Asesina Oscura
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Asesina Oscura». Краткое содержание книги:
Ivory Malinov es esa mujer, traicionada por su propia gente, por su familia, por todos los que ella aprecia y caza durante la noche con sólo su manada para mantener su cordura. No ha hablado o estado con cualquier otra persona durante cien años salvo aquellos de los que se alimenta o asesina. Ella tropieza accidentalmente con un cuerpo mientras regresa a su guarida y descubre… a su compañero.
Él es Razvan, conocido como un criminal odiado, detestado, temido y aborrecido por todos los Cárpatos. También es un Buscador de Dragones, uno de los más grandes linajes de todos los Cárpatos. Mantenido cautivo durante casi toda su vida por su abuelo, el enemigo más encarnizado de los Cárpatos busca el amanecer para acabar con su terrible existencia.
Ésta es una historia de dos personas, horrendamente traicionadas, heridas en espíritu, luchadores a muerte, quienes deben pelear para unirse en contra de un enemigo común.
– Ofrécele tu sangre.
Razvan se puso de pie lentamente, sosteniendo la mirada de Ivory.
– ¿Los alimentas con sangre cárpata?
– No recuerdas mucho de nuestro primer encuentro.
– Algo.
Ella tomó aire, lo dejó escapar y luego confesó.
– Hace muchos años, tantos que ahora no puedo recordar cuando comenzó todo, una manada de lobos me ayudó. Encontraron pedazos de mí y los habrían consumido, pero pude tocar sus mentes, y en su lugar, enterraron mis pedazos juntos. Al regresar, encontré a sus descendientes y me aseguré de que prosperaran. No pasaba mucho tiempo en la superficie en aquella época. Mi cuerpo simplemente no podía soportarlo. Pero cuando lo hacía, los lobos eran todo lo que me mantenía cuerda. Eran mis únicos compañeros y todo aquello en lo que confiaba.
Hablaba con una voz suave y clara, como si estuviera contando un cuento que había oído de otra persona, como si el horror de esos años interminables no hubiera sido suyo para soportarlo. Él tenía su horror encerrado en la mente, pero de algún modo el de ella parecía mucho peor.
Algo aterrador en lo más profundo de Razvan levantó la cabeza y rugió de rabia. Había enterrado hacía mucho tiempo cualquier sentimiento agresivo. Demasiados años de cautiverio, de no poder hacer nada, habían empujado la rabia y la ira a un lado, y luego finalmente, sus emociones se habían desvanecido en el olvido, así que había olvidado la intensidad, la pura fuerza de los sentimientos.
– Fue una época terrible para mí. No podía estar fuera de la tierra mucho tiempo, pero fui a buscar a mis hermanos. Los necesitaba. Apenas podía funcionar. Mi mente o mi cuerpo. -Agachó la cabeza y el pelo le cayó alrededor de la cara, ocultando su expresión. Su voz permanecía tan tranquila como siempre-. Me llevó veintidós años situar al primero de mis hermanos. Tuve unos pocos altercados con vampiros por el camino e inadvertidamente empecé a forjarme una reputación de matar no muertos. Ellos empezaron a cazarme. Todavía tenía que pasar la mayor parte de mi tiempo en el suelo para mantener mi cuerpo unido.
– No tienes que contarme esto si te aflige -dijo Razvan.
Ivory se encogió de hombros y se echó el cabello a la espalda, con ojos tranquilos.
– Importa poco ahora. Fue hace mucho. En los siguientes cincuenta años, busqué a mi familia, sólo para descubrir que todos se habían convertido. Me sentía como si me hubieran traicionado.
Ivory sintió el bulto subiendo por la garganta, amenazando con estrangularla, amenazando con humillarla. Se encogió de hombros una segunda vez.
– Tenía a los lobos. ¿Comprendes? Ellos lo eran todo para mí. No tienen una larga vida en libertad y cada nueva camada de cachorros, cada renovación, era mi única familia. Les necesitaba.
Razvan quería abrazarla, ofrecerle consuelo, pero cuando dio un paso hacia ella, Ivory se alejó, de vuelta al otro cuarto como si no lo hubiera notado. Él la siguió, moviéndose a través de la manada de lobos, ignorando los dientes descubiertos de Raja como si el lobo no mereciera su atención. No podía evitar estar intrigado por la historia. No tenía la menor idea de que los lobos pudieran llevar sangre Cárpata, y dudaba que nadie lo hubiera sabido tampoco.
– Así que estos lobos no son la manada original -la animó, observando como ella recogía un peine y empezaba a pasárselo por el cabello. Era una acción tranquilizadora, no una de necesidad.
Ivory se acercó inquietamente a la pared conmemorativa. Su pared familiar. Tocó la cara de Sergey, trazó las amadas líneas talladas allí.
