Cartas Para Claudia
- Автор: Bucay Jorge
- Язык: испанский
- Жанр: Психология
Электронная книга - «Cartas Para Claudia». Краткое содержание книги:
Yo: ¿Y usted sabe qué es aquí?
Don Marcos: Sí, claro pibe, ¡qué te creés! ¿que soy boludo? Es una clínica.
Yo: Bueno, don Marcos, su médico me pide que lo internemos por unos días, para estudiar si le está pasando algo. ¿Qué le parece la idea?
Don Marcos: Decime, ¿se puede jugar al truco?
Yo: Sí, don Marcos, solemos hacer torneos todas las semanas.
Don Marcos: ¿Y al Mus?
Yo: Eso no sé, porque yo no juego.
Don Marcos: Bueno, me quedo. Así por lo menos te enseño a jugar al mus.
Yo: Bien, ¿entonces salimos a despedir a su familia?
Don Marcos: "Un kilo".
(Salimos, yo como antes, llevado por él del hombro, mientras don Marcos empezaba a explicarme el juego del mus).
Yo: Bueno, don Marcos, despídase de su familia.
(y de repente, como si el mundo se hubiera cambiado de blanco a negro, la cara de don Marcos se transformó, su sonrisa desapareció, la voz se le quebró y rompió a llorar con desesperación, mientras tocaba la cara de sus hijos y su esposa y les repetía "cuídense", “los voy a extrañar”, "no dejen de venir a visitarme" y no sé cuántos dolores más. Marcos apoyó su cabeza en mi hombro, sin poder parar de llorar.)
Yo: Señora, por favor deje todo en mis manos, vaya con sus hijos y llámeme si quiere en un rato, para que yo le cuente si se tranquilizó. Pero ahora, váyanse, así yo acompaño a don Marcos a su habitación.
(La familia le dio un beso más en la cabeza a don Marcos mientras éste sólo podía articular unas confusas palabras y yo trataba de disimular mis propias lágrimas).
(Caminando hacia atrás, la familia llegó a la puerta de salida y se fue).
Don Marcos escuchó el click que la puerta hizo al cerrarse y separó un poco la cabeza de mí hombro. Observó la puerta. Se secó las lágrimas con la manga de la camisa. Me miró, se sonrió… y me preguntó:
Don Marcos: ¿Estuve bien?
Yo: (que no entendía nada, no sabía nada, no podía hablar)…?
Don Marcos: ¿Sabés qué pasa, pibe? Hace una semana y media que me mandan a dormir y lloran como dos horas hablando sobre "cómo va a sufrir él cuando lo internen". Ellos esperaban que yo estuviera dolorido al separarme de ellos, y a mí… ¿a mí qué me costaba?
Cada vez que nos topamos con alguien que contacta con las cosas de una manera distinta de la tuya, de la mía, de la nuestra, entonces está loco. Si no piensa, actúa y cree como todos, es obvio que está loco. Loco como Colón, como Galileo, como Copérnico, como Jesús y, muy lejos de todos ellos, loco como yo, es cierto, hay locuras agradables, locuras amorosas, locuras encantadoras y locuras espantosas y locuras odiosas y locuras siniestras. Sobre todo hay locuras enriquecedoras y, tristemente, también hay locuras que empobrecen.
La mía… ¿cuál es? ¡No lo sé!
Y sin embargo yo siento que… a mí me enriquece…