Sensaciones Al Límite
- Автор: Филлипс Карли
- Язык: испанский
- Жанр: Остросюжетные любовные романы
Электронная книга - «Sensaciones Al Límite». Краткое содержание книги:
Grace era finalmente libre: libre para descubrir quién era y lo que quería. Y lo que quería en aquel momento era a su nuevo y sexy vecino. Pensaba explorar su propio lado sensual, despojarse de todas sus inhibiciones y descubrir lo que significaba ser una mujer: la mujer de Ben. Aunque jamás hubiera podido imaginar que a Ben le habían pagado por obtener ese privilegio.
– Podríamos hablar de esto más tarde. Por favor…
Grace detectó el tono de súplica de su voz, pero lo ignoró.
– ¿Te contrató para hacer qué?
– Para vigilarte, informarla de tus actividades y protegerte.
Era como si alguien le hubiera arrancado las palabras del pecho, pero el conocimiento de que también Ben se sentía dolido no consiguió atenuar el impacto que recibió Grace.
– Tienes que comprender los motivos de Emma -continuó él-. No sabía nada de ti y estaba preocupada.
– Eres muy amable al intentar disculpar el comportamiento de mi abuela, pero eso no la exonera de culpa. Ni a ti tampoco -Grace se dejó caer en la silla más cercana, desgarrada de dolor.
El hombre que había creído que no tenía nada que ver con el apellido de la familia Montgomery ni con su dinero… había sido contratado para dedicarle la atención que le había prestado desde un principio. No había velado por su bienestar porque la quisiera. Empezó a abrumarla una sensación de traición. Le faltaba el aire. Apenas podía hablar. No la extrañaba ahora que Ben no hubiera podido prometerle nada más que una relación a corto plazo… hasta que Emma dejara de pagarle sus servicios.
Alzó la mirada y no se sorprendió de que su abuela no se atreviera a mirarla a los ojos. Pero Ben sí lo estaba haciendo. Grace había visto aquellos mismos ojos brillando de pasión e iluminados por la risa. En aquel instante una emoción temblaba en sus profundidades, y ella quería agarrarse a ese sentimiento como si fuera una tabla salvavidas. Pero qué patética le resultaba esa reacción. Debido a su ansia de esperanza, estaba deseosa de ver amor y cariño donde no había nada de eso. Se había engañado al pensar que Ben se había enamorado de ella como ella de él.
Lo había creído sólo porque había querido creerlo. Pero al mirar a Ben en aquel momento, con sus mentiras al descubierto, era como si no lo reconociera. Eso dolía. Y mucho.
– Grace… -su voz penetró a través de la nube de dolor.
Sacudió la cabeza. No quería escuchar nada de lo que tuviera que decirle. ¿Qué podía justificar una mentira tan colosal? A partir del momento en que se convirtieron de vecinos en amantes… ¿cómo pudo no haberle revelado la verdad?
– Si me permites que te lo explique…
La voz de Emma parecía más frágil de lo normal. Grace se sentía como si estuviera a punto de resquebrajarse en mil pedazos si seguía escuchándolos. Necesitaba huir de ellos. De las dos personas a las que más quería en el mundo. Las mismas que la habían traicionado.
Capítulo 13
Grace salió del apartamento dando un portazo. Ben no intentó detenerla. La expresión de dolor que se había dibujado en sus delicados rasgos no la olvidaría nunca. Si quitarse de en medio podía servir para algo, eso era lo único que podía hacer. Se volvió hacia Emma. La anciana parecía haberse encogido en su asiento, con aspecto agotado.
– Tenía que haber una manera mejor de decírselo.
Nunca sabría si Grace habría aceptado mejor la noticia de haber hablado antes a solas con él. La llegada de Emma había acabado con cualquier esperanza de ese tipo.
Tenía la mejor de las intenciones, pero aun así le he hecho muchísimo daño.
– No fue culpa suya -Ben le puso una mano en el hombro. Si hubiera dejado las manos quietas, si hubiera hecho su trabajo para luego desentenderse sin más, nada de aquello habría sucedido.
– Siéntate, Benjamin.
Ben parpadeó, convencido de que no debía de haberla oído bien. Nadie le llamaba Benjamin, ni siquiera su madre, y Emma no podía haber recuperado tan rápidamente su coraje y fortaleza. Una mirada a aquellos ojos castaños de majestuosa expresión le confirmó que la había subestimado de nuevo. Así que hizo lo único que podía hacer bajo aquellas circunstancias. Se sentó.
