Asesina Oscura
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Asesina Oscura». Краткое содержание книги:
Ivory Malinov es esa mujer, traicionada por su propia gente, por su familia, por todos los que ella aprecia y caza durante la noche con sólo su manada para mantener su cordura. No ha hablado o estado con cualquier otra persona durante cien años salvo aquellos de los que se alimenta o asesina. Ella tropieza accidentalmente con un cuerpo mientras regresa a su guarida y descubre… a su compañero.
Él es Razvan, conocido como un criminal odiado, detestado, temido y aborrecido por todos los Cárpatos. También es un Buscador de Dragones, uno de los más grandes linajes de todos los Cárpatos. Mantenido cautivo durante casi toda su vida por su abuelo, el enemigo más encarnizado de los Cárpatos busca el amanecer para acabar con su terrible existencia.
Ésta es una historia de dos personas, horrendamente traicionadas, heridas en espíritu, luchadores a muerte, quienes deben pelear para unirse en contra de un enemigo común.
Razvan empujó instintivamente a Ivory lejos de él y levantó el vuelo, subiendo y colocándose sobre el techo del porche que se desintegraba. Rápidamente reunió nubes de tormenta, haciendo que llovieran gotas de ácido, para que todo lo que las gotas de líquido tocaran crepitara y ardiera. Los árboles chillaron, las ramas temblaron, las hojas y las agujas se marchitaron bajo el asalto mortal.
Ivory giró lejos del enjambre de insectos, corriendo hacia el porche, levantando al hombre y la mujer en sus brazos. El granjero dejó caer la horquilla que agarraba, sorprendido de que el vampiro le hubiera controlado. Por lo menos Ivory había logrado romper el asidero del vampiro y los había liberado, pero sentía que era debido más a que él estaba orquestando el ataque que a su fuerza oponiéndose a la de él.
– Mis hijos -sollozó la mujer.
Ivory intentó protegerles la piel mientras los llevaba al refugio exiguo de los árboles. La lluvia ácida se derramaba, quemando las pieles de los lobos hasta que cambiaron y chillaron de dolor. La mujer gritó cuando unas gotas crepitaron sobre sus brazos, pero Ivory, con una ráfaga renovada de velocidad, los trasladó a la zona más espesa del dosel de hojas.
– Permaneced aquí. Liberaremos a los niños. Mis lobos os protegerán.
Se volvió para ayudar a Razvan en el rescate de los niños, corriendo a través de la ardiente quemadura de la lluvia mientras la piel ardía hasta los huesos.
Razvan bajó rápidamente por la chimenea hasta el cuarto diminuto. Un chico de quizás diez años yacía extendido en el suelo, la sangre le manchaba la boca. La niña, con una tez blanca como la cera y ojos demasiado grandes para su carita, no parecía tener más de cinco. El vampiro rió mientras le desgarraba el cuello, rasgando con los dientes la carne tierna.
La visión enfermó a Razvan, evocando demasiados recuerdos, la sensación de sus propios dientes rompiendo la piel juvenil. Sufrió arcadas. No tenía experiencia en la lucha, pero tenía poder, fuerza y determinación más allá de nada imaginado por el no-muerto. No le importaba nada en absoluto si él vivía o moría, o cuánto sufrimiento haría falta para recuperar a la niña. El vampiro, por otro lado, quería vivir.
Razvan se apresuró a atravesar el cuarto como una bala, tomando forma humana en el último momento posible, golpeando con el puño profundamente en la pared del pecho de Sergey, arrancándole a la niña de los brazos y tirándola hacia su hermano. Aterrizó como una muñeca de trapo, rota y extendida sobre la alfombra de piel de oveja.
– Aprieta la mano en la herida del cuello -gruñó Razvan al chico-. Aprieta con fuerza.
Razvan miró fijamente a la cara horrorosa del vampiro, a la piel estirada sobre el cráneo, los ojos despiadados, los dientes mellados y manchados por la sangre fresca del niño. Los labios de Sergey desplegados hacia atrás en algo entre un gruñido y una sonrisa afectada. Agachó la cabeza y mordió salvajemente el hombro de Razvan, las filas de dientes se hundieron a través de músculo, rasgando nervios y hueso, rompiendo la carne y devorando a grandes tragos la preciosa sangre. Su mano arañó profundamente a través el pesado pecho musculoso, enterrándose sin descanso hacia el corazón de Razvan.
Éste giró la cabeza para mirar tranquilamente al chico, como si no estuviera siendo comido vivo por el demonio monstruoso que le rasgaba la carne.
– Coge a tu hermana y ve con la manada de lobos plateados. Te llevarán a la aldea más próxima. Pregunta por un hombre llamado Mikhail. Él curará a tu hermana y os protegerá. Corre, no mires atrás.
Su voz nunca cambió, nunca tembló ni mostró dolor. La mano, dentro del pecho de Sergey buscaba el corazón ennegrecido, pero se encontró con intestinos muy afilados, retorciéndose y apretándose alrededor del puño, mordiendo la piel, derramando sangre ácida sobre él como caliente lava fundida, pero él era tan implacable como Sergey, negándose a retirarse.
– No me importa morir, hän ku vie elidet, ladrón de vidas. ¿Qué hay de ti? ¿Estás preparado para la justicia final?
El no-muerto no respondió, en su lugar continuó rasgando y arrancando grandes pedazos de la carne del hombro de Razvan y de su cuello. Ivory entró en el cuarto, disparando con la ballesta, la primera flecha revestida golpeó a Sergey en un ojo. Disparaba mientras corría, golpeándole en la garganta cuando él arqueó la cabeza hacia atrás. La tercera le dio en la boca abierta, alojándose en la garganta. Sergey chilló, su voz fue tan aguda que el cristal de las ventanas explotó. Saltó hacia atrás, llevándose a Razvan con él, un brazo cambió hasta que tomó la forma del pico de un ave de rapiña hambrienta.
Mientras el pico sujetaba el brazo de Razvan, cortando viciosamente carne y hueso, cortándolo completamente en dos, el vampiro le siseó.
– Te cortaré en pedazos y alimentaré a los lobos, y luego devoraré a esos niños.
Razvan se tambaleó. La sangre roció el cuarto. Sergey agarró el muñón del antebrazo de Razvan y tiró, extrayendo el puño de su pecho y dejándolo caer al suelo, pateándolo con repugnancia. El vampiro dio un tirón a la flecha de la garganta y la lanzó hacia Razvan con tremenda fuerza.
Razvan se movió con velocidad borrosa, una mano se estiró con fuerza para agarrar el asta metálica en medio del aire, invertirla y golpear con ella con fuerza el pie del vampiro, clavándolo al suelo.
Tenemos que retrasarlo. Perseguirá a los niños sólo por rencor.
– ¡Aléjate de él! -advirtió Ivory.
– Demasiado tarde -gruñó Sergey.
Incluso mientras Ivory saltaba para cruzar la distancia entre ellos, Sergey hacia girar una espada larga en la mano. Cortó a través del hombro de Razvan, bajó por el pecho, cortando más pedazos. Razvan se tambaleó y cayó. Sergey blandió la hoja hacia el tobillo. Ivory encontró hoja con hoja, la fuerza le subía por el brazo y por su cuerpo mientras volaban chispas y el sonido le resonaba en la cabeza. Razvan estaba sorprendentemente silencioso, pero aferraba con la mano un cuchillo mientras esperaba una oportunidad para ayudarla.
Sergey se rió, el sonido era cruelmente malicioso.
– Te cortaré en rodajas, pedazo a pedazo, como ya te hicieron, y alimentaré con ellos a tu propia manada de lobos. Quizás te permita vivir, querida hermana, sólo para verte llorar la pérdida de tu compañero. Debes aprender quién es fuerte y quién débil. Estás en el lado equivocado. Únete a mí. Cortémosle juntos y quizás te perdone la vida.
El corazón de Ivory palpitó. Su cuerpo dio un tirón en respuesta a la visión del cuerpo de su compañero hecho pedazos. Tenía un agujero en el pecho y su brazo estaba cortado en dos pedazos, cortes en el hombro, pecho y una pierna, la sangre era una terrible fuente, derramándose en el suelo.
Ivory sabía que el vampiro era la más vil de todas las criaturas. El que estaba ante ella ya no se parecía en nada a su hermano, aunque trataba de mantener la ilusión con la esperanza de poder causarle dolor y hacerla dudar, apartándola de su objetivo. Había escogido deliberadamente desgarrar la carne de un niño y cortar a Razvan en pedazos, trayendo a la luz a algunos de sus peores recuerdos de pesadilla para hacerle la batalla más difícil. Ella agarró la espada con más fuerza y dio un paso entre su compañero y el no-muerto que una vez había sido su amado hermano.
– Mátame, entonces. Pero te llevaré conmigo.
Capítulo 9
El vampiro se sacó de un tirón las flechas restantes de su cuerpo y las tiró con desprecio al suelo.
– Que así sea -dijo Sergey y empujó la espada directamente hacia el estómago de Ivory.
Ivory detuvo el quite, saltando a un lado. Se dio cuenta demasiado tarde de que el vampiro la había conducido deliberadamente lejos de Razvan. Se abalanzó hacia él, pero Sergey golpeó otra vez, cortando la pierna de Razvan una segunda vez, un corte lo bastante profundo para atravesar el hueso. Su hoja corrió hacia el cráneo del vampiro, pero él se disolvió y se materializó al otro lado del cuarto.