Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Una Familia Prestada». Краткое содержание книги:

Cuando Patrick Dalton regresó del extranjero, se encontró su casa ocupada por dos inesperados e inoportunos inquilinos: una hermosa mujer y un bebé adorable, los cuales despertaron en su memoria recuerdos agridulces.
A Jessie la habían obligado a ocuparse de su sobrino durante una temporada y, como consecuencia, había sido desalojada de su exclusivo apartamento. ¡No le quedaba más remedio que dejar que Patrick pensara que era madre soltera para que no la hiciera marcharse! Luego descubrió por qué él se mostraba tan cauteloso respecto al amor y los bebés; y para entonces, ¿cómo iba a confesarle la verdad?
1 ... 21 22 23 24 25 26 27 28 29 ... 31
Перейти на страницу:

– Imagino que sí, porque se está expandiendo por todo el país

– ¿Pagan bien?-preguntó Patrick

– ¿Las flores y plantas?-le preguntó Jessie, perturbada por la proximidad masculina

– No. El diseño de páginas web -le corrigió Patrick, y cuando levantó la mirada, vio que no estaba observando la pantalla, sino a ella Jessie sintió un tremendo deseo de besarlo, y decirle que haría cualquier cosa, aun a riesgo de destrozarse el corazón, si con ello pudiera hacer que él dejara de sufrir, pero en cambio dijo:

– Encárgame una, y te daré un presupuesto

– En otras palabras, me estás diciendo que me meta en mis asuntos -sonrió- ¿Vas a estar ocupada todo el día?

– ¿Por qué? ¿Necesitas que te eche una mano con las cajas?

– No. Había pensado que cuando terminara de sacarlas, podríamos ir a dar un paseo con Bertie al parque, y comer allí unos sándwiches. Los muebles no llegarán hasta la tarde

Jessie se quedó pensativa, al oír lo de los muebles. Pensaba que solo iba a comprar una cama.

– ¿Salir a comer con el bebé?

– Sí, algo sencillo. Unos sándwiches.

A Jessie le resultó tentador, pero no se fiaba. Estaba segura de que implicaría muchas cosas más.

– Me temo que tendrá que ser un paseo por el jardín y unos sándwiches sentados en el banco. Tengo prisa por entregar un trabajo

– El trabajo no lo es todo, Jessie, y me da la sensación de que necesitas tomar un poco el sol -se incorporó, y ella se dio cuenta entonces de que había estado conteniendo la respiración- Vale, me conformare con el jardín Yo haré los sándwiches.

Sin esperar respuesta, Patrick abandono la estancia Jessie trató de volver a trabajar, pero le resulto muy difícil concentrarse, viéndolo pasar continuamente cargado con cajas, vestido con una camiseta vieja y unos vaqueros. Se cuestiono qué habría en esas cajas. No le parecía el tipo de hombre que acumulara trastos porque sí.

– ¿Necesitas ayuda? -le preguntó.

– No, gracias. Casi he terminado ya -después, como si intuyera su curiosidad, añadió-: debería haberme deshecho de estas cosas, hace mucho tiempo.

– ¿Qué vas a hacer con ellas?

– Bella asesoraba jurídicamente a un grupo de mujeres refugiadas. Cuando murió, yo empecé a encargarme de ellas. Estoy seguro de que Bella querría que sus cosas le sirvieran a alguien.

– Yo también lo creo así -miró a su alrededor, y vio una aspiradora-. Puedo pasar la aspiradora, si te parece bien.

– ¿Por el mismo alquiler que estás pagando?

– Me lo puedes bajar, si quieres. No soy orgullosa.

Patrick sonrió.

– Bueno, lo pensaré. De todos modos la limpieza se empezará a hacer el lunes, cuando la señora Jacobs vuelva de vacaciones.

– ¿La señora Jacobs?

– Viene todas las mañanas a limpiar un par de horas.

– ¿Ah, sí? Carenza no la mencionó.

– Carenza probablemente pensaba que limpiaban las hadas mientras ella dormía -ironizó-. Pero esta habitación no se ha tocado durante mucho tiempo.

– ¿Por qué? -dijo, antes de pensárselo dos veces, y arrepintiéndose en el mismo momento de haberlo hecho.

¿Por qué? Cuántas veces se había preguntado Patrick eso mismo. ¿Por qué Bella? ¿Por qué Mary Louise? ¿Por qué él? Pero no había encontrado respuestas.

Se quedó mirando pensativo el jardín, en cuyo árbol había pensado poner un columpio. Bueno, tal vez a Bertie le gustara tener uno. Podía haberle dicho que había sido la habitación de su hija, pero en cambio se puso a descolgar las descoloridas cortinas de las ventanas.

– No ha habido necesidad. Debería cambiarle la decoración.

– Si estás pensando en salir corriendo a buscar un bote de pintura. ¡No lo hagas, por favor!

