Cartas Para Claudia
- Автор: Bucay Jorge
- Язык: испанский
- Жанр: Психология
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El padre le pega al niño. El niño llora “desconsoladamente". La madre se acerca a "consolarlo" (Bueno, bueno, bebé, ya pasó).
Primera rotación
Padre A
Madre
El padre se siente estafado y desautorizado; entonces se pone firme y exige que continúe el castigo. La madre le dice que es un bruto y un sádico, y en una crisis nerviosa empieza a tirar platos. El niño se acerca al padre y lo lleva a su habitación.
Segunda rotación
Madre A.
Niño
Así, el juego continúa hasta agotar todas las rotaciones posibles, para luego… recomenzar por la primera. (Lindo rebusque, ¿eh?)
Quiero aclararte que cualquier parecido entre la secuencia de este juego y alguna situación de la política internacional, es mera coincidencia.
La actividad es el trabajo: la producción, la tarea laboral, remunerada o no.
No todos tienen la suerte (?) de trabajar en algo que les dé placer y que les permita ejercer, desde la actividad, la capacidad de intimar.
Para aquellos que hemos podido elegir una profesión como la mía, por ejemplo, una tarea que se ejerce sin esfuerzo, disfrutándola… que enriquece y que, lejos de cansar, descansa… Para nosotros, digo, todo es más fácil.
Para los que no pudieron elegir, hay dos posibilidades: elegir cambiar de trabajo -a un costo determinado- o reelegir esta misma tarea, dedicándole sólo el tiempo estricto que esa actividad requiere.
Cuando protesto por mi trabajo, antes de mi trabajo, durante mi trabajo y después de mi trabajo; o cuando entro en la carrera económica y vivo ocupado en ganar más y más dinero, entonces mi trabajo interrumpe mi intimidad y monopoliza mi tiempo.
… Cuentan que un señor llegó a una estación de tren, en un pequeño pueblito provincial. Como tenía consigo tres pesadas valijas, trató de buscar a un maletero que le ayudara a llevarlas al hotel, distante tres cuadras de la estación.
Preguntó al guardabarreras y éste le dijo que buscara a Juancho, a quien encontraría quizás en la plaza frente a la estación. El señor cargó sus valijas hasta la plaza y allí, tendido al sol, sobre un banco… encontró a un barbudo y desaliñado lugareño, que supuso era Juancho:
– ¿Juancho? --Sí… ¿Eh…? (Sin moverse). -¿Usted es Juancho? -…Sí, señor (Sin moverse). -¿Usted es el maletero? -¡Ahá! (Sin moverse).
– ¡Usted tendría que estar en la estación y no aquí, en la plaza!
– ¿Y para qué…?
– ¿Cómo para qué? Estando allí encontraría por lo menos diez veces más pasajeros que estando aquí.
– ¿Y para qué quiero diez veces mas pasajeros…?
– ¡Para ganar más dinero!
– ¿Y para qué?
– ¡Pero hombre!, para comprar… una moto, por ejemplo.
– ¿Y para qué?
– Para llevar las valijas en un acoplado en la moto.
– ¿Y para qué?
– Para hacer más viajes en menos tiempo.
– ¿Y para qué?
– Para ganar más dinero y con un poco de suerte… podría transformarse en un empresario de los transportes.
– ¿Y para qué?
– ¡Para ganar mucho dinero!
– ¿Y para qué?
– Y… cuando tenga mucho dinero podrá vivir sin trabajar y descansar todo lo que quiera.
– (Abriendo un ojo) ¿Y ahora qué estoy haciendo…?