– No, varias generaciones nacieron y murieron, pero ellos siempre estaban conmigo. Finalmente los vampiros empezaron a tratar de encontrar a mi manada para matarlos. Llegaron a pensar que los lobos me protegían de alguna manera. Créelo o no, el no muerto puede ser muy supersticioso, especialmente desde su alianza con Xavier. Él los alimenta con historias para hacerles creer que es más fuerte que ellos.
Razvan observó las puntas de los dedos moverse por la cara de su hermano, roce tras roce, un suave movimiento amoroso hipnotizador. Él sólo podía imaginar a alguien amándolo tanto, echándolo de menos y queriendo salvar su alma de la manera en que presentía que ella hacía con sus hermanos. Él estaba muerto para su propia hermana, de la misma manera que sabía que Ivory tenía que haberse separado de sus hermanos para mantener su cordura, para evitar sentirse abrumada por la pena.
Sintiendo la necesidad de sostenerla entre sus brazos y consolarla, hizo lo único que se le ocurrió que no lo llevaría a ganarse un golpe. Dio un paso detrás de ella y tendió la mano hacia el peine.
– Déjame.
Hubo un silencio. Ella estaba muy quieta, la cara girada hacia el muro conmemorativo, sin mover la mano, sin respirar. Razvan podía sentir el débil temblor de su cuerpo. Una criatura salvaje mantenida cautiva, sin saber si aceptar o no la bondad. Muy lentamente, ella le tendió el peine por encima del hombro, sin mirar, sin dejarle verle la cara.
Los dedos de Razvan fueron suaves mientras tomaba el instrumento y empezaba a deslizarlo lentamente por el cabello.
– ¿Cómo llegaste a tener tu manada actual?
Otra vez hubo un breve momento de silencio mientras ella intentaba acostumbrarse a Razvan peinándole el largo cabello. Carraspeó.
– Todavía podía pasar poco tiempo en la superficie. Cuándo lo hacía, estaba con los lobos o cazando. Mi camada había dado a luz a una nueva camada de cachorros. Seis. Tres machos, tres hembras. Toda la manada estaba emocionada, y yo más que ninguno de ellos. Los buenos tiempos de la manada eran míos. -Esta vez los dedos trazaron el antiguo texto cárpato. Sív pide köd. Pitäam mustaakad sielpesäambam. El amor sobrepasa al mal. Retengo tus recuerdos a salvo en mi alma.
Él se dio cuenta de la importancia de esa sencilla declaración. Ella no tenía ningún otro contacto, humano o de otra clase, que no fuera un enemigo. La manada había llegado a ser virtualmente su familia y sus amigos, su comunidad y sus únicos confidentes. Había visto la carcasa vacía de su hermano y necesitaba la tranquilidad de su pared, su casa, las palabras en las que había llegado a creer. Razvan sintió los primeros indicios de amor por ella, el principio, y reconoció que pisaba un sendero que no abandonaría, no podía.
– Con el paso de los años, al vivir con los lobos me di cuenta de que unos pocos tenían la capacidad de comunicarse conmigo telepáticamente. En el momento en que la camada nació, el macho y la hembra alfas eran ambos capaces de hablar conmigo y yo no era del todo una solitaria. Me sentía como si tuviera una familia otra vez.
Dejó caer la mano de la pared como endureciéndose.
– Una tarde me levanté y fui en busca de la manada. Los vampiros habían llegado antes que yo. Había sangre por todas partes, piel, huesos y cadáveres esparcidos por la pradera donde me habían hecho a mí lo mismo.
Se alejó de él violentamente, se paseó por la habitación. Él podía ver que las manos le temblaban pero ella se las puso a la espalda y se giró para encararlo. Había culpa y desafío mezclados en su cara.
– Encontré a los cachorros en la guarida. Todos se morían. Los vampiros les habían infligido heridas, pero no los habían matado, los habían dejado para que sufrieran horriblemente antes de morir, o para otros animales salvajes terminaran con ellos.
Alzó el mentón.
– Los salvé. Me arrastré al interior de la guarida y los alimenté con mi sangre. No pensé más allá de ese momento. No podía soportar perder a todos de nuevo. Había prometido a sus antepasados que estaría pendiente de ellos, pero por ayudarme, los vampiros destruyeron a toda la manada.
– No fue culpa tuya.
– Quizás no, pero me sentía como si lo hubiera sido. Permanecí en la guarida para protegerlos, haciendo una madriguera bajo el suelo durante las horas de luz y permaneciendo con ellos durante las noches. Tuve que darles sangre y, a veces, tuve que tomar la de ellos cuando no podía cazar. Raja fue el primero en convertirse. Yo no tenía ni idea de que eso fuera posible, pero me di cuenta de las ramificaciones. Ninguna manada de lobos podía ser Cárpato y volver a quedar suelta entre humanos confiados. Ellos serían inmortales, o casi, como somos nosotros. El primero fue un accidente, pero los demás, aunque rompiera una ley moral, fue hecho a propósito.