– Si cambias de opinión, dímelo -le dijo, y Jessie se dio cuenta de que sonreía-. Te dejaré escoger el color. Tal vez prefieras que se empapele…

– ¡Patrick! Me gusta el amarillo. Es un color muy alegre. Por cierto, ayer estabas deseando librarte de mí, y hoy me agasajas. ¿A qué se debe este cambio de actitud?

– Estoy celebrando tu nuevo contrato de alquiler.

– Pero yo no necesito…

– Que tiene la ventaja de ser legal.

– ¡Legal! El otro también era legal. Al menos… -calló porque la mirada de Patrick le estaba advirtiendo de que se estaba metiendo en arenas movedizas-. ¿Qué has querido decir?

– Sarah, la chica que te atendió en la agencia es amiga de Carenza. No te podía conseguir nada tan deprisa, porque tardan un tiempo en comprobar las referencias de sus clientes, así que Sarah, compadeciéndose de ti, al verte tan desesperada, y tratando también de ayudar a su vieja amiga, te puso en contacto con Carenza, y hasta utilizó el modelo oficial de contrato para que todo pareciera legal.

– ¿Y en la agencia no lo sabían?

– No tenían ni idea, y estaban bastante enfadados. Por eso decidí pagarles su tarifa, y hacerte un contrato nuevo. Lo tienes encima de la mesa del vestíbulo. Solo tienes que firmarlo.

– Pero… Podías haberte desembarazado de mí.

– Sí, supongo.

– ¿Dónde está la trampa, entonces?

– No hay ningún tipo de trampa. No todos los hombres son… bueno… -se encogió de hombros, para no emplear la palabra que le hubiera gustado-. Llena el hueco con la palabra que te parezca. Necesitas un sitio para vivir, y yo tengo más del que me hace falta.

– Yo… -iba a preguntarle qué iba a hacer con Grady, pero se calló. Después de todo lo que estaba haciendo por ella, no podía pedirle que viviera sin su perro-. Gracias, Patrick.

– Bajaré a Bertie conmigo -sin esperar su respuesta, sacó al niño de su sillita, y empezó a bajar las escaleras-. Comeremos dentro de quince minutos.

– Va… Vale.

Normalmente Jessie podía hacer muchas cosas en quince minutos, pero tras pasar la aspiradora, no conseguía concentrarse en su trabajo, así que decidió llamar a su hermano.

Suspiró, al oír el contestador automático.

– Kevin, Faye, si ya habéis despertado, y os interesa saberlo, me he mudado de Taplow Towers -dijo, y pensó que no solo con el cuerpo, sino también con el alma. Con el paso del tiempo se había dado cuenta de que hubiera sido un error quedarse allí. Era demasiado fácil esconderse a lamer sus heridas. Además Patrick tenía razón: no todos los hombres tenían que ser como Graeme. Pero no se lo iba a decir de momento a su hermano-. Estoy viviendo en el número veintisiete de la calle Cotswold. Ya te pasaré la factura por la mudanza. Por cierto, Bertie está bien, pero si ya habéis dormido bastante, a lo mejor podríais pasar a recogerlo cuanto antes. Por si no lo recordáis yo también tengo una vida. Ah, y la próxima vez que tengáis ganas de tomaros un descanso, pedidme que me quede con Bertie. Os prometo que no os diré que no.

– ¿Una vida? ¿Ha dicho que ella también tiene una vida?

– Desde luego parece otra.

– Sí, ha vuelto a ser la que era.

– ¿Antes de Bertie?

– Antes de Graeme. Dios, cómo me gustaría retorcerle el cuello a ese hombre, pero me contentaré con besarte a ti por haber tenido una idea tan buena. Has estado brillante, y ya sé lo duro que ha sido para ti pasarte una semana entera sin el niño.

– Bueno, no tan duro. No habíamos estado tanto tiempo en la cama desde nuestra luna de miel.

– Todo lo bueno llega a su fin.

– Es verdad, pero ya que Bertie está en tan buenas manos, podríamos dejarlo con Jessie un par de horas más.

– ¿Qué estás haciendo? -le preguntó Jessie.

– Dando de comer a Bertie -le contestó Patrick, con suavidad-. Tenía hambre, así que le he dado pasta con queso. ¿Te parece bien?

– Sí… pero ¿cómo sabías que le tenías que dar eso?

– He encontrado una lista con el menú semanal. No sé si es que eres muy organizada, o que tienes muy mala memoria. Según lo escrito, hoy tocaba pasta -dio a Bertie otra cucharada, que se tomó sin protestar. Jessie tuvo que reconocer que a Patrick se le daba mucho mejor que a ella alimentarlo-. Siéntate, y ponte los sándwiches en el plato -le dijo, mientras le servía una copa de vino.

1 ... 21 22 23 24 25 26 27 28 29 ... 31
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)