gente honesta en las capitales, ellos saben que de inmediato alguien les responde. Cada vez que lo hacen la enfilo contra las autoridades pol�ticas m�s importantes de la guerrilla, que siempre han estado amparadas en la legalidad. Si la Autodefensa no hiciera de vez en cuando una acci�n como �sta, aqu� a toda la gente de derecha la estar�an asesinando d�a a d�a las FARC. �As� son las guerras marxistas!
Para m� no han pasado inadvertidos asesinatos como el del doctor Jos� Raimundo Sojo Zambrano, atentados con dinamita como el de don Rodrigo Garc�a, o la muerte del catedr�tico Jes�s Bejarano. Nadie declar� que eran las FARC las que lo hab�a matado y yo s� que lo hicieron porque Chucho en su discurso reconoci� la posici�n de la Autodefensa. Despu�s me enter� de que el guerrillero Alfonso Cano dio la orden.
Aunque hoy aparezcamos como los m�s violentos, sostengo que son m�s radicales, implacables e intransigentes los movimientos izquierdistas que los derechistas. Tome por ejemplo el libro negro del comunismo, un documento hist�rico escrito por varios intelectuales franceses. Donde se citan tres millones de muertos, personas cuya voluntad no inclu�a ser comunistas. S�mele los muertos de Mao Zedong en China y los de Pol Pot. Ahora analice la historia de las FARC, que despu�s de 40 a�os de comunismo cerril, ahora resulta que son el �Movimiento Bolivariano�. Sim�n Bol�var se debe estar revolcando en la tumba con las numerosas fechor�as que han cometido las FARC en su nombre.
-��Hoy cu�l es su opini�n de las FARC?
-�Expreso mi punto de vista despojado de mi desprecio por esa gente, le contesto como ciudadano com�n y corriente: las FARC fue una mezcla de idealismo y conflicto social que en determinado momento de su historia escogi� crecer militarmente, sacrificando su realidad pol�tica. La consecuencia es su transformaci�n en la mayor multinacional del crimen, derivando sus ingresos de la extorsi�n, el secuestro y el narcotr�fico. Destinan la mayor parte de su aparato militar para esas actividades y perdieron cualquier respaldo popular en Colombia. Sin embargo, la voluntad de paz del pueblo colombiano y la internacionalizaci�n de la b�squeda de una soluci�n para nuestro conflicto las enfrent� a la necesidad de reconstruir aceleradamente su aparato ideol�gico.
-��Qu� va a suceder con las FARC seg�n su visi�n?
-�Es dif�cil saberlo pero si la raz�n y la prudencia vencen sobre la ambici�n y la violencia en su organizaci�n, la guerrilla jugar� un papel fundamental en el futuro pol�tico y social del pa�s. De lo contrario se convertir�n en un ejemplo a evitar en los manuales de la historia.
-��Aparte de las obvias, qu� diferencias existen entre las FARC y las Autodefensas?
-�La fundamental es la supervivencia de la guerrilla por medio de la anarqu�a y el desorden, en especial donde no existe una econom�a pujante. Mientras la Autodefensa busca enriquecer, la guerrilla busca arruinar. La subversi�n necesita mantener al pueblo devastado, con hambre, miseria, sin salud ni Estado. Entre m�s afligido est� el pueblo mejor es la revoluci�n, antesala del nuevo Estado dise�ado por ellos.