– No consentiré que te culpes a ti mismo por algo de lo que soy yo la responsable. No te equivoques. Había oído maravillas de tu trayectoria profesional y necesitaba de tu ayuda para vigilar a mi nieta, pero nada más fijarme en ti comprendí que serías el hombre adecuado para ella. Intuición femenina, ya me entiendes.
– ¿Me está diciendo que me contrató por un asunto profesional… pero que al mismo tiempo quería que me enredara con su nieta?
Emma asintió.
Así que él se había dejado manipular como Grace. De alguna forma, dudaba que eso pudiera proporcionarle algún consuelo. Y teniendo en cuenta que cada paso lo había dado deliberadamente, todavía se sentía disgustado con sus acciones y con el dolor que había causado. Cerró los puños y se volvió hacia la abuela de Emma.
– No me gusta que me tomen por estúpido.
– Vi tu expresión cuando miraste la foto de Grace que te enseñé. ¿Puedes acaso negar la química que existe ahora entre vosotros dos? ¿Puedes negar que te has enamorado de ella?
A Ben se le encogió el estómago. Decirse una cosa a sí mismo y oírla de labios de otra persona era algo completamente diferente. No podía mentirle a la abuela de Grace, por muy manipuladora que hubiera sido. No cuando se estaba enfrentando con la posibilidad de haber perdido a Grace para siempre.
– Ya no estoy seguro de lo que siento. Probablemente Grace no me perdonará estas mentiras y, francamente, no podría culparla por ello.
Sin previo aviso, Emma le dio un fuerte empellón en el hombro. Ben alzó la mirada, asombrado tanto de la fuerza de aquella anciana como de la confianza que se había tomado con él.
– ¿A qué ha venido eso?
– Te pareces demasiado a Logan, maldita sea. No dejes que las cosas se sosieguen. Tienes que luchar por lo que quieres. Yo podría ayudarte y…
– No, gracias. Puedo arreglármelas solo.
Ben dudaba que pudiera vencer en aquella empresa, pero definitivamente tendría un último cara a cara con Grace antes de verse expulsado de su vida. Al menos ella se merecía comprender los motivos de sus actos. Incluso aunque las explicaciones no consiguieran aliviar el dolor producido por su engaño. Se levantó del sofá.
– ¿Puedo hacer algo por usted antes de que me vaya?
Emma lo miró con una expresión mezcla de preocupación y cariño.
– Decirme que mi nieta está bien.
– Está bien -le apretó una mano-. O al menos lo estaba hasta esta noche -se dijo que había llegado la hora de poner las cartas boca arriba-. No habrá ningún informe más, ni escrito ni oral.
Emma asintió, comprensiva.
– Ya no quiero saber ningún detalle. Ahora comprendo lo equivocado que ha sido todo esto.
– Me alegro, porque no podría suministrarle más informaciones sobre Grace y vivir al mismo tiempo en paz conmigo mismo. Pero sí puedo devolverle el dinero que me adelantó para esta misión y…
– Absurdo. Tú hiciste tu trabajo y yo siempre pago los servicios que contrato.
Ben se dijo que aquél era precisamente el problema. Si aceptaba el dinero de Emma, Grace nunca creería que el interés que había mostrado por ella había sido real, nada que ver con el apellido y la fortuna de los Montgomery. Corría incluso el riesgo de que no le creyera de todas formas.
Porque Ben había hecho realidad el mayor de sus miedos y probablemente había destrozado la autoestima que tanto trabajo le había costado adquirir. Hasta hacía poco había estado tan seguro de que volvería a su privilegiado estilo de vida, una vez agotado el carácter novedoso de su independencia… Pero ahora sabía que nunca abandonaría la vida que se había ganado a pulso. Una vida que él había amenazado con sus engaños.
– Mira -insistió Emma-, no tiene sentido que sigamos discutiendo sobre esto. Ahora mismo tendrías que estar hablando con Grace, así que te sugiero que salgas ya a buscarla.
– Dígame antes una cosa.
– ¿De qué se trata?
– ¿Por qué ha aceptado, como futuro compañero de su nieta, a alguien que no pertenece a su mismo nivel social? ¿Alguien que no podría desagradar más al padre de Grace?