Asesina Oscura
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Asesina Oscura». Краткое содержание книги:
Ivory Malinov es esa mujer, traicionada por su propia gente, por su familia, por todos los que ella aprecia y caza durante la noche con sólo su manada para mantener su cordura. No ha hablado o estado con cualquier otra persona durante cien años salvo aquellos de los que se alimenta o asesina. Ella tropieza accidentalmente con un cuerpo mientras regresa a su guarida y descubre… a su compañero.
Él es Razvan, conocido como un criminal odiado, detestado, temido y aborrecido por todos los Cárpatos. También es un Buscador de Dragones, uno de los más grandes linajes de todos los Cárpatos. Mantenido cautivo durante casi toda su vida por su abuelo, el enemigo más encarnizado de los Cárpatos busca el amanecer para acabar con su terrible existencia.
Ésta es una historia de dos personas, horrendamente traicionadas, heridas en espíritu, luchadores a muerte, quienes deben pelear para unirse en contra de un enemigo común.
Razvan permaneció instintivamente en forma de vapor, sabiendo que su presencia sólo serviría para asustar a la mujer aún más.
– Con tu ayuda, creo que tenemos una oportunidad de salvar a tu marido.
La voz de Ivory era tranquila y calmada. Parecía regia, una princesa de nieve salida del mundo de la naturaleza con su largo abrigo de piel de lobos plateados, tan grueso y lujoso, que le caía hasta los tobillos. El cabello le flotaba en una cascada negro azulada y su cara parecía serena e inocente. Su voz sonada como miel caliente y fundida. En contraste, llevaba una ballesta de aspecto letal y el cinturón en la cadera cubierto de armas. Pero fue la doble fila de cruces diminutas empotradas en sus hebillas lo que alivió las tensiones de la mujer.
La mujer del granjero trazó la señal de la cruz en el aire. Ivory le contestó con el mismo signo y la mujer se relajó y tiró su guadaña curva a la pila de herramientas.
Capítulo 8
Ivory caminó desde el granero hacia el establo, con la cabeza alta y los ojos brillándole con un extraño y resplandeciente tono whisky dorado mientras se acercaba al edificio. Desde su posición dentro del establo, donde ahora la esperaba, Razvan podía verla avanzar, cada zancada segura la acercaba más. Ella le robaba la respiración. Tenía definitivamente una cualidad desapegada del mundo, como si la leyenda de la Asesina Oscura hubiera vuelto a la vida y se moviera con gracia y elegancia por la nieve.
El vampiro que jugueteaba con su víctima alzó la mirada cuando los caballos de los establos, nerviosos y corcoveantes, de repente se calmaron. Los cerdos dejaron de chillar. Los establos se quedaron sorprendentemente silenciosos.
Ivory lanzó una sonrisita hacia el vampiro.
– No te reconozco, pero veo que no tienes modales en la mesa. Quizás desees probar algo mucho más rico. -Deliberadamente, con los ojos sobre el vampiro, se puso los dientes en la muñeca.
Razvan notó que el vampiro inmediatamente perdía interés por el humano y lo dejaba caer al suelo, donde el granjero hizo cuanto pudo para alejarse arrastrándose mientras el vampiro se quedaba clavado ante la vista de esos pequeños dientes blancos que se hundían en la delicada muñeca. Manaron dos gotas de sangre, de color rojo rubí, punteando la piel lisa y suave como pétalos. El perfume de Ivory vagó hasta el vampiro mezclado con el olor tentador de sangre cárpata.
Razvan observó como el granjero se arrastraba hacia una tabla rota en la pared. En vez de arrastrarse por el hoyo en la pared, se estiró para tratar de arrancar una tabla como arma. Razvan se materializó al otro lado de la pared y se inclinó, con un dedo sobre los labios. Siguiendo el ejemplo de Ivory, trazó el signo de la cruz en el aire entre ellos, sabiendo que ni un acólito enviado por Xavier ni un vampiro harían tal cosa. Cuándo los ojos del hombre se aclararon y asintió ligeramente, Razvan le hizo señas para que se deslizara por el agujero irregular. Mientras el hombre se arrastraba por la nieve, Razvan tomó su lugar, formando la ilusión del cuerpo y la ropa del granjero.
El vampiro se acercó a Ivory arrastrando los pies. Le hizo una reverencia, sonriendo. Como evidencia adicional de que se había convertido recientemente, los dientes no eran puntiagudos, ni tampoco estaban manchados de negro. Todavía mantenía su belleza de facciones puras.
– ¿Qué estás haciendo vagando sola sin el beneficio de protección?
Ivory sonrió dulcemente.
