El Club de París
- Автор: Берри Стив
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «El Club de París». Краткое содержание книги:
Sam y Malone continuaron avanzando por las laberínticas callejuelas repletas de gente embutida en gruesos abrigos y jerseys. Los restauradores se enfrentaban al frío pregonando sus menús con la intención de captar clientes. Sam saboreó los ruidos, los olores y los movimientos, resistiéndose a su efecto hipnótico.
– ¿Quién cree que eran esos dos tipos? -preguntó finalmente.
– Ese es el problema del trabajo de campo, Sam, que nunca sabes. Todo se reduce a la improvisación.
– ¿Podría haber alguien más?
– Por desgracia no hay forma de saberlo en medio de este caos.
Sam recordó las películas y las series de televisión en las que el héroe siempre parecía oler el peligro, por confuso o lejano que fuese. Pero en el alboroto que los asaltaba por todos los flancos se dio cuenta de que no había manera de percibir una amenaza hasta que se cerniera sobre ellos.
Foddrell no dejaba de andar. Más adelante, la vía peatonal desembocaba en una concurrida calle llamada Boulevard Saint Germain, una marabunta de taxis, carros y buses. Foddrell se detuvo hasta que un cercano semáforo paró el tráfico y entonces cruzó a galope los cuatro carriles, colapsados de gente. Los dos hombres le pisaban los talones.
– Vamos -dijo Malone.
Ambos echaron a correr y llegaron a la intersección enel preciso instante en que los semáforos que tenían a su derecha volvían a ponerse en verde. Sin detenerse, él y Malone cruzaron el bulevar y llegaron a la otra acera justo cuando los motores rugían junto a ellos con impaciencia.
– Ha faltado poco -dijo Sam.
– No podemos perderlos.
La parte interior de la acera estaba bordeada por un muro de piedra que les llegaba a la cintura y sostenía una verja de hierro forjado. La gente se abría paso a codazos en ambas direcciones con animación.
Al no tener familia directa, para Sam las vacaciones siempre habían sido una época solitaria. Las cinco últimas Navidades las había pasado solo en una playa de Florida. No conoció a sus padres. Se crió en un lugar conocido como el Instituto Cook, una manera elegante de referirse a un orfanato. Llegó allí de niño y se marchó una semana antes de su decimoctavo cumpleaños.
– ¿Tengo otra alternativa?-preguntó.
– Sí, la tienes -respondió Norstrum.
– ¿Desde cuándo? Aquí no hay más que normas.
– Son para los niños. Ahora ya eres un hombre. Eres libre de vivir tu vida como te plazca.
– ¿Y ya está? ¿Me puedo ir? Así, sin más.
– No nos debes nada, Sam.
Se alegró de oír aquello. No tenía nada que dar.
– La decisión está en tus manos -dijo Norstrum-, así de sencillo. Puedes quedarte y formar parte de este lugar o puedes irte.
Aquello no era una elección.
– Quiero irme.
– Lo suponía.
– No es que no me sienta agradecido. Simplemente me quiero ir. Ya estoy harto de…
– Normas.
– Eso es. Ya basta de normas.
Sabía que muchos de los instructores y cuidadores se habían criado allí, pues también eran huérfanos, pero otra norma les prohibía hablar de ello. Como se marchaba, decidió preguntar:
– ¿Tú tuviste elección?
– Yo elegí otra cosa.
Su respuesta lo dejó asombrado. No sabía que aquel hombre mayor también era huérfano.
– ¿Podrías hacerme un favor?-preguntó Norstrum.
Se encontraban sobre la hierba del campus, entre edificios de dos siglos de antigüedad. Sam conocía cada centímetro cuadrado de ellos, hasta el último detalle, ya que se exigía que todos colaboraran en el mantenimiento. Otra de aquellas normas que había llegado a odiar.
– Ten cuidado, Sam. Piensa antes de actuar. El mundo no es tan complaciente como nosotros.
– ¿Así lo llaman aquí? ¿Complaciente?
– Hemos cuidado de ti -Norstrum hizo una pausa-. Yo te he cuidado de verdad.
En sus dieciocho años de vida nunca había percibido tal sentimentalismo en aquel hombre.
– Eres un espíritu libre, Sam. Eso no es por fuerza algo malo, pero ten cuidado.
Sam vio que Norstrum, a quien conocía de toda la vida, le hablaba con sinceridad.
– Puede que fuera encuentres normas que te sean más fáciles de cumplir. Esto ha sido un desafío para ti.
– Quizá lo lleve en los genes.