Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Zapatos de caramelo». Краткое содержание книги:

Tras revolucionar un tradicional pueblo del sur desde el mostrador de su chocolatería, Vianne ha cambiado su nombre por el de Yanne y regenta una confitería en el barrio parisino de Montmatre, donde quiere pasar inadvertida.
Su vida en París es monótona y convencional, tanto como su novio Thierry, y cree que casándose con él aportará estabilidad y normalidad a su vida, a la de su hija Annie, que ahora tiene 10 años, y a la de la pequeña Rosette.
Yanne, sola en la gran ciudad, encuentra en la joven Zozie una buena amiga hasta que se ve obligada a despertar sus poderes dormidos en la víspera de su boda, momento en que su viejo amor Roux reaparece en su vida.
1 ... 47 48 49 50 51 52 53 54 55 ... 106
Перейти на страницу:

Arriba se produjo un sonido: Rosette estaba despierta. El alivio me llevó a temblar.

Thierry lanzó una maldición.

– Tengo que ver a Rosette -afirmé.

Thierry emitió un ruido que no fue precisamente una carcajada. Me dio un último beso… y el momento pasó. Con el rabillo del ojo vislumbré algo dorado que brillaba en la penumbra, tal vez un rayo de sol o un reflejo…

– Thierry, tengo que ver a Rosette.

– Te quiero -insistió.

Ya lo sé.

Eran las diez y Thierry acababa de marcharse cuando entró Zozie, envuelta en el abrigo, con botas de plataforma color púrpura y una gran caja de cartón. Esta parecía pesar y vi que Zozie estaba algo arrebatada cuando, con gran cuidado, la depositó en el suelo.

– Lamento haber llegado tarde -se disculpó-. Lo que traigo es pesado.

– ¿Qué es? -quise saber.

Zozie sonrió, se dirigió al escaparate y retiró los zapatos rojos que durante las dos últimas semanas lo habían adornado.

– He pensado que toca un cambio. ¿Qué te parece si montamos un nuevo escaparate? Ya sabías que este no era permanente y, además, echo de menos los zapatos.

– Por supuesto -respondí y sonreí.

– Compré todo esto en el marché aux puces. -Señaló la caja de cartón-. Se me ha ocurrido una idea y me gustaría ponerla en práctica.

Miré la caja y enseguida a Zozie. Todavía abrumada por la visita de Thierry, la reaparición de Roux y las complicaciones que sabía que desencadenaría, la inesperada amabilidad de ese gesto sencillo me puso al borde de las lágrimas.

– Zozie, no tenías por qué hacerlo.

– No digas tonterías. Lo hago porque me gusta. -Me observó atentamente-. ¿Hay algún problema?

– Bueno, tiene que ver con Thierry. -Intenté sonreír-. Los últimos días su comportamiento ha sido muy raro.

Zozie se encogió de hombros.

– ¿Qué quieres que te diga? No me sorprende. Te va bien. Las ventas han subido y por fin la situación se encarrila a tu favor.

La miré con el ceño fruncido.

– ¿A qué te refieres?

– Me refiero a que Thierry todavía quiere ser Papá Noel, el Príncipe Azul y el rey generoso a la vez -replicó Zozie con toda la paciencia del mundo-. Estuvo bien mientras luchabas por salir adelante, ya que te invitó a cenar, te vistió y te colmó de regalos, pero ahora eres distinta. Ya no necesitas ahorrar. Alguien se llevó a su Cenicienta y puso en su lugar a una mujer de carne y hueso y tiene problemas para asimilarlo.

– Thierry no es así -lo defendí.

– ¿Estás segura?

– Bueno, tal vez un poco -reconocí y sonreí.

Zozie rió y yo con ella, aunque me sentí un tanto avergonzada. Está claro que Zozie es muy observadora. Me pregunté si no tendría que haberlo visto con mis propios ojos.

Zozie abrió la caja de cartón.

– ¿Por qué no te tomas el día de hoy con calma? Echa la siesta o juega con Rosette. No te preocupes. Si se presenta te avisaré.

Ese comentario me sobresaltó.

– Si se presenta, ¿quién?

– Vamos, Vianne, ya está bien…

– ¡No me llames así!

Zozie esbozó una sonrisa de oreja a oreja.

– Roux, está clarísimo. ¿A quién crees que me refería, al Papa?

Sonreí sin ganas.

– Hoy no vendrá.

– ¿Por qué estás tan segura?