– ¿Qué te hace pensar que estoy sola? ¿O sin protección? -Manteniendo la mirada clavada en la de él, se lamió las gotas de sangre, cerrando la herida y privándole del regalo que tanto esperaba.
El vampiro sacudió la cabeza.
– No tienes protección, señora, o yo la sentiría cerca.
Ivory dejó escapar un sonido elegante y burlón que borró la sonrisa de la cara del vampiro.
– No me has oído a mí. ¿Por qué, entonces, crees que podrías oír a mi compañero? Estabas tan ocupado jugueteando con tu alimento, que olvidaste la más básica de todas las lecciones. No es de extrañar que no vayas a sobrevivir a esta noche.
Vertió desprecio en su voz, pero sonaba como una señora. Voz suave, sin amenazar, una princesa dando una reprimenda a un campesino. La admiración de Razvan por ella creció. Hipnotizaba al vampiro sin hacer nada excepto hablar. El no-muerto había olvidado por completo al modesto granjero. No veía al humano como una amenaza. En vez de eso, concentraba su atención en Ivory, deseando su rica sangre Cárpato, una delicia para un vampiro que se había convertido recientemente.
El vampiro frunció el ceño.
– ¿Te atreves a reprenderme cuando tú andas sola por la noche? ¿Qué haces aquí? -Su voz se volvió astuta y lo que él percibió como suave-. Y una mujer tan hermosa, también. Necesito una compañera.
– Tu juventud se muestra. Tan impulsivo y equivocado. Sólo los vampiros recientemente convertidos creen todavía poder forzar a las mujeres a ser sus compañeras. Que pena que no vayas a tener tiempo para ganar experiencia. -Inclinó la cabeza a un lado y lo estudió, lo recorrió de arriba abajo con la mirada-. Eres lo suficiente nuevo para que todavía conserves tu atractivo. El atractivo se desperdicia en los jóvenes.
Antes de que él pudiera responderle se llevó la mano a los lazos de su pistolera y le lanzó seis flechas revestidas al pecho, donde formaron una línea recta sobre el corazón. Razvan se levantó y atravesó con el puño la dura pared de pecho, la sangre del vampiro le quemó el brazo y el puño. Tenía tantas cicatrices que apenas sintió la mordedura del ácido mientras agarraba el corazón y comenzaba a extraerlo.
El vampiro rugió y golpeó la cabeza contra Razvan. Intentó disolverse, pero las flechas revestidas evitaron que el pecho cambiara a vapor. Arañó a Razvan con las garras, desgarrando la carne de los pesados músculos que cubrían el pecho de Razvan en un esfuerzo por excavar a través de él y llegar al corazón. Razvan retiró el brazo, utilizando más fuerza de la pensó que requeriría. El corazón era negro, pero todavía de un tamaño normal.
– No lo mires. Incinéralo -dijo Ivory.
Razvan llamó al relámpago, teniendo cuidado de que no golpeara otra cosa excepto al vampiro y su corazón. Se bañó los brazos y manos en el candente campo de energía.
– Controlar el relámpago es difícil. Casi lo perdí y te golpeé.
– Estaba preparada para ello. -Ella suspiró y lo estudió con ojos preocupados-. La vacilación puede matarte. Te lanzaste sobre él lo bastante rápido, pero no puedes darle por muerto hasta que el corazón sea incinerado. Deberías haberlo quemado primero. Un vampiro con más experiencia se habría reparado mientras tú todavía te maravillabas de tu trabajo.
Razvan se rió en voz alta. Matar vampiros era un trabajo sucio. El fétido aliento y las garras desgarrándole el pecho y vientre habían sido aterradores y excitantes a la vez. Lo había hecho. Había matado a su primer vampiro. No había sido una muerte perfecta, pero había destruido al no-muerto y salvado al granjero. Se sentía bien al hacer algo positivo en vez de despertarse para encontrar que su cuerpo había embarazado a una mujer, o asestado un golpe venenoso a su hermana o al compañero de ésta. No había manera de contarle a Ivory cómo se sentía, así que no lo intentó. Le dirigió una sonrisa y se inclinó.
– Lo recordaré.
Ella estaba segura de que lo haría. Parecía tan feliz allí de pie en el desnudo, viejo y destartalado establo con las ropas hechas tizas y la sangre veteando su pecho, brazos y vientre. Lo recorrió con una mirada preocupada. La sangre goteaba constantemente, pero había luz en sus ojos y en su mente. Él la hacía sentir humilde con su sencillo placer por hacer algo que ella consideraba un trabajo. Él lo consideraba algo bueno.
– Gracias por permitirme la experiencia. Es la única manera en que aprenderé a llegar a ser una ayuda en nuestra caza.