Cartas Para Claudia
- Автор: Bucay Jorge
- Язык: испанский
- Жанр: Психология
Электронная книга - «Cartas Para Claudia». Краткое содержание книги:
Los pasatiempos son intercambios con el mundo, que hago para "pasar el tiempo".
Berne dice que hay dos categorías: la lúdica (ajedrez, canasta, tiro al blanco, etc.) y la sofisticada, que se desarrolla verbalmente. Ejemplos: "Qué lindo auto, ¿qué modelo es? "¿Dónde compraste ese vestido?"; «¿Qué opinás del psicoanálisis?"; "¿Vos creés en Dios?"… etcétera, etcétera…
(Para la Gestalt, los pasatiempos y los ritos se actúan desde la capa más superficial de la personalidad y no comprometen para nada a la persona).
Los ritos son intercambios repetidos, secuenciales y previstos. Transacciones sin sorpresas.
Se usan para obtener de ellos la falsa seguridad que muchas veces creemos necesitar y que otras tantas nos inducen, convencen o enseñan que necesitamos.
Los ritos tienen diversas intensidades. Desde la religión, la "cultura", los aniversarios, los días de la madre, etc., hasta el sencillo rito del "Hola, vecino, ¿qué tal?"
Es importante crear comisiones que adiestren a los nuevos vecinos de cada barrio, para que respondan adecuadamente a esa pregunta. En mi barrio, al menos, la respuesta adecuada a "Hola, ¿qué tal?", es:
– Hola, ¿qué tal?
En el caso del vecino más próximo puede responderse: -Bien, ¿y usted?
en cuyo caso el diálogo DEBE proseguir así: -Bien, gracias.
FIN DEL ENCUENTRO
CONSEJO: Nunca se te ocurra contestarle a tu vecino qué tal te va cuando te pregunta "qué tal te va"; correrías serio riesgo de no ser saludada de nuevo, y podrías llegar a ser expulsada del barrio.
Desde su propia visión, Leo Buscaglia -en su libro Vivir, Amar y Aprender- cuenta algo similar. Pregunta Buscaglia por qué la gente, cuando sube a un ascensor, se coloca de cara a la puerta. Todos paraditos con las manos pudorosamente alejadas de toda posibilidad de roce con los otros.
Cuando yo entro a un ascensor, jamás giro hacia la puerta. En general, me pongo de frente a todos y los miro. A veces digo:
– ¿No sería maravilloso que el ascensor se quedara trabado unas horas y nos diera tiempo para conocernos? La respuesta es siempre la misma. En el siguiente piso, todo el mundo se baja gritando:
– ¡Ahí hay un loco que dice que quiere que el ascensor se pare!…"
En lo personal, confieso públicamente que tengo un rituaclass="underline" Detesto los ritos. Los detesto a tal punto, que jamás hago regalos de cumpleaños (salvo a los niños, para quienes el cumpleaños tiene otra connotación). Jamás recuerdo ningún aniversario. Hace muchos años que no profeso religión, ni visito cementerios. He dejado de llevar las cuentas de los años que hace que…
Ser tan anti-ritualista es decididamente un rito.
El aislamiento. Esta es la situación de puerta cerrada para con el mundo.
Aquí no hay intercambio con el medio.
También tiene dos alternativas: una que llamo estar solo y otra que llamo sentirse solo.
La diferencia es la medida en la cual soy suficiente compañía para mí mismo. Cuando me siento solo (aun cuando esté rodeado de gente) no me acompaño conmigo, siento dentro de mí la soledad. Estar solo, en cambio, puede ser también una elección. Puede ser una manera de estar más conmigo que nunca.
Cuando equiparé estos seis puntos a una escalera, quise significar que cada peldaño que descendemos nos alejamos más de los demás, nos alejamos de la posibilidad de intimar.
Cada contacto con el medio es un estímulo. El único estímulo incondicional es el de la intimidad.