Le conté lo que Thierry había dicho sobre el apartamento, sobre su decisión de que estuviéramos instaladas allí en Navidad, sobre los billetes de avión a Nueva York, sobre la oferta de trabajo que le había hecho a Roux en la rue de la Croix…

Zozie se mostró sorprendida.

– ¿Qué respondió? Si la acepta, sin duda necesita dinero. No creo que lo haga por amor.

Meneé la cabeza.

– ¡Qué lío! ¿Por qué no avisó que pensaba venir? Habría manejado la situación de otra manera. Al menos me habría preparado…

Zozie tomó asiento ante la mesa del obrador.

– Es el padre de Rosette, ¿no?

No respondí y le volví la espalda para encender los hornos. Tenía pensado hacer galletas de jengibre de las que se cuelgan en el árbol de Navidad, galletas brillantes, escarchadas y atadas con cintas de colores…

– Claro que es asunto tuyo -prosiguió Zozie-. ¿Lo sabe Annie? -Con la cabeza hice un gesto negativo-. ¿Alguien lo sabe? ¿Lo sabe Roux?

De pronto me quedé sin fuerzas y tuve que sentarme; me sentí como una marioneta a la que Zozie había cortado los hilos, por lo que me convertí en un enredo sin voz, impotente e inmovilizada.

– Ahora no puedo decírselo.

– Verás, tonto no es. Lo deducirá…

Agité la cabeza en silencio. Es la primera vez que tengo motivos para agradecer que Rosette sea distinta… Con casi cuatro años todavía parece una cría de dos y medio y se comporta como tal, por lo que deseo pensar que tal vez no se dé cuenta.

– Es demasiado tarde. Tal vez hace cuatro años, pero…, pero ahora no puedo decírselo.

– ¿Por qué? ¿Os peleasteis?

Se expresa como Anouk. De pronto me encontré intentando explicar también a Zozie que las cosas no son tan simples, que las casas deben ser de piedra porque, cuando aúlla el viento, solo la roca sólida impide que salgamos volando…

¿Para qué fingir?, pregunta él en mi mente. ¿Qué es lo que te lleva a tratar de encajar? ¿Qué tienen estas personas como para que quieras parecerte a ellas?

– No, no nos peleamos. Simplemente…, simplemente cada uno siguió su camino.

En mi imaginación surge una imagen repentina e inquietante: el flautista de Hamelín y los niños que lo siguen…, salvo el cojo, que se queda solo cuando la montaña se cierra tras el paso del músico…

– ¿Qué pasa con Thierry?

Me pareció una pregunta interesante. ¿Sospecha algo? Thierry tampoco es tonto, pero tiene una especie de ceguera que podría ser arrogancia, confianza o una mezcla de ambas. Por otro lado, desconfía de Roux. Anoche lo noté en su mirada calculadora, en el rechazo instintivo que el firme urbanita siente por el trotamundos, el gitano, el viajero…

Vianne, tú eliges a tu familia, pensé.

– Supongo que ya has tomado una decisión.

– Es la correcta, estoy segura de que lo es.

Me percaté de que Zozie no me creyó, como si pudiera verlo en el aire que me rodeaba, al igual que el algodón de azúcar que se adhiere al huso. Claro que existen múltiples formas de amor, y cuando el afecto ardiente, egoísta y colérico se consume, hemos de dar las gracias a todos los dioses por los hombres como Thierry, por esos individuos seguros y poco imaginativos que consideran que la palabra «pasión» solo existe en los libros, lo mismo que «magia» y «aventura».

Zozie siguió mirándome con su paciente sonrisa a medias, como si esperase que dijera algo más. Al ver que guardaba silencio, se encogió de hombros y me ofreció el plato con bizcochitos de harina de almendras. Los prepara igual que yo; deja el chocolate lo bastante fino como para que se parta, pero lo suficientemente grueso para resultar satisfactorio; el puñado de uvas pasas gordas es generoso y añade una nuez, una almendra, una violeta o una rosa escarchada.

– Pruébalos. Quiero que me des tu opinión.

El aroma a pólvora del chocolate se elevó desde el platillo de bizcochitos de harina de almendras, con todo su olor a verano y a tiempo perdido. Él había sabido lo que era el chocolate la primera vez que lo besé, el aroma a hierba húmeda había ascendido desde el suelo en el que habíamos yacido uno al lado del otro, sus caricias habían sido inesperadamente delicadas y su pelo se pareció a las caléndulas de estío bajo la luz mortecina…

1 ... 47 48 49 50 51 52 53 54 55 ... 